POTAJE DE GARBANZOS, ESPINACAS Y BACALAO

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El garbanzo es una legumbre con importantes cualidades culinarias y nutritivas.

El origen del cultivo del garbanzo es discutido. Podría situarse con cierta seguridad en el Mediterráneo oriental, Grecia, Turquía o Siria.

El garbanzo es de una riqueza formidable en lo que a aportes nutritivos se refiere.

Es rico en proteínas, entre 20 y 25% de su peso. Éstas no incluyen todos los así llamados aminoácidos esenciales (no sintetizables por el cuerpo humano), necesarios para la nutrición. Para remediar esta carencia es aconsejable completar las recetas de garbanzos añadiendo a los platos pastas o arroz, una combinación que sí incluye en una sola comida todos los aminoácidos esenciales. El mismo efecto se consigue al acompañar los garbanzos con pan. Otra posibilidad viene también dada por el añadido de carnes o pescados. Como es en el caso del plato que vamos a preparar,

Contienen almidón y lípidos en mayor cantidad que otro tipo de legumbres, sobre todo de ácido oleico y linoleico, que son insaturados y carentes de colesterol.

Hay que señalar su valor diurético, también contienen una importante cantidad de fibra, que ayuda a regular el tránsito intestinal.

Propicios por su alto valor energético y su bajo contenido en sodio.

Poseen a su vez vitaminas (predominan las del grupo B) y minerales, entre los que destacan el calcio, magnesio, hierro, fósforo y potasio.

El garbanzo es un ingrediente importante de la dieta mediterránea. Pueden comerse cocidos, tostados, fritos e incluso en forma de harina. Cuando se compran a granel (secos) deben estar enteros, sin olor y con un color uniforme.

Si se ponen a remojo, los granos deben estar en un recipiente amplio con agua fría y una pequeña cantidad de sal gorda por espacio entre doce y veinticuatro horas, dependiendo del tipo y el tamaño del grano.

En lo que respecta a la cocción, ésta debe ser uniforme, los garbanzos deben ser introducidos con el agua previamente templada y en caso de que se deba añadir más agua, habrá que hacerlo a la misma temperatura (templada).


El potaje es un plato a base de verduras y legumbres cocidas en abundante agua. El que vamos a preparar hoy tiene como ingredientes principales; garbanzos, espinacas y bacalao. Las variantes de este plato son innumerables y dependen fundamentalmente de las variedades alimenticias y la disponibilidad regional de los alimentos.

Aunque se puede consumir en cualquier época del año, se considera uno de los platos más encontrados en la gastronomía de “Semana Santa”. Debido a la prohibición religiosa de comer carne en este período.

A mi parecer, cualquier día de otoño-invierno es bueno para disfrutar este plato de cuchara tan sano, sencillo, completo y nutritivo.

El potaje se puede preparar de un día para otro. Antes de servir darle un golpe de calor ¡Y listo!


 

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Ingredientes (dos personas):

  • 150 G Garbanzos
  • 150 G Bacalao en salazón
  • 150 G Espinacas frescas (puedes encontrar bolsas con esta misma cantidad)
  • 1 Tomates grandes
  • 1 Cebolla mediana
  • 4 Dientes de ajo
  • 3 Cda Aceite de oliva virgen extra
  • Un pellizco generoso de hebras de azafrán
  • sal
  • Agua
  • 1 Huevo

Preparación:

Uno o dos días antes, desalar el bacalao (pincha la palabra “bacalao” para ver la preparación).

La noche anterior, poner los garbanzos en remojo dentro un cuenco grande, cubiertos con abundante agua fría (al hidratarse aumentan su tamaño).

Cocer los garbanzos a fuego medio, hasta que estén tiernos.

Pelar, lavar y picar fino la cebolla y el tomate.

Colocar un puchero al fuego con aceite de oliva y rehogar la cebolla, añadir los ajos pelados y cortados en láminas.

Incorporar el tomate, freír a fuego medio-alto tres minutos.

Cortar la tajada de bacalao desalado en porciones medianas y agregarla al sofrito anterior. Mover los ingredientes con una cuchara de madera.

Añadir los garbanzos y las espinacas. Rehogar todos los ingredientes unos minutos.

Cubrir la preparación con agua, uno o dos dedos por encima de los alimentos (según preferencia).

Sazonar con las hebras de azafrán y si es necesario, añadir sal.

Dejar cocer a fuego lento  entre media y una hora, para que todos los ingredientes se mezclen y quede un caldo sustancioso.

Cocer el huevo en un cazo con agua y una pizca de sal durante ocho minutos.

Pelar el huevo, trocearlo y añadirlo al puchero. Mezclar los ingredientes para integrar el huevo, dar el último golpe de calor y retirar el potaje del fuego.

Servir caliente.

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DESALAR BACALAO

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El bacalao debe desalarse en agua fría, por trozos y durante un mínimo de 24 horas, según el tamaño de las piezas.

El bacalao es un pescado blanco muy apreciado y utilizado en la cocina española. De bajo contenido en grasa, su carne es rica en proteínas y, además, posee una amplia variedad de vitaminas y minerales. Dado que se emplea la sal como conservante, el bacalao salado aporta cantidades extraordinarias de sodio, que se pueden reducir a la mitad, si se pone a remojo y se siguen unos sencillos pasos.

El bacalao salado es un alimento muy presente en la dieta de los países mediterráneos. Constituye el ingrediente principal de numerosos platos típicos. Sin embargo, para disfrutar de este pescado blanco tan rico y versátil, es necesario desalarlo antes de ponerlo a cocinar. La técnica doméstica y tradicional del desalado consiste en mantener el bacalao a remojo entre 24 y 48 horas, con sucesivos cambios de agua.


  • Desalar el bacalao:

Para desalar un bacalao entero, en primer lugar se debe trocear la pieza. Las partes gruesas separadas se usarán para preparaciones en salsa con cocción más larga. Las partes más delgadas se emplearán para la elaboración en salsa. Y los recortes se utilizan en revueltos, ensaladas o para rellenar pimientos…

Los tiempos de desalar varían según los tamaños de las piezas:

  • Las partes gruesas se desalan durante 48 horas, con cambio del agua cada seis horas.
  • Las partes más finas se desalan durante 36 horas, con cambio del agua cada ocho horas.
  • Los restos y el bacalao desmigado suelen desalarse bajo el grifo de agua fría durante 10 minutos. Normalmente se desala y desmiga con la mano, dentro de un colador.

La temperatura del agua en la que se sumerge el pescado debe estar bien fría, para evitar que el bacalao se abra. El proceso se hará con suficiente agua como para que la pieza de pescado quede holgada (casi flotando).

Mientras el pescado se esté desalando, debe permanecer dentro del frigorífico, entre 6 C y 8 C, ya que la temperatura ambiente puede hacer que el bacalao fermente. Asimismo, se evitan las subidas y bajadas de temperatura, que acelerarían o retrasarían el desalado.

Si el bacalao aún contiene demasiada sal después de todos los cambios de agua (algo que se comprueba con solo probar un poco de la zona central del pescado), se puede poner de nuevo a remojo durante dos o tres horas en leche fría, añadiendo además unos ajos con su piel.

Pasadas 48 o 36 horas y según la parte del pescado que se quiere desalar, se extraen las porciones del frigorífico y se ponen sobre un trapo de cocina, de manera que el pescado se seque antes de utilizarlo en la elaboración de platos con salsa. De este modo, el bacalao recuperará la temperatura ambiente y, por tanto, conservará su esponjosidad.

TORTAS DE ACEITE

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Hoy para desayunar, tortas de aceite. ¡Que buenas! Siento debilidad por lo tradicional y artesano, me pierden los dulces de toda la vida.

A veces da miedo prepararlos, en ocasiones es difícil darle ese punto auténtico (hay tantas recetas, que encontrar una buena puede ser algo muy complicado). Pero ésta, ha de ser la receta original ¡Son ideales! Si las envolvemos en un envase de las que comercializa “Ines Rosales” no adivinamos cuál es la fabricada en el horno de casa. Es idéntica en aspecto, sabor y textura.


La torta de aceite es un dulce fino, crujiente y hojaldrado con una larga tradición en diversas fórmulas de la repostería Española. Sus ingredientes principales son: harina de trigo, aceite de oliva virgen extra, azúcar, anís, ajonjolí y sal.

Se desconoce el origen de las tortas de aceite. En España, los estudios de pastelería apuntan hacia recetas árabes, judías o mozárabes de la mitad meridional de la península ibérica. Se conservan relatos que las mencionan a finales del s.XVI.


Ingredientes (25 unidades):

  • 150 G Aceite de oliva virgen extra
  •  15 G Anís en grano
  • 210 Agua
  • 30 G Levadura fresca panadero
  • 60 G Anís (licor seco o dulce)
  • 60 G Azúcar
  • 540 G Harina fuerza
  • 1/2 cdta sal
  • 30 G Semillas sésamo o ajonjolí
  • Azúcar para espolvorear

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Elaboración:

Poner el aceite de oliva y el anís en grano dentro de un cazo. Calentar a fuego medio (sin que llegue a humear, con calentarlo es suficiente).

Apartar del fuego y dejar templar.

Incorporar el agua y la levadura. Desleír la levadura.

Añadir el licor de anis y el azúcar. Mezclar hasta disolver.

En un cuenco grande colocar la harina y la sal.

Verter sobre la harina la preparación anterior. Trabajar los ingredientes hasta formar una masa brillante y consistente, que no se pegue en las manos. Esto llevará aproximadamente media hora (si tenéis robot amasador o panificadora, os facilitará mucho este trabajo).

Cuando la masa adquiera elasticidad y sea suave, agregar el ajonjolí y amasar cinco minutos más.

Tapar la masa con un paño de cocina y dejar levar en un lugar cálido y libre de corrientes de aire hasta que doble su volumen, aproximadamente una hora.

Precalentar el horno 200C calor arriba y abajo.

Disponer sobre la mesa de trabajo, dos hojas de horno del tamaño de la bandeja sobre las que se hornearan las tortas.

Dividir la masa en la masa porciones, el peso de cada porción ha de ser entre 30 y 40 G.

Bolear cada pieza y darle forma de torta.  (yo realicé las tortas soble el papel de hornear, aplastando con las manos y estirando la masa con la palma de dentro hacia fuera. En cada bandeja podreís hornear tres o cutro piezas, depende del peso que escojais. Yo las realice de 40G).

Un vez formadas, espolvorear las tortas con azúcar.

Pasar un rodillo de cocina sobre la superficie de cada torta, para que el azúcar quede fijado.

Cuando el horno alcance la temperatura adecuada, meter la bandeja dentro y hornear las tortas de 8-12 minutos, hasta verlas doradas por ambas superficies (depende del horno y de las veces que abramos la puerta…)

Dejar enfriar sobre una rejilla.

Guardadas las tortas en un recipiente de lata. Se conservan en perfecto estado sin perder el crujiente ni el sabor, durante días.

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FONDUE DE QUESO EN PAN DE PUEBLO

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Nunca imagine que me gustaría tanto. ¡Si no lo pruebo, no lo creo! Jajaja… ¡Que delicia! En casa devoramos el pan en cuestión de minutos…

La presentación muy rústica, espectacular. El aroma, impresionante.

El queso que le pongais a la fondue es a vuestra elección. Pero tened en cuenta, gran parte ha de ser graso y fundente para que se derrita sin dificultad dentro el horno.

Yo no soy muy dada a platos tan contundentes. Suelo decantarme por opciones más ligeras, pero amig@s… ¡En esta ocasión, hay que darse el gusto!

Ya habrá tiempo para machacarse en el gimnasio cuando sea necesario. ¡En la vida hay que disfrutar! Eso de andar contando calorías a todas horas, no puede ser saludable. Debemos de llevar una vida activa, comer sano, variado y equilibrado.


Ingredientes:

  • 1 Hogaza de pan de 250-300 G
  • 100 G Queso Gouda
  • 50 G Queso Emmental
  • 60 G Queso Manchego
  • 75 G Mahonesa
  • 50 Ml Vino blanco
  • Sal y pimienta al gusto
  • Cebollino para decorar

Elaboración:

Lavar, pelar y picar fina la cebolleta.

En un cuenco grande rallar los tres tipos de queso.

Añadir la cebolleta picada, la mahonesa y la copita de vino blanco.

Aderezar al gusto con sal y pimienta.

Mezclar todos los ingredientes hasta conseguir una pasta espesa.

Precalentar el horno a 180C.

Con un cuchillo de sierra, cortar el copete a la hogaza de pan (dejando lo que será la tapadera de una sola pieza).

Retirar la miga del interior del pan, dándole a la corteza un grosor de 1,5-2 cm.

Verter la preparación anterior dentro del pan.

Cubrir el pan con su tapadera y envolverlo en papel de aluminio (que quede bien tapado, para evitar que se queme dentro del horno).

Cuando el horno haya alcanzado la temperatura adecuada, introducir el pan. Quedando éste a media altura. Hornear 45-50 minutos.

Picar los tallos de cebollino y decorar con ellos la superficie del pan.

¡Buen provecho!

NASI GORENG

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Hoy preparamos un plato típico y popular de la cocina Indonesa y cocina de Malasia. Es una versión de arroz frito, que es lo que significa en ambos idiomas.

En Indonesia el nasi goreng no conoce barreras sociales. Se puede disfrutar de la forma más simple y humilde en un “warung” (merendero) al borde de la carretera, comprarlo en un puesto callejero de la ciudad o comerlo en plato de porcelana en un restaurante de la capital, Yakarta.

El arroz que se emplea para preparar el nasi goreng ha de ser precocido. El día anterior a la elaboración del plato el arroz se cuece, enfría y refrigera.

Las principales diferencias de arroz frito indonesio en comparación con sus semejantes asiáticos Indios y Chinos es sobre todo el uso de salsa de soja dulce y la preferencia de un sabor fuerte y picante.

No existe una receta única de nasi goreng, pues cada plato de arroz frito con variaciones en determinadas mezclas, ingredientes y aderezos puede conducir a otra receta similar. En Indonesia, el nasi goreng incluye krupuk (pan de gambas) y bawang goreng (cebolla frita) para darle una textura más crujiente.

Los ingredientes se encuentran fácilmente en grandes superficies de alimentación o tiendas especializadas.

Es un plato muy sabroso y completo.


Ingredientes (dos personas):

Arroz;

  • 200 G Arroz basmati cocido, enfriado y refrigerado
  • 1 Puerro
  • 1 Zanahoria (tamaño medio)
  • 1/2 Pimiento verde (pequeño)
  • 1/2 Pimiento rojo (pequeño)
  • 1/2 Calabacín (pequeño)
  • 1 Cebolla morada
  • 1 Cda Ketjap manis
  • Aceite vegetal
  • 2 Solomillos o pechugas de pollo
  • 8 Gambones crudos

Condimento;

  • 3 Dientes de ajo
  • 1 o 2 Chiles rojos
  • 10 Gr Cacahuetes tostados
  • 1,5 cm raíz de jengibre
  • 1 Cda Jugo de media lima o limón
  • 1/2 Cda de cúrcuma

Para acompañar;

  • Cilantro picado
  • Anacardos tostados o cebolla frita
  • 1 Huevo
  • Pan de gambas

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Preparación:

  • Arroz (el día anterior a la elaboración del plato);

Poner un cazo con agua y sal a hervir, cuando alcance el punto de ebullición añadir el arroz (cocinarlo según indique el fabricante en la etiqueta del producto).

Dejar enfriar y conservar en la nevera.

  • Condimento;

Preferiblemente en un procesador de alimentos o batidora, preparar la pasta que será el condimento del plato.

Colocar en el recipiente los dientes de ajo, los chiles, los cacahuetes tostados, la raíz de jengibre y la curcuma. Triturar hasta conseguir una pasta.

  • Elaboración del plato;

Pelar las gambas y retirarles la tripa (tirando del hilo negro que comienza tras la cabeza o realizando un pequeño corte en la zona superior con un cuchillo).

Limpiar el pollo, quitarle la grasa y trocearlo en pequeñas porciones.

Lavar, cortar y pelar las verduras. Trocear la cebolla, el puerro, el calabacín, la zanahoria y los pimientos con forma de bastón.

Poner al fuego una sartén amplia o wok engrasado con aceite a temperatura media-alta (la receta original usa aceite de cacahuete, pero éste es más difícil de encontrar), rehogar en ella el condimento un par de minutos.

Incorporar las gambas y el pollo. Cocinar entre cinco y diez minutos, moviendo los alimentos constantemente para dorar todas las piezas por igual.

Añadir la cebolla, los dos tipos de pimiento, la zanahoria, el puerro y el calabacín. Saltear el compuesto dos o tres minutos, las verduras tienen que quedar crujientes.

Agregar la salsa ketjap mani y el arroz. Remover el conjunto para mezclar con el resto de ingredientes. Cocinar unos minutos y emplatar.

Coronar los alimentos con cilantro picado y anacardos.

Servir acompañado de tortilla francesa en tiras o huevo frito y pan de gambas.

 

MOUSSE DE QUESO CON GELATINA DE FRAMBUESAS

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La mousse es un preparado culinario de origen francés, se elabora principalmente con crema de leche batida o claras de huevo montadas a punto de nieve y su mezcla con la crema base. Es este merengue lo que confiere a la mousse esa textura tan característica de diminutas burbujas. De hecho, el término francés “mousse” significa espuma. La mousse aparece por primera vez en un recetario de 1755, Les soupers de la cour, de la mano del cocinero francés Menon.


La mousse es el postre perfecto si tienes visita en casa. Ésta que propongo, es una versión muy sencilla, cómoda y económica. No dejará indiferente a ningún comensal, la frescura y el color que le proporciona la frambuesa es muy atractivo y su textura suave y fundente se deshace en la boca.

Advertencia para los más golos@s. Esta receta no incorpora azúcar a la gelatina de frambuesa. Para mi es agradable ese punto ácido y refrescante que proporcionan las frambuesas. Además, la fruta en su composición natural lleva incluido el azúcar. Si queréis algo más dulce, añadir 50 gramos azúcar a las frambuesas en el momento de su cocción.


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Ingredientes:

Mousse de frambuesa:

  • 250 Ml Nata para montar (puede ser ligera)
  • 50 G Azúcar glas
  • 125 G Queso de untar (philadelphia le va muy bien)
  • 4 Hojas de gelatina o 8 gr de gelatina en polvo neutra
  • 30 G Frambuesas
  • 2 Cds Agua

Gelatina de frambuesa:

  • 2 Hojas de gelatina
  • 120 G de frambuesa
  •  4 Cds Agua

Preparación:

  • Mousse de queso;

En un cuenco colocar la nata, batir a velocidad alta (preferiblemente con unas varillas eléctricas). Cuando comience a coger consistencia añadir el azúcar y montar la nata hasta que su estructura sea sólida.

Incorporar el queso crema y batir a velocidad media, integrar por completo.

En un recipiente con agua fría poner la gelatina de la mousse a hidratar.

Dentro de un cazo poner a calentar las frambuesas con dos cucharadas de agua a fuego medio-alto, aproximadamente 5 minutos.

Triturar el puré de frambuesa y pasarlo por un colador de malla fina para retirar las semillas.

En un cuenco mediano, disolver la gelatina (escurrida) en el puré de frambuesas caliente (recordar que la temperatura del líquido antes de añadir la gelatina no debe sobrepasar los 60C).

Con el objetivo de enfriar un poco la gelatina, incorporar dos cucharadas de la crema de queso.  Después, añadir la mezcla a la totalidad de la preparación. Batir a velocidad alta unos segundos para que la gelatina no se solidifique y quede repartida uniformemente por toda la mezcla.

Preparar una manga de pastelero con una boquilla redonda (también se puede usar una boquilla rizada para darle una presentación más elegante u omitir de este paso, usando una cuchara para rellenar los recipientes si lo que queremos es algo más informal).

Llenar la manga pastelera con la preparación, depositar la mousse dentro de los recipientes y refrigerar.

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  • Gelatina de frambuesa;

En un cuenco o plato hondo, hidratar la gelatina con agua fría.

Colocar las frambuesas dentro de un cazo, añadir las cuatro cucharadas de agua y ponerlo a fuego medio-alto entre cinco y diez minutos.

Triturar el puré de frambuesa con una batidora y pasarlo por un colador de malla fina para retirar las semillas.

Escurrir la gelatina y añadirla al puré de frambuesas caliente. Remover la mezcla hasta disolver la gelatina. Templar la preparación.

Verter la gelatina sobre la mousse y dejar enfriar.

Conservar en la nevera hasta el momento de servir.

 

SUSHI MAKI

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Viajamos a un país muy lejano para preparar y degustar de nuestra mano, una de las muchas variantes de Sushi. Este plato es uno de los más reconocidos de la gastronomía japonesa y uno de los más populares internacionalmente.

El nombre de sushi se refiere a la preparación del arroz. El acompañamiento, si bien es destacado en el sabor , no hace al plato en sí.

Su nombre, procede de las palabras japonesas “su arroz avinagrado” ya que el arroz se condimenta con vinagre de arroz. 

Se prepara  generalmente en raciones pequeñas, aproximadamente del tamaño de un bocado, y puede adoptar diversas formas.

El que vamos a elaborar se llama “Maki” que significa rollo. Consiste en servir pescado y arroz, enrollado en una hoja de alga nori.

El alga nori, es un tipo de alga marina. Para obtener el producto final (que será el que utilizaremos en la receta), lo elaboran cortando las algas en tiras y secándose mediante un proceso parecido al que se emplea en la producción de papel

Para que quede un plato presentable, hay que ser riguroso en la elaboración y el montaje. Es un plato sencillo en el que se emplean pocos ingredientes. Es fácil dar con ellos en grandes superficies de alimentación que ya cuentan con secciones y lineales dedicados exclusivamente a la gastronomía de otros países.


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Ingredientes:

Arroz;

  • 125 Arroz para sushi
  • 150 G Agua
  • 2 Cda Vinagre de arroz
  • 1/2 Cda Azúcar
  • 1/2 Cda Sal

Relleno;

  • 1/2 Aguacate
  • Salmón (yo uso ahumado en tacos)
  • 3 Piezas de delicias de mar

Para acompañar;

  • Salsa de soja
  • Wasabi
  • Sésamo tostado

Elaboración:

Poner el arroz en un colador y lavarlo con agua para retirar parte del almidón.

En un cazo echar el agua y llevar a punto de ebullición, cuando comience a hervir añadir el arroz. Bajar el fuego, poner la tapadera y dejarlo cocer (lo que aconseje el fabricante en el envase del producto).

Cuando el arroz esté blandito y con aspecto pegajoso, retirarlo del fuego. Colocarlo dentro de un colador y dejarlo templar.

En un cuenco mezclar la sal, el vinagre de arroz y el azúcar. Calentar la mezcla unos segundos, para disolverlos con mayor facilidad.

Regar el arroz con la mezcla anterior.

Disponer en la superficie de trabajo una esterilla llamada “Makisu”. Se usará posteriormente para enrollar el sushi.

Sobre la esterilla, colocar un trozo de film transparente del mismo tamaño y encima una lámina de alga nori.

Distribuir el arroz encima de toda la superficie, evitando cubrir aproximadamente 4 cm del extremo derecho.

Humedecer con agua la parte que queda descubierta, mas adelante nos ayudará a sellar el rollo.

Acomodar el salmón, el aguacate y las delicias de mar cerca del extremo izquierdo.

Enrollar el conjunto, empezando por la izquierda. Ayudaros del film y retirarlo según vayáis formando el cilindro (yo lo realizo como os he explicado, pero se suele hacer directamente sobre la esterilla, incluso sin ella. En mi opinión, es más limpio colocar film transparente sobre la esterilla).

Envolver el rollo con el trozo de film y con la esterilla, prensar bien los alimentos.

Dejar el rollo envuelto y refrigerado hasta la hora de servir.

Cuando esté frío y compacto, cortar el sushi en pequeñas porciones. Sumergir la hoja del cuchillo cada vez que se realice un corte.

Presentar el sushi en pequeñas porciones servido con salsa de soja, wasabi y sésamo tostado.

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LENTEJAS ESTOFADAS

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Con el frío que hace por estas tierras en esta época del año, apetece un platito de cuchara. De la familia de las legumbres, mi favorita es la lenteja. Que cosa tan deliciosa, estofadas a fuego lento un par de horas y aderezadas con unas gotitas de vinagre…

La lenteja es originaria del cercano oriente. Se trata de un alimento con una alta concentración de nutrientes.

Los hidratos de carbono son los más abundantes y están formados fundamentalmente por almidón.

Posee proteínas vegetales en gran cantidad, pero son  incompletas, deficitarias en metionina, un ácido esencial (si las combinamos con cereales como puede ser el arroz, rico en dicho aminoácido, se convierten en proteínas de alto valor biológico, equiparable a las que aportan los alimentos de origen animal).

El contenido lipídico es muy bajo y el aporte de fibra es importante.

En cuanto a vitaminas, poseen las del grupo B (ayudan a que el organismo funcione correctamente. Proporcionan un aumento de energía, son necesarias para el desarrollo, crecimiento y división celular. Mejoran la producción de hormonas , enzimas y proteínas necesarias para el metabolismo. Favorecen la salud arterial y ayudan a aumentar las defensas).

En su composición abunda el zinc (colabora en el buen funcionamiento del sistema inmunitario), selenio (mineral antioxidante que protege a las células de la oxidación provocada por los radicales libres) y el hierro (necesario para lograr una adecuada oxigenación tisular y metabolismo de las células).

Dicho todo esto y convencidos de lo importate que es incluir legumbres en la dieta. Las vamos a preparar para que no sólo sea un plato nutritivo, si no también apetecible y delicioso.


 

Ingredientes:

  • 125 G Lentejas pardinas de tamaño pequeño
  • 1/2 Cebolla
  • 1/2 Pimiento verde
  • 1 Tallo de apio
  • 1 Puerro
  • 1 Patata pequeña
  • 1 Zanahoria grande
  • 1 Tomate mediano
  • Un trozo de chorizo  ibérico
  • 3 dientes de ajo
  • 1 cdta pimentón dulce
  • 3 Hojas de laurel
  • 1/4 cdta pimienta negra molida
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal al gusto

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Preparación:

Antes de comenzar, preparar todos los ingredientes.

Pelar, lavar y trocear todas las verduras, excepto el tomate.

Quitar la piel al tomate y rallar o picar muy finamente.

Colocar las lentejas en un colador y lavarlas con agua fría.

En una olla, sofreír la cebolla sobre un fondo de aceite. Cuando se vea transparente, añadir el pimiento y cocinar dos minutos a fuego medio.

Incorporar el tomate rallado y freír unos minutos.

Retirar la olla del fuego y agregar el apio, el puerro,la patata, la zanahoria, el ajo, el chorizo y las lentejas. Cubrir todos los ingredientes con agua (dos dedos por encima), y poner de nuevo la olla al fuego.

Cuando coja temperatura, aderezar con el pimentón dulce, la pimienta negra, el laurel y la sal.

Estofar las lentejas a fuego lento, aproximadamente dos horas. Mover los alimentos de cuando en cuando (si durante la cocción fuese necesario añadir mas agua, calentarla primero antes de añadirla).

Si se desea, aderezar el estofado de lentejas con un chorrito de vinagre blanco.

 

TARTA DE REQUESÓN

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La tarta de queso es la favorita de mi chico, por eso veréis que preparo muchas variantes de ella. Además, es un tipo de pastel que acoge muy bien a los lácteos bajos en grasas sin perder sabor, ni textura. Entre tantas, esta de requesón, se encuentra entre mis preferidas. Es suave, esponjosa y muy fácil de digerir.

Este pastel lleva poca cantidad de azúcar. Para compensarlo, a la hora de servir acompañarlo con nueces y miel o sirope de arce (si preferis, tambien podeis ponerle mermelada o servirla tal cual. Pero en mi opinión, creo que la miel y frutos secos casan a la perfección con esta tarta).

Animaros a prepararla porque os va a sorprender.


Ingredientes:

  • 400 G Requesón
  • 250 G Yogur natural o Nata de montar 35% MG
  • 3 Huevos
  • 50 G Harina de repostería
  • 90 G Azúcar
  • Mantequilla para untar el molde
  • Nueces para decorar
  • Miel o Sirope de arce para acompañar

Preparación:

Trocear el requesón (si es desgrasado no hará falta, al no tener grasa es menos denso y menos consistente).

Colocar el yogur o la nata en el vaso de la batidora, añadir los huevos, el requesón el azúcar y la harina.

Batir el conjunto a baja velocidad (no batir demasiado la mezcla para evitar en la medida de lo posible, la formación de espuma), hasta conseguir una crema homogénea y lisa.

Tapar la mezcla con papel film y dejar reposar en el refrigerador aproximadamente media hora.

Precalentar el horno a 180C calor arriba y abajo.

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Dispón un molde y cubre el fondo con un trozo de papel de hornear cortado a la medida de la base. Engrasarlo con mantequilla para facilitar el desmoldado. (yo realice la tarta en un molde desmontable de 20cm de diámetro).

Cuando el horno haya alcanzado la temperatura adecuada, vierte la preparación dentro del molde y colócalo dentro del horno a media altura.

Hornear 45 minutos.

Antes de retirar la tarta del horno, comprobar con un testador o palillo que está completamente cuajada.

Dejar templar o enfriar dentro del molde.

Servir acompañada de miel, sirope de arce, mermelada, nueces…

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TAJÍN DE POLLO CON ALMENDRAS Y UVAS PASAS

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¡Que ganas tenía de publicar esta receta! No tengo palabras para describir este plato.

El tajín es un plato tradicional que se cocina en los países del norte de áfrica. Se prepara en en un recipiente especial. Se trata de un plato con gran diámetro y generalmente, de poco fondo, hecho de barro cocido y barnizado. Dotado de una tapa cónica. Esta tapa, mantiene el calor y el vapor durante y después de la cocción, se condensa en la parte superior y vuelve a caer sobre los alimentos. Evitando que se resequen mientras se cocinan.

Esta receta típica de marruecos es indescriptible, espectacular, de las que continúas comiendo a pesar de estar saciado.

Desprende un aroma muy especial. Si os gusta probar cosas nuevas de sabor auténtico, no dejéis pasar esta receta. Merece la pena dedicarle un poco de tiempo.

Si os queréis complicar un poquito más, podéis acompañar este plato con pan marroquí “Batbut” (para ver la receta pincha en la palabra “Batbut”) y arroz especiado.


Ingredientes:

  • 1/2 kilo Pechuga de pollo de corral
  • 250 G Cebollas
  • Una palo de canela
  • 4 G Cilantro o perejil fresco en rama
  • 2 G Jengibre en polvo
  • 1 G Pimienta negra molida
  • 1/2 cdta Azafrán
  • 2 Cds Miel
  • 100 G  Uvas pasa
  • 35 G Almendras crudas enteras
  • 20 G Mantequilla
  •  1 Cda Agua de azahar
  • Sal al gusto
  • 1 Cda Zumo de limón o vinagre

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Elaboración:

Realizar un atillo o “bouquet garni”con el cilantro o perejil y la  canela en rama.

En un cuenco amplio rallar la cebolla, tiene que quedar bien fina.

Poner una olla a fuego medio y en ella calentar la mantequilla. Añadir la cebolla rallada y sofreír.

Incorporar el pollo y cocinar diez minutos. Remover de cuando en cuando.

Agregar el atillo de cilantro o perejil, el jengibre en polvo, la pimienta molida y el azafrán. Mezclar con una cuchara de madera.

Cubrir el guiso con agua, bastará con que sólo cubra la carne. Cocer a fuego medio 15 minutos.

Precalentar el horno a 170C.

Tostar las almendras en una sartén sin aceite.

Incorporar las almendras y las uvas pasas a la olla y remover.

Pasar la elaboración  a un tajín (el tajín que uséis debe ser apto para el horno, el que veis en la foto es sólo para emplatar, como pieza decorativa. Si no tenéis o no queréis invertir en un tajín, podéis realizar el guiso en una olla de barro con tapadera).

Hornear 15-20, hasta que el pollo esté bien cocinado.

Servir con un poco de arroz especiado y pan “batbut”.