ALBÓNDIGAS A LA BARBACOA CON PURÉ DE PATATA

albóndigas con salsa barbacoa y puré de patata 0.JPGEn la entrada de hoy presento un clásico de la cocina tradicional española, fusionado con la gastronomía estadounidense. Se trata de unas sabrosas y deliciosas albóndigas de carne bien condimentadas, cocinadas sobre una casera y sabrosa salsa barbacoa y servidas con un fino puré de patatas. Un plato fácil de preparar, completo y delicioso.

Aunque existe una receta básica mundial para hacer las albóndigas, la cual consiste en preparar una bola de carne picada o molida mezclada con huevos y diversos condimentos, tales como el perejil y el ajo entre otros muchos ingredientes, cada cultura tiene una manera particular de preparar este platillo, el cual es uno de los más universales que existe.

Sabías que…

El origen del termino “albóndiga” es arabe “al-bunduga” y su significado no puede ser más claro: “bola”. Los árabes, a través de España, enseñaron a los europeos a preparar este guiso y también lo extendieron vía oriente hacia Asia.

Entre los diferentes tipos de albóndigas que se pueden encontrar, según cada cultura se elaboran de forma distinta, empleando los ingredientes más habituales de cada zona. En España, las albóndigas se confeccionan a partir de carne de ternera o cerdo, o combinación de ambas, y como ingredientes básicos se utilizan: el huevo, el ajo, el perejil y el pan rallado. Se suelen rebozar en harina y posteriormente se fríen ligeramente en aceite de oliva, se acaban de cocer en una salsa de sofrito elaborada a base de cebolla, harina, vino blanco y especias. Las albóndigas de pescado (por ejemplo de bacalao) son también muy populares en este país, y se acompañan con gran variedad de salsas.

La receta que hoy se presenta en el blog no es la original masa de carne con los condimentos mencionados en el párrafo anterior. Se trata de otra forma de preparar las albóndigas, igual de rica y sabrosa que la fórmula más tradicional. Además, el condimento empleado para cocer el compuesto de carne es exquisito.

Si en casa os gusta la carne y la salsa barbacoa, no dejéis de probar estas suculentas albóndigas, ya veréis como quedáis encantados con el resultado.

Antes de comenzar con la preparación de la receta, se recuerda que en el blog también se encuentran publicadas otras exquisitas recetas de albóndigas, todas ellas son muy recomendables. Para acceder y poder visualizar de forma rápida las páginas, sólo hay que pinchar sobre los siguientes enlaces: Albóndigas en salsa de pimienta y las albóndigas de pollo a la jardinera.


albóndigas con salsa barbacoa y puré de patata 1.JPGIngredientes (4 personas):

Albóndigas;
  • 350 G Carne molida magra
  • 25 G Pan rallado
  • 1 huevo
  • 30 Ml Salsa de tomate
  • 30 Ml Mostaza en grano grueso o la antigua
  • 1/2 Cda Salsa Worcestershire
  • 1/2 Cdta Sal 
  • 1/4 Cdta Pimienta molida
  • 1/2 Cdta Cebolla en polvo
  • 2 Cda Harina todo uso para rebozar
  • Cda Aceite de oliva virgen extra para freír
Salsa barbacoa;
  • 150 G Cebolla
  • Aceite de oliva virgen extra
  • 1 Cda Pimentón picante o 1/2 cdta Chile en polvo
  • 100 G Whisky
  • 250 G Salsa de tomate
  • 50 G Zumo de limón
  • 100 G Vinagre de Jerez
  • 80 G Miel
  • 16 G Azúcar de caña
  • 70 G Salsa Worcestershire
  • 1/2 Cdta Sal
  • 1 Cda Especias BBQ; pimentón ahumado, cilantro, pimienta, ajo, mostaza, perejil, mejorana y comino (opcional)
Puré de patatas;
  • 2 Patatas grandes peladas y cortadas en cubos
  • 2 Cda Mantequilla sin sal 
  • 30 Ml Leche desnatada, añadir más si es necesario
  • 25 G Queso crema ligero
  • Sal y pimienta 
  • Cilantro picado y semillas de sésamo para decorar

Elaboración:

  • Albóndigas;

Añadir todos los ingredientes de las albóndigas (excluyendo el harina y el aceite de oliva) en un recipiente grande y mezclar.

Formar las albóndigas con la ayuda de dos cucharillas o con las manos.

Rebozar las albóndigas con la harina y retirarles el exceso.

Añadir el aceite de oliva a una sartén amplia y colocarla sobre fuego medio-alto.

Cuando la sartén coja temperatura, añadir las albóndigas y cocinarlas. Freírlas por toda su superficie hasta que la carne quede sellada y ligeramente dorada (añadir más aceite si se considera necesario).

Retirar las albóndigas de la sartén y reservarlas sobre un plato en un lugar cálido.

  • Salsa barbacoa;

Lavar, secar y picar la cebolla.

Poner a fuego medio una sartén con un fondo de aceite de oliva virgen extra y sofreír en ella la cebolla, hasta que esté pochada y adquiera una textura blanda y traslúcida.

Cuando esté cocinada, retirar la sartén del fuego y poner la cebolla en el vaso de la batidora o dentro de un recipiente estrecho y alto ( en el que quepa el brazo de la batidora de mano).

Añadir el chile en polvo o el pimentón y agregar el resto de ingredientes; el whisky, la salsa de tomate, el zumo de limón, el vinagre de jerez, la miel, el azúcar de caña, la salsa worcestershire, la sal y opcionalmente la mezcla de especias (el sazonador de especias empleado en la elaboración de ésta receta es de la marca NOMU : Mezcla BBQ. No contiene aditivos artificiales y al tratarse de especias ahumadas combinan a la perfección con esta salsa).ALBÓNDIGAS CON SALSA BARBACOA Y PURÉ DE PATATA 2.JPGTriturar el compuesto hasta conseguir una mezcla lisa y homogénea.

Después, colocar al fuego un cazo de paredes altas y cocer la salsa entre 20 y 40 minutos, hasta que quede espesa (según la preferencia del cocinero o los comensales, a más tiempo de cocción más densa y consistente será su estructura).

Al acabar la cocción, probar de sazón y añadir más dulce, más vinagre o más sal si fuese necesario.

Cuando la salsa esté lista, agregar las albóndigas a la sartén, cubrirlas con el unto y cocinar el conjunto durante cinco o diez minutos a fuego suave.

  • Puré de patatas;

Pelar las patatas y cortarlas en cubos. Cocerlas a fuego medio hasta que estén tiernas, durante aproximadamente 20 minutos.

 Escurrir las patatas y colocarlas en un recipiente alto y estrecho.

 Incorporar la leche, la mantequilla, el queso crema, la sal y la pimienta.

 Triturar el conjunto (preferiblemente con un batidor eléctrico) hasta obtener la consistencia deseada y añadir más leche en el caso de ser necesario.

 Servir las albóndigas sobre el puré de patatas y esparcir sobre el plato el cilantro picado y sésamo al gusto.

 Notas:

Para evitar que las albóndigas queden demasiado duras, no freirlas exceso; ya que terminarán de cocinarse junto a la salsa barbacoa.

BERENJENAS RELLENAS DE CARNE Y VERDURA

BERENJENA RELLENA DE CARNE 2.JPG¿Te apetecen unas berenjenas rellenas? La berenjena es una hortaliza muy versátil y combina bien con numerosos alimentos. En los libros de cocina esta hortaliza aparece en incontables recetas de manera bien distinta: guisada, rellena (de carne, pescado, verduras…), al horno, rebozada, frita, etc. Eso sí, siempre cocinada ya que el calor del cocinado elimina los alcaloides tóxicos que contiene la berenjena de forma natural.

Esta hortaliza es un ingrediente imprescindible en las recetas de los países donde más se consume. En Oriente es común encontrarla cocinada con otras verduras en los estofados de carne o arroz. En Grecia está presente en la musaka, un plato típico. En Francia se incluye en la ratatouille (estofado de verduras), en Cataluña la berenjena se asa junto con pimientos rojos y cebolla para formar un plato conocido como escalivada (visita la receta de este blog) y en esta página os enseño a prepararla como más nos gusta en casa; rellena de carne y verdura.

Antes de proceder con la receta, en los próximos párrafos podréis adquirir más y nuevos conocimientos sobre el alimento en cuestión, ya que en el siguiente artículo se publica información recopilada acerca de este comestible tan peculiar.

La berenjena se considera nativa de la India por los innumerables documentos escritos que la ubican en este país y otros limítrofes. De hecho, el cultivo de esta hortaliza es antiquísimo en regiones de Oriente.

Su introducción en Europa data de la Edad Media y, al parecer, se produjo desde España a través de los comerciantes árabes. Desde entonces, se extendió el cultivo de la berenjena con gran éxito en los países templados bañados por el Mediterráneo. Pese a ello, durante siglos, la berenjena fue estimada de forma exclusiva como adorno exótico porque existía la creencia de que su consumo provocaba enfermedades.

En la actualidad, la berenjena se considera en muchas partes del mundo un alimento de pobres, lo que explica su baja popularidad en algunos países. Sin embargo, en regiones como China, India (los mayores países productores de berenjena del mundo), Japón y diversos países mediterráneos, la berenjena es muy popular y su cultivo y consumo están muy extendidos.

Las berenjenas soportan mejor el calor y son sensibles al frío, por lo que su cultivo abunda en verano. No obstante, gracias a la producción en invernadero, está disponible en el mercado en cualquier época del año.

La berenjena es un fruto de forma variable (esférica, oblonga o alargada en la mayoría de los casos) según el tipo. Tiene un tamaño medio entre 5 y 8 centímetros de diámetro y de 10 a 30 centímetros de longitud. El peso de la hortaliza depende de la variedad y oscila entre los 200 gramos de los ejemplares más pequeños a los 300 gramos o más. La piel de la berenjena es lisa, consistente, brillante y de colores diversos: blanca, púrpura, negra, amarilla o roja. También hay variedades de piel jaspeada, es decir, con mezcla de varios colores, sobre todo blanca y morada o verde. En su interior contiene una suculenta pulpa de color blanco o verde, según la variedad, y presenta semillas blandas dispersas por la carne. Su sabor es suave, muy vegetal y con un ligero toque amargo.

La calidad de la berenjena se basa en su uniformidad, firmeza, color de la piel y tamaño. Por lo general, las berenjenas más sabrosas son las más tiernas y firmes, con la cáscara lisa y brillante, de color morado oscuro y de mayor peso en proporción a su tamaño. La piel no debe presentar manchas, arrugas ni zonas blandas.

Un truco para saber si la berenjena está bien madura consiste en hacer una ligera presión con los dedos sobre la piel. Si los dedos dejan huella, la berenjena está madura.

Por ser un alimento perecedero (aguanta poco más de diez días), conviene manipularla con cuidado y refrigerarla hasta su consumo. Es aconsejable mantenerla aislada del resto de verduras y frutas, ya que reacciona con el etileno producido por la respiración de otros vegetales y se estropea antes.

Una curiosidad a tener en cuenta es que la pulpa de las berenjenas contienen niveles elevados de compuestos fenólicos responsables de su coloración marrón oscura cuando ésta se corta o se daña. Una enzima (polifenoloxidasa) presente de forma natural en la pulpa oxida con rapidez los compuestos fenólicos y la pulpa de color blanco o verde pálido se oscurece casi de inmediato.

La berenjena no destaca por su valor energético ni nutritivo, puesto que ofrece un residuo seco inferior al 8% a causa de su escaso contenido proteico, hidrocarbonado y mineral. El agua es el elemento mayoritario de su peso.

Comparada con otras verduras y hortalizas, contiene una cantidad intermedia de fibra, más abundante en la piel y en las semillas. El aporte de sales se lo debe al potasio, el mineral más abundante, y en su composición se contabilizan cantidades discretas de fósforo. En cuanto a su carga vitamínica, sobre todo folatos y vitamina C, no resulta significativa en comparación con el resto de hortalizas.

Sin embargo, esta verdura destaca respecto al resto por su mayor contenido en magnesio, sodio (responsable en parte de su marcado sabor), yodo, hierro y calcio, estos dos últimos de peor aprovechamiento que los que proceden de los alimentos de origen animal (lácteos, carnes y pescados).

Las propiedades dietéticas saludables atribuidas a la berenjena se deben a sus componentes antioxidantes, responsables en parte de su ligero sabor amargo.

Si la berenjena se va a preparar al vapor es recomendable cortarla de la forma deseada y provocar un fenómeno de ósmosis añadiendo sal. Así se intercambian líquidos de manera que los compuestos que le dan sabor amargo salen al exterior, pues el líquido huye de donde hay menos densidad hacia donde hay más, potenciando además su sabor agradable que está determinado por sustancias no solubles.

Si se desea freirla, se recomienda sumergir los trozos de berenjena en agua con sal durante 24 horas. Dado que la textura de la pulpa es muy cavernosa (llena de aire y agua) si se fríe directamente actúa como una esponja absorbiendo gran cantidad de aceite, y con ello excesivas calorías. Pero después de introducirla en esta solución salina, este efecto desaparece y la berenjena, saturada de agua, apenas absorbe aceite.

Tras esta enriquecedora información ya podéis colocaros el delantal, porque ahora sí vais a preparar esta singular hortaliza de una forma deliciosa y muy nutritiva.


BERENJENAS RELLENAS DE CARNE 1.JPG

Ingredientes (4 personas)

  • 2 Berenjenas (600 gr aproximadamente)
  • 150 G Carne picada de ternera
  • 250 G Tomate natural triturado
  • 50 G Cebolla
  • 40 G Pimiento verde
  • 1 Diente de ajo
  • 10 Ml de aceite de oliva
  • Una pizca de sal
  • 4 G Azúcar o edulcorante al gusto
  • Orégano o albahaca
  • Queso rallado (gratinar)
  • Bechamel;
    • 1/2 L Leche
    • 30 G Harina
    • 30 G Mantequilla
    • Nuez moscada
    • Pimienta
    • Sal

Elaboración:

Cortar las berenjenas por la mitad a lo largo, retirar parte de la pulpa con cuidado de no dañar la piel exterior y ponerlas a remojo con agua y sal durante 20 minutos.

Cortar la cebolla, el pimiento verde, la pulpa de las berenjenas y el ajo en brunoise (cuadradito pequeño) y sofreír el conjunto con unas gotas de aceite de oliva en una sartén.

Cuando la cebolla tome color, añadir la carne de ternera, rehogar el compuesto hasta que la carne pierda su tono rosado y agregar el tomate natural triturado. Cocinar la preparación durante 20 minutos con un suave hervor y casi al final de la cocción sazonar con la sal e incorporar el edulcorante, para eliminar así el punto de acidez que proporciona el tomate. Después condimentar con el orégano, retirar la sartén del fuego y reservar.

Pasados los veinte minutos, escurrir las mitades de berenjenas del agua de remojo y cocerlas en una cazuela con agua entre 15 y 30 minutos (el tiempo dependerá del tamaño de la berenjena y el grosor que se le haya dado a las piezas) en un hervor suave y continuo.

Transcurrido el tiempo, sacar las berenjenas del agua de cocción y, una vez escurridas, disponerlas sobre una fuente o recipiente que soporte las altas temperaturas (apta para horno) y repartir el relleno de carne y verdura dentro de las cavidades.

Por otro lado, preparar la bechamel; Fundir la mantequilla en un cazo, añadir la harina y tostarla 2 minutos. Verter la leche, poco a poco y sin dejar de mezclar con unas varillas. Condimentar con una pizca de nuez moscada, sal y pimienta y cocer, removiendo, hasta obtener una bechamel no muy espesa.

Cubrir las berenjenas rellenas con la bechamel, espolvorear al gusto con queso rallado e introducirlas en el horno a 250C activando la función de gratinado. Cuando el queso esté dorado apagar el horno y sacar las berenjenas.

Servir las berenjenas calientes y opcionalmente espolvorear su superficie con orégano o albahaca.BERENJENA  RELLENA DE CARNE.JPG

FETUCCINI CON TRUFA NEGRA Y PECHUGAS DE CODORNIZ

SONY DSCLa pasta es un plato que además de gustar a toda la familia, supone una interesante fuente de energía, rica en hidratos de carbono y baja en grasa. Existen muchos tipos de pasta, de diferentes formas y colores, y también son muchos los ingredientes que pueden acompañar a un buen plato de pasta. En este caso se acompaña de una original y sabrosa salsa de trufa negra y pechugas de codorniz. Un plato gourmet que complementado con unas verduras al vapor o una ensalada ligera conforman un plato único ideal. No dejéis de probarlo; ¡Está delicioso!

Si los orígenes, el tratamiento y propiedades de la pasta alimenticia son de vuestro interés, en los próximos párrafos podréis adquirir más y nuevos conocimientos sobre el alimento en cuestión, ya que en el siguiente artículo se ha recopilado información acerca de este comestible tan popular como versátil.

El origen de la pasta es discutible y lleno de vacíos históricos que nos impiden ubicar su origen de una forma exacta. Existe la leyenda de que la pasta fue introducida en Italia por Marco Polo en algunos de sus numerosos viajes a Oriente.

En realidad, podemos imaginar que el origen de la pasta pudo ser simultáneo en distintos lugares y civilizaciones, si tenemos en cuenta su elaboración, basada en triturar granos y mezclarlos en agua, cociéndolos posteriormente y obteniendo así una pasta comestible

Las pastas son los productos obtenidos por desecación de una masa no fermentada, elaborada por sémolas, semolinas o harinas procedentes de trigo duro, semiduro o blando y mezcladas con agua.

A diferencia del pan, la harina para elaborar pasta de calidad superior proviene del trigo duro; una variedad típica del área mediterránea. Para obtener esta harina sólo se emplea una parte del grano del cereal, el endospermo, rico en almidón y gluten, lo que le confiere una mayor capacidad de moldeado. Por otro lado, estas harinas son pobres en vitaminas del grupo B, las cuales se localizan en la cubierta del cereal; parte del grano que no se utilizan en este caso.

Los ingredientes obligatorios para elaborar pasta son el agua y la sémola de trigo duro que contiene más gluten que el trigo común o blando. En caso de usar trigo blando para la elaboración de la pasta, es necesario añadir huevo a la masa. Entre los ingredientes opcionales están:

  • El huevo, aporta consistencia a la pasta y la hace más nutritiva.
  • Verduras, se trituran en forma de pasta o puré y se añaden a la masa para colorearla. Enriquecen el producto en vitaminas y minerales. Las más empleadas son las espinacas, la zanahoria, las alcachofas, la achicoria y el tomate.
  • Suplementos proteínicos, como la harina de soja, leche desnatada en polvo o gluten de trigo. Las pastas que los contienen se denominan fortificadas.
  • Suplementos de vitaminas y minerales. Las pastas que los contienen se llaman enriquecidas y estos suplementos pueden ser preparados especiales (hierro, vitaminas del grupo B) o complementos naturales (levadura de cerveza, germen de trigo…).

Los fettucce (cintas de pasta, son los empleados en la receta que se detalla a continuación) son el tipo más popular de pastas caseras al huevo. Son mejores cuando se les amasa a mano, pues se obtiene una pasta delicada y de textura porosa, que absorbe y atrae como ninguna otra a salsas a base de mantequilla y de crema. Las pastas al huevo amasadas a máquina también son buenas, aunque no pueden igualar a las amasadas a mano. Si tiene que usar pastas al huevo compradas, adquiera sólo la versión seca. Las pastas al huevo llamadas “frescas” son, en general, de baja calidad.

PASTE.JPG La composición, y por tanto, el valor nutritivo de la pasta va a depender de la composición de la harina de partida, o lo que es lo mismo, de su grado de extracción. Así, a mayor porcentaje de extracción, mayor contenido en fibra, vitaminas y minerales.
Si las pastas son rellenas o enriquecidas, el valor nutritivo se incrementa en función del alimento o nutriente que se adicione (huevos, leche, vitaminas, etc.).
Los hidratos de carbono (almidón) son los nutrientes más abundantes. La proteína más importante de la pasta es el gluten que le confiere su elasticidad típica. El contenido medio se sitúa entre el 12 y el 13% por lo que se puede considerar como una fuente adecuada de proteína, aunque ésta es deficiente en lisina, un aminoácido esencial. No obstante, teniendo en cuenta el concepto de complementación proteica, esta proteína puede combinarse con otras de distinto origen (legumbres, frutos secos, leche, carne…) y dar lugar a una mezcla con un perfil de aminoácidos adecuado; es decir, a proteínas de gran calidad, para un óptimo aprovechamiento metabólico por parte de nuestro organismo.
La baja cantidad de grasa que contiene la pasta es una ventaja, dadas las recomendaciones actuales de disminución del consumo de este nutriente. No obstante, cuando se hace referencia a este nutriente hay que tener en cuenta la elaboración del plato. Por ejemplo, unos fetuccini elaborados de la forma más sencilla y acompañados de salsa de tomate, apenas contienen grasa, mientras que si a estos fetuccini se les añade carne, queso, etc., el contenido graso se dispara a expensas de los ingredientes añadidos. El aporte de minerales y de vitaminas es escaso, y va a depender del grado de extracción de la harina de partida y de si ésta está enriquecida o no.

Las pastas deben tener al menos una presencia semanal en la dieta, alternando con otros platos como legumbres y arroz. La recomendación de consumo es de entre uno y tres días a la semana, en sopas o como plato principal (a condición de no enriquecerlas demasiado con grasas ya que doblarán su valor energético) o como guarnición de un segundo plato. Por su elevado contenido en almidón, las pastas son alimentos de alto valor energético. Esta característica hace que este alimento sea recomendable en la dieta habitual de cualquier persona, y especialmente de quienes necesitan un mayor aporte energético, como ocurre en la niñez, la adolescencia y en personas con profesiones de gran actividad o desgaste físico. Asimismo, en determinadas enfermedades y en situaciones de convalecencia, hace falta aumentar el aporte energético y las pastas son un buen alimento para conseguirlo.

La cocción de la pasta es un detalle al que a veces no se le presta la atención necesaria. Para conseguir un plato de pasta “al dente”, tal y como recomiendan los expertos en cocina, es necesario seguir una sencillas normas a la hora de elaborar la pasta. Se cuece la pasta en agua hirviendo (un litro de agua por cada 100 gramos de alimento). Al agua de cocción, se le añade una medida de sal (la proporción de sal y agua debe ser de aproximadamente 1,5 gramos por litro de agua) cuando rompe a hervir y cuando alcanza el punto de ebullición, se añade la pasta y se remueve para que no se apelmace. La pasta está “al dente” cuando está cocida en el exterior, pero en el interior queda un pequeño hilo de pasta cruda. En ese momento, se saca del fuego y se escurre. Si se va a consumir en el momento no es preciso refrescar la pasta; pero si no se consume al instante, se ha de pasar por agua fría, se escurre y se unta con un poco de aceite de oliva para que no se apelmace.

La pasta, al ser un producto seco, no necesita de unas condiciones estrictas de conservación para mantenerse en buen estado durante meses. Basta con guardarlas en un recipiente cerrado y protegido de la humedad para evitar que crezcan ciertos mohos que alteren su vida útil. Existen en el mercado “pastas frescas”, productos que no se han desecado y que contienen un alto porcentaje de agua. Éstas se han de conservar en refrigeración durante pocos días. Y la última novedad son las pastas congeladas, generalmente como un ingrediente más de un plato precocinado a base de pasta con verduras u otros alimentos. Para conservar estos productos es conveniente adquirirlos en el momento justo antes de ir a casa y meterlos en el congelador con el fin de que no se rompa la cadena de frío y no se altere su calidad nutritiva, gastronómica y sanitaria.


fetuccini con salsa de trufa negra y pechugas de codorniz..JPGIngredientes ( 2 personas):

  • 200 G Cintas de pasta
  • 2 L Agua mineral
  • 2 Trufas negras de pequeño tamaño (70-80 gr)
  • 100 G Cebolla
  • 60 Ml vino blanco
  • 20 G Mantequilla
  • 8 Pechugas de codorniz
  • 60 G parmesano rallado
  • Sal

Elaboración:

Si se desea preparar la pasta en casa de forma artesanal, visitar la receta que hay publicada en este blog. Para acceder de forma inmediata a la página, pinchar sobre el siguiente enlace; masa de pasta fresca al huevo.

Poner el agua en una cazuela profunda a temperatura media-alta, cuando comience a hervir añadir 2 o 3 gr de sal. Una vez alcance el punto de ebullición echar toda la pasta de una vez y revolver unos instantes, hasta que la pasta quede completamente sumergida.

Al mismo tiempo; pelar, lavar y picar muy fina la cebolla.

Cortar unas láminas de trufa para decorar y rallar el resto.

En una cazuela calentar la mantequilla a fuego medio y en ella, pochar la cebolla. Añadir el vino blanco y cocinar, removiendo de vez en cuando, hasta que el alcohol se haya consumido (aproximadamente un minuto). Retirar la sartén del fuego y añadir la trufa negra rallada.

Cuando la pasta esté cocida al dente, colar y mezclar bien con la salsa. Rectificar de sal y reservar en un lugar cálido.

Cocinar las pechugas de codorniz en una plancha a temperatura alta, hasta que estén doradas por ambos lados.

Disponer las raciones de pasta en platos de presentación, colocar sobre su superficie las pechugas de codorniz y decorar con las láminas de trufa negra y el queso parmesano rallado. Servir de inmediato.PASTA CON TRUFA NEGRA Y PECHUGAS DE COSORNIZ.JPG