GALLETAS DANESAS DE MANTEQUILLA

Galletas danesas 3.JPG¿Recordáis esas latas azules y redondas llenas de deliciosas galletas con un increíble sabor a mantequilla? Mis favoritas siempre fueron las galletas en forma de pretzel, con azúcar crujiente decorando toda la parte superior. ¡No podía dejar de comerlas! Ahora que he crecido, pensé que sería una buena idea hornear mi propia versión de las clásicas galletas danesas de mantequilla. Más sanas, con ingredientes seleccionados para lograr la mayor calidad, y a su vez obtener un producto muy sabroso; además de lo más nutritivo posible para su categoría y grupo alimenticio. He de decir que estoy muy orgullosa con los magníficos resultados que he conseguido. ¿Y tú? ¿Te animas a preparar las tuyas elaborandolas de forma artesanal en la propia cocina de tu casa?

Antes de detallar la receta de este suculento manjar, y después de la breve introducción que se está presentando en este momento, puedes leer un pequeño e interesante resumen a cerca de su ingrediente principal; el cual le confiere la textura y el aroma que las caracteriza: la mantequilla pura de leche de vacas criadas al aire libre y alimentadas con pastos frescos.

Las galletas danesas de mantequilla son perfectas para mojar en té o café, ya que son muy resistentes. Su masa es una combinación simple de ingredientes básicos y fáciles de hallar en la despensa de cualquier hogar: harina, mantequilla, endulzante natural, huevo, vainilla y sal.

Se trata de unas galletas crujientes con un sabor intenso a mantequilla, y un ligero aroma avainillado extraído de auténticas vainas de vainilla (si no se tuviese acceso a los granos de una vaina de vainilla natural, se podría usar la alternativa de vainilla en pasta o el extracto de vainilla. Si se utiliza el extracto de vainilla, simplemente no se obtendrá la apariencia pecosa, y en ambas opciones el sabor no será tan profundo como el que le aportarán los granos de una auténtica vaina de vainilla recién destapada).

¿Sabías que…

las galletas danesas de mantequilla hechas en casa, son perfectas para disfrutar en cualquier ocasión? Elaborar tu propia serie de galletas danesas y llenar con ella tres pares de cápsulas de papel blanco bien acomodadas en el interior de una lata circular… ¡Será el detalle perfecto para regalar y compartir!

SONY DSCHe considerado que quizá, en algún momento durante la lectura de este texto, puedes preguntarte: ¿Galletas de mantequilla sanas? ¿Como puede ser si la mantequilla es una bomba repleta de calorías y colesterol? Mucho se ha dicho y escrito sobre la mantequilla: el ejemplo más recurrente «que las grasas animales son saturadas y malas para el corazón». Sobre todo  ello trata este artículo; pudiendo en los próximos párrafos leer un breve resumen acerca de este polémico ingrediente, que tantas disputas está generando en los últimos tiempos.

A día de hoy, la guerra contra el colesterol y la grasa parece estar en declive. Ya que cada vez somos más personas las que incorporamos este necesario macronutriente en nuestra dieta; siempre de manera consciente y en proporciones adecuadas según las necesidades nutricionales de cada persona.

¿Sabías que…

el Gobierno de EEUU ha decidido finalmente dejar de incluir el colesterol como un nutriente por el cual dejar de preocuparse? Este movimiento tiene una clara motivación: ya que se cuestiona ‘oficialmente’ que el colesterol dietético pueda afectar al colesterol en sangre.

Curiosamente, casi al mismo tiempo una revista científica del prestigioso British Medical Journal, publica una investigación que concluye que las recomendaciones nutricionales que se endurecieron especialmente en relación a la grasa en los años 70 y 80 en EEUU y Reino Unido, no estaban fundamentadas en estudios clínicos.

La mantequilla es un alimento de origen completamente natural, obtenido de un único ingrediente; crema entera de leche de vaca. Básicamente, es la parte grasa de la leche, la cual ha sido parcialmente aislada de la proteína y los carbohidratos. Es muy sabrosa y suele ser utilizada para cocinar, hornear o untar directamente sobre una rebanada de pan.

Su composición le ha conseguido muchos detractores, ya que generalmente está compuesta en un 80% de grasa, siendo el resto principalmente agua, lo que la convierte en un alimento muy calórico que hay que consumir dentro de una dieta variada y equilibrada.

¿Sabías que…

antiguamente, para obtener la crema de leche (nata) se dejaba la leche fresca de pie hasta que la crema subía a la superficie? Esto es posible, debido a que la grasa es más ligera que otros componentes de la leche y al presentar una estructura menos densa, flota. A día de hoy, la producción moderna de la crema de leche implica un método más eficiente, conocido como centrifugación.

Para elaborar mantequilla, únicamente hay que batir la Crema de leche muy fría con una cuchara o espátula de madera, de arriba abajo, hasta obtener nata montada. Tras ello, hay que continuar batiendo (hoy en día están disponibles y al alcance de casi toda la población, una serie de estupendos y prácticos electrodomésticos batidores que facilitan mucho este tipo de labor). Pasado un corto periodo de tiempo, la crema montada empieza a perder el volumen, ya que la red de glóbulos de grasa se rompe y el aire atrapado escapa. El color también sufre un cambio y se torna más amarillo a medida que avanza el proceso de batido (desde el blanco de la nata, al amarillo de la mantequilla). Al mismo tiempo aparece un líquido separado del sólido (suero de mantequilla o buttermilk sin fermentar). Cuando se aprecia el sólido perfectamente separado del líquido, los grumos de grasa resultantes se disponen dentro de otro recipiente con contenido de agua fría (helada). Tras ello se lava la pella de mantequilla, como si se amasara pan. El agua se irá enturbiando; y será necesario cambiarla varias veces, hasta que salga prácticamente limpia. Ya en seco, sobre una superficie fresca, plana y amplia, se continúa amasando la mantequilla para sacarle todo el agua que pueda contener; pues cuanta más agua contenga, más fácil será que se eche a perder. Finalmente, se le proporciona forma con un molde rectangular (propio de la mantequilla), que le aportará un aspecto más atractivo para los futuros consumidores.

¿Sabías que…

la mantequilla generalmente se puede extender con facilidad sobre una rebanada de pan a 15°C? Una temperatura superior a la del funcionamiento del refrigerador. El denominado “compartimento de la mantequilla” que se puede encontrar en muchos frigoríficos, es una de las zonas menos frías, pero aún está lejos de la temperatura ideal para que la mantequilla se pueda untar con fluidez una vez presentada sobre la mesa; siendo aconsejable sacarla de la nevera 10 minutos antes de su consumo.

La mantequilla es un alimento que por sus características físicas y químicas posee una gran resistencia a la contaminación bacteriana, pudiendo mantenerse a temperatura ambiente durante varios días sin ser atacada por bacterias; sin embargo, el sabor se ve afectado, debido a que las grasas de la mantequilla reaccionan (se oxidan), produciendo sabores rancios. Igualmente, es capaz de absorber los olores fuertes a su alrededor; por ello se debe mantener refrigerada, dentro de un recipiente hermético y lo más alejada posible de la luz directa. Lo más propicio sería guardarla en su embalaje original y no emplear papel aluminio como envoltorio, ya que el contacto directo de las grasas de la mantequilla con el metal, podría provocar su inmediata oxidación (particularmente en las mantequillas saladas). Del mismo modo, las partes de la mantequilla expuestas a la luz y al aire, suelen presentar un tono más amarillento e incluso translúcido, estas zonas deben evitarse, ya que lo más probable es que su estado haya sido alterado y por lo tanto, cambiado su sabor. En este caso bastaría con retirar la parte dañada; siendo el resto de la mantequilla perfectamente comestible.

¿Sabías que…

cuando en los años 30 del siglo pasado el doctor Weston Price analizó las dietas de diversas poblaciones nativas del mundo, halló que la mantequilla era un alimento común de algunas de las poblaciones con mejor salud? Era el caso de poblados suizos o de algunos grupos árabes, e incluso los norteamericanos tradicionalmente consideraban a la mantequilla como un alimento saludable para afrontar las largas jornadas con energía y  producir niños fuertes y sanos.

Pero, ¿por qué se debe incluir la mantequilla en la dieta? ¿Que podría cambiar el pensamiento ofensivo dirigido a este ingrediente elaborado desde tiempos pretéritos? En las últimas décadas, la mantequilla ha sido tratada de manera injusta, culpable de provocar enfermedades cardiovasculares por su alto contenido en grasa saturada. Sin embargo, tanto la opinión pública como la científica está poco a poco transformando ese parecer, y ya somos muchas personas las que consideramos a la mantequilla como un alimento beneficioso para la salud.

¿Sabías que…

la mantequilla reduce la lipoproteína A? Nadie cuestiona que la elevada lipoproteína A es un importante factor de riesgo cardiovascular, aunque por desgracia es un factor desconocido en la cultura colesterol fóbica actual. Para algunos expertos, es el factor de riesgo más potente. El elevado consumo de carbohidratos simples incrementa la lipoproteína A; por el contrario, alimentos como la mantequilla tienden a reducirla significativamente.

A continuación se detallan las características más relevantes, se enumeran una serie de propiedades, y se añaden los valores más destacados de la mantequilla representados en tablas nutrimentales. Todos estos datos podrían contribuir a la desacreditación y el pensamiento negativo respecto a la mantequilla pura de leche de vaca.Galletas danesas 2.JPGLa mantequilla es una de las grasas más complejas que existe, ya que contiene hasta 400 ácidos grasos diferentes (muchos de ellos beneficiosos para nuestro organismo). Además, es rica en varias vitaminas, entre las que se encuentran presentes la vitamina A, D, E, B12 y K2. Por todo ello la OMS recomienda su consumo en pequeñas cantidades; siempre y cuando no se padezcan enfermedades que hayan sido diagnosticadas por un profesional, en las cuales su ingesta sea totalmente prohibida o desaconsejada.

Recuerda que…

toda la información proporcionada sobre este alimento ha sido obtenida a través de diversas fuentes y podría no ser totalmente exacta, por lo que antes de comenzar cualquier régimen o hacer cambios drásticos en tu dieta, debes consultar a un médico o especialista de la nutrición .

Una gran proporción de los centenares de ácidos grasos que contiene la mantequilla, son ácidos grasos saturados (70%). También alberga una buena cantidad de ácidos grasos monoinsaturados (25%) y las grasas poliinsaturadas que ofrece suponen una cantidad pequeña (2,3 % del contenido de la grasa). Otros tipos de grasas que se encuentran en la mantequilla son el colesterol y los fosfolípidos.

Un 11% de los ácidos grasos saturados que están presentes en la mantequilla son de cadena corta, la más común de estos ácidos grasos es el ácido butírico (componente único de la grasa de la leche de los animales rumiantes, como son las vacas, las ovejas y las cabras. Se ha demostrado que el ácido butírico puede reducir la inflamación en el sistema digestivo y ha sido utilizado para el tratamiento de la enfermedad de Crohn).

¿Sabías que…

a pesar de que la mantequilla es un alimento rico en grasas, no parece provocar  el aumento de peso cuando se consume en cantidades normales dentro de una dieta sana?

No es ninguna novedad decir que las enfermedades cardiovasculares son una de las principales causas de muerte en el mundo. Siendo durante mucho tiempo, la relación entre las grasas saturadas y las enfermedades cardiovasculares un tema controvertido. Se sabe que un alto consumo de grasa saturada puede aumentar los niveles de colesterol en sangre, lo cual es un factor de riesgo para sufrir enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, no es necesariamente la cantidad de colesterol en los alimentos, la causa de preocupación. El perfil de lípidos en sangre o el tipo de lipoproteína de colesterol que es transportado, son factores mucho más relevantes.

A diferencia de las grasas trans que podemos encontrar en los alimentos procesados, las grasas de los lácteos son consideradas sanas. La mantequilla es la fuente dietética más rica en grasas saturadas de los lácteos, también conocidas como grasas “trans rumiantes”, la más común de ellas son el ácido vaccénico y el ácido linoleico conjugado o CLA; el CLA es una familia de grasas, la cual ha sido asociada con varios beneficios para la salud. Estudios realizados en animales y células humanas, indican que el CLA puede protegernos contra varios tipos de cáncer. También nos ayuda a adelgazar, siendo utilizado como suplemento de pérdida de peso (no todos los estudios confirman este beneficio).

¿Sabías que…

al estar compuesta principalmente de grasa, la mantequilla es un alimento alto en calorías? Una cucharada de mantequilla puede contener alrededor de 100 calorías; ideales para contribuir al requerimiento de las necesidades diarias de este macronutriente, o si se precisa un extra de energía por otras circunstancias debidamente justificadas.

Las siguientes tablas contienen información detallada sobre los diferentes nutrientes que posee la mantequilla y todas ellas corresponden a 100 gramos de producto. Las proporciones de los nutrientes de la mantequilla pueden variar según el tipo y la cantidad del alimento, además de otros factores que también pueden intervenir en la modificación de sus nutrientes.

Recuerda que…

según el origen y la preparación de la mantequilla, pueden variar sus propiedades y características nutricionales.

La siguiente tabla muestra una lista de la cantidad de los principales nutrientes de la mantequilla:

Nutriente Cantidad Nutriente Cantidad
Acido fitíco 0 g. Fosfocolina 0 mg.
Grasas saturadas 62,66 g. Grasas monoinsaturadas 28,92 g.
Adenina 0 mg. Grasas poliinsaturadas 2,31 g.
Agua 0,25 g. Guanina 0 mg.
Alcohol 0 g. Licopeno 0 ug.
Cafeína 0 mg. Grasa 99,50 g.
Calorías 897 kcal. Luteína 0 ug.
Carbohidratos 0,00 g. Proteínas 0,25 g.
Colesterol 286 mg. Purinas 0 mg.
Fibra insoluble 0 g. Quercetina 0 mg.
Fibra soluble 0 g. Teobromina 0 mg.
Fibra 0 g. Zeaxantina 0 ug.

Asimismo, entre los nutrientes principales de la mantequilla se hallan las proteínas. La cantidad que ofrece es insignificante si se compara con otros tipos de alimentos de origen animal: entre 0,25 y 0,90 por cada 100 gramos de producto. Pero merece la pena dedicarle un pequeño espacio, por contener todos los aminoácidos esenciales y ser considerada una proteína de alto valor biológico. Las proteínas de éste tipo son empleadas en el organismo para crear nuevas proteínas, responsables de construir tejidos, como los de la masa muscular. Además regulan los fluidos del organismo, entre otras funciones.

Las proteínas de este alimento perteneciente a la categoría de de las mantequillas y están formadas por multitud de aminoácidos; como el ácido aspártico, el ácido glutámico, la alanina, arginina, cistina, fenilalanina, triptófano y muchos más (la mayor parte de ellos se pueden visualizar en la próxima tabla).

Los cuerpos utilizan las proteínas de la mantequilla para construir los tejidos que forman los músculos. Estas proteínas también son útiles y necesarias para mantenerlos, ya que sin un aporte adecuado de proteínas, como las que proporciona el consumo de mantequilla (además de muchos otros alimentos, los cuales en este artículo no se entrará a valorar), nuestra masa muscular se debilitaría y reduciría paulatinamente.

Las proteínas de la mantequilla se descomponen en aminoácidos en nuestro organismo para su asimilación, y estas proteínas que el cuerpo sintetiza, además de ser útiles para la creación de nueva masa muscular, también intervienen en funciones fisiológicas, sin las cuales nuestro organismo no podría subsistir.

A continuación, se muestran la cantidad de aminoácidos que se encuentran presentes en la mantequilla:

Nutriente Cantidad Nutriente Cantidad
Ácido aspártico 18 mg. Leucina 23 mg.
Ácido glutámico 50 mg. Lisina 19 mg.
Alanina 8 mg. Metionina 6 mg.
Arginina 9 mg. Prolina 23 mg.
Cistina 2 mg. Serina 13 mg.
Fenilalanina 11 mg. Tirosina 11 mg.
Glicina 5 mg. Treonina 11 mg.
Hidroxiprolina 0 mg. Triptofano 3 mg.
Histidina 6 mg. Valina 9 mg.
Isoleucina 14 mg.

La mantequilla también es una alimento rico en varios tipos de vitaminas, especialmente las que suelen ser asociadas con las grasas.

La vitamina A es la más abundante en la mantequilla, en una cucharada (14gr) se obtiene el 11% de la cantidad diaria recomendada, siendo una de las mejores fuentes proveedoras de vitamina A. Igualmente es una buena fuente de vitamina D y vitamina E; esta última es un antioxidante muy potente, que suele estar presente en los alimentos grasos. Del mismo modo también contiene la vitamina B12 que sólo se puede encontrar en alimentos de origen animal, como los huevos, la carne y los productos lácteos. Y la vitamina K2, fundamental para evitar la calcificación arterial y con ello la arteriosclerosis, además contribuye en la protección contra enfermedades cardiovasculares y la osteoporosis. Para obtener esta vitamina de la mantequilla, debe ser preferentemente de vacas criadas al aire libre y alimentadas de pastos frescos.

A continuación, se muestran las vitaminas de la mantequilla:

Nutriente Cantidad Nutriente Cantidad
Ácido fólico añadido 0 ug. Vitamina A 884 ug.
Alfa caroteno 0 ug. Vitamina B1 0,00 mg.
Alfa Tocoferol 3,60 mg. Vitamina B12 0,00 ug.
Beta caroteno 200 ug. Vitamina B2 0,02 mg.
Beta criptoxantina 0 ug. Vitamina B3 0,09 mg.
Betacaroteno 0 ug. Vitamina B5 0,04 ug.
Beta Tocoferol 0 mg. Vitamina B6 0,00 mg.
Caroteno 200 ug. Vitamina B7 0,00 ug.
Delta Tocoferol 0 mg. Vitamina B9 0,00 ug.
Folatos alimentarios 0,00 ug. Vitamina C 0,00 mg.
Gamma Tocoferol 0 mg. Vitamina D 0,76 ug.
Niacina preformada 0,04 mg. Vitamina E 3,60 mg.
Retinol 850 ug. Vitamina K 8 ug.
Tocoferoles totales 3,60 mg.

Por último, a través del próximo cuadro se representa la cantidad de minerales de la mantequilla:

Nutriente Cantidad Nutriente Cantidad
Aluminio 0 ug. Fósforo 24 mg.
Azufre 0 mg. Hierro 0,20 mg.
Bromo 0 ug. Yodo 38 mg.
Calcio 15 mg. Magnesio 2 mg.
Zinc 0,10 mg. Manganeso 0,04 mg.
Cloro 1150 mg. Níquel 0 ug.
Cobalto 0 ug. Potasio 15 mg.
Cobre 0,03 mg. Selenio 0,00 ug.
Cromo 0 ug. Sodio 750 mg.
Flúor 0 ug.

La alimentación y cría de las vacas lecheras puede tener mucha importancia en la calidad nutricional de los alimentos, puesto que la mantequilla que procede de vacas criadas de forma natural, es de mayor calidad comparada con los productos lácteos procedentes de animales que han sido alimentados con granos comerciales (desgraciadamente los más vendidos). No obstante, en países como Irlanda o Nueva Zelanda, es mucho más común encontrar productos lácteos que proceden de animales que han sido alimentados de pastos frescos, al menos durante los meses más calurosos del año.

Por ende, la mantequilla que procede de animales alimentados de forma natural, es más alta en nutrientes que la mantequilla que procede de vacas alimentadas con granos o pasto conservado. Una mayor proporción de hierba fresca en la dieta de una vaca contribuye al aumento de la cantidad de grasas buenas, como son los ácidos grasos omega-3 y el ácido linoleico conjugado. Además, el contenido de vitaminas y antioxidantes en grasa, como los carotenoides y los tocoferoles es mucho más elevada.GALLETAS DANESAS 1.JPGEl consumo moderado de mantequilla aporta muchos beneficios al organismo, ya que se trata de una importante fuente de vitaminas y minerales. Entre los principales beneficios que aporta la mantequilla, pueden destacarse los siguientes:

  • La mantequilla ofrece al cuerpo un gran aporte de vitaminas y minerales. También es una interesante fuente de proteínas.
  • Es considerada como uno de los mejores surtidores de vitamina A, ya que es la más sencilla de asimilar por parte del organismo.
  • Ayuda a proteger contra la artritis degenerativa, ya que contiene una sustancia que se llama el factor de Wulzen.
  • La mantequilla está libre de hidratos de carbono, es decir, que prácticamente no contiene azúcares.
  • Es un alimento muy recomendado en aquellos casos de carencia nutricional o alta demanda energética por parte del organismo.
  • Es rica en ácido linoleico conjugado, porque ayuda a prevenir la aparición de graves patologías como el cáncer.
  • Ayuda a mejorar la absorción de las grasas Omega 3, las cuales se encargan de promover la función inmune, poseen propiedades anti-microbianas y mejoran el metabolismo.
  • Contiene antioxidantes que ayudan a proteger contra el daño que provocan los radicales libres (responsables de la aparición del cáncer). Éstos también ayudan a proteger contra el debilitamiento de las arterias.
  • Es una fuente muy rica de selenio, un mineral esencial para el buen funcionamiento del cuerpo, así como un importante proveedor de yodo altamente absorbible.
  • Permite proteger el cuerpo contra las infecciones gastrointestinales a los más jóvenes y a los ancianos.
  • Mejora la salud digestiva. La grasa de la mantequilla contiene glicoesfingolípidos, unos ácidos grasos que protegen frente a las infecciones gastrointestinales. El colesterol que contiene también protege las paredes intestinales.
  • Favorece la salud del tiroides. Las personas con baja función tiroidea sufren de un metabolismo lento y, lógicamente, de aumento de peso. El nutriente más importante para evitar esa baja función tiroidea es el yodo, y la mantequilla contiene yodo altamente absorbible.
  • Mejora la absorción de las grasas Omega 3. Desde hace unos 20 años se ha puesto de manifiesto que la clave en común de las dietas mediterránea, japonesa y esquimal para proteger frente a problemas cardiovasculares, es el consumo de pescado azul por su contenido en ácidos grasos Omega 3. Las grasas saturadas como las de la mantequilla ayudan a los tejidos a retener dichos ácidos grasos Omega 3, tal como explica la bioquímica Mary Enig en su libro Know your fats.
  • Puede favorecer la pérdida de peso. Para la mayoría resultará paradójico, puesto que la mantequilla es uno de los primeros alimentos que se dejan de consumir cuando se quiere bajar de peso. Pero probablemente no se esté haciendo del todo bien. Consideremos por ejemplo, que la mantequilla contiene un ácido graso llamado ácido linoleico conjugado (CLA) que ha demostrado reducir la grasa de la zona abdominal. También contiene otro ácido graso llamado ácido ácido butírico, que ha reducido el peso corporal en estudios con animales mamiferos.
  • Ayuda al desarrollo y al crecimiento infantil. El colesterol hallado en la grasa de mantequilla es muy importante para el desarrollo nervioso y neuronal. No en vano, la naturaleza es sabia y la leche materna es naturalmente rica en colesterol, siendo las dietas bajas en grasas asociadas con deficiencias nutricionales.
  • Ayuda a combatir la caries. El contenido de la mantequilla de vacas alimentadas de  pastos frescos, es rica en nutrientes como las vitaminas K2 y D3, que le confiere un efecto anticariogénico. Es decir, la mantequilla es un alimento esencial en una dieta contra la caries.
  • Mejora el sistema inmunitario. El ácido butírico de la mantequilla, como ya se a mencionado, es asociado con la estimulación de las células T, que sirven para atacar virus que podrían dañar el organismo.

¿Siempre te gustó el sabor a mantequilla, pero te generaba cierta desconfianza su consumo? Todos estos beneficios son buenas razones para dejar de ver a éste maravilloso alimento ofrecido por la naturaleza, como algo maligno e insano.

Para finalizar, sugiero que te coloques el delantal y continúes leyendo. Después, hornea una bandeja de estas deliciosas galletas danesas de mantequilla; según las indicaciones que se detallan en la receta que prolonga esta introducción, y finalmente disfruta de su irresistible textura y su increíble sabor.

Texto inspirado y desarrollado a través de las consultas realizadas a las siguientes fuentes de información: Libertad digital, La vanguardia, Eroski consumer, Método low carb, Ser y actuar, Biotrendis, Alimentos.org y ASCRS.

Galletas danesas.JPG

Ingredientes (aproximadamente para 24 galletas):

  • 200 G Harina de trigo u otra de similares características
  • 100 G Mantequilla pura de leche de vaca 
  • 30 G Erythritol o su equivalencia de otro tipo de endulzante natural
  • 1 Huevo M
  • 1/2 vaina de vainillasemillas raspadas (o 1½ cucharaditas de extracto o pasta de vainilla)
  • 1/4 Cucharadita de sal kosher
  • Sprinkles o cristales de azúcar blanco (opcional)

Elaboración:

Antes de comenzar con la preparación, disponer sobre la mesa de trabajo todos los ingredientes debidamente pesados, teniendo en cuenta que todos ellos han de encontrarse a la misma temperatura (temperatura ambiente, no fríos). 

Poner la mantequilla junto al endulzante natural dentro de un cuenco, o en el interior del recipiente de un robot de cocina, y mezclar los dos ingredientes con una espátula o el accesorio paleta, hasta conseguir una crema suave y blanquecina (el tiempo de batido con una máquina tipo Bosch o  kitchenaid será de aproximadamente 5 minutos).

Agregar la pizca de sal, los granos del interior de la vaina de vainilla y el huevo. Mezclar de nuevo a velocidad media, hasta que todo el conjunto quede perfectamente combinado. Si fuese necesario, raspar los lados del tazón para bajar los restos que hayan podido quedar adheridos a las paredes.

Incorporar gradualmente la harina y amasar a velocidad baja, hasta que la pasta de galletas se vea lisa y homogénea, aproximadamente 1 minuto.

Sacar la masa del cuenco y formar una bola con ella. Después, aplastarla ligeramente y cubrirla a piel con plástico film transparente apto para uso alimentario.

Refrigerar la masa de galletas durante al menos 20 minutos.

Pasado el tiempo, la masa debe estar firme y manejable . Si la masa quedase muy dura al sacarla de la nevera, dejarla cinco o diez minutos a temperatura ambiente, hasta lograr una textura compacta, pero fácil de manipular.

Precalentar el horno a 170°C, con calor en la parte superior e inferior, sin ventilador y situando la rejilla de horno a media altura (en la parte central).

Preparar una bandeja de horno antiadherente o colocar sobre ella un tapete silpat. En su defecto, cubrir la superficie de la bandeja para hornear con papel sulfurizado. Reservar.

Depositar la masa de galletas sobre una superficie lisa y ligeramente enharinada. A continuación, estirar la masa con un rodillo hasta obtener un grosor de aproximadamente ½ centímetro.

Cortar la masa de galletas con un cortador que tenga la típica forma de pretzel (también se puede emplear uno con otro tipo de diseño, e incluso valdría con el filo de la boca de un vaso) e irlas colocando sobre la bandeja de horneado, dejando un espacio entre ellas de mínimo dos centímetros de distancia, para evitar que durante el cocinado puedan crecer y pegarse unas con otras.

Si se desea, a modo de decoración (únicamente por estética del producto final) espolvorear sprinkles o cristales de azúcar transparente por la superficie de todas las piezas.

En el momento que se tengan todas las galletas confeccionadas y el horno haya alcanzado la temperatura adecuada, introducir la bandeja dentro del horno y cocer los dulces entre 10 o 12 minutos (el tiempo de dependerá del tamaño y de el grosor que se les haya proporcionado a las galletas). Estarán preparadas cuando sus bordes inferiores adquieran un tono sutilmente dorado.

Para finalizar, sacar la bandeja del horno y dejar reposar las galletas sobre ella durante un par de minutos, hasta que endurezcan ligeramente.

Llegado el momento, retirar las galletas danesas de mantequilla de la bandeja de horneado, y depositarlas sobre una rejilla para que terminen de enfriar por completo.

Este tipo de galleta se conserva en perfectas condiciones durante varios días, guardadas en una caja metálica (presentadas según el envase original de las comerciales) o recipientes herméticos, y almacenadas en un lugar oscuro, seco y alejado de fuentes de calor.

PUDIN DE MANZANA Y ALMENDRA

pudin de almendra y manzana 2.2.JPG¿Qué les parece si preparamos un dulce clásico, sano y delicioso? Aquí, en Cosmopolitan cuisine apostamos por los dulces tradicionales, y en cualquier momento estamos dispuestos a preparar uno de ellos. En este caso, elaboramos un pudin de manzana y almendra que resulta exquisito al paladar. Nosotros, consideramos que uno de los mayores placeres de la vida, consiste en acompañar un suculento manjar cómo este, con una buena taza de té o café, y degustarlo bien acomodados en nuestro rincón favorito de la casa.

¿Sabías que…

cuando el pudin se sirve como postre, normalmente suele ir acompañado de una pequeña porción de nata fresca o helado?

El budín o pudin (del inglés pudding), es uno de los postres más populares de la cocina británica. Los expertos e historiadores de la comida sitúan su origen hacía principios del Siglo XII. Inicialmente, todo pudin se elaboraba con trozos de pan viejo, y era considerado un postre de gente sin recursos, puesto que se preparaba para aprovechar los restos de pan duro. Fue a medida que la clase media tuvo acceso a ingredientes menos asequibles en la época (huevos, leche, harinas varias, frutas frescas o desecadas, azúcar, etc.) que el pudin se tornó en una creación más sofisticada, convirtiéndose por ejemplo, en la receta que te proponemos al finalizar esta breve introducción.

Si bien el pudin de pan sigue siendo una buena forma de sacar partido al pan sobrante, se ha ganado la reputación de ser un alimento elegante y reconfortante, ya que tras haber arrojado sus humildes raíces, frecuentemente es servido como artículo de postre destacado en numerosos establecimientos de moda.

¿Sabías que…

a día de hoy, el pudin aparece habitualmente en la carta de los menús de postres de los restaurantes más lujosos?

En la actualidad existen muchas versiones de éste postre; en su sentido más general suele ser dulce y se puede utilizar en su preparación, tanto pan del día anterior, como bollería (cruasanes, brioches, etc.) u otros ingredientes menos comunes, a modo de harina de frutos secos o similares; que actúan como absorbentes. Todo ello aglutinado con huevo, leche, nata, endulzante natural al gusto del chef (preferiblemente no refinado y que soporte las altas temperaturas de la cocción sin modificar su sabor y estructura) y aderezado con frutas diversas (frescas o deshidratadas), pedazos de chocolate etc. Las posibilidades para éste platillo son infinitas, ya que el cocinero puede variar el tipo de cereal (simple o compuesto) y cualquier ingrediente que desee agregar.

Aunque es menos habitual, también existen variedades no dulces (salada o picante) que suelen formar parte de una comida principal.

¿Sabías que…

a mediados del siglo XX este postre perdió toda su popularidad y los cocineros le perdieron casi por completo su interés? Pero hoy en día, gracias a grandes y célebres chefs británicos como Jamie Oliver o Delia Smith, vuelve a estar entre los más apreciados de la población; además, como ya se a dicho, de ser servido en los mejores restaurantes de cocina, tanto británica, como de otras partes del mundo.

Para esta ocasión, en nuestra cocina hemos elaborado un exquisito pudin de manzana y almendra, al que hemos dado una preciosa forma de tarta con un molde redondo de 24cm de diámetro. Proporcionándole con ésta característica presentación, un aire más atractivo y distinguido. Con ello, también se le ha otorgado el máximo protagonismo a la manzana; una fruta muy versátil con infinitas posibilidades en cuanto a gastronomía se refiere.

La manzana puede ser empleada tanto en recetas dulces como en platos salados. Además, es una fruta muy interesante si analizamos su perfil nutricional.

En los próximos párrafos podrás leer cierta información detallada a cerca de las manzanas, sustraída y debidamente contrastada con varias fuentes de información.

La manzana es un fruto muy sabroso, tiene su origen en el centro de Asia y se remonta al Neolítico; existiendo en la actualidad alrededor de 2.000 variedades diferentes de esta clase de fruta.

El árbol de la manzana (manzano) puede crecer hasta 8 metros de altura, se caracteriza por poseer hojas simples de bordes dentados y sus flores están compuestas por pétalos de color blanco con matices ligeramente rosados.

Esta fruta crece todo el año, aunque su período de maduración natural es desde finales de agosto hasta principios de septiembre. Tras recogerse el fruto, las manzanas se almacenan en ambientes húmedos y a bajas temperaturas.
SONY DSCDesde el punto de vista nutritivo, la manzana es una fruta completa y enriquecedora para la dieta.

El 85% del peso de una manzana es agua, por lo que resulta muy refrescante e hidratante, el resto se compone de hidratos de carbono, vitaminas y minerales.

Los nutrientes más abundantes que posee después del agua, son azúcares, en mayor parte fructosa (azúcar de la fruta) y en menor proporción, glucosa y sacarosa, de rápida asimilación en el organismo.

Esta fruta contiene muy poca grasa y proteína, y una gran cantidad de potasio, cítrico y  cítrico málico.

Éteres, taninos, alcoholes y aldehídos también están presentes, tanto en la pulpa como en la piel de la manzana, indistintamente de su color (verde, amarilla o roja), así como un gran número de terpenos, que crean los olores y sabores de manzanas infinitas y diversas.

Es fuente discreta de vitamina E o tocoferol (posee acción antioxidante, que interviene en la estabilidad de las células sanguíneas como los glóbulos rojos y en la fertilidad) y aporta una escasa cantidad de vitamina C.

Es rica en fibra, que mejora el tránsito intestinal y entre su contenido mineral destaca el potasio (necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y para la actividad muscular normal, interviene en el equilibrio de agua dentro y fuera de las células).

El contenido moderado en potasio de las manzanas también las convierte en una fruta diurética, recomendada en el tratamiento dietético de diversas enfermedades cardiovasculares, como la hipertensión arterial u otras enfermedades asociadas a retención de líquidos. No obstante, el aporte de este mineral está restringido en caso de insuficiencia renal, por lo que el consumo de manzanas en estos casos se ha de tener en cuenta.

Las extraordinarias propiedades dietéticas que se le atribuyen a esta fruta, se deben en gran medida a los elementos fitoquímicos que contiene, entre ellos, flavonoides y quercetina, con propiedades antioxidantes.

manzanas
Composición por 100 gramos de producto comestible

Es la fruta por excelencia, ya que es bien tolerada por la mayoría de personas, y combina perfectamente con otros tipos de alimentos. En su composición alimenticia no hay nutrientes que destaquen especialmente, por lo que resulta difícil imaginar las extraordinarias propiedades dietoterapicas que ofrece.

Las propiedades antioxidantes de la manzana se deben a los elementos fitoquímicos que contiene, más abundantes en la piel, en concreto, polifenoles (quercitina, flavonoides). Los antioxidantes neutralizan los radicales libres, reduciendo o incluso evitando parte de los daños que estos provocan en el organismo. Los radicales libres aumentan las peligrosas acciones del colesterol LDL, que puede dar lugar a la formación de aterosclerosis, al acumularse en los vasos sanguíneos; pueden producir una alteración genética y dañar proteínas y grasas corporales, reduciendo la funcionalidad de las células y contribuyendo a aumentar el riesgo de cáncer. Por tanto, dada su composición en sustancias antioxidantes, las manzanas están especialmente recomendadas en dietas de prevención de riesgo cardiovascular, enfermedades degenerativas y cáncer.

¿Sabías que…

hoy se sabe con certeza de la existencia y la función de algunos de los componentes de esta fruta, que le confieren la doble particularidad de actuar como alimento astringente o laxante, según cómo sea consumida? La manzana cruda y con piel es laxante, es decir, útil para tratar el estreñimiento, y la manzana pelada, rallada y oscurecida, tiene el efecto contrario en nuestro organismo y resulta astringente.

Quizá la propiedad más conocida de la manzana sea su acción reguladora intestinal. Si se consume cruda y con piel es útil para tratar el estreñimiento, ya que se aprovecha la fibra insoluble presente en la piel, que promueve y estimula la actividad intestinal.

Igualmente, la manzana es una fruta muy rica en pectina, fibra soluble. Solamente una quinta parte de la pectina de la manzana se encuentra en la piel de la fruta, el resto se halla en la pulpa, por lo que al pelarla se perdería una buena cantidad. La pectina tiene la particularidad de retener agua, y se le atribuyen efectos benéficos en caso de diarrea, ya que hace más lento el tránsito intestinal. Además, la manzana es, después del membrillo, una de las frutas más ricas en taninos, sustancias con propiedades astringentes y anti-inflamatorias. Algunas de las acciones de los taninos son secar y desinflamar la mucosa intestinal (capa que tapiza el interior del conducto digestivo), por lo que resultan eficaces en el tratamiento de la diarrea. Los taninos se reconocen rápidamente por la sensación áspera que producen al paladar. No obstante, los taninos aparecen cuando se deja oscurecer la pulpa rallada de una manzana.

Sabías que…

a pesar de que siempre se le ha atribuido a la manzana la particularidad de que tomada como postre contribuye a reducir la formación de placa y evitar la caries, no sería correcto usarla como un sustituto del cepillo de dientes? No se debe pasar por alto que contiene azúcares y ácidos, que podrían deteriorar y dañar el esmalte de forma irreversible.

El ácido oxálico que contiene la manzana puede formar sales con ciertos minerales como el calcio y formar oxalato cálcico, por lo que su consumo se ha de tener en cuenta si se padecen este tipo de cálculos renales, ya que se podría agravar la situación. No obstante, gran parte de dicho ácido se pierde mediante el cocinado de la manzana.

Para finalizar, se ofrece un resumen de lo visto anteriormente, enumerando las principales y más destacadas propiedades de la manzana, ya que en este sentido, nutricionistas y expertos en la materia, afirman que son diversos los beneficios que aporta la manzana en la dieta diaria.

  1. Combate el estreñimiento (cuando se consume cruda y con piel).
  2. Una manzana al día puede combatir el asma.
  3. La piel de manzana tiene propiedades anti-tumorales.
  4. Es un remedio natural para la diarrea (cuando se consume sin piel, rallada, ennegrecida o cocida).
  5. Las manzanas ayudan a disminuir la glucemia (niveles de azúcar en sangre) y, como consecuencia, la diabetes.
  6. Purifican el cuerpo (efecto detoxificante).
  7. Previenen niveles altos de colesterol, enfermedades del corazón y accidentes cerebrovasculares.
  8. Combate la falta de apetito, cansancio y nerviosismo.
  9. Hace más fácil la digestión, protege las membranas de la mucosa bucal y del intestino.
  10. Ayuda en el fortalecimiento de uñas y cabello.
  11. En el uso cosmético sirven para tonificar la piel, suavizar y prevenir la aparición de arrugas.
Texto inspirado y desarrollado a través de las consultas realizadas a las siguientes fuentes de información: Wikipedia, Whole Kitchen, Revista médica Ocronos, Comecon salud, Erosky Consumer, Club salud natural, Saludterapia, Muy fitness y Notas dentales.

pudin de almendra y manzana 1.JPG

Ingredientes (para 10-12 raciones en molde desmontable de tarta de 24cm de diámetro):

  • 3 Manzanas Golden (500-600 Gramos)
  • 3 Huevos
  • 120 G Azúcar o su equivalencia en otro tipo de endulzante natural (que soporte las altas temperaturas de la cocción sin modificar su sabor y estructura)
  • 160 G Nata de leche de vaca mínimo 35% MG
  • 60 G Harina de almendra
  • 50 G Uvas pasas rubias
  • 40 G Harina de trigo u otra de similares características
  • 35 G Mantequilla más una nuez para engrasar el molde
  • Guindas rojas y almendra laminada (opcional)
  • Zumo de un limón recién exprimido
  • Canela en polvo

Elaboración:

Precalentar el horno a 180° C con calor en la parte superior e inferior. Al mismo tiempo, situar la rejilla del horno a media altura.

Disponer un molde desmontable de 24cm de diámetro sobre la mesa de trabajo y engrasarlo por completo con una nuez de mantequilla. Tras ello, cubrir la base con un trozo de papel de horno adaptado a sus dimensiones.

Lavar y pelar dos manzanas (reservar la tercera). Retirarlas el corazón, laminarlas con un cuchillo o mandolina y rociarlas con un poco de zumo de limón recién exprimido.

Fundir los 35 gramos de mantequilla en una sartén y añadir la manzana laminada. Bajar el fuego y dejar que se cocinen hasta que queden tiernas, sin llegar a deshacerse (el tiempo estimado será de aproximadamente diez minutos). Mover la manzana de vez en cuando para asegurar una cocción uniforme.

Colocar los huevos (desechando la cáscara que los protege) en un recipiente amplio, tipo bol. Añadir el endulzante natural y batir con una varilla de mano hasta que toda la preparación quede lisa y homogénea.

Incorporar la nata y batir de nuevo.

Agregar la harina de grano junto a la harina de almendra, y batir de nuevo la mezcla.

Adicionar la manzana y las pasas rubias y mezclar el compuesto con una espátula o lengua repostera, hasta que las frutas queden totalmente impregnadas por la pasta.

Verter toda la preparación en un molde desmontable de 24cm de diámetro u otro de similares características.

Lavar y pelar la manzana reservada. Retirarle el corazón, laminarla con un cuchillo o mandolina y rociar con un poco de zumo de limón recién exprimido.

Colocar todas las láminas de manzana sobre la preparación anterior, acostadas parcialmente unas encima de las otras, a modo de decoración.

Cuando el horno haya alcanzado la temperatura programada, llevar el pudin de manzana y almendra a su interior, situándolo sobre la rejilla que inicialmente se coloco a en la parte central.

Hornear la preparación durante 35 minutos, o hasta que quede cuajada pero jugosa.

Cuando el pudin de manzana y almendra haya enfriado lo suficiente, guardarlo en la nevera durante un mínimo de cuatro horas, siendo aconsejable alargar el tiempo de reposo durante toda una noche (cogerá más consistencia y su sabor se acentuará).

Pasado el tiempo de espera, desmoldar el pudin de almendra y manzana. Para ello, pasar por el perfil del molde una guía o cuchillo de punta, con cuidado de no dañar la superficie del molde. Después, desajustar el aro y retirarlo.

Para finalizar y de forma totalmente opcional, terminar decorando el pudin de manzana y almendra con un baño de sirope espeso, gelatina de manzana o mermelada de albaricoque, unas almendras laminadas y algunas guindas rojas.

Recordar que para servir el pastel como un postre distinguido, lo más apropiado es emplatarlo en porciones individuales y decorarlas con una nuez de nata fresca o helado a su elección.

BOCADITOS DE COCO O COCADAS

coquitos 6.JPGEn el día de hoy, cosmopolitancuisine abre sus puertas para dejar escapar el agradable aroma que desprenden estos mini coquitos. Se trata de un bocado exquisito, con una textura suave, delicada y un ligero toque crujiente aportado por el chocolate, que no puede ser más acertado para esta receta. En casa, este dulce nos ha enamorado por su sencillez y dulzura. Es perfecto para darse un capricho a media tarde, tras un sueño ligero; o para deleitarse con su fragante sabor a cualquier hora del día. Su bonita presencia y su pequeño tamaño, lo convierten en el detalle ideal para llevar a cualquier fiesta o evento social, o simplemente para regalar como un dulce gesto de agradecimiento.

Los bocaditos de coco, son un dulce típico de España. Tradicionalmente se suelen preparar para presentarlos en celebraciones festivas de algunas regiones, pero también es habitual encontrarlos durante todo el año en prestigiosas pastelerías de Madrid, Barcelona y del norte peninsular. Por ejemplo, son muy famosas las cocadas de Villa de Almazán, situada en la provincia de Soria, las cuales os animo a probar si pasáis por allí. Además de ser unos dulces tradicionales en muchas comarcas de la península ibérica, también lo son en muchos otros países de habla hispana y portuguesa, entre los mas destacados se encuentran: Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Perú o República Dominicana.

Su elaboración es diferente según la zona en la que se confeccionen. Pero en cualquier caso, se trata de una preparación simple y con una reducida lista de ingredientes. Siendo el coco, la fruta protagonista e imprescindible en esta receta.

Igualmente, dependiendo del lugar donde se fabriquen, éste suculento bocado se denomina de distinta manera, en algunos sitios son llamadas Sultanas de coco, en otros Cocadas, Bolitas de coco, Besitos de coco o Coquitos…

Su exterior es sólido y crujiente. En cambio, su interior ofrece una textura tierna y fibrosa; debido en mayor medida a su ingrediente más destacado: la ralladura de coco.

Si cómo ocurre en muchas otras ocasiones, estás interesado y te suscita curiosidad el origen, la extracción, su uso culinario y otro tipo de peculiaridades referentes al cocoantes de detallar la receta de los “Coquitos”, puedes echar un vistazo al texto que te ofrecemos a continuación. En él se han plasmado un conjunto de ideas contrastadas con varias fuentes de información, que te pueden resultar muy útiles y enriquecedoras en cuanto a sabiduría se refiere.

El coco es una fruta exótica y refrescante extraída del cocotero, la palmera más cultivada a nivel mundial, y su fruto se encuentra disponible durante todo el año.

El lugar de origen del coco es incierto, ya que existen diferentes opiniones al respecto; muchos consideran que proviene de Asia del Sur, otros dicen que es del noroeste de Sudamérica. Asimismo, registros fósiles hallados en Nueva Zelanda indican que plantas similares más pequeñas, crecieron allí hace más de 15 millones de años. También, existen fósiles antiquísimos descubiertos en varios puntos de la India.

¿Sabias que…

el coco es capaz de salir indemne de largos viajes a la deriva por el mar, chocando con las rocas e incluso, puede sobrevivir tal cual a un incendio que lo deje todo calcinado?

El coco inmaduro es de color verde, tiene un diámetro de hasta 30 cm y un peso de aproximadamente 2,5 Kg. Está recubierto por una cáscara gruesa, con una capa externa e impermeable parecida al cuero. Debajo posee un hueso central y otra envoltura fibrosa, que al secarse adquiere un aspecto peludo; en cuyo interior se encuentra la semilla, formada por una pulpa blanca, que es la parte comestible.

El coco es un alimento que principalmente ha sido redescubierto por la nueva cocina ecológica y vegana, gracias a sus múltiples virtudes y a su versatilidad gastronómica.

El principal producto exportado desde las distintas zonas de cultivo es la copra sin procesar (carne de coco partida en pedazos y desecada; de ella se extrae el aceite de coco y otros derivados). En ciertos países europeos, su mejor recurso se encuentra en la pulpa de coco fresco; el protagonista indiscutible de ferias o verbenas, y de común uso en múltiples preparaciones de cocina y repostería artesanal e industrial. El mercado más interesante tanto en Asia como en Europa y Norteamérica, es el agua y la leche de coco (envasada); de gran aceptación y con mayor demanda cada año.

¿Sabias que…

el nombre del “Coco” proviene de la era de los descubrimientos (período histórico que dio comienzo a inicios del siglo XV y se extendió hasta principios del siglo XVII)? Pues a los exploradores portugueses que lo trajeron a Europa, su superficie marrón y peluda con sus tres agujeros, les recordaba a una cara; como la del fantasma de las historias sobre el Coco, que se les cuenta en España y Portugal a los niños pequeños para asustarles.

El coco es considerado un fruto de alto rendimiento, ya que de él se extraen multitud de productos beneficiosos para la salud. Se puede beber el agua que posee en su interior o se puede comer su pulpa fresca, y mediante una serie de procesos mecánicos sencillos, se pueden obtener el aceite, la manteca, la leche y la harina coco. Además, de las flores de la palmera se consigue el azúcar de coco y un interesante sirope dulce con un ligero sabor a coco.coquitos 1.JPGLas propiedades de ésta fruta son múltiples. Entre otros, contiene un elevado número de vitaminas y minerales: potasio, calcio, fósforo, magnesio, hierro y vitaminas E, C y del grupo B, en menor proporción.

¿Sabías que…

las vitaminas y los minerales a pesar de que no aportan energía, forman parte de los nutrientes esenciales? Se denominan micronutrientes porque los necesitamos en pequeñas cantidades (miligramos o microgramos), pero son indispensables para el buen funcionamiento del organismo, porque intervienen en numerosas reacciones metabólicas; ayudan a la reparación de tejidos, al crecimiento y a la defensa de las enfermedades.

La composición nutritiva del coco varía a medida que éste madura. La pulpa contiene una baja cantidad de agua y al tratarse de una fruta, destaca por ser muy calórica. Alrededor de 100 gr de carne de coco crudo aportan aproximadamente 350 calorías, que proceden básicamente de sus 33 gr de grasas, de las cuales el 89% son saturadas. Es pobre en hidratos de carbono (6 gr por 100 gr) y en proteínas (4 gr en 100 gr), aunque ofrece grandes porcentajes en fibra (9 gr cada 100 gr), que contribuye a regular la motilidad intestinal, entre muchas otras funciones.

Tabla de composición nutricional (por 100 g de porción comestible)

Kcal (n)
Agua (mL)
Proteína (g)
Grasa (g)
Hidratos de carbono (g)
Fibra (g)
Potasio (mg)
Magnesio (mg)
Vit. C (mg)
Folato (mcg)
Vit. E (mg)
354,0
47,0
3,3
33,5
6,2
9,0
356,0
32,0
2,0
26,4
0,7

Su agua es una excelente bebida isotónica natural, que se obtiene especialmente de los cocos verdes cosechados con cinco o seis meses. Es muy ligera y aporta minerales y vitaminas. También azúcares y grasas en dosis insignificantes.

La harina de coco contiene mucha fibra y cero gluten. Siendo más escasa en hidratos de carbono (16%) que las harinas de cereales (70%), pero en su lugar aporta mucha fibra (un 40% del peso, por un 12% de la harina integral de trigo) y el doble de proteínas (26% frente al 13% de la harina de grano completo). La harina de coco es más grasa que la de cereales, pero si se usa en las proporciones adecuadas, no tiene por qué interferir negativamente en ningún tipo de dieta; especialmente en dietas de adelgazamiento.

¿Sabías que…

las personas con intolerancia al gluten tienen un valioso aliado en la harina de coco? Además, ésta harina es perfecta para elaborar repostería y panadería.

La leche de coco es grasa y espesa. Según su disolución, contiene entre un 15% y un 22% de grasa. El porcentaje es bastante inferior al que ofrece la leche de vaca entera, que se encuentra entre el 30% y el 35%, pero si se está a régimen, no es recomendable ingerir más de 60 ml diarios y debe consumirse siempre de calidad ecológica.

Las virtudes del coco son muy beneficiosas para el organismo y a menudo es considerado un superalimento.

La manteca de coco contiene manganeso y cobre (oligoelementos que estimulan el sistema inmunitario, regulan el azúcar en sangre, la reproducción, digestión, crecimiento oseo, coagulación sanguínea, etc). Igualmente, estudios sugieren que posee acción antimicrobiana, antiviral y antimicótica, por vía tanto interna como externa.

El coco maduro se compone en un 35% de aceite de coco, el único formado en más del 50% por ácidos grasos de cadena media, fácilmente digeribles. Se asimilan sin ayuda de la bilis, son solubles en agua y penetran sin problemas en el torrente sanguíneo y en el hígado, donde se transforman en energía y, en segundo lugar, en reserva de grasa, por lo que contribuyen menos a la obesidad que otras grasas.

Los efectos beneficiosos del aceite de coco, sólo se pueden atribuir al obtenido por presión en frío de cocos recién cosechados (preferentemente ecológicos), sin refinar, decolorar ni desodorizar, y envasado en vidrio, listo para ser utilizado.

Otro producto totalmente diferente, es el aceite de copra; que se extrae de la pulpa desecada al hervirla o mezclarla con disolventes. Este aceite se utiliza para fabricar jabones, o se hidrogena para emplearlo en la industria alimentaría como ingrediente en bollería, repostería, helados y platos preparados de baja calidad.

El coco no contribuye a un aumento de colesterol en sangre, por lo que su consumo no plantea ningún inconveniente para la salud, es más, enriquece nuestra alimentación con sustancias nutritivas. Es indiscutible que el 89 % de las grasas que contiene el coco son saturadas, del tipo que se asocia al colesterol elevado, pero su riqueza en ácido láurico produce que no sólo no eleve el colesterol malo (LDL), sino que lo reduce y aumenta el bueno (HDL), según un estudio publicado en The Philippine Journal of Cardiology.

Más allá de las investigaciones bioquímicas, están las pruebas históricas. El coco ha formado parte de la alimentación básica de los pueblos del Océano Pacífico que apenas conocieron el colesterol elevado, la obesidad, la diabetes o los infartos cardíacos o cerebrales, hasta que modificaron su dieta tradicional.

En hostelería el coco es un ingrediente versátil y valioso, que aporta gran sabor y aroma a diferentes platillos de cocina y repostería.

Para saber si un coco está en buen estado, basta con agitarlo. Si no se escucha el típico chapoteo de agua en su interior, es porque el coco está seco, demasiado maduro. En dichas condiciones la pulpa suele estar rancia.

A la hora de abrir el coco, conviene previamente retirar el agua que contiene en su interior. Para ello, se le puede practicar uno o dos orificios en los ‘ojos’ germinativos; con un cuchillo afilado, un clavo y martillo o un sacacorchos. La pulpa (parte comestible) se puede extraer, rompiendo el coco con un mazo o serrando con una herramienta apropiada. Después, se debe separar la cáscara de la pulpa, eliminar la piel marrón que la recubre (resulta indigesta), y lavar la pulpa con agua corriente. Así, se eliminarán los restos de cáscara y demás impurezas. Para conservarla, se debe colocar en un recipiente con agua y guardarla en la nevera, para evitar que se reseque y altere. Cambiando el agua a diario. De esa manera, se mantendrá en buenas condiciones hasta tres o cuatro días.

En países tropicales como Tailandia y cada día con más frecuencia en países occidentales, el aceite de coco se emplea para cocinar y hornear, porque resiste de forma adecuada a las altas temperaturas.

Al adquirir el agua de coco en tiendas de alimentación y lista para consumir, hay que tomar ciertas precauciones. No todas las aguas de coco que se comercializan son igual de puras y saludables. De hecho, el agua pura de coco, a la que se le pueden atribuir beneficios para la salud, es aquella recién sacada del fruto o envasada adecuadamente, sin añadidos. A muchos productos que se comercializan como tal, se les suele incorporar ácido ascórbico (vitamina C) como conservante, e incluso edulcorantes y otros aditivos. Tampoco es agua de coco auténtica, la que procede de concentrados.COQUITOS 3.3.JPGComo ya se ha comentado en párrafos anteriores, el coco es un fruto muy aprovechable en cuanto a alimentación se refiere, y con múltiples usos para cada uno de sus derivados.

El aceite de coco prensado en frío (sin refinar), es apto para frituras por su estabilidad. A diferencia de otros aceites, cuando el aceite de coco virgen humea no significa que se este quemando. En realidad, el aceite de coco tiene un punto de humo bajo en comparación con su punto de oxidación por temperatura, que es altísimo,como pasa con todas las grasas saturadas. También se puede usar para asar, para untar en moldes y, en general, de cualquier forma que se usan otros tipos de aceite. En frío o a temperatura ambiente, suele presentar una textura sólida, hasta que se calienta y se transforma en un líquido denso y pringoso.

La copra de coco (aceite de coco refinado y normalmente hidrogenado) se utiliza en la elaboración de productos de bollería industrial y margarinas; por su agradable sabor, bajo coste y buen resultado.

La harina de coco además de usarse en cocina y repostería, se puede mezclar con muesli, yogur o batido. Aporta un delicado aroma de coco, más una dosis extra de fibra, ácidos grasos valiosos y proteínas.

La manteca de coco es un excelente sustituto de la mantequilla, sobre todo cuando acompaña a ingredientes dulces. También puede enriquecer smoothies y cereales, o aportar sabor a multitud de recetas. No debe utilizarse en frituras, porque la fibra se quema con mucha facilidad.

La leche de coco es refrescante y nutritiva, se obtiene exprimiendo la pulpa del coco una vez triturada. Se puede elaborar agregando agua o leche de vaca. Se toma como refresco o se añade a batidos de frutas, proporciona un toque exótico a salsas, repostería y sopas u otros platos. Asimismo, la leche de coco constituye un ingrediente básico en la cocina exótica y en los curries asiáticos. Además, suaviza el sabor de las guindillas que frecuentemente se usan en éste tipo de preparaciones.

La pulpa madura del coco se puede consumir cruda, entera, rallada o bien asada, formando parte de diversas preparaciones culinarias.

La pulpa gelatinosa del coco se obtiene de los cocos aún verdes. Se come con una cuchara, una vez abierto el coco. Contiene los mismo nutrientes que el coco maduro pero en menor concentración.

El agua de coco es el líquido que se encuentra en su interior, más abundante cuanto más verde está el coco. Ideal para calmar la sed y tomar tras realizar ejercicio o algún tipo de esfuerzo físico.

Después de leer esta página, no cabe ninguna duda de que nos encontramos ante una fruta muy especial. Repleta de bondades y con grandes posibilidades culinarias. A continuación, le mostramos la receta de los “Bocaditos de coco” o “Cocadas”, que se componen básicamente por ésta magnifica fruta: Ralladura de pulpa de coco, leche condesada, huevo y opcionalmente chocolate negro.

Texto inspirado y desarrollado a través de las consultas realizadas a las siguientes fuentes de información: Saboreando,Wikipedia, Cuerpomente, Eroski Consumer y Nanotec.

coquitos 4.JPG

Ingredientes:

  • 300 Gr Leche condensada
  • 300 Gr Coco rallado
  • 1 Huevo grande
  • Chocolate negro al 45%, 70%, 80% o 100% de cacao (opcional)

Preparación:

Si la preparación se va ha realizar con un procesador de alimentos o algún otro tipo de robot de cocina, colocar en el interior del correspondiente recipiente, la leche condensada, el huevo y el coco rallado. Si se elaborará de forma manual, verter en un cuenco amplio, el coco rallado, el huevo y la leche condensada. Siguiendo el orden de ingredientes que se indican para cada modalidad.

Procesar a intensidad media o mezclar enérgicamente, hasta obtener una masa homogénea. El resultado será un compuesto pegajoso y de difícil manejo.

Depositar la pasta resultante dentro de un tupper y cubrirla con su respectiva tapadera. En su defecto, emplear un recipiente estanco y taparlo con plástico film transparente de uso alimentario.

Dejar reposar la mixtura durante al menos 20 minutos, en un lugar fresco y seco.

Después, precalentar el horno a 150°C con calor en la parte superior e inferior.

Disponer sobre la mesa de trabajo una bandeja de horno antiadherente, o cubrir una bandeja de horno convencional con una lámina de papel sulfurizado o siliconado. En éste caso, también son muy efectivas las planchas silpat.

Tras ello, preparar una manga de pastelero con boquilla extra grande de estrella (para que la masa fluya sin dificultad). Si no se dispone de éste material, utilizar dos cucharas para dar forma a los bocaditos de coco. No tendrán las representativas estrías que los caracterizan, pero igualmente quedaran fantásticos.

Pasado el tiempo de reposo de la masa, con ayuda de una espátula o lengua repostera, remover de nuevo la mezcla.

Verter la pasta de coco dentro de la manga pastelera, e ir depositando porciones de masa de más o menos 4 cm de diámetro, sobre la bandeja de hornear. Hasta terminar con toda la preparación.

Una vez el horno haya alcanzado la temperatura adecuada, meter la bandeja en su interior y hornear los coquitos aproximadamente durante 12 o 15 minutos. Vigilando constantemente la cocción, ya que se queman con bastante facilidad.

Cuando adquieran un tono ligeramente dorado, sacarlos del horno, dejarlos alrededor de 5 minutos sobre la bandeja de horneado y tras ello, trasladarlos a una rejilla para que enfríen por completo.

Ya fríos y opcionalmente, se les puede dar una baño ligero de chocolate negro a los bocaditos de coco. Para ello, se ha de fundir el chocolate al baño maría durante unos minutos o en el microondas durante unos segundos (para ejecutar de forma correcta cualquiera de éstos dos procedimientos, pincha sobre las palabras que están sombreadas. Ahí he añadido un par enlaces que te dirigirán directamente o unos vídeos que circulan por las redes sociales de Youtube, en los cuales se explica perfectamente la forma de derretir el chocolate negro, tanto visual como verbalmente).

Después, a gusto del cocinero o a petición de los comensales, bañar parcialmente o por completo cada uno de los coquitos con el chocolate derretido y dejarlos enfriar totalmente sobre una hoja de papel parafinado.

Para conservarlos, se pueden almacenar dentro de la nevera. Guardados en el interior de una caja metálica, o de una bolsa tipo zip, apta para productos alimentarios. De ese modo se mantendrán frescos durante al menos tres o cuatro días.

ROSQUITOS DE VINO MOSCATEL Y ALMENDRA

rosquitos de vino moscatel 8.JPGEn Cosmopolitan Cuisine adoramos todas las épocas del año, ya que cada una de ellas tiene sus peculiaridades. Además, en cuanto a gastronomía se refiere, cada estación cuenta con sus recetas típicas del momento, más contundentes y sabrosas para los gélidos días de otoño e invierno y más ligeras y frescas para las soleadas jornadas de primavera y verano. En españa, el equinoccio de otoño comenzó a finales del mes pasado y los días fríos propios de la temporada permanecerán con nosotros durante un largo periodo de tiempo. Como corresponde a esta fecha, en la cocina de Cosmopolitan Cuisine damos la bienvenida a elaboraciones más sustanciosas. Por ello y para combatir las bajas temperaturas que diagnostican los expertos en meteorología para los próximos días, hemos elaborado estos deliciosos rosquitos de vino moscatel y almendra, perfectos para darse un capricho a cualquier hora del día.

Si es de tu interés, antes de profundizar en la receta, en los próximos párrafos encontrarás información acerca del fruto con el cual se elabora el vino moscatel; su origen, cultivo y producción, usos y algunas otras peculiaridades.

La uva moscatel es el fruto de la vid, un arbusto trepador de la familia de las Vitáceas. Se trata de una baya de calibre mediano con apariencia elíptica, recogida en un racimo de tamaño grande con forma piramidal y que puede contener hasta un total de 40 uvas. Su pulpa es muy crujiente y la más dulce de todas las de su especie. La uva moscatel es una variedad de uva blanca originaria del sureste de Europa, concretamente de Turquía. Está considerada una “vid antigua”, y los expertos en vino creen que es una de las más viejas que quedan sin modificar genéticamente y que aún perdura. Además, a lo largo del tiempo ha sufrido distintos cambios que han dado lugar a diferentes variedades: uva blanca, rosada, roja, etc. 

La vid prospera en climas cálidos y es típicamente mediterránea. Precisa sol, la influencia del mar y es particularmente sensible al frío durante su estación de florecimiento. Se trata de un ejemplar poco vigoroso, de porte erguido. Es resistente a la sequía y se adapta bien a terrenos de grava y a suelos ácidos. La vid es apta para ser cultivada en zonas muy cálidas y tiene un bajo rendimiento. Es muy sensible al oídio y al mildiu (ambos son una clase de hongo maligno que ataca especialmente a la vid), a la araña roja (plaga de un tipo de ácaro dañino que se alimentan de plantas) y a las heladas de primavera. Su recolección es de las más tempranas de España, debido a que las temperaturas del verano mediterráneo la hacen madurar de forma gradual y constante, pudiendo comenzar su cosecha a mediados de agosto.rosquitos de vino moscatel 9.JPGSu uva es muy fragante y se caracteriza por poseer un alto contenido en azúcares. La pulpa, la piel y las semillas de las moscatel están compuestas por un elemento antioxidante, haciendo que nos puedan ayudar a proteger nuestras células contra los destructivos radicales libres. Se cree que éstas propiedades en la variedad de la uva moscatel pueden ayudar a disminuir los niveles de colesterol y a reducir el riesgo a desarrollar enfermedades cardíacas. Además, tiene un alto contenido de vitamina C. Entre sus minerales se pueden encontrar: calcio, potasio y magnesio (elementos importantes para fortalecer los huesos y prevenir la osteoporosis).

El nombre de éste fruto probablemente deriva de su asociación con los antiguos egipcios, que ya por aquel entonces empleaban esta clase de uva para hacer vino. Hoy en día es una variedad de uva muy importante en la industria vinícola y es cultivada especialmente para elaborar vinos blancos secos, dulces y blancos espumosos (muy fragantes, con aromas elegantes y florales). Tradicionalmente, el vino moscatel se hacía colocando los racimos al sol durante al menos 20 días para que las uvas se secasen, concentrando así todo su contenido en azúcar. También pueden ser usadas para fabricar mistelas, uvas pasas, mostos, zumos o como uva de mesa.

Las mistelas son bebidas elaboradas con vino mosto concentrado de uva y alcohol vínico autorizado, con graduación alcohólica superior a trece grados y contenido en materias reductoras superior a cien gramos.

rosquitos de vino moscatel 0.JPGA partir de la uva moscatel se puede obtener un vino seco y muy aromático, pudiendo someterle a una fermentación alcohólica parcial para obtener un vino semidulce. También a partir de la uva moscatel se produce el vino de licor, habitualmente llamado ¨mistela¨, propio de la comunidad de Valenciana.

La principal diferencia del vino moscatel con el resto de vinos dulces, es que éste en particular, desprende un aroma floral muy fuerte y característico.

El procedimiento de elaboración de la mistela, consiste en la adición de alcohol, de origen vínico, al mosto fresco recién prensado. Con este sistema se obtiene un producto dulce natural con un 15 % de alcohol añadido.

El vino seco moscatel tiene una graduación de entre 11° y 13° mientras que el vino de licor (mistela) tiene una graduación superior a 13°, normalmente de 15°. El vino producido a partir de ella posee un perfume floral característico de esta variedad de uva, debido a ciertos aceites esenciales que hay en la parte próxima a la película del grano, y que lo diferencia de los demás vinos dulces.rosquitos de vino moscatel 7.JPGEn España el vino moscatel se fabrica principalmente en el sur de Andalucía, concretamente en las provincias de Málaga y Cádiz. Hay que distinguir entre el vino moscatel de Chipiona (Cádiz) y el vino moscatel de Málaga (Málaga) en cuanto a su elaboración se refiere; El moscatel de Chipiona no se somete a ningún proceso fermentativo por lo que, según la definición técnica de vino, no puede ser considerado como tal, al contrario de lo que sí ocurre con el moscatel de Málaga. Este peculiar sistema de elaboración del moscatel en la villa de Chipiona es uno de los factores que hacen que la Denominación de Origen de Jerez (Cádiz) no lo haya tenido dentro de su catálogo de excelencias (vinos amparados por la Denominación de Origen) hasta recientemente.

Otras dos zonas productoras de moscatel en España, están en la comunidad Valenciana; la de la comarca de la Marina Alta, al norte de la provincia de Alicante y la zona que recoge los municipios de Cheste, Chiva y Godelleta en la provincia de Valencia. Entre ellos existen ligeras diferencias de graduación alcohólica y maduración. Este tipo de moscatel es el llamado romano o de Alejandría. Tradicionalmente en los siglos XIX y XX se elaboraba la pasa con esta variedad y se exportaba a diversos países de Europa y América. Actualmente se elaboran unos exquisitos caldos con esta clase de uva, como vinos blancos, vinos de licor, vermut, moscateles espumosos, etc. La villa de Teulada es uno de los principales lugares donde se elaboran estos productos.

Fuera de España también se produce vino moscatel, principalmente en Portugal, Italia, Chile y Australia. El vino Moscatel de Portugal es un vino dulce ampliamente producido en la región de la península de Setúbal, justo al sur de Lisboa, así como en Favaios, Alijó y otras zonas del Douro portugués, en el Portugal septentrional. Por lo que se refiere a Australia, la uva se usa a menudo en la producción de cream sherry (“crema de jerez” es una variedad común de jerez dulce hecho a partir de oloroso). En Italia hay distintas regiones que producen Moscato, pero principalmente se produce en el Piamonte. En Argentina es igualmente llamado moscato, y es consumido tradicionalmente con pizza, combinación característica de la gastronomía rioplatense.

Para terminar dejamos una sugerencia del maridaje que puede asistir a este excelente tipo de vino, que bien podría asemejarse a lo que sería un elixir de dioses; fresco y con un dulzor muy peculiar, además de su capacidad digestiva por su alcohol vínico de calidad. Versátil en todo momento, es especialmente recomendado para servir con repostería y postres, frutas dulces o como es en este caso, también puede formar parte de una receta; proporcionando en toda ocasión un sabor único a los alimentos que acompaña.

Texto inspirado y desarrollado a través de las consultas realizadas a las siguientes fuentes de información: Wikipedia, Bodegas Larre, Vitivinicultura y catatu.

rosquitos de vino moscatel 11.JPGIngredientes: (Aproximadamente 30 Unidades):

  • 140 G Harina de trigo duro (en su defecto utilizar harina de trigo común)
  • 150 G Harina panadera
  • 130 G Manteca de cerdo a temperatura ambiente
  • 30 G Azúcar glas
  • 75 G Vino moscatel
  • 50 G Almendras molidas
  • 20 G Almendras picadas
  • 1/4 Cdta Canela molida (opcional)
  • Azúcar glas para espolvorear

Elaboración:

Extender los dos tipos de harina sobre una bandeja y tostar en el horno a una temperatura de 160° calor arriba y abajo (si el horno está equipado con la opción de ventilador, se recomienda su uso para llevar a cabo esta operación). Tostar la harina hasta que empiece a coger un tono tostado (el tiempo es variable y dependerá de cada tipo de horno). Una vez tostada, retirar del horno y dejar enfriar por completo.

Proceder del mismo modo con las almendras: Extender las almendras crudas molidas y picadas encima de una bandeja de horno y tostarlas a una temperatura de 160° con el programa de calor arriba y abajo (si el horno tiene la opción de ventilador, se recomienda su uso para llevar a cabo esta operación). Tostar las almendras el tiempo necesario, hasta que empiecen a verse doradas. Cuando estén listas, sacar la bandeja del horno y dejar enfriar totalmente.

Poner en un bol grande la manteca de cerdo ablandada, el azúcar glas, el vino moscatel, las harinas tostadas, la almendra molida, la almendra picada y la canela (opcional).

Mezclar hasta obtener una masa manejable, lisa y homogénea (apenas debe pegarse a las manos o a los utensilios).

Formar una bola con la masa y envolverla en plástico film transparente de uso alimentario. Dejar reposar la masa dentro del refrigerador al menos 30 minutos.rosquitos de vino moscatel 6.JPGPasado el tiempo de espera, precalentar el horno a 170° de temperatura con calor arriba y abajo.

Mientras, con la ayuda de un rodillo repostero, extender la masa sobre la superficie de trabajo enharinada, hasta alcanzar un grosor de 1,5 o 2 cm.

Con un cortapastas pequeño o el filo de un vaso estrecho, cortar círculos de masa y seguidamente realizar otra perforación más pequeña en el centro de cada pieza, para dar la forma característica de rosco a la pasta (los recortes de masa, se juntan, se amasa de nuevo, se estira y se corta del mismo modo).

Disponer una bandeja de horno antiadherente o cubrirla con papel parafinado y colocar sobre ella los rosquitos.

Cuando el horno haya alcanzado la temperatura adecuada, cocer los roscos situando la bandeja a media altura, durante 15 minutos o hasta que empiecen a dorarse por los bordes.

Una vez horneados, sacar la bandeja del horno y dejarlos enfriar sobre ella, sin desplazarlos de sitio.

Ya completamente fríos, rebozar los rosquitos en abundante azúcar glas (este paso es muy recomendable, ya que la masa en sí es escasamente dulce).

Para terminar y como sugerencia de presentación, se pueden envolver los roscos de vino moscatel en papelillos especiales y aptos para la conserva de alimentos. También se pueden guardar tal cual, en una caja metálica o dentro de un recipiente de vidrio hermético y almacenarlos en un lugar oscuro, fresco y seco. Así se mantendrán en perfecto estado de conservación durante al menos un mes.

rosquitos de vino moscatel 4.JPG

ROSQUILLAS DE ANÍS

rosquillas de anis 4.JPGHoy desayunamos unas exquisitas y esponjosas rosquillas de anís. Las rosquillas son un dulce español típico de la fiesta de San Isidro. Se trata de un bollo frito u horneado (no tan habitual) que tiene forma toroide, es decir, forma de rosca, de ahí su nombre.

Las rosquillas de anís, son uno de los productos gastronómicos más famosos y tradicionales de madrid. Como ya se ha mencionado, este dulce es típico de las Fiestas de San Isidro Labrador, periodo que oscila entre el 11 y el 15 de Mayo.​ Antiguamente los madrileños las solían disfrutar en la feria, degustaban diversas variedades de rosquillas que compraban en estantes y puestos callejeros, en los que las tenderas las ofrecían amontonadas en grandes cestos o ensartadas en largos bramantes. En la actualidad, encontrar este tipo de rosquillas es muy habitual en las pastelerías de Madrid y el resto de españa en cualquier época del año.

Cuenta la leyenda que San Isidro Labrador, patrón de los madrileños, hizo brotar un manantial de agua golpeando una roca con su vara. En ese mismo lugar se alzó la ermita de San Isidro en el barrio de Carabanchel (distrito de la ciudad de Madrid), a la que todavía en la actualidad los fieles acuden en romería a beber el agua que sale de su fuente, sobre todo el 15 de mayo (día oficial de la fiesta de San Isidro). Al parecer, el emperador Carlos V y Felipe II enfermaron de unas terribles fiebres que se curaron tras ingerir el ‘milagroso líquido’ del caño. De hecho, sobre la fuente puede leerse: “O ahijada tan divina como el milagro enseña / pues sacas agua de peña, milagrosa y cristalina, / el labio al raudal inclina y bebe de su dulzura. / que San Isidro asegura que si con fe bebieres / y calentura trujeres volverás sin calentura”.ROSQUILLAS DE ANIS.JPGLa tradición en esta fecha tan señalada es acudir a la pradera. La Pradera de San Isidro es el lugar donde se vive la auténtica Fiesta de San Isidro durante la mañana del día 15 de mayo. A ella acude multitud de gente en romería hasta la Ermita del Santo, donde la tradición manda beber agua del manantial. Este día, todos comen en la Pradera, donde los puestos de comida ofrecen las rosquillas de anís y otros platos típicos de Madrid. La zona se llena de chulapos, música y mucha gente con ganas de divertirse. La Pradera se encuentra junto al río Manzanares, frente al antiguo estadio de fútbol Vicente Calderón.

Sabías que…

La tradición de la costumbre de preparar rosquillas por San Isidro deriva de una tal “tía Javiera”, la mujer que puso de moda estos dulces en la pradera madrileña. Al parecer, fue tal la fama que cogió su receta que pronto otros artesanos se subieron al carro, vendiendo las suyas y afirmando ser parientes de Javiera. De ahí la cancioncilla popular que surgió al respecto: “Pronto no habrá cachipé en Madrid, duque, ni hortera que con la tía Javiera emparentado no esté”.

En cosmopolitan cuisine nos encanta este dulce tradicional madrileño que lleva consigo tantos años de historia. Sus ingredientes son básicos, fáciles de encontrar en la despensa de cualquier hogar, siendo su forma de elaboración tan rústica como sencilla.

La receta de rosquillas que se detalla a continuación, es realmente deliciosa; los bollitos desprenden un aroma anisado que despierta a todos los sentidos. Su interior suave y delicado proporciona una textura abizcochada que se funde en la boca y su exterior ligeramente crujiente aporta esa dulzura que caracteriza y recuerda a los dulces de antaño, transportandonos inevitablemente a esas tardes de meriendas en familia que en otros tiempos se venían disfrutando.


ROSQUILLAS DE ANIS 2.JPGIngredientes (aproximadamente 40 unidades) :

  • 500 G Harina
  • 200 G Azúcar
  • 150 Ml Leche
  • 60 G Mantequilla
  • 40 Ml Licor de anís
  • 1 Huevo
  • 1 Sobre de levadura de panadería deshidratada o 15 G de levadura  de panadería fresca
  • 1 Cdta anís en grano
  • 1 Pizca de sal
  • 200 Ml Aceite vegetal (Oliva suave, girasol…)

Elaboración:

Mezclar la harina con la levadura deshidratada (si se utiliza la levadura fresca, diluirla en la leche tibia y mezclarla con los demás ingredientes siguiendo el mismo procedimiento), la mitad del azúcar, la sal y el anís en grano.

Formar un montón en forma de volcán con la harina y poner en el hueco el huevo, la mantequilla derretida, el licor de anís y la leche.

Amasarlo todo con las manos durante 5 o 6 minutos y dejar reposar la masa un par de horas en un lugar tibio. Si es invierno y la temperatura de la sala fuese inferior a 22 o 24°C acercar la preparación a una fuente de calor (el horno precalentado a no más de 30°C será perfecto).

Cuando la masa haya doblado su volumen, formar pequeñas bolas de la misma con las manos untadas en aceite, para que la masa se pueda manejar bien y no se quede pegada en las manos. Hacer un agujero en el centro de cada bola y ponerlas sobre una bandeja cubierta con papel encerado especial para horno o plástico film transparente de uso alimentario.

Una vez se hayan formado los roscos, calentar el aceite en una sartén o cazo profundo y cuando éste esté bien caliente (aproximadamente a 170°C ) ir friendo en él las rosquillas (alrededor de dos minutos por cada lado, dependerá de lo grandes o gruesas que se hayan formado las rosquillas). Darles la vuelta con ayuda de una espumadera y retirarlas cuando estén ligeramente doradas.

Consejo…

Cuando llegue el momento de freír las rosquillas, se recomienda poner en la sartén sólo una unidad a modo de prueba, dejarla escurrir y comprobar que en su interior no quedan restos de masa cruda y que éstas están bien cocinadas. Con ello se tendrá un patrón de cocción y se podrán ajustar la temperatura y los tiempos de fritura en cada caso.

Depositar las rosquillas durante unos instantes sobre un papel absorbente para retirar el exceso de aceite de la fritura y cuando aún estén calientes, rebozarlas con el azúcar restante.rosquillas de anis 3.JPG

Dejar enfriar las rosquillas por completo sobre una rejilla y después presentarlas en un plato o fuente de servicio.

Las rosquillas se conservan bien durante varios días (no en las mismas condiciones de presencia ni frescura, pero igual de sabrosas) almacenadas en cajas metálicas o recipientes herméticos.

PAN ESPECIAL TORRIJAS

PAN ESPECIAL TORRIJAS 2.2.JPGYa ha llegado la Semana Santa y con ella las costumbres y tradiciones típicas de estas fechas. La Semana Santa es la conmemoración anual cristiana de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús de Nazaret. Por eso, es un período de intensa actividad litúrgica dentro de las diversas confesiones cristianas. Da comienzo el Domingo de Ramos y finaliza el Domingo de Resurrección, aunque su celebración suele iniciarse en varios lugares el viernes anterior (Viernes de Dolores) y se considera parte de la misma el Domingo de Resurrección. En estas fechas del año existen muchas tradiciones, y es que la Semana Santa es una festividad religiosa y como tal tiene una gran carga de costumbrismo. Es cierto que las tradiciones suelen resumirse o tratarse de los ritos que llevamos a cabo en estas fechas, pero también los alimentos y platos que se consumen en esta época son parte de la tradición. En esta ocasión nos detenemos en las torrijas, un alimento muy tradicional que representa uno de los postres más típicos en estas fiestas.

Todo lo que se utiliza para la elaboración de este irresistible dulce son ingredientes naturales cien por cien y para asegurar que realmente así es, en esta página se proporcionan las indicaciones para preparar en casa el pan con el que posteriormente se confeccionarán unas deliciosas y sabrosas torrijas, todo ello de forma artesanal.

Realizar pan en casa es relativamente rápido y sencillo, para obtener buenos resultados sólo se necesita mucha práctica e ingredientes de buena calidad, además de las herramientas adecuadas. Si no se dispone de estas últimas, solo se precisa voluntad y mucha paciencia.pan especial torrijas.JPGEl secreto de unas buenas torrijas está en elegir bien el pan. Tradicionalmente se elaboran con pan duro de varios días, pues es necesario conseguir combinar la suavidad del pan empapado en leche, con la firmeza necesaria para que las torrijas se puedan rebozar y freír sin deshacerse. Si usamos el del día absorberán menos leche, tendrán menos sabor, y además, se romperán con más facilidad y serán difíciles de manejar. Aquí se propone una receta estupenda que cumple con todos los ítem mencionados.

El resultado es de categoría, un pan ideal para preparar unas buenas torrijas. También servirá para utilizar en otras preparaciones. Siendo perfecto para hacer mini bocadillos (en este caso no agregar la ralladura de los cítricos ni la canela), tostadas francesas o simplemente tostado para acompañar con mantequilla y mermelada, con él también se puede elaborar un riquísimo pudín. Desprende un delicioso aroma y posee una miga esponjosa y muy mullida.

El pan especial para la elaboración de torrijas contiene un valor nutritivo excelente debido a los ingredientes con los que se elabora. Su ingrediente básico es la harina, que proporciona energía en forma de hidratos de carbono y proteínas vegetales procedentes del grano del cereal. Contiene huevo; proteínas de alto valor biológico, grasas, lecitina, vitaminas y minerales como el hierro. Leche; que incluye proteínas, grasas, calcio y vitamina B2. La mantequilla y el azúcar incrementan el valor calórico en forma de grasas y azúcares, también necesarios para que el organismo funcione de forma correcta.

El pan es un alimento energético y empleado para postres como las torrijas aún lo es más. Las torrijas son un deleite para el paladar, pero se recomienda su consumo de forma ocasional y en cantidades razonables. Conviene recordar que el azúcar y los dulces producen elevaciones bruscas de los niveles de azúcar (glucosa) en sangre con caídas rápidas. Pero también hay que recordar que todo alimento tiene cabida en una dieta variada y equilibrada, siempre y cuando se trate de personas sanas que no tengan enfermedades que requieran el seguimiento de una dieta especial.

Recordar que este articulo se centra unicamente en la elaboración del pan, las torrijas gozarán de todo el protagonismo en próximas publicaciones. ¡No os perdáis los siguientes post!


PAN ESPECIAL TORRIJAS 3.3.JPGIngredientes (Una pieza de pan para 15-17 Torrijas):

  • 250 G Harina de gran fuerza
  • 75 G Huevos (1-2 unidades)
  • 60 Ml Leche
  • 25 G Azúcar
  • 6 G Sal
  • Ralladura de naranja y limón (opcional)
  • Canela (opcional)
  • 20 G Mantequilla
  • 20 G Levadura fresca
  • Aceite de oliva virgen extra y leche (acabados)

Elaboración:

Amasar aproximadamente 30 minutos todos los ingredientes excepto la mantequilla y la levadura, a mano o a máquina (en este caso utilizar el accesorio gancho de la batidora de mesa o la panificadora en programa “amasado”). Hasta obtener una masa lisa y elástica, que no se pegue en las manos.

Transcurrido el tiempo, cortar la mantequilla en dados pequeños e integrarla en la masa. Este paso es el más delicado y complicado del proceso de amasado, sobre todo si se realiza manualmente. En este caso, requiere periodos de amasado intercalados con periodos de reposo de la masa, con el objetivo de que ésta se relaje y destense. Si el amasado se ejecuta con máquina, en este paso no son necesarios los tiempos de reposo.

Cuando la masa esté casi lista y la mantequilla se haya integrado y absorbido, añadir la levadura fresca disuelta en una cucharada de leche.

Seguir amasando hasta que la levadura se disuelva por completo y se obtenga de nuevo una masa fina y elástica. Se sabrá que que el amasado ha finalizado cuando la masa se despegue perfectamente de las paredes del recipiente del robot de cocina o, si el amasado es manual, no se pegue ni en las manos ni en la mesa de trabajo. Si no es así, significa que aún le falta tiempo de amasado.

Formar una bola con la masa y dejarla reposar, en un bol untado con aceite de oliva virgen extra y tapado con un trozo de film transparente, entre treinta minutos y una hora dentro del refrigerador.

Pasado el tiempo, volcar la masa sobre la mesa de trabajo y extenderla con un rodillo de cocina, hasta lograr un rectángulo 10 cm menor que el molde a usar y con un grosor <5cm (en este caso, el molde empleado medía 30 x 10 cm, lo cual la pieza de masa se confeccionó con 20 cm de largo y una vez enrollada, 7 cm de ancho. Será necesario dejar espacio dentro de la cavidad del molde, porque la masa crecerá en el periodo de levado y aumentará aún más su volumen durante el horneado).

Enrollar la masa, sellar a conciencia el último pliegue para que no se abra durante la fermentación y colocarla en el interior del molde, pincelado con aceite de oliva virgen extra.pan especial torrijas.JPGDejar fermentar el pan en un lugar cálido hasta que doble su volumen inicial (entre dos o cuatro horas).

Tras el periodo de fermentación y levado, precalentar el horno a 180 C calor arriba y abajo.

Hornear el pan, entre 15 y 20 minutos (es aconsejable verter medio vaso de agua o cuatro cubitos de hielo encima de un recipiente estanco o una bandeja profunda colocada sobre la base del horno nada más comenzar el horneado, esto aportará humedad al pan para su correcto desarrollo).

Cuando el bollo haya adquirido un bonito tono dorado, sacarlo del horno, desmoldarlo, pincelarlo ligeramente por todas sus superficies con leche y dejarlo enfriar a temperatura ambiente sobre una rejilla.

Una vez frío, el pan se conserva en perfectas condiciones durante dos o tres días dentro de un recipiente cerrado y guardado en un lugar limpio, fresco y seco. Lo que no se vaya a consumir en las próximas 48-72 horas, se puede congelar en una bolsa o recipiente hermético.

Para su uso en la elaboración de torrijas se recomienda dejarlo reposar al menos 24 horas, así la miga asentara y adquirirá firmeza, siempre en el interior de un envase hermético para evitar que pierda toda la su frescura.PAN ESPECIAL TORRIJAS1.JPG

MANTECADOS DE ALMENDRA

MANTECADOS DE ALMENDRA 0.0.JPGEl mantecado es un dulce típico de la repostería española, caracterizado por ser amasado con manteca de cerdo y consumido en cualquier época del año, especialmente en Navidad.

Los mantecados nacen en Andalucía, concretamente en la zona de Estepa y Antequera donde se sostiene una guerra incruenta respecto a la autoría original. Batalla que aún se sostiene en lo histórico, pero que  Estepa gana sobradamente en lo comercial: no en vano actualmente los mantecados de Estepa gozan de una Indicación Geográfica Protegida que reconoce su valor y distinción. La denominación “Mantecados de Estepa” se ha utilizado de forma tradicional para designar un tipo de dulce navideño, elaborados en Estepa. Estos dulces se llevan fabricando con la misma receta desde hace más de cien años.

Los mantecados se presentan en forma de piezas de masa horneada, obtenida a partir de la mezcla de harina de trigo, manteca de cerdo y azúcar glas, como ingredientes comunes, complementados con otros en función de la variedad; canela, aceite de oliva, almendra, cacao, coco, limón, avellana, vainilla etc…

Son de color marrón tostado, compactos en su exterior y tiernos en el interior, con la superficie ligeramente cuarteada y suaves al paladar.

El origen de los mantecados data del siglo XVI propiciado por el excedente de cereales y manteca de lechón que se daba en dicha parte de Andalucía y su gran popularidad ha ido favoreciendo su extensión por otras regiones y localidades de España.

La historia de los mantecados y los polvorones se describe con más detalle en el articulo publicado anteriormente en este blog. En la entrada mencionada, con título Polvorones de canela también se encuentra otra variante de estos dulces tan tradicionales y exquisitos.

MANTECADOS DE ALMENDRA 3.JPGElaborar este tipo de dulce en casa es muy fácil. Los ingredientes se pueden adquirir en cualquier gran superficie de alimentación siendo todos ellos de bajo coste. Si decides preparar la receta que se detalla a continuación, podrás comprobar lo sencillo que resulta preparar los mantecados de forma artesanal.

No se puede imaginar lo buenos que resultan, son un verdadero manjar y sólo por ello merece la pena dedicarle un poco de tiempo a la receta. ¿Cómo? ¿Qué no te crees que estos polvorones salen riquísimos de tu propio horno? Yo de ti no me lo pensaría demasiado y me pondría manos a la obra de inmediato. Con estos deliciosos mantecados dejarás con la boca abierta a tus familiares e invitados y seguro que todos ellos reclamarán la receta. Más aún si se los ofreces envueltos de esta forma tan profesional (como se puede ver en las fotografías).

En esta ocasión los dulces se presentan cubiertos con papeles de cera destinados especialmente para la exhibición y conservación de los mantecados. Se pueden adquirir en tiendas especializadas o por internet y su precio es razonable y asequible. Se comercializan en paquetes de aproximadamente 100 unidades y las medidas rondan los 17x19cm.


MANTECADOS DE ALMENDRA 1.JPG

Ingredientes (12- 15 unidades):

  • 350 G Harina de repostería
  • 40 Harina de almendra
  • 80 G Azúcar glas
  • 150 G Manteca de cerdo ibérico
  • 25 G Almendra picada o granillo
  • 1 Cda Manteca de cerdo derretida
  • Azúcar glas para decorar

Elaboración:

En una sartén a fuego medio tostar la almendra picada. Dejarla enfriar completamente y reservar.

Mezclar la harina con la almendra molida, para ello depositar las harinas en el vaso de un robot de cocina o simplemente en el recipiente de la batidora. Esta mezcla y molienda es fundamental y muy importante para obtener la textura final del mantecado. Si no se dispone de este tipo de aparatos, tamizar la harina y mezclarla bien con la almendra manualmente, se obtendrán unos mantecados dignísimos pero más “rústicos”, que no peores.

Una vez  mezcladas y molidas los dos tipos de harina, extenderlas en la bandeja de horno e introducirla dentro del mismo a 130 C durante 40 minutos, dándole vueltas cada 5 minutos con la ayuda de una espátula.

Al cabo de ese tiempo se obtendrá una harina con un tono blancuzco tostado. Sacar la bandeja del horno y dejar que la harina enfríe por completo sobre ella. Lo mejor será dejarla reposar toda la noche.MANTECADOS DE ALMENDRA 4.JPGAl día siguiente (o al cabo de unas horas), pasar la harina por un tamiz varias veces y desechar las impurezas que pueda contener.

Colocar la harina sobre la mesa de trabajo y formar con ella un volcán. Después, añadir en su interior el resto de ingredientes; el azúcar glass, la manteca de cerdo y la almendra picada y tostada.

Amasar la misma durante aproximadamente 10 minutos, se trata de mezclar muy bien todos los ingredientes, no de formar una textura correcta.

Cuando se obtenga una masa compacta, dejarla reposar durante 15 minutos.

Pasado el tiempo, disponer una hoja de papel de horno sobre la mesa de trabajo y encima extender la masa. Aplanar la masa con la palma de las manos y posteriormente pasar sobre su superficie un rodillo de cocina, dejando la masa con un grosor de 1,5 o 2 cm. En este punto se observa que cuando se estira la masa hacia lo ancho y lo largo, por los lados se desfragmenta ligeramente. Lo importante es que el centro esté compacto, si no fuera así, añadir más manteca y amasar de nuevo (como se viene diciendo, el mundo de las harinas no atiende a medidas exactas, ya que su composición varía de unas a otras).

Una vez alisada la masa, confeccionar las piezas. Para ello, cortar círculos de masa con un cortapastas de 5 o 6 cm de diámetro o el filo de un vaso con las mismas dimensiones. Seguidamente colocar las porciones sobre un papel sulfurizado superpuesto sobre una bandeja de horno.

Volver a amontonar los bordes de masa que sobran de la primera tanda y del mismo modo realizar nuevas piezas de igual medida, hasta terminar toda la masa.

Pintar la superficie de los mantecados con manteca de cerdo derretida y llevar la bandeja al refrigerador. Dejar reposar los mantecados un mínimo de una hora (se puede alargar el periodo hasta toda una noche).MANTECADOS DE ALMENDRA 2.JPGTranscurrido el tiempo, precalentar el horno a 180 C calor arriba y abajo.

Cuando el horno haya alcanzado la temperatura adecuada, cocer los mantecados durante 20 minutos, elevando la temperatura al máximo (grill) tres minutos antes de finalizar la cocción, para dorar ligeramente la superficie de los dulces.

Apagar el horno una vez haya finalizado el horneado, sacar la bandeja de su interior y dejar que los mantecados enfríen por completo sobre ella. Después, despegarlos con cuidado y espolvorearlos con azúcar glass.

Si se desea y se dispone de envoltorios adecuados, empaquetarlos.

Los mantecados se conservan en perfectas condiciones durante al menos dos semanas, guardados en cajas de metal o recipientes destinados al almacenaje de galletas y dulces.

POLVORONES DE CANELA

POLVORONES DE CANELA.JPG

En estas fechas que se aproximan ¿Hay algo más típico que los dulces navideños? Exquisitos manjares de distinguido aspecto rústico, con sus característicos sabores a especias y frutos secos; son verdaderas delicias.

En la entrada de hoy os muestro  una receta sencilla de polvorones de canela. Se trata de los clásicos polvorones que todos conocemos, pero caseros. Si os animáis a prepararlos de forma artesanal, podréis comprobar que hay una diferencia abismal respecto a los que se comercializan de forma industrial. Los elaborados en casa resultan especiales, no sólo por el hecho de haberlos preparado con nuestras propias manos, también porque al saborearlos se deshacen en boca, son muy ligeros; de textura levemente crujiente por el exterior y muy fina y suave en el interior. Un dulce muy sencillo de elaborar con ingredientes que podemos encontrar en la despensa de cualquier hogar.

El origen de los polvorones se ubica en Andalucía, concretamente en la Estepa, donde desde el siglo XVI, era habitual el uso de la manteca de cerdo en la repostería, pues entonces los campos de encina eran más abundantes y en ellos se criaban un buen número cerdos ibéricos.

Sin embargo, fue en el siglo XIX cuando una mujer, Filomena Micaela Ruiz, quiso que los mantecados que ella elaboraba se pudieran vender en las diferentes poblaciones por las que pasaba su marido, dedicado al transporte. Para ello, Filomena elaboró unos mantecados que secaba mucho más al final de su proceso de elaboración para que se pudieran conservar frescos durante largos periodos de tiempo, y con ello consiguió darles la característica textura que hoy en día presentan los polvorones.POLVORONES DE CANELA 4.JPG

Sabías que…

Los polvorones nacen como una variación de los mantecados y, en ambos casos, son pequeñas tortas elaboradas tradicionalmente con harina de trigo, manteca de cerdo y azúcar.

En ciertas regiones de España, los mantecados se consumen durante todo el año, mientras que los polvorones son dulces eminentemente navideños. Aunque ambos se elaboran básicamente con harina de trigo, manteca de cerdo (y en algunas regiones de vaca) y azúcar, los mantecados se desmenuzan con menos facilidad que los polvorones porque llevan menos harina.

En cambio, los polvorones incluyen entre sus ingredientes almendra molida en diferentes magnitudes y contienen más harina. Esto sumado al fuerte horneado al que son sometidos proporciona a los polvorones su peculiar estructura. Por ello, suelen comercializarse envueltos en papel encerado, para así poder aplastarlos antes de comerlos evitando de ese modo que se desmigajen.

Además, en la actualidad se comercializan polvorones de múltiples sabores, ya sea aromatizados con canela, limón o con ingredientes añadidos como chocolate, coco, etc.

El valor nutricional de los polvorones depende de la materia prima empleada. En este caso, los principales alimentos son la harina, las almendras y las manteca de cerdo. En conjunto, es un alimento muy calórico y con presencia de grasa saturada. Sin embargo, la almendra añade fósforo y vitaminas E y B7 en gran cantidad y también magnesio, zinc, potasio, calcio, yodo y vitaminas B3, B5 y A. La manteca de cerdo es baja en sodio pero también contiene importantes cantidades de grasa saturada y colesterol, es fuente de yodo, calcio, magnesio, fósforo y vitamina E y K. Es, por tanto, una receta para disfrutar de manera esporádica y con moderación.


POLVORONES DE CANELA 1.JPGIngredientes para 12-15 unidades:

  • 350 G Harina de repostería
  • 40 G Almendra cruda molida
  • 80 G Azúcar glas
  • 150 G Manteca de cerdo ibérica
  • 1 Cda Canela molida
  • 1 Cda Manteca de cerdo para el acabado
  • 3 Cda Ajonjolí ligeramente tostado para decorar

Elaboración:

La tarde anterior poner la harina de trigo y la harina de almendra en una bandeja apta para horno. El conjunto de harinas deben estar bien mezcladas y tamizadas (es recomendable pasar la mezcla dos veces por un tamiz de malla gruesa).

Precalentar el horno a 130 C, calor arriba y abajo e introducir la bandeja durante 30 minutos aproximadamente, moviendo de vez en cuando con la espátula. Las harinas adquirirán un tono ligeramente tostado (vigilar que no se doren en exceso, es importante que no se pase el tiempo de horneado porque de ser así, la mezcla podría quedar con un desagradable sabor amargo). Una vez se tengan las harinas secas, dejar reposar hasta el día siguiente.

Tamizar de nuevo y formar un volcán con la mezcla de harina previamente secada y tostada. Introducir dentro del volcán el resto de ingredientes (excepto el ajonjolí); el azúcar, la manteca de cerdo y la canela molida. Mezclar y amasar hasta conseguir una pasta uniforme, con la que se pueda formar una bola. Envolver la masa con plástico film transparente de uso alimentario y llevar al refrigerador durante un mínimo de 30 minutos.

Pasado el tiempo sacar la masa del frigorífico, y con la palma de las manos aplastar ligeramente la masa (es usual que se abra por los bordes). Dejar la masa algo gruesa y pasar suavemente el rodillo para igualar la superficie. Lo ideal es que el grosor final alcance entre un centímetro y medio y dos.

Con un cortador de pastas o la boca de un vaso, dar forma a los polvorones (en este caso se utilizó un cortapastas redondo y profundo de 5 cm de diámetro).

Disponer una bandeja de horno cubierta con papel de hornear y colocar sobre ella las piezas.

Pintar la superficie de los polvorones con manteca de cerdo fundida y esparcir el ajonjolí por encima, presionar levemente para fijar las semillas y dejarlos reposar aproximadamente una hora. POLVORONES DE CANELA 3.JPGPasado el tiempo, precalentar el horno a 200 C calor arriba y abajo. Cuando el horno haya alcanzado la temperatura adecuada, introducir en la parte central la bandeja de polvorones y hornear durante 15 minutos, vigilando constantemente para que no se quemen.

En el momento que los bordes adquieran un tono ligeramente dorado, retirar la bandeja del horno y dejar los polvorones enfriar por completo sobre ella.

Una vez fríos se conservan en perfecta condiciones durante dos semanas en recipientes de lata o cajas de galletas.

Una preciosa forma de presentar los polvorones y conservarlos, consiste en envolverlos con papel encerado específico para este tipo de dulce. Es un envoltorio muy económico y se puede adquirir en tiendas especializadas o por internet.

A tener en cuenta…

Si los polvorones quedan demasiado duros puede ser debido a que se han horneado en exceso.

Si se agrietan podría ser por la falta de manteca en la masa, del mismo modo que si se rompen al tocarlos.

Si quedan pegajosos lo más probable es que sea por un alto contenido en manteca.

Si el sabor a manteca se acentúa demasiado lo más seguro es que sea porque se han elaborado con manteca vieja, adquirida desde hace algún tiempo.

Recordar que el polvorón perfecto es aquél que no se rompe al cogerlo pero que se deshace en la boca al morderlo.

FLAN DE HUEVO

FLAN DE HUEVO 6.JPG¡Que ganas tenía de preparar esta receta! Fácil, sencilla y elaborada con ingredientes básicos y económicos. El flan de huevo es un clásico de la cocina casera tradicional española. Se trata de un postre delicioso que se prepara con huevos, leche, nata, azúcar y se aromatiza con limón, canela o vainilla.

El ingrediente principal es el huevo, ya que, al cocerse al baño María, sus yemas se cuajan y toman la forma del molde, adquiriendo una textura ligera, gelatinosa y cremosa. Junto a los huevos, son necesarios otros ingredientes que le aportan sabor: generalmente, se trata de leche cocida con vainilla, canela o cáscara de limón; aunque también existen recetas que utilizan zumos y compotas de frutas, chocolate fundido, café, queso cremoso o yogur. El flan es tradicionalmente cocinado en baño maría con caramelo en la capa inferior (superior al servirlo). Una vez terminada la cocción el molde es invertido, quedando cubierto el flan por el caramelo. ¡Un postre al que es difícil resistirse!

Se trata de una receta nutritiva y completa, ya que el huevo es uno de los mejores alimentos que existen: contiene todos los aminoácidos esenciales que el cuerpo necesita en cantidades adecuadas y es fuente de proteínas de alto valor biológico, además de vitaminas antioxidantes como la A, E y minerales como el selenio y el zinc. En la preparación se añade leche, nata, vainilla y azúcar, lo que supone un aumento calórico final del alimento, pero no por ello mengua su calidad. La leche es otro de los alimentos de gran valor biológico por las proteínas que contiene y además cuenta con un alto contenido en calcio. Se trata pues de una receta rica en proteínas, calcio, potasio, zinc, azúcares, sodio, fósforo y vitaminas B1, B5, B9, B3, A, D y C.

Generalmente las materias primas que conforman este postre aportan nutrientes al organismo que se han de incluir en proporciones adecuadas en una dieta variada y equilibrada (personalizandolo en cada caso), ya que hay que tener en cuenta su alto aporte energético, y es que al utilizarse azúcar en su elaboración la cantidad de hidratos de carbono es elevada.

Ahora que ya conoces algunos de los nutrientes y propiedades benéficas para el organismo que aporta el flan de huevo, no debes dudar en preparar en casa de forma artesanal estos ricos y suculentos flanes. Unos dulces sanos que gustarán a toda la familia.


flan de huevo 3.JPGIngredientes (6 unidades):

Caramelo;

  • 60 G Azúcar
  • 2 Cda Agua

Flan;

  • 160 Ml Leche
  • 185 Ml Nata líquida
  • 4 Yemas de huevo
  • 2 Huevos
  • 60 G Azúcar
  • 1/2 Vaina de vainilla

Elaboración:

  • Caramelo;

Verter el azúcar en un cazo, agregar el agua y cocerlo a fuego medio sin remover hasta que el azúcar se derrita. Después prolongar la cocción, hasta obtener un caramelo ligeramente tostado.

Repartir el caramelo en seis flaneras y reservar.

  • Flan;

Precalentar el horno a 180C calor arriba y abajo y colocar una bandeja o rejilla en la parte media-inferior del horno.

Disponer una fuente profunda que soporte las altas temperaturas (apta para  horno), donde quepan holgadamente seis flaneras y llenar con agua un tercio de su capacidad. Colocar la fuente sobre el fuego directo, hasta que el agua comience a hervir.

Por otro lado, poner la leche y la nata en un cazo al fuego y llevar a ebullición.

Al mismo tiempo, abrir la vaina de vainilla con un cuchillo afilado (con media o un cuarto de vaina de vainilla será suficiente, el resto envolverla en plástico film de uso alimentario para conservarla y usarla en otras preparaciones) y extraer los granitos de vainilla raspando el interior con la punta del cuchillo. Después, añadir los granitos al cazo, tapar y dejar infusionar durante 5 minutos para que la leche se aromatice con la vainilla.

En un cuenco y con la ayuda de unas varillas manuales, batir las yemas y los huevos junto al azúcar.

Agregar poco a poco la leche y la nata calientes a los huevos, removiendo la preparación constantemente para que los huevos no se cuajen y batir la mezcla hasta conseguir una crema homogénea.

Después, repartir de forma equitativa la preparación en los moldes.

Colocar los seis flanes dentro de la fuente con agua previamente calentada e introducirla en el interior del horno.

Cocer los flanes al baño maría entre 30 y 40 minutos, hasta que queden completamente cuajados.FLAN DE HUEVO1.JPGUna vez cocidos retirar la fuente del horno, sacar las flaneras y dejarlas enfriar por completo antes de guardarlas dentro del frigorífico.

En el momento de servir, pasar un cuchillo por las paredes del molde, darle la vuelta sobre un plato y moverlo hasta que caiga el flan.

  • Sugerencia de presentación;

En casa nos encanta acompañarlo con un par de rosetones de nata montada ¡Está delicioso!

ROSQUILLAS DE HOJALDRE “CRISTALEIRO”

cristaleirp.JPGHoy traigo una receta que os encantará. Se trata de unas riquísimas rosquillas de hojaldre (también denominadas rosquillas cristaleiro), bañadas en almíbar y posteriormente rebozadas en azúcar y canela. Son un dulce típico de Galicia que no falta en las ferias de dicha provincia.

Su elaboración es sencilla y el resultado es un dulce exquisito que os animo a probar.

La masa que se utiliza para la elaboración de las rosquillas es el hojaldre (puede ser casero o industrial, a elección del consumidor, pero indudablemente el delicado y delicioso sabor que proporciona el hojaldre elaborado de forma artesanal no se consigue con el fabricado de forma industrial), del que se ponen varias capas una encima de otra, se sellan con mantequilla para unirlas y se aplanan ligeramente con un rodillo. De esas capas se cortan discos a los que se les realiza el típico agujero que las caracteriza. Después, se hornean.

Mientras la masa se cuece dentro del horno, se prepara un almíbar flojo con azúcar, agua y miel. Cuando se sacan las rosquillas del horno, se bañan en el almíbar y se rebozan en una mezcla de azúcar y canela.rosquillas cristaleiro.JPGEl hojaldre con el que se preparan las rosquillas cristaleiro es la masa laminada clásica de la repostería mundial. Se elabora con harina, agua, una pizca de sal y mantequilla, unos ingredientes simples para una elaboración compleja, ya que el hojaldre es una de las masas más complicadas de hacer. Por ello, después de invertir tiempo y dedicación en la cocina, puede resultar muy frustrante que la masa se aplaste durante el horneado o no desarrolle el volumen de forma uniforme, estropeando sin remedio el resultado final.

Para que esto no ocurra, en los próximos párrafos dejo algunos consejos y trucos para obtener unos hojaldres perfectos y crujientes;

Es usual que las personas compren el hojaldre congelado o refrigerado para ahorrar tiempo en la cocina y simplificar su elaboración. Pero incluso así, en el momento de prepararlo, también se le debe tratar con mimo. El mejor resultado se consigue con un trozo grueso de masa, que hay que estirar hasta darle el grosor deseado.

Es preciso espolvorear con harina la superficie de trabajo (si es posible, una encimera de granito, lisa) y la propia masa para que el rodillo se deslice por ella de manera uniforme y sin pegarse. Una vez que se alcanza el grosor óptimo (lo idóneo es un centímetro), se corta la masa, dándole la forma deseada (según la receta que se vaya a preparar) y se colocan estas porciones sobre una bandeja de horno.

Aunque es raro que los hojaldres se peguen, se puede colocar un papel de horno entre la masa y la bandeja, para asegurar que no ocurre. Se debe precalentar el horno a 200 C y, algo muy importante, no se introducen los pastelitos hasta que se haya alcanzado la temperatura programada.

Para lograr un aspecto tostado y un bonito color brillante, se pinta la superficie de las porciones con huevo batido o leche. Y ahora sí que se mete la bandeja en el horno caliente y se deja que los hojaldres se cocinen durante 20 o 25 minutos, hasta que aumenten su volumen y la superficie quede dorada.

Cuando se saquen del horno, se colocan en otra bandeja (o sobre una rejilla) y se espera a que se enfríen, antes de rellenarlos, bañarlos o decorarlos.


ROSQUILLA6.JPGIngredientes (6 grandes o 12 pequeñas):

  • 2 Planchas Masa de hojaldre (15 x 15 x 0,5 Cm)
  • 1 Cda Mantequilla
  • 80 G Agua
  • 80 G Azúcar
  • 80 G Miel
  • Azúcar granulado y canela

Elaboración:

Comenzar preparando el hojaldre como se indica en la receta que hay en este blog. Para acceder de forma rápida a la receta, pinchar sobre la palabra “Masa de hojaldre” que encontrarás en el listado de ingredientes. Si no se dispone de tiempo (ya que elaborar la masa de hojaldre de forma casera lo requiere) también puede ser comprada.

Una vez elaborada la masa de hojaldre, conservarla dentro de la nevera hasta el momento de su utilización.

Precalentar el horno 200 C calor arriba y abajo (si el horno está equipado con aire, activar dicha función).

Para elaborar el almíbar; verter el agua, el azúcar y la miel dentro de un cazo y calentarlo a fuego medio-alto hasta que comience a hervir. Después bajar un poco los grados del fuego y cuando el azúcar se deshaga y la mezcla espese ligeramente, retirar el cazo de la fuente de calor  y dejar templar.

Por otro lado, derretir en el microondas una cucharada de mantequilla.

Sacar una lámina de masa de hojaldre de la nevera y extenderla sobre la mesa de trabajo espolvoreada con una pequeña cantidad de harina.

Pintar con una brocha de cocina toda la superficie del hojaldre con mantequilla. Sacar la otra lámina de hojaldre de la nevera y colocarla sobre la que se ha pincelado con la mantequilla. Después, para sellar correctamente las dos láminas de hojaldre pasar un rodillo sobre la masa, sin ejercer fuerza ni presión.

rosquillas2.JPGCon ayuda de cortadores para galletas o roscos (en su defecto con el filo de un vaso y el tapón de una botella) dar la típica forma redondeada que caracteriza a las rosquillas.

Cubrir con papel de hornear una bandeja de horno  y colocar sobre él las piezas de hojaldre.

Cuando el horno haya alcanzado la temperatura adecuada, meter las rosquillas dentro de él y hornear entre 20-25 minutos (depende del tipo de horno, si tiene función de aire, etc). Cuando las piezas se vean doradas y aparentemente secas, sacarlas del horno y colocarlas sobre una rejilla para que enfríen y no se forme humedad en la base.

Mezclar dentro de un bol azúcar con canela (al gusto).

Cuando las rosquillas estén completamente frías, bañarlas primero por el almíbar (si está demasiado frío, darle un golpe de calor) y dejarlas escurrir cinco minutos sobre una rejilla. Después, rebozarlas por la mezcla de azúcar y canela.

Cuando las rosquillas estén completamente frías conservarlas en cajas de lata (si en la sala hace demasiado calor es aconsejable refrigerarlas, para que almíbar y el azúcar no sufran alteraciones y continúen adheridos a las rosquillas).