PUDIN DE MANZANA Y ALMENDRA

pudin de almendra y manzana 2.2.JPG¿Qué les parece si preparamos un dulce clásico, sano y delicioso? Aquí, en Cosmopolitan cuisine apostamos por los dulces tradicionales, y en cualquier momento estamos dispuestos a preparar uno de ellos. En este caso, elaboramos un pudin de manzana y almendra que resulta exquisito al paladar. Nosotros, consideramos que uno de los mayores placeres de la vida, consiste en acompañar un suculento manjar cómo este, con una buena taza de té o café, y degustarlo bien acomodados en nuestro rincón favorito de la casa.

¿Sabías que…

cuando el pudin se sirve como postre, normalmente suele ir acompañado de una pequeña porción de nata fresca o helado?

El budín o pudin (del inglés pudding), es uno de los postres más populares de la cocina británica. Los expertos e historiadores de la comida sitúan su origen hacía principios del Siglo XII. Inicialmente, todo pudin se elaboraba con trozos de pan viejo, y era considerado un postre de gente sin recursos, puesto que se preparaba para aprovechar los restos de pan duro. Fue a medida que la clase media tuvo acceso a ingredientes menos asequibles en la época (huevos, leche, harinas varias, frutas frescas o desecadas, azúcar, etc.) que el pudin se tornó en una creación más sofisticada, convirtiéndose por ejemplo, en la receta que te proponemos al finalizar esta breve introducción.

Si bien el pudin de pan sigue siendo una buena forma de sacar partido al pan sobrante, se ha ganado la reputación de ser un alimento elegante y reconfortante, ya que tras haber arrojado sus humildes raíces, frecuentemente es servido como artículo de postre destacado en numerosos establecimientos de moda.

¿Sabías que…

a día de hoy, el pudin aparece habitualmente en la carta de los menús de postres de los restaurantes más lujosos?

En la actualidad existen muchas versiones de éste postre; en su sentido más general suele ser dulce y se puede utilizar en su preparación, tanto pan del día anterior, como bollería (cruasanes, brioches, etc.) u otros ingredientes menos comunes, a modo de harina de frutos secos o similares; que actúan como absorbentes. Todo ello aglutinado con huevo, leche, nata, endulzante natural al gusto del chef (preferiblemente no refinado y que soporte las altas temperaturas de la cocción sin modificar su sabor y estructura) y aderezado con frutas diversas (frescas o deshidratadas), pedazos de chocolate etc. Las posibilidades para éste platillo son infinitas, ya que el cocinero puede variar el tipo de cereal (simple o compuesto) y cualquier ingrediente que desee agregar.

Aunque es menos habitual, también existen variedades no dulces (salada o picante) que suelen formar parte de una comida principal.

¿Sabías que…

a mediados del siglo XX este postre perdió toda su popularidad y los cocineros le perdieron casi por completo su interés? Pero hoy en día, gracias a grandes y célebres chefs británicos como Jamie Oliver o Delia Smith, vuelve a estar entre los más apreciados de la población; además, como ya se a dicho, de ser servido en los mejores restaurantes de cocina, tanto británica, como de otras partes del mundo.

Para esta ocasión, en nuestra cocina hemos elaborado un exquisito pudin de manzana y almendra, al que hemos dado una preciosa forma de tarta con un molde redondo de 24cm de diámetro. Proporcionándole con ésta característica presentación, un aire más atractivo y distinguido. Con ello, también se le ha otorgado el máximo protagonismo a la manzana; una fruta muy versátil con infinitas posibilidades en cuanto a gastronomía se refiere.

La manzana puede ser empleada tanto en recetas dulces como en platos salados. Además, es una fruta muy interesante si analizamos su perfil nutricional.

En los próximos párrafos podrás leer cierta información detallada a cerca de las manzanas, sustraída y debidamente contrastada con varias fuentes de información.

La manzana es un fruto muy sabroso, tiene su origen en el centro de Asia y se remonta al Neolítico; existiendo en la actualidad alrededor de 2.000 variedades diferentes de esta clase de fruta.

El árbol de la manzana (manzano) puede crecer hasta 8 metros de altura, se caracteriza por poseer hojas simples de bordes dentados y sus flores están compuestas por pétalos de color blanco con matices ligeramente rosados.

Esta fruta crece todo el año, aunque su período de maduración natural es desde finales de agosto hasta principios de septiembre. Tras recogerse el fruto, las manzanas se almacenan en ambientes húmedos y a bajas temperaturas.
SONY DSCDesde el punto de vista nutritivo, la manzana es una fruta completa y enriquecedora para la dieta.

El 85% del peso de una manzana es agua, por lo que resulta muy refrescante e hidratante, el resto se compone de hidratos de carbono, vitaminas y minerales.

Los nutrientes más abundantes que posee después del agua, son azúcares, en mayor parte fructosa (azúcar de la fruta) y en menor proporción, glucosa y sacarosa, de rápida asimilación en el organismo.

Esta fruta contiene muy poca grasa y proteína, y una gran cantidad de potasio, cítrico y  cítrico málico.

Éteres, taninos, alcoholes y aldehídos también están presentes, tanto en la pulpa como en la piel de la manzana, indistintamente de su color (verde, amarilla o roja), así como un gran número de terpenos, que crean los olores y sabores de manzanas infinitas y diversas.

Es fuente discreta de vitamina E o tocoferol (posee acción antioxidante, que interviene en la estabilidad de las células sanguíneas como los glóbulos rojos y en la fertilidad) y aporta una escasa cantidad de vitamina C.

Es rica en fibra, que mejora el tránsito intestinal y entre su contenido mineral destaca el potasio (necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y para la actividad muscular normal, interviene en el equilibrio de agua dentro y fuera de las células).

El contenido moderado en potasio de las manzanas también las convierte en una fruta diurética, recomendada en el tratamiento dietético de diversas enfermedades cardiovasculares, como la hipertensión arterial u otras enfermedades asociadas a retención de líquidos. No obstante, el aporte de este mineral está restringido en caso de insuficiencia renal, por lo que el consumo de manzanas en estos casos se ha de tener en cuenta.

Las extraordinarias propiedades dietéticas que se le atribuyen a esta fruta, se deben en gran medida a los elementos fitoquímicos que contiene, entre ellos, flavonoides y quercetina, con propiedades antioxidantes.

manzanas
Composición por 100 gramos de producto comestible

Es la fruta por excelencia, ya que es bien tolerada por la mayoría de personas, y combina perfectamente con otros tipos de alimentos. En su composición alimenticia no hay nutrientes que destaquen especialmente, por lo que resulta difícil imaginar las extraordinarias propiedades dietoterapicas que ofrece.

Las propiedades antioxidantes de la manzana se deben a los elementos fitoquímicos que contiene, más abundantes en la piel, en concreto, polifenoles (quercitina, flavonoides). Los antioxidantes neutralizan los radicales libres, reduciendo o incluso evitando parte de los daños que estos provocan en el organismo. Los radicales libres aumentan las peligrosas acciones del colesterol LDL, que puede dar lugar a la formación de aterosclerosis, al acumularse en los vasos sanguíneos; pueden producir una alteración genética y dañar proteínas y grasas corporales, reduciendo la funcionalidad de las células y contribuyendo a aumentar el riesgo de cáncer. Por tanto, dada su composición en sustancias antioxidantes, las manzanas están especialmente recomendadas en dietas de prevención de riesgo cardiovascular, enfermedades degenerativas y cáncer.

¿Sabías que…

hoy se sabe con certeza de la existencia y la función de algunos de los componentes de esta fruta, que le confieren la doble particularidad de actuar como alimento astringente o laxante, según cómo sea consumida? La manzana cruda y con piel es laxante, es decir, útil para tratar el estreñimiento, y la manzana pelada, rallada y oscurecida, tiene el efecto contrario en nuestro organismo y resulta astringente.

Quizá la propiedad más conocida de la manzana sea su acción reguladora intestinal. Si se consume cruda y con piel es útil para tratar el estreñimiento, ya que se aprovecha la fibra insoluble presente en la piel, que promueve y estimula la actividad intestinal.

Igualmente, la manzana es una fruta muy rica en pectina, fibra soluble. Solamente una quinta parte de la pectina de la manzana se encuentra en la piel de la fruta, el resto se halla en la pulpa, por lo que al pelarla se perdería una buena cantidad. La pectina tiene la particularidad de retener agua, y se le atribuyen efectos benéficos en caso de diarrea, ya que hace más lento el tránsito intestinal. Además, la manzana es, después del membrillo, una de las frutas más ricas en taninos, sustancias con propiedades astringentes y anti-inflamatorias. Algunas de las acciones de los taninos son secar y desinflamar la mucosa intestinal (capa que tapiza el interior del conducto digestivo), por lo que resultan eficaces en el tratamiento de la diarrea. Los taninos se reconocen rápidamente por la sensación áspera que producen al paladar. No obstante, los taninos aparecen cuando se deja oscurecer la pulpa rallada de una manzana.

Sabías que…

a pesar de que siempre se le ha atribuido a la manzana la particularidad de que tomada como postre contribuye a reducir la formación de placa y evitar la caries, no sería correcto usarla como un sustituto del cepillo de dientes? No se debe pasar por alto que contiene azúcares y ácidos, que podrían deteriorar y dañar el esmalte de forma irreversible.

El ácido oxálico que contiene la manzana puede formar sales con ciertos minerales como el calcio y formar oxalato cálcico, por lo que su consumo se ha de tener en cuenta si se padecen este tipo de cálculos renales, ya que se podría agravar la situación. No obstante, gran parte de dicho ácido se pierde mediante el cocinado de la manzana.

Para finalizar, se ofrece un resumen de lo visto anteriormente, enumerando las principales y más destacadas propiedades de la manzana, ya que en este sentido, nutricionistas y expertos en la materia, afirman que son diversos los beneficios que aporta la manzana en la dieta diaria.

  1. Combate el estreñimiento (cuando se consume cruda y con piel).
  2. Una manzana al día puede combatir el asma.
  3. La piel de manzana tiene propiedades anti-tumorales.
  4. Es un remedio natural para la diarrea (cuando se consume sin piel, rallada, ennegrecida o cocida).
  5. Las manzanas ayudan a disminuir la glucemia (niveles de azúcar en sangre) y, como consecuencia, la diabetes.
  6. Purifican el cuerpo (efecto detoxificante).
  7. Previenen niveles altos de colesterol, enfermedades del corazón y accidentes cerebrovasculares.
  8. Combate la falta de apetito, cansancio y nerviosismo.
  9. Hace más fácil la digestión, protege las membranas de la mucosa bucal y del intestino.
  10. Ayuda en el fortalecimiento de uñas y cabello.
  11. En el uso cosmético sirven para tonificar la piel, suavizar y prevenir la aparición de arrugas.
Texto inspirado y desarrollado a través de las consultas realizadas a las siguientes fuentes de información: Wikipedia, Whole Kitchen, Revista médica Ocronos, Comecon salud, Erosky Consumer, Club salud natural, Saludterapia, Muy fitness y Notas dentales.

pudin de almendra y manzana 1.JPG

Ingredientes (para 10-12 raciones en molde desmontable de tarta de 24cm de diámetro):

  • 3 Manzanas Golden (500-600 Gramos)
  • 3 Huevos
  • 120 G Azúcar o su equivalencia en otro tipo de endulzante natural (que soporte las altas temperaturas de la cocción sin modificar su sabor y estructura)
  • 160 G Nata de leche de vaca mínimo 35% MG
  • 60 G Harina de almendra
  • 50 G Uvas pasas rubias
  • 40 G Harina de trigo u otra de similares características
  • 35 G Mantequilla más una nuez para engrasar el molde
  • Guindas rojas y almendra laminada (opcional)
  • Zumo de un limón recién exprimido
  • Canela en polvo

Elaboración:

Precalentar el horno a 180° C con calor en la parte superior e inferior. Al mismo tiempo, situar la rejilla del horno a media altura.

Disponer un molde desmontable de 24cm de diámetro sobre la mesa de trabajo y engrasarlo por completo con una nuez de mantequilla. Tras ello, cubrir la base con un trozo de papel de horno adaptado a sus dimensiones.

Lavar y pelar dos manzanas (reservar la tercera). Retirarlas el corazón, laminarlas con un cuchillo o mandolina y rociarlas con un poco de zumo de limón recién exprimido.

Fundir los 35 gramos de mantequilla en una sartén y añadir la manzana laminada. Bajar el fuego y dejar que se cocinen hasta que queden tiernas, sin llegar a deshacerse (el tiempo estimado será de aproximadamente diez minutos). Mover la manzana de vez en cuando para asegurar una cocción uniforme.

Colocar los huevos (desechando la cáscara que los protege) en un recipiente amplio, tipo bol. Añadir el endulzante natural y batir con una varilla de mano hasta que toda la preparación quede lisa y homogénea.

Incorporar la nata y batir de nuevo.

Agregar la harina de grano junto a la harina de almendra, y batir de nuevo la mezcla.

Adicionar la manzana y las pasas rubias y mezclar el compuesto con una espátula o lengua repostera, hasta que las frutas queden totalmente impregnadas por la pasta.

Verter toda la preparación en un molde desmontable de 24cm de diámetro u otro de similares características.

Lavar y pelar la manzana reservada. Retirarle el corazón, laminarla con un cuchillo o mandolina y rociar con un poco de zumo de limón recién exprimido.

Colocar todas las láminas de manzana sobre la preparación anterior, acostadas parcialmente unas encima de las otras, a modo de decoración.

Cuando el horno haya alcanzado la temperatura programada, llevar el pudin de manzana y almendra a su interior, situándolo sobre la rejilla que inicialmente se coloco a en la parte central.

Hornear la preparación durante 35 minutos, o hasta que quede cuajada pero jugosa.

Cuando el pudin de manzana y almendra haya enfriado lo suficiente, guardarlo en la nevera durante un mínimo de cuatro horas, siendo aconsejable alargar el tiempo de reposo durante toda una noche (cogerá más consistencia y su sabor se acentuará).

Pasado el tiempo de espera, desmoldar el pudin de almendra y manzana. Para ello, pasar por el perfil del molde una guía o cuchillo de punta, con cuidado de no dañar la superficie del molde. Después, desajustar el aro y retirarlo.

Para finalizar y de forma totalmente opcional, terminar decorando el pudin de manzana y almendra con un baño de sirope espeso, gelatina de manzana o mermelada de albaricoque, unas almendras laminadas y algunas guindas rojas.

Recordar que para servir el pastel como un postre distinguido, lo más apropiado es emplatarlo en porciones individuales y decorarlas con una nuez de nata fresca o helado a su elección.

MACARONS DE FRAMBUESA

macarons de frambuesa 3.JPGEn la entrada de hoy os quiero deleitar con estos fabulosos “Macarons” de frambuesa. Se trata de unas cookies con forma redondeada muy tentadoras a la vista. Los macarons están confeccionados principalmente con harina de almendras, azúcar y claras de huevo. En la actualidad, habitualmente se presentan en formato de dos piezas unidas mediante una pasta o una ganache consistente.

A día de hoy, también es común que en las pastelerías especializadas se innove continuamente con este producto, proporcionando a los macarons formas desiguales y produciéndolos con infinidad de colores y de sabores, tanto en la pasta de la galleta, como en la masa del relleno. Suelen aromatizarse con esencias o saborizantes naturales de vainilla, café, chocolate, pistachos, avellanas, fresas y una diversidad de ingredientes que además sirven para aportar a las masas diferentes tonalidades.macarons.JPGAsí, sin mucho esfuerzo los macarons se han convertido en las galletas más codiciadas de Francia, especialmente en su capital. Se trata de un artículo muy popular en los salones de té parisinos, el regalo de moda para agasajar a los seres queridos y las pastas ideales para ofrecer en los grandes eventos sociales.

Debido a la fama tan importante que han adquirido los macarons en Francia, se podría pensar que ése es su lugar de origen, pero en realidad se cree que las raíces de la receta de estos manjares proviene de Italia, concretamente de Venecia en tiempos del renacimiento. Su nombre deriva de la palabra maccherone que quiere decir “pasta fina”. Aunque los que creen que es oriundo de Francia defienden que ya se cocinaban en un monasterio cerca de la ciudad de Cormery, hacia el año 791.

A pesar de que existe la creencia que Italia fue su lugar de nacimiento, fueron los franceses quienes durante el siglo XVII hicieron a los macarons realmente famosos; llevados a la ciudad de Nancy por un par de monjas carmelitas que buscaban refugio durante la Revolución Francesa. Allí  fue donde el ascenso del “salón de té” y la ambición de los panaderos franceses los convirtieron en un regalo muy popular. Desde entonces, las galletas francesas Macaron han sido aclamadas a nivel nacional en Francia y siguen siendo las galletas más vendidas en sus tiendas de pastelería.

¿Sabías que…

en sus comienzos estos dulces constaban de una único caparazón? Se confeccionaban prácticamente del mismo modo que en la actualidad; a base de almendra, azúcar y clara de huevo. Obteniendo unas conchas crujientes por fuera y blandas por dentro, con la salvedad de que su textura y su presencia eran menos refinadas que las que se producen en este tiempo. Solo a principios del siglo XX los Macaron se convirtieron en un asunto de “doble cara”. Pierre Desfontaines, nieto de Louis Ernest Laduree (pastelería Laduree y salón de la rue Royale en París) tuvo la idea de llenarlos con una “ganache de chocolate” y unirlos a través de cada una de sus bases, formando unos sandwiches.

A pesar de elaborarse con los ingredientes más simples, son unos dulces muy difíciles de perfeccionar, por lo que producir unos macarons de calidad representa uno de los mayores logros de la alta pastelería. Los especialistas en esta materia son expertos en la fabricación de los macarons y ellos afirman que hay que batir las claras de huevo (preferiblemente de gallinas camperas ecológicas) hasta un pico suave, antes de incorporar con delicadeza las almendras finamente molidas y el azúcar impalpable, asegurando así una textura optima. Obtener la consistencia de esta mezcla es absolutamente crucial, al igual que lo son el tiempo de reposo y el proceso de cocción. Una vez que estas conchas en miniatura se hornean a la perfección, se intercalan con una selección de rellenos. El resultado es una cáscara maravillosamente ligera y nítida con una textura suave y flexible.

Usando solo los mejores ingredientes, como frambuesas frescas o pistachos repelados, se pueden elaborar unos macarons de diferentes colores y sabores, como podrían ser los de sabor a Limón rellenos con una crema de lemon curd o los de chocolate rellenos con una rica ganache de chocolate suizo y crema fresca. Estas delicias ya son un firme favorito en los elegantes mostradores de Café & Tea. La pregunta es: ¿Cuál es tu sabor favorito?

Como se ha podido leer, la fabricación y perfección de los macarons no es una tarea fácil, pero tampoco es algo imposible. En casa igualmente se puede lograr un producto muy digno con magníficos resultados, siguiendo rigurosamente una serie de indicaciones, que en este caso se detallan en la receta de “macarons de frambuesa” que se muestra continuación.


macarons de frambuesa 4.4.JPG

Ingredientes:

Mazapán de los macarons;

  • 130 G Harina de almendra 
  • 130 G Azúcar glas 
  • 50 G Clara de huevo 
  • Colorante alimentario rosa (opcional)

Merengue de los macarons;

  • 130 G Azúcar 
  • 50 G Clara de huevo 
  • 40 G Agua 

Mousse de frambuesa;

  • 195 G Nata líquida para montar con 35%MG 
  • 100 G Frambuesas 
  • 25 G Azúcar 
  • 25 Ml Agua 
  • 3 G Gelatina en láminas 

Gel de frambuesa;

  • 100 G Frambuesas 
  • 0,5 G Agar agar 
  • 25 G Azúcar 
  • 25 G Agua 

Elaboración:

Mazapán de los macarons;

Para comenzar, mezclar el azúcar glas con la harina de almendra y tamizarlo sobre una colador de malla fina dos o tres veces. Incorporar las claras de huevo a temperatura ambiente e incluir el colorante rosa (opcional). Remover la mezcla con movimientos envolventes hasta obtener una masa lisa y uniforme.macarons de frambuesa.JPGMerengue de los macarons;

Poner en un bol amplio la clara de huevo.

 Las claras de huevo deben ser frescas, sin nada de yema ni restos de otras partículas, estar a temperatura ambiente y presentar un tamaño normal. Estos puntos son muy importantes ya que de ellos dependerá que el merengue salga de la forma correcta.

Aparte, en un cazo echar el agua y el azúcar, cocer la preparación hasta alcanzar exactamente los 110 grados.

Al mismo tiempo, empezar a batir con las varillas las claras de huevo (preferiblemente con un batidor de varillas eléctrico).

Cuando el almíbar alcance los 120 grados apartarlo del fuego y en ese mismo instante verterlo en forma de hilo fino sobre las claras de huevo montadas, sin dejar de batir ni un solo segundo. Batir la preparación a velocidad media-alta durante al menos 10 minutos.

Una vez se haya obtenido un merengue italiano firme y brillante, mezclar 1/3 de la pasta con la masa de los macarons. Integrarlo muy bien e incorporar delicadamente el resto del merengue. En pastelería a este momento se le denomina “macaronage“, y en este paso lo que se pretende conseguir es lograr el punto cinta; pues al levantar la espátula con una parte de la preparación, la mezcla debe caer de forma continua como una cinta, sin sufrir roturas ni deformaciones.

En el momento que se alcance el punto de cinta, depositar la mezcla en el interior de una manga de pastelero provista de una boquilla de al menos 8 mm de diámetro.

Disponer sobre la superficie de trabajo una bandeja de horno y encima colocar una plancha de silicona (se pueden adquirir en tiendas especializadas o por internet y pueden ser lisas o diseñadas con la forma de macarons estampada y definida) , también sirven un tapete silpak o una lámina de papel sulfurizado. Uno a uno depositar pequeñas cantidades de masa sobre la plancha, formando pequeños círculos de 3 o 4 centímetros de diámetro y con una separación entre ellos de al menos 5 centímetros de distancia.

Dejarlos secar o “hacer piel”, entre media y una hora.

 El tiempo de reposo dependerá de la humedad en la zona donde se resida, ya que si es verano o invierno este tiempo puede variar. Para asegurar el secado lo mejor será tocar suavemente un macaron con el dedo, si no se pega, las piezas estarían listas para el horneado.

macarons de frambuesa 2.JPGPrecalentar el horno, a ser posible con el programa ventilador a 150°C  y hornear los macarons a media altura durante aproximadamente 10 minutos

 Para confirmar el completo cocinado de los dulces, levantar cuidadosamente la esquina de uno de ellos y comprobar si se despega bien, sino es así, habría que déjalos uno o dos minutos más.

 Conviene hacer las coquillas un día antes de consumir los macarons y de rellenarlos. El reposo de 24/48 horas acentuará su sabor y les  proporcionará firmeza.

 Los macarons se pueden conservar en un tupper dentro del frigorífico, aguantan en perfectas condiciones durante 4 o 5 días.

Mousse de frambuesa;

Poner dentro de un cazo las frambuesas, el agua y el azúcar y llevar a ebullición. Retirar del fuego y triturar todo con una batidora hasta obtener un coulis o puré homogéneo (para un resultado más fino, colar la mezcla sobre un chino o tamiz de malla fina). Reservar la preparación en un lugar cálido para que no pierda demasiada temperatura.

En un recipiente profundo hidratar las hojas de gelatina cubriéndolas completamente con agua helada.

Montar la nata muy fría con una batidora de varillas (preferiblemente eléctrica).

Disolver las hojas de gelatina bien escurridas en el coulis o puré aún caliente y dejar que este preparado se temple.  Después, incorporarlo a la nata montada con movimientos envolventes para que la mezcla no pierda volumen. Introducir la mezcla en una manga de pastelero y reservar en la nevera.

Gel de frambuesa;

Cocer las frambuesas con el agua y el azúcar, y añadir el agar-agar. Llevar la mezcla a ebullición y extenderla sobre una bandeja para que gelifique. Una vez que haya gelificado, trasladar la mezcla a un cuenco y triturar el gel con la batidora. Verter la mezcla en el interior de un biberón de cocina o en su defecto en una manga de pastelero desechable o con boquilla lisa y pequeña.macarons de frambuesa 5.JPGPara montar los macaron, disponer un punto de gel de frambuesa en el centro de una de las conchas del macaron, rodearlo con un círculo de mousse de frambuesa y taparlo con otra concha del mismo tamaño.

Guardar los macarons dentro del frigorífico entre cuatro y seis horas, conservados dentro de un recipiente hermético, para que no adquieran olores ni generen humedad que pueda reblandecerlos.

Pasado el tiempo de reposo, sacarlos de la nevera treinta minutos antes de su consumo y degustar en buena compañía.

Espero que los disfrutéis tanto como nosotros!

CUAJADA DE LECHE DE CABRA

CUAJADA DE LECHE DE CABRA 5,.JPGA estas alturas no es ninguna novedad que en la cocina de cosmopolitan cuisine, se apueste fuerte por la leche y sus derivados; fomentando su consumo a través de este canal, con recetas tan sabrosas como lo son estas cuajadas elaboradas con leche fresca de cabra. Por estos parajes, se piensa que no hay nada más sano que lo producido por medios de la madre naturaleza, y señores, la leche fresca obtenida directamente del ganado mamífero (bovino, caprino u ovino) criado en libertad, bien alimentado y en condiciones adecuadas de higiene, es una fuente natural de salud totalmente indiscutible.


La leche es el primer alimento que ingerimos nada más nacer. Según la OMS, la lactancia materna es la manera de aportar al bebé los nutrientes necesarios para su correcto crecimiento y desarrollo posterior.

A medida que se va creciendo, se van introduciendo nuevos alimentos con el objetivo de llevar a cabo una alimentación variada y saludable. La leche y los productos lácteos se empiezan a consumir a partir del primer año y formarán parte de la dieta diaria de por vida.

Los lácteos son alimentos muy completos desde el punto de vista nutricional. Nos aportan una gran cantidad de nutrientes:

Proteínas de alto valor biológico, lo que quiere decir que aportan todos los aminoácidos esenciales, que nuestro cuerpo necesita y no puede sintetizar. Además, el elevado contenido en el aminoácido lisina hace que estas proteínas puedan complementar las de otros alimentos, como los cereales o las legumbres, aumentando el valor biológico de la proteína de estos últimos.

El principal y exclusivo hidrato de carbono de la leche es la lactosa. Tiene la propiedad de favorecer la absorción de calcio, principalmente cuando existe déficit de vitamina D.

El contenido en grasa de la leche, es el más variable. La grasa láctea tiene un contenido elevado de ácidos grasos de cadena corta y media, lo que la diferencia del resto de grasas comestibles. Este tipo de ácidos grasos son fácilmente absorbibles, constituyen una fuente de energía inmediata y presentan una baja tendencia a ser almacenados en el tejido adiposo.

En cuanto al contenido en minerales y vitaminas, el más destacable es el calcio, pero también aporta cantidades importantes de fósforo, magnesio, zinc, sodio y potasio. También contienen una cantidad importante de vitaminas como la riboflavina, y como las liposolubles Vitaminas A y D.

 

El consumo continuado y adecuado de lácteos está asociado con la prevención de varias enfermedades crónicas no transmisibles. Consumirlos de manera habitual disminuye el riesgo de padecer:

Enfermedades cardiovasculares, gracias a su contenido en vitamina D, calcio, potasio, fósforo y péptidos bioactivos, debido a las propiedades antihipertensivas que le confieren a la leche.

Diabetes Mellitus tipo II. Existe una asociación inversa entre el consumo de lácteos bajos en grasa y yogur y el riesgo de padecer dicha enfermedad.

Obesidad. Se han visto efectos positivos entre el consumo de lácteos y la ingesta de calcio sobre la composición corporal, asociándose con la mejora del mantenimiento de un peso saludable.

Osteoporosis. El calcio juega un papel fundamental en la adquisición de masa ósea. Los productos lácteos son la fuente principal de calcio en la dieta, con lo que su consumo también está indicado en la prevención de esta enfermedad.

Recordar que el consumo de lácteos recomendado, en adultos, se sitúa de 2 a 3 raciones diarias.

FUENTE: Evidencia científica sobre el papel del yogur y otras leches fermentadas en la alimentación saludable de la población española. FESNAD, 2013

La cuajada es un postre lácteo típico del norte y este de España.

Elaborar cuajada de forma tradicional en la cocina de casa es algo sencillo, lo puede realizar cualquier persona con unos simples materiales y pocos ingredientes que pueden adquirirse facilmente en tiendas especializadas dedicadas al mundo del queso o por internet (para acceder de forma inmediata a una de las tiendas que los comercializa, pincha sobre el siguiente enlace: http://www.quesoscaseros.es/ ).SONY DSCEn los próximos parrafos, podrás consultar los ingredientes necesarios y algunas anotaciones de interés para proceder con la elaboración:

Aunque la leche de oveja es la mejor opción para hacer este tipo de postre, también se puede utilizar la leche de vaca o de cabra (para elaborar la receta que se muestra a continuación se usa leche fresca de cabra). Se puede obtener cruda (en fincas dedicadas al ganado y cualquiera de las variedades conseguida directamente del ordeño del animal, ha de ser pasteurizada antes de su consumo) o comercial (de venta en supermercados o grandes almacenes de alimentación, esta opción se presenta en envases y ya está pasteurizada).

Si se elige la opción fresca (recién ordeñada), la leche se ha de pasteurizar y para ello se debe proceder de la siguiente manera:

  1. Poner la leche en un cazo a fuego suave (la leche de cabra es más delicada que la de vaca, y nunca debe hervir).
  2. Dejar que alcance una temperatura entre 62 y 64°C y mantener esta temperatura durante al menos 30 minutos.
  3. Una vez pasado el tiempo apagar el fuego.

Es importante que la leche sea tratada justo antes de transformarla en cuajada y que proceda de animales que estén en régimen de producción de leche.

Si se recurre a leche comercial, ha de saber que no todas las leches comerciales son aptas para la elaboración de cuajadas. Será muy difícil hacer cuajadas con leche UHT o con leche esterilizada, no coagulan bien. La única leche comercial potencialmente viable sería la que en su envase figura como leche fresca pasteurizada, si pone “pasteurización alta” esta leche también coagula, pero mucho peor que la normal.

Otro ingrediente clave es es cloruro cálcico: debe ser de calidad alimentaria e identificarse como E-509 en su envase. La incorporación de cloruro cálcico a la leche destinada a hacer cuajada es casi obligada si no se dispone de una leche de excelente calidad. Se trata de un aditivo que no tiene una función conservante sino secuestrante: retener los iones de calcio. No proporciona ningún tipo de sabor en las dosis recomendadas y su adición aporta el beneficio de tener el calcio disponible y necesario para coagular la leche.

Además será imprescindible el coagulante de leche (el cuajo de procedencia animal es el más conocido, aunque también se puede encontrar cuajo de origen vegetal): el cuajo animal es el ingrediente que hace posible la formación de la cuajada. El cuajo animal proviene del cuarto estómago de los animales rumiantes: ternera, cordero o cabrito, donde está la quimosina y pepsina, enzimas que son capaces de coagular la leche. Para este tipo de postre podemos utilizar también el coagulante microbiano obtenido a partir de ciertos mohos, es más barato pero también más difícil de encontrar y no viene del cuarto estómago de los animales rumiantes, que es como se hacía de manera tradicional.CUAJADA DE LECHE DE CABRA 4.JPGUna vez se hayan reunido la serie de ingredientes especificados en los párrafos anteriores, se prosigue con la agrupación de materiales o utensilios indispensables:

Es necesario disponer de un termómetro de cocina, ya que hará falta para tener controlada la temperatura de la leche si se va a pasteurizar y para saber también la temperatura de la leche cuando coagula. Los termómetros de mercurio han desaparecido debido a su toxicidad y los de vidrio son peligrosos porque si se rompen dentro del fluído habría que tirar toda la preparación. Los hay con una funda de plástico y también digitales. Si se va ha pasteurizar la leche en la cocina de casa, se ha saber el rango de temperatura (escala) que debe medir el termómetro y éste debe al menos alcanzar de 0°C a 100°C.

Además sería conveniente tener a mano un cuentagotas, jeringa o vaso medidor, ya que será de gran utilidad para dosificar el cuajo en cada envase.

También será de gran ayuda una jarra medidora o cazo vertedor, para repartir la leche en cada envase de cuajada.

Será importante tener preparados unos envases para cuajadas, los tradicionales son de barro, pero también se utilizan de cristal u otro tipo de materiales impermeables y resistentes a los cambios de temperatura.

Cómo material imprescindible hay que disponer de una olla o cazuela de acero inoxidable, lo ideal sería calentar la leche al baño maría pero en su defecto se puede calentar moviendo continuamente.

Necesitamos también una fuente de calor, una cocina; vale cualquier cocina doméstica o fuente de calor capaz de alcanzar temperaturas de 80°C y una fuente de hielo o de agua fría para cuando se tenga que enfriar la leche después de haberla pasteurizado.Una vez se tengan a mano todos los ingredientes y útiles necesarios para la preparación de las cuajadas, se podrá comenzar con el proceso de elaboración siguiendo las indicaciones que se describen en la receta que se muestra a continuación.


cuajada de leche de cabra clara.JPGIngredientes:

  • Leche fresca de cabra (vaca u oveja)
  • Cloruro cálcico
  • Cuajo animal

Materiales:

  • Termómetro
  • Jeringa o vaso medidor
  • Jarra o cazo vertedor
  • Envases impermeables y resistentes a cambios de temperaturas
  • Olla o cazuela de acero inoxidable
  • Cocina o fuente de calor que al menos alcance los 80°C

Elaboración:

Para empezar, lo primero se ha de hacer es atemperar y preparar la leche.

La leche que se pone a coagular debe tener una temperatura comprendida entre los 30°C y los 37°C en el envase final donde se va a realiza la coagulación. Por ello tendremos que considerar que durante el trasvase se puede perder temperatura. Así que si partimos de leche comercial refrigerada habrá que calentarla y si partimos de leche pasteurizada por nosotros mismos habrá que enfriarla a una temperatura ligeramente superior a la de coagulación indicada.

Añadir el cloruro cálcico en proporción 0,5 mL/1,75L de leche si se trata de vaca y cabra, algo menos (0,5 mL/2,5L) si se trata de oveja (en este paso puede haber diferencias de medidas, seguir siempre las indicaciones del fabricante del envase). Tras añadir el cloruro se revuelve bien.

Preparar las tarrinas, es ahí donde se va a repartir individualmente el cuajo necesario para coagular sin haber añadido todavía la leche. La dosis de cuajo depende del tipo de cuajo adquirido (de la fuerza con que elabore dicho fabricante su gama), de la leche y de las condiciones de coagulación. Lo normal es que se requiera muy poco cuajo para coagular la leche y que baste con 4 o 6 gotas de coagulante en cada envase que se dosifican con un cuentagotas. Si se produce desuerado en el envase la cantidad de cuajo debe reducirse.

Se reparte en las tarrinas la leche pasteurizada o atemperada y con una temperatura superior a la necesaria para la coagulación, por encima de 37°C. Se intenta verter de tal modo que, a la vez que se efectúa el llenado, se produzca la mezcla de la leche con el cuajo. Para conseguirlo, hay que verter la leche con la jarrita desde cierta altura como si se realiza una especie de oxigenación.

Mantener los envases llenos en un lugar cálido (por ejemplo próximos a la cocina), temperatura ambiente no inferior a 20°C, hasta que se perciba que hay coagulación. Depende del envase donde se esté haciendo la cuajada, tarda más o menos en coagular, pero se puede tomar como referencia aproximadamente 20 minutosCUAJADA DE LECHE DE CABRA 3.JPGTras ello, conservar las cuajadas en la nevera hasta su consumo y recordar que el tiempo de conservación es reducido para este producto, no debería prolongarse más de 4 o 5 días.

A la hora de servirlas se le pueden añadir miel, frutos secos, azúcar… ¡Estarán deliciosas! Además, así se enriquecerán con productos  igual de sanos y naturales.

LAYER CAKE DE NATA Y FRUTOS ROJOS

SONY DSCSi hubiese que utilizar una sola palabra para definir a este precioso pastel, sería espectacular (dic. que atrae poderosamente la atención por ser extraordinario). En la entrada de hoy presento esta maravilla, se trata de una jugosa y exquisita tarta a capas o Layer Cake de frutos del bosque y nata, con un toque de chocolate blanco. Una combinación irresistible para presentar y degustar en cualquier momento del día o en algún evento social o familiar. Se trata de un pastel lleno de sabor, fresco, en su punto justo de dulzura y relativamente ligero (no resulta pesado ni empalagoso).

Como se ha dado a entender en las líneas anteriores, el significado de Layer cake aparte de ser el título de una película dirigida  por Matthew Vaughn en 2004 (definición de lo primero que aparece en el buscador de Google cuando se formula la pregunta: —¿Que es un Layer Cake?) es un pastel compuesto por múltiples capas de bizcocho unidas entre sí con algún tipo de relleno. Siendo común en la mayoría de ellos una buena capa de cobertura exterior.

La palabra Layer cake se ha adoptado del vocabulario anglosajón, a pesar de que la mayoría de términos de la lengua inglesa tienen su equivalente en español.

Hallar el origen de este tipo de pasteles es complicado, pero al parecer las primeras descripciones en inglés de estos cakes datan de mediados del siglo XIX. Una de las primeras recetas fue publicada en el Cassell’s New Universal Cookery Book (London 1894).

El Layer Cake se suele confeccionar con varias capas de bizcocho unidas por un relleno (mermelada, crema, mantequilla…) y generalmente cubiertas con un glaseado (que combine con el relleno). Pueden ser dos, tres, cuatro o muchas capas más. Los pasteles a capas más clásicos son: La tarta Selva negra, la tarta Dobos, el pastel de Terciopelo rojo (Red Velvet Cake), la tarta Sacher…

También hay recetas de pasteles a capas básicos, dentro de los clásicos o creativos como por ejemplo: El Layer Cake de chocolate, de fresas o de crema. El nombre se complementará con la elaboración pastelera que se utilice en su relleno y/o cobertura.

Para obtener varias capas de bizcocho se puede partir de un bizcocho alto que después se cortará en capas o se pueden hornear por separado las distintas piezas de bizcocho que formarán el pastel. Siendo ésta última la mejor opción para hacer los bizcochos rellenos con varias capas (hasta de ocho o nueve mantos), pues de otro modo puede resultar complicado cortar un solo bizcocho tan fino y recto. Además, hornear varios bizcochos parejos es una técnica que también permite variar el sabor de las capas y hacer así una combinación de diferentes sabores, como por ejemplo un bizcocho blanco y un Red Velvet, ampliando todavía más la gama de posibilidades y variaciones del mismo tipo de pastel.


LAYER CAKE DE NATA Y FRUTOS ROJOS 1.JPGIngredientes (Tarta 15 cm de diámetro):

Bizcocho:

  • 4 Huevos medianos
  • 75 G Azúcar
  • 125 G Harina floja
  • Una pizca de sal
  • 150 Ml Agua
  • 50 Ml Licor de moras

Relleno y cobertura:

  • 200 G Frutos rojos: Arándanos, frambuesas, moras, grosellas + 50 G Azúcar (también se puede usar una mermelada natural de buena calidad)
  • 250 G Nata montada y azucarada al gusto (también se puede adquirir lista para su uso en pastelerías, normalmente por encargo o en grandes almacenes de alimentación. Lo bueno de estos tipos de nata es que suelen ser más firmes y consistentes, lo malo es que se les suele añadir conservantes y estabilizantes para alargar su vida útil y mantenerlas intactas por más tiempo)
  • 125 G Frambuesas frescas
  • Fideos, perlas o  decoraciones de chocolate blanco (opcional)

Elaboración:

  • Bizcocho;

Engrasar un molde de bizcocho (para esta receta se ha utilizado un molde desmontable de paredes altas, de 15 centímetros de diámetro) y enharinarlo ligeramente. Si se quiere asegurar un desmoldado perfecto, poner un círculo de papel de hornear en el fondo, cortándolo a la medida del molde.

Precalentar el horno a 180° C calor arriba y abajo. Colocar la rejilla del horno en su interior de tal manera que cuando se vaya a acomodar el molde del bizcocho, éste quede a media altura.

En un cuenco, tamizar la harina y reservar.

Poner los huevos en un bol grande y batirlos junto al azúcar y la pizca de sal. Para montar los huevos, estos han de estar a temperatura ambiente.

En repostería, con la salvedad de que en la receta se indique lo contrario, siempre se recomienda que los huevos estén templados para que monten de forma adecuada y se integren en las masas de manera correcta.

Un truco para acelerar el montado es hacerlo con el bol colocado sobre un cazo con agua hirviendo, al baño María. Eso sí, es muy importante que el agua no llegue a tocar el bol, pues se podría cuajar el huevo y estropear la mezcla. Se puede usar este método si se dispone de unas varillas eléctricas.

La mejor opción para montar los huevos es con la ayuda de un robot de cocina programado a la máxima velocidad. La mezcla tardará en montar alrededor de 10 minutos (dependerá de la potencia de cada aparato). El compuesto debe triplicar su volumen y alcanzar el punto de cinta (término usado cuando se refiere al dibujo que forma la masa en el momento que escurre sobre la superficie de la mezcla, formando un dibujo o cinta).

Cuando la preparación anterior esté en su punto, añadir la harina y mezclar con una espátula o lengua repostera, siempre con movimientos suaves y envolventes. Hasta que no se aprecien grumos de harina en la masa.

Finalmente, verter la mezcla dentro del molde y alisar la superficie.Una vez el horno haya alcanzado la temperatura adecuada, hornear la preparación durante 20 o 25 minutos y probar si está bien cocido, pinchando el centro con un testador o palillo.

Cuando el bizcocho esté listo, sacarlo del horno y dejarlo enfriar sin desmoldar sobre una rejilla, entre cinco y diez minutos. Hasta que temple; en primer lugar para manejarlo sin riesgo de quemaduras y en segundo lugar porque el bizcocho es frágil y al estar muy caliente podría romperse con facilidad.

Para rellenar este bizcocho se aconseja dejarlo reposar varias horas o un día, envuelto en plástico film transparente de uso alimentario o dentro de una bolsa y conservado en el interior de la nevera. Ganará en firmeza y será más fácil cortarlo y manipularlo. Además, absorberá mejor los líquidos en el momento de empaparlo en almíbar  u otro tipo de fluido antes de ponerle el relleno.

Una vez frío, cortarlo en tres capas del mismo tamaño.layer cake de nata y frutos rojos 4.JPGPreparar un baño para humedecer las tres capas de bizcocho, mezclando el agua con el licor de moras. Calentar el líquido resultante durante unos segundos en el microondas o durante unos minutos en un cazo al fuego y después, pincelar las capas de bizcocho con el fluido templado (no caliente).

Dejar reposar las láminas de bizcocho sobre una rejilla al menos durante una hora, para que enfríen completamente y el licor quede absorbido en su totalidad.

  • Relleno y cobertura;

Poner los frutos rojos y el azúcar en un cazo a fuego medio y calentar la mezcla hasta que el azúcar se disuelva. Opcionalmente, si se desea desechar las pepitas y las semillas de la fruta, triturar la compota con una batidora de brazo y pasar el puré resultante por un chino o colador de malla fina. Dejar enfriar a temperatura ambiente, después se puede refrigerar para que adquiera más consistencia.

Colocar una plancha de bizcocho (reservar la capa de la base del bizcocho inicial para colocar en último lugar, ésta es la más lisa y la más apropiada para la superficie de la tarta) sobre un stand o plato de presentación y untarla generosamente con la compota o la mermelada de frutos rojos. Acto seguido distribuir una buena cantidad de nata montada sobre ella y repetir el mismo proceso con las siguientes capas.

Una vez montadas todas las capas de la tarta, aplicar también nata firme en los laterales.

Finalmente, decorar la superficie de la tarta con frambuesas frescas y de forma opcional también se puede decorar con unos rosetones de nata en la parte superior y unas decoraciones de chocolate blanco adheridas al contorno (en este caso los laterales del pastel se embellecieron con fideos de chocolate blanco).

Una vez finalizada la confección del layer cake, conservarlo refrigerado para que adquiera consistencia y cuerpo. Este tipo de tartas es mejor degustarlas de un día para otro, ya que se compone de varias elaboraciones con distinta textura y de este modo los sabores ganan profundidad.

Espero que disfruteis de este precioso Layer Cake de nata y frutos rojos, es todo una delicia.

GOFRES DE CALABAZA

GOFRES DE CALABAZA.JPG¿Qué os parecen estos deliciosos gofres para el desayuno? Como se puede observar en la fotografía, presentan un precioso color anaranjado que es única y exclusivamente proporcionado por el ingrediente estrella de esta receta, la calabaza. Una vez más, en casa nos rendimos ante esta maravilla de la naturaleza y con ella creamos estos deliciosos y jugosos gofres de calabaza. Es estupendo levantarse por la mañana y poder disfrutar de semejante delicia, un desayuno natural, casero y saludable ¿Se puede pedir más?

Como se comenta en otras recetas del blog, la calabaza es una verdura muy versatil que puede utilizarse tanto en platos dulces como en preparaciones saladas. Es una hortaliza ideal para emplear en repostería, ya que su sabor es suave y dulzón y proporciona una jugosidad extra a las masas. En casa, la calabaza está presente como ingrediente principal o complementario en muchos de los menús diarios, ya que se trata de una verdura deliciosa y económica que aporta muchos beneficios para la salud y además, nos encanta su sabor.

Sabías que…

La calabaza es una hortaliza diurética, con un suave efecto laxante, y que protege la capa interna del estómago.

Las calabazas pueden encontrarse de formas muy variadas: esféricas y achatadas, ovaladas, alargadas en forma de botella… El color de la corteza puede ser anaranjado, amarillo, rojizo, verdoso o blanco. Su pulpa o carne, de consistencia dura y sabor azucarado, es generalmente de color anaranjado o amarillo y está repleta de semillas en su parte central.

La calabaza es una hortaliza que pertenece a la familia de las Cucurbitáceas. Esta familia comprende unas 850 especies de plantas casi siempre herbáceas, trepadoras o rastreras, que producen frutos generalmente grandes y protegidos por una corteza firme.

Esta hortaliza procede de la calabaza silvestre originaria de América Central, que fue cultivada durante siglos para aprovechar sus semillas más que para consumirla como tal. Con el tiempo se mejoró su cultivo y surgieron variedades con más pulpa y sabor afrutado. Desde América Central, su cultivo se extendió hacia el norte y el sur del continente, y en el siglo XV los conquistadores españoles la introdujeron en Europa, difundiendo su cultivo con gran rapidez. En la actualidad, se cultiva en terrenos cálidos y húmedos de todo el mundo.

El principal componente de la calabaza es el agua, seguida de hidratos de carbono. Proporciona una cantidad considerable de fibra, provitamina A, vitamina C, potasio y magnesio y en menor proporción folatos, calcio, hierro y zinc.

La calabaza ofrece una cantidad interesante de fibra que le aporta un ligero efecto laxante. Sin embargo, puede originar flatulencia por lo que habrá que probar cómo se tolera en caso de hinchazón y gases intestinales.

Su destacado aporte de betacarotenos (provitamina A), pigmentos que le confieren su característico color anaranjado, hacen que el consumo habitual de calabaza contribuya a prevenir el daño originado por los radicales libres, gracias al carácter antioxidante de estos colorantes naturales. Además, el organismo transforma la provitamina A en vitamina A a medida que éste la necesita. Esta vitamina es necesaria para evitar la disminución de la agudeza visual o trastornos de la visión de origen retiniano.

Todas las variedades de calabaza presentan un importante efecto diurético debido a su elevado contenido en agua y en potasio, y su escaso contenido en sodio. Por ello, su consumo resulta recomendable en caso de retención de líquidos, trastornos renales, cardiovasculares o hipertensión arterial.

La pulpa de la calabaza, por su riqueza en mucílagos, ejerce una acción emoliente (suavizante) y protectora de la mucosa del estómago. Por tanto, su consumo está indicado en caso de acidez de estómago, dispepsia (mala digestión), pirosis, gastritis o úlcera gastroduodenal en fase aguda.

Existen muchas variedades de calabaza, pero las consumidas principalmente por el género humano se clasifican en calabazas de verano y calabazas de invierno:

Las calabazas de verano tienen la piel muy fina, por lo que no es preciso pelarlas para su consumo. Sin embargo, debido a que su contenido en agua es muy elevado, se han de dejar secar o escurrir un poco para evitar que el plato al que se destinan quede aguado. En crudo, picada fina, sirve como ingrediente de ensaladas, bocadillos, entremeses, etc… Además, puede sustituir al pepino en cualquier receta.

En el caso de la calabaza de invierno, de piel gruesa, es preciso pelarla antes de cocinarla. También se eliminan las semillas y la parte central fibrosa para aprovechar únicamente su carne. Las variedades invierno son frecuentemente las más empleadas en repostería para la elaboración de galletas, flanes, pudines, pasteles, mermeladas y confituras.

En ambos casos la carne de la calabaza también se puede consumir cocinada como verdura, cocida, gratinada, aunque la carne es insípida, por lo que es frecuente y conveniente, condimentarla con diferentes hierbas aromáticas.

Dada la gran variedad de calabazas, éstas se pueden encontrar en los mercados durante todo el año. Se deben elegir los ejemplares firmes, con la piel intacta y sin cortes ni daños. Si se van a comprar calabazas de verano, es preferible elegir ejemplares de tamaño medio para que su sabor esté totalmente desarrollado y su carne aún no se haya vuelto amarga y fibrosa.

El tamaño de las calabazas de invierno suele ser grande, por lo que se suelen comercializar en porciones. En este caso, conviene elegir aquellas cuya carne no aparezca demasiado blanda en la zona externa. Una piel brillante puede indicar que aún está inmadura, y si su apariencia es algo áspera, se corre el riesgo de que esté demasiado madura, con lo que su carne tenderá a ser fibrosa. Es preferible que conserve el rabo o pedúnculo, ya que éste evita la pérdida de humedad.

Las calabazas de verano son más perecederas que las de invierno. Su piel fina no proporciona protección a la carne. Por tanto, se han de manipular con cuidado para evitar su deterioro. Se pueden conservar una semana en la nevera envueltas en una bolsa de plástico perforada. Si se congelan, previamente escaldadas, se conservan hasta un mes.

Las calabazas de invierno tienen una vida útil mayor, debido principalmente a su menor contenido en agua y a su piel, que supone una barrera protectora del fruto. Si se mantienen en buenas condiciones y en función de la variedad, se pueden conservar durante 6 meses.

Como norma general, se han de proteger estas hortalizas de focos de calor, frío y luz. No se han de conservar en el frigorífico los ejemplares enteros, aunque una vez cortados en porciones sí se requiere su refrigeración, preferentemente protegidas con un film de plástico. Cuando ya se ha cocinado, la calabaza se puede conservar en la nevera o en el congelador. Si se congela cruda, hay que tener en cuenta que su descongelación supone pérdidas de volumen y humedad.


sin acabar 1.JPGIngredientes:

  • 200 G Harina de trigo floja
  • 1 ½ Cdta Levadura química (Royal®)
  • ½ Cdta Bicarbonato sódico
  • ½ Cdta Sal
  • 2 Huevos (L)
  • 45 G Azúcar superfino
  • ⅛ Cdta Cremor tártaro
  • 240 Ml Buttermilk
  • 1 Cdta Extracto puro de vainilla
  • 125 G Puré de calabaza
  • Mantequilla sin sal, para engrasar

Elaboración:

En España no es nada habitual el uso del buttermilk, por lo que no siempre es fácil encontrarlo en el supermercado, aun así es muy fácil elaborar. Se puede obtener de dos formas diferentes.

  • Mezclar 15 ml de zumo de limón o de vinagre de vino blanco o sidra en 240 ml  de leche y dejar reposar durante un mínimo de quince minutos antes de utilizar.
  • Mezclar 160 ml de yogurt natural (desnatado) en 80 ml de leche y dejar reposar un mínimo de 15 minutos antes de utilizar.

Separar las yemas de huevo de las claras (reservar las yemas). Montar las claras con las varillas (preferiblemente eléctricas) a velocidad media y cuanto empiecen a espumar agregar el cremor tártaro y 30 g de azúcar. Aumentar la velocidad de las varillas y continuar batiendo hasta que adquieran una consistencia firme pero no seca, han de quedar suaves. Reservar.

Poner la harina en un cuenco grande junto a 15 g de azúcar, la levadura química, el bicarbonato sódico y la sal. Mezclar bien con unas varillas hasta combinar todos los ingredientes y reservar.

En otro cuenco grande, mezclar con las varillas las yemas de huevo, el buttermilk, el extracto de vainilla y el puré de calabaza. Hasta conseguir una textura cremosa y uniforme.

A continuación, agregar la mezcla anterior de ingredientes húmedos a la mezcla de ingredientes secos que teníamos reservada y, con ayuda de una espátula o lengua repostera mezclar lo justo, hasta que quede todo más o menos integrado.

Finalmente, incorporar las claras montadas con mucha suavidad y siempre realizando movimientos envolventes para evitar que la preparación pierda aire y volumen.

Una vez la mezcla esté lista, precalentar la gofrera según se indique en el libro de instrucciones del fabricante y engrasar a conciencia el interior de la misma con una pizca de mantequilla, ayudándose de un pincel de repostería (paso que deberá repetirse al inicio de cada tanda).

Cuando las placas de la gofrera estén bien calientes, verter aproximadamente entre 80 y 100 ml de masa en cada cavidad (depende de la forma y tamaño de la gofrera), cerrarla y dejar que los gofres se doren ligeramente en su interior (en este caso tardaron 3 minutos).

Es recomendable mantener la mezcla refrigerada entre tanda y tanda.

Una vez cocidos, sacarlos de la gofrera (recién hechos y en caliente, los gofres pueden resultar frágiles, por este motivo se recomienda retirarlos de las placas con cuidado y con la ayuda de una espátula plana). Después, disponerlos sobre una rejilla para evitar que se genere humedad en la base.gofres de calabaza 2.2.2.JPGServir los gofres aún calientes y en compañía de vuestro topping favorito. En este caso se sirvieron con una bola de helado y sirope natural de arce.

Los gofres que no se vayan a consumir de inmediato (periodo comprendido entre 1 o 2 días) conservarlos a temperatura ambiente bien cubiertos y resguardados del aire, en un lugar fresco y seco. Para devolverles la frescura original, simplemente colocarlos sobre una plancha precalentada, el grill del horno o la tostadora.

Los gofres que se vayan a consumir en un periodo superior al mencionado, se pueden congelar. Para ello, envolverlos individualmente en film transparente y posteriormente en papel de aluminio. Para consumirlos, descongelarlos en la nevera y realizar los mismos pasos que se indican en el párrafo anterior: calentarlos directamente sobre una plancha precalentada, en la tostadora o el grill del horno.

¡Bon appetit!

FLAN DE HUEVO

FLAN DE HUEVO 6.JPG¡Que ganas tenía de preparar esta receta! Fácil, sencilla y elaborada con ingredientes básicos y económicos. El flan de huevo es un clásico de la cocina casera tradicional española. Se trata de un postre delicioso que se prepara con huevos, leche, nata, azúcar y se aromatiza con limón, canela o vainilla.

El ingrediente principal es el huevo, ya que, al cocerse al baño María, sus yemas se cuajan y toman la forma del molde, adquiriendo una textura ligera, gelatinosa y cremosa. Junto a los huevos, son necesarios otros ingredientes que le aportan sabor: generalmente, se trata de leche cocida con vainilla, canela o cáscara de limón; aunque también existen recetas que utilizan zumos y compotas de frutas, chocolate fundido, café, queso cremoso o yogur. El flan es tradicionalmente cocinado en baño maría con caramelo en la capa inferior (superior al servirlo). Una vez terminada la cocción el molde es invertido, quedando cubierto el flan por el caramelo. ¡Un postre al que es difícil resistirse!

Se trata de una receta nutritiva y completa, ya que el huevo es uno de los mejores alimentos que existen: contiene todos los aminoácidos esenciales que el cuerpo necesita en cantidades adecuadas y es fuente de proteínas de alto valor biológico, además de vitaminas antioxidantes como la A, E y minerales como el selenio y el zinc. En la preparación se añade leche, nata, vainilla y azúcar, lo que supone un aumento calórico final del alimento, pero no por ello mengua su calidad. La leche es otro de los alimentos de gran valor biológico por las proteínas que contiene y además cuenta con un alto contenido en calcio. Se trata pues de una receta rica en proteínas, calcio, potasio, zinc, azúcares, sodio, fósforo y vitaminas B1, B5, B9, B3, A, D y C.

Generalmente las materias primas que conforman este postre aportan nutrientes al organismo que se han de incluir en proporciones adecuadas en una dieta variada y equilibrada (personalizandolo en cada caso), ya que hay que tener en cuenta su alto aporte energético, y es que al utilizarse azúcar en su elaboración la cantidad de hidratos de carbono es elevada.

Ahora que ya conoces algunos de los nutrientes y propiedades benéficas para el organismo que aporta el flan de huevo, no debes dudar en preparar en casa de forma artesanal estos ricos y suculentos flanes. Unos dulces sanos que gustarán a toda la familia.


flan de huevo 3.JPGIngredientes (6 unidades):

Caramelo;

  • 60 G Azúcar
  • 2 Cda Agua

Flan;

  • 160 Ml Leche
  • 185 Ml Nata líquida
  • 4 Yemas de huevo
  • 2 Huevos
  • 60 G Azúcar
  • 1/2 Vaina de vainilla

Elaboración:

  • Caramelo;

Verter el azúcar en un cazo, agregar el agua y cocerlo a fuego medio sin remover hasta que el azúcar se derrita. Después prolongar la cocción, hasta obtener un caramelo ligeramente tostado.

Repartir el caramelo en seis flaneras y reservar.

  • Flan;

Precalentar el horno a 180C calor arriba y abajo y colocar una bandeja o rejilla en la parte media-inferior del horno.

Disponer una fuente profunda que soporte las altas temperaturas (apta para  horno), donde quepan holgadamente seis flaneras y llenar con agua un tercio de su capacidad. Colocar la fuente sobre el fuego directo, hasta que el agua comience a hervir.

Por otro lado, poner la leche y la nata en un cazo al fuego y llevar a ebullición.

Al mismo tiempo, abrir la vaina de vainilla con un cuchillo afilado (con media o un cuarto de vaina de vainilla será suficiente, el resto envolverla en plástico film de uso alimentario para conservarla y usarla en otras preparaciones) y extraer los granitos de vainilla raspando el interior con la punta del cuchillo. Después, añadir los granitos al cazo, tapar y dejar infusionar durante 5 minutos para que la leche se aromatice con la vainilla.

En un cuenco y con la ayuda de unas varillas manuales, batir las yemas y los huevos junto al azúcar.

Agregar poco a poco la leche y la nata calientes a los huevos, removiendo la preparación constantemente para que los huevos no se cuajen y batir la mezcla hasta conseguir una crema homogénea.

Después, repartir de forma equitativa la preparación en los moldes.

Colocar los seis flanes dentro de la fuente con agua previamente calentada e introducirla en el interior del horno.

Cocer los flanes al baño maría entre 30 y 40 minutos, hasta que queden completamente cuajados.FLAN DE HUEVO1.JPGUna vez cocidos retirar la fuente del horno, sacar las flaneras y dejarlas enfriar por completo antes de guardarlas dentro del frigorífico.

En el momento de servir, pasar un cuchillo por las paredes del molde, darle la vuelta sobre un plato y moverlo hasta que caiga el flan.

  • Sugerencia de presentación;

En casa nos encanta acompañarlo con un par de rosetones de nata montada ¡Está delicioso!

BANOFFEE PIE

banoffe pie 2.JPGSi deseáis un desayuno, postre o merienda de lujo, esta es una de las opciones más acertadas. Se trata de una tarta riquísima y sorprendente que no dejará indiferente a ningún comensal.

La combinación de ingredientes es perfecta, ya que el banoffe pie se elabora principalmente con plátanos , crema de leche batida (nata) y toffee o dulce de leche, ya sea combinado en una base de bizcocho, pasta o galletas desmenuzadas y mezcladas con mantequilla derretida. Aunque algunas versiones de la receta también pueden contener chocolate, café o ambos.

Su origen es inglés y se remonta al año 1972, año en el que fue servido por primera vez en la barra del restaurante inglés The Hungry Monk Restaurant.

Esta tarta fue una evolución de otra versión “Blum’s Coffee Toffee Pie” que ya existía e importó su chef en los años 60. Al ver que no funcionaba porque el toffee se quedaba demasiado duro, el asistente del chef comenzó a experimentar buscando la forma de conseguir un toffee más líquido. Además, probó diversas frutas: manzanas, mandarina y finalmente plátano.

De ahí el nombre de la tarta “Banoffee pie”, Banana con Toffee. Este nuevo postre de la casa resultó ser un éxito absoluto, y a día de hoy sigue siendo una de las tartas más conocidas y extendidas en la mayoría de restaurantes europeos.

Como curiosidad decir que el Banoffee era la tarta favorita de Diana de Gales y se dice que también la de Margaret Thatcher.


tarta banoffe pie 3.JPGIngredientes:

Bizcocho (Molde redondo rizado con hueco interior especial para tartas de frutas 20 cm diámetro);

  • 2  Huevos
  • 60 G Harina
  • 50 G Azúcar
  • una pizca de sal
  • 50 Ml Ron
  • 50 Ml Agua

Relleno y cobertura;

  • 200 G Dulce de Leche
  • 2-3 Plátanos, en rodajas (mezcladas con jugo de limón si se desea)
  • 300 ML Nata líquida para montar >35% MG  (muy fría)
  • Estabilizante para nata, una Cda. de maizena o dos Cdas. queso crema consistente (tipo philadelphia o mascarpone >35% MG)
  • 20 G Azúcar glass
  • Chocolate en escamas, cacao o café en polvo para decorar

Elaboración:

  • Bizcocho;

Precalentar el horno a 180 C calor arriba y abajo. Colocar la rejilla de horno en la parte central del mismo, de tal modo que cuando se vaya a hornear el bizcocho éste quede a media altura.

Engrasar el molde con spray antiadherente o mantequilla y harina (primero untarlo de mantequilla y después espolvorear con harina, sacudiendo el molde para retirar el exceso de esta última).

Separar en recipientes amplios y diferentes las claras de las yemas.

Montar las claras a punto de nieve con una pizca de sal y un batidor de varillas (preferiblemente eléctricas).

En otro recipiente, con las mismas varillas, batir las yemas con el azúcar hasta obtener una pasta blanquecina que haya aumentado considerablemente su volumen inicial.

Incorporar las yemas al merengue, mezclando con una espátula o lengua repostera. Añadir la harina tamizada y mezclar suavemente con movimientos envolventes.

Verter la masa de bizcocho dentro del molde y golpearlo contra la mesa de trabajo suavemente y con movimientos cortos de arriba hacia abajo, para que la masa quede repartida de forma uniforme y no se formen grandes burbujas en la miga del bizcocho.

Cuando el horno haya alcanzado la temperatura adecuada, introducir el molde y hornear durante 15 minutos o hasta que el bizcocho comience a dorarse.

Pasado el tiempo apagar el horno, sacar el bizcocho y esperar unos minutos antes de desmoldarlo. Después, desmoldarlo y ponerlo a enfriar sobre una rejilla.

Al mismo tiempo, mezclar el agua con el ron y calentar el líquido resultante durante unos segundos en un recipiente apropiado en el microondas o durante unos minutos dentro de un cazo a fuego medio.

Calar el bizcocho con el líquido templado y dejar que nuevamente enfríe por completo.banoffe pie 10..JPG

  • Relleno y cobertura;

Cuando la base de bizcocho esté completamente fría, disponerla sobre la mesa de trabajo y  colocarla encima el dulce de leche, distribuyendo la pasta uniformemente con la ayuda de una espátula. Esparcir por encima las rebanadas de plátano y llevar a la nevera o refrigerador mientras se prepara la nata montada para la decoración.

Batir la nata con unas varillas (preferiblemente eléctricas). Cuando comience a coger consistencia añadir el azúcar glass y el estabilizante o la maizena, en su defecto el queso crema, y continuar el batido hasta montar la nata por completo. Se ha de prestar especial atención a este paso; si se excede el tiempo de montado, la nata se cortará y se obtendrá mantequilla.

Llenar con la nata montada una manga de pastelería provista de una boquilla rizada.

Sacar la tarta de la nevera y cubrir su superficie con la nata montada.

Decorar con escamas de chocolate, polvo de cacao o café y servir.

TARTA DE FRUTAS

TARTA DE FRUTA 5.JPG

En el día de hoy os deleito con esta suculenta y sabrosa tarta de frutas. Los componentes que conforman este exquisito pastel son: una base de jugoso y tierno bizcocho, cubierto por una fina capa de crema pastelera a la vainilla y coronado con nutritivas y aromáticas frutas frescas; frambuesas, arándanos, kiwi y piña. Una irresistible combinación que no os podéis perder. Su elaboración es sencilla y los ingredientes se encuentran fácilmente en la despensa de cualquier hogar. Animaros y poneros manos a la obra, quedaréis muy satisfechos con el resultado. Además, si tenéis invitados en casa les dejaréis con la boca abierta, porque visualmente es muy atractiva.

Para la decoración se han seleccionado unas frutas con destacados valores nutritivos, en los proximos parrafos se puede leer sobre las propiedades más señaladas de las frutas en cuestión:

La frambuesa; conocida también como fresa del bosque, es el hermoso fruto del frambueso, planta que crece silvestre en todos los países de clima templado. La frambuesa es una fruta muy utilizada en cientos de recetas que enriquecen la gastronomía típica de países del centro y del norte de Europa.

En cuanto a sus propiedades nutritivas; la frambuesa es una fruta que aporta una cantidad destacable de fibra, que mejora el tránsito intestinal. Constituye una buena fuente de vitamina C, ácido cítrico y ácido elágico, flavonoides y folatos, minerales como el potasio, el magnesio y el calcio, este último de peor aprovechamiento que el procedente de lácteos u otros alimentos que son buena fuente de dicho mineral.

La vitamina C tiene acción antioxidante, al igual que el ácido elágico y los flavonoides (pigmentos vegetales). Dicha vitamina interviene en la formación de colágeno, huesos y dientes, glóbulos rojos y favorece la absorción del hierro de los alimentos y la resistencia a las infecciones. El ácido cítrico, posee una acción desinfectante y potencia la acción de la vitamina C.

El ácido fólico interviene en la producción de glóbulos rojos y blancos, en la síntesis de material genético y formación de anticuerpos del sistema inmunológico.

El potasio es necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso, para la actividad muscular normal e interviene en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula.

El magnesio se relaciona con el funcionamiento de intestino, nervios y músculos, forma parte de huesos y dientes, mejora la inmunidad y posee un suave efecto laxante.


El arándano; es una baya que crece en arbustos de pequeñas dimensiones, alcanzando los 25 o 50 centímetros de altura. Este género está formado por una docena de plantas que producen bayas de color oscuro, azuladas o rojizas, ricas en antocianos, pigmentos vegetales que les confieren su color característico.

Si se analizan sus propiedades nutritivas; estas frutas son de bajo valor calórico por su escaso aporte de hidratos de carbono. Son especialmente ricas en vitamina C, que tienen cantidades mayores que algunos cítricos. En general, las bayas silvestres son buena fuente de fibra; que mejora el tránsito intestinal, y de potasio, hierro y calcio, taninos de acción astringente y de diversos ácidos orgánicos. Sin embargo, lo que en realidad caracteriza a estas frutas es su abundancia de pigmentos naturales (antocianos y carotenoides) de acción antioxidante. En la alimentación humana, este tipo de frutas constituyen una de las fuentes más importantes de antocianos, que les confieren su color característico y que están junto con ácidos orgánicos tales como el ácido oxálico o el ácido málico, responsables también de su sabor.


tarta de fruta 11.JPGEl kiwi; procede de una planta trepadora y ornamental propia del hemisferio sur y recibe su mismo nombre. A pesar de su aspecto externo poco atractivo, se trata de un fruto muy sabroso, de interesantes propiedades nutritivas y muy saludable.

Su componente mayoritario es el agua. Es de moderado aporte calórico, por su cantidad de hidratos de carbono. Destaca su contenido en vitamina C; más del doble que una naranja, y vitaminas del grupo B, entre ellas el ácido fólico. Así mismo es rico en minerales como potasio, magnesio y fibra, soluble e insoluble, con un potente efecto laxante.


La piña; nace de una planta bromeliácea, se trata de un arbusto de hoja perenne que produce flores muy llamativas. Algunas de ellas producen enzimas proteolíticas (que disgregan las proteínas de los alimentos) y se localizan sobre todo en América tropical.

En cuanto a sus propiedades nutritivas destaca por; su alto contenido en agua, su aporte de hidratos de carbono y de bromelina, una enzima que ayuda a la digestión de las proteínas. A pesar de su sabor dulce, su valor calórico es moderado. Respecto a otros nutrientes, destaca su contenido de potasio, yodo y vitamina C. El yodo es indispensable para el buen funcionamiento de la glándula tiroidea, que regula el metabolismo.Su aporte de fibra mejora el tránsito intestinal y beneficia a múltiples alteraciones y enfermedades.


Como se ha podido leer, las frutas son alimentos naturales que aportan interesantísimos beneficios y propiedades. Por un lado, aportan una grandísima diversidad de nutrientes esenciales, son antioxidantes y muy ricas en fibra, contiene altas cantidades de agua, apenas poseen calorías y tienden a ser muy saciantes.

La receta que se detalla a continuación es una excelente y placentera forma de incluir fruta fresca en la dieta diaria.

Por otro lado, la crema pastelera es un ingrediente muy versátil y con un sabor y textura excelentes. A base de leche, azúcar, harina y huevo, es una preparación que complementa el pastel aportando al organismo grasa, proteínas y carbohidratos. Además también es fuente de calcio, potasio, magnesio, fósforo, sodio y vitaminas A, E, B12 y C.

El aporte de carbohidratos mayoritariamente es proporcionado por la base de bizcocho, elaborado en gran medida con harina de trigo, huevos y azúcar. Igualmente proporciona los siguientes nutrientes: hierro, proteínas, calcio, fibra, potasio, yodo, zinc, magnesio y vitaminas de los grupos B,C,D,E Y K.

Un exquisito y sustancioso bocado muy completo y apto para para todos los públicos (si no se sufren restinciones alimentarias que impidan su consumo por temas de salud) y siempre y cuando se consuma con moderación y en proporciones adecuadas.


TARTA DE FRUTA 4..JPGIngredientes:

Bizcocho (Molde redondo rizado con hueco interior especial para tartas de frutas 20 cm diámetro):

  • 2  Huevos
  • 60 G Harina
  • 50 G Azúcar
  • una pizca de sal
  • 50 Ml Ron
  • 50 Ml Agua

Crema pastelera:

  • 500 G Leche
  • 4 Yemas de huevo o dos huevos enteros
  • 40 G Harina de maíz
  • 100 G Azúcar
  • 1 Vaina de Vainilla o extracto de vainilla

Frutas y acabado:

  • 60 G Frambuesas
  • 60 G Arándanos
  • 1 Kiwi
  • Una rodaja de piña natural o en conserva con su propio jugo
  • Brillo en gel, almíbar espeso o mermelada de fruta

Elaboración:

  • Bizcocho:

Precalentar el horno a 180 C calor arriba y abajo. Colocar la rejilla de horno en la parte central del mismo, de tal modo que cuando se vaya a hornear el bizcocho este quede a media altura.

Engrasar el molde con spray antiadherente o mantequilla y después espolvorearlo con harina (retirando el exceso de esta última).

Separar en recipientes amplios y diferentes las claras de las yemas.

Montar las claras a punto de nieve con una pizca de sal y un batidor de varillas (preferiblemente eléctricas).

En otro recipiente, con las mismas varillas, batir las yemas con el azúcar hasta obtener una pasta blanquecina que haya aumentado considerablemente su volumen inicial.

Incorporar las yemas al merengue, mezclando con una espátula o lengua repostera. Añadir la harina tamizada y mezclar suavemente con movimientos envolventes.

Verter la masa de bizcocho dentro del molde y golpearlo contra la mesa de trabajo suavemente y con movimientos cortos de arriba hacia abajo, para que la masa quede repartida de forma uniforme y no se formen grandes burbujas en la miga del bizcocho.

Cuando el horno haya alcanzado la temperatura adecuada, introducir el molde y hornear durante 15 minutos, hasta que el bizcocho empiece a dorarse.

Pasado el tiempo apagar el horno, sacar el bizcocho y esperar unos minutos antes de desmoldarlo. Después, desmoldarlo y ponerlo a enfriar sobre una rejilla.

Al mismo tiempo, mezclar el agua con el ron y calentar el líquido resultante durante unos segundos en un recipiente apropiado en el microondas o durante unos minutos dentro de un cazo a fuego medio.

Calar el bizcocho con el líquido templado y dejar que nuevamente enfríe por completo.tarta de fruta 10.JPG

  • Crema pastelera:

Preparar la crema pastelera como se indica en la receta de éste blog. Para acceder de forma rápida a la receta, pinchar sobre la palabra “crema pastelera” que se encuentra en el listado de ingredientes.

  • Fruta y acabado:

Lavar y secar las frambuesas y los arándanos con mucho cuidado (son frutos muy sensibles que se estropean con facilidad).

Limpiar, pelar y trocear en láminas el kiwi.

Pelar la piña y sacar una rodaja de forma cilíndrica (retirando el tallo central y los ojos). Si la piña es envasada, escurrir el jugo y colocarla sobre un papel absorbente de cocina para desechar el exceso de líquido.

Disponer el bizcocho sobre un plato o base de cartón para presentar tartas.

LLenar la cavidad del bizcocho con la crema pastelera a la vainilla.

Colocar la fruta de la forma deseada sobre la capa de crema y pintar los frutos con cualquiera de las opciones descritas en el próximo párrafo, para que la fruta no se eche a perder y el resultado sea más apetecible;

  • Brillo en gel; Se puede adquirir en tiendas especializadas o por internet.
  • Almíbar espeso; Mezclar 50 G azúcar con una cucharada de agua y colocar los ingredientes en una cacerola. Después, llevarlos a fuego medio durante 15 minutos (es importante no dejar de remover, porque de lo contrario se puede caramelizar y no nos servirá) y cocinar hasta que quede espeso.
  • Mermelada de fruta; Preferiblemente sin grumos ni trozos de fruta, si es necesario pasarla por un chino o colador de malla fina.

Conservar la tarta en la nevera, tapada con un cubre tartas o un recipiente apropiado de dimensiones adecuadas.

Para degustar el pastel de fruta y disfrutar al máximo de todo su aroma y sabor, sacarlo del refrigerador entre 15 y 20 minutos antes de su consumo.

TARTA SELVA NEGRA

tarta selva negra 4.JPGLa Tarta Selva Negra es muy elegante, perfecta para una ocasión especial. Es un clásico que debe formar parte del recetario de cualquier repostero. El conjunto de ingredientes es perfecto y como resultado se obtiene una tarta espectacular y exquisita. Si se desea una tarta Selva Negra con todo el sabor y las propiedades de las cerezas, recomiendo ponerse manos a la obra de inmediato. En estos momentos está terminando el periodo de recolección de las cerezas, aunque se puede disfrutar de su agradable sabor desde finales de abril (las más tempranas) hasta mediados de agosto.

El nombre del pastel deriva del alemán ‘Schwarzwälderkirschotorte’ que significa Torta Selva Negra con cerezas. El origen de esta tarta se ubica en el siglo XVI cuando el chocolate ya se había asentado en Europa, y en la zona llamada Foresta Negra (en alemán; Der Schwarzwald) situada en el estado de Baden-Württemberg. El nombre evoca la oscuridad y el misterio de una región conocida por sus cerezas algo agrias de las cuales se obtiene el Kirsch o Kirschwasser, un destilado doble y transparente de la calidad Morello.

La combinación de la cereza, el kirsch, la crema de leche batida y el bizcocho de chocolate conforman esta tarta y hacen de ella una gran tentación. Como todos los clásicos, tiene multitud de variaciones, pero siempre con los ingredientes citados en común.

Las cerezas son el ingrediente esencial e imprescindible para elaborar esta tarta, que además de aportar mucho sabor al pastel, contribuyen a mantener una buena salud.

Si se desea obtener más información acerca de esta fruta tan sabrosa e irresistible. Se puede visitar la entrada de la receta Bundt cake de leche condensada con cerezas que hay publicada en éste blog (otra forma estupenda y deliciosa de añadir fruta en la dieta diaria). En la página se puede leer acerca de las propiedades y aporte nutricional que ofrece este apetitoso fruto.


TARTA SELVA NEGRA 3.JPGIngredientes:

Bizcocho:

  • 300 G Harina
  • 150 G Azúcar moreno
  • 25 G Cacao puro en polvo (sin azúcar)
  • 16 G Levadura química
  • ½ Cdta Bicarbonato sódico
  • 90 Ml Aceite vegetal de sabor suave
  • 75 G Chocolate negro 70 % cacao
  • 2 huevos grandes
  • 125 G Yoghurt
  • 1 Cdta Extracto puro de vainilla
  • 100 Ml Agua hirviendo
  • 200 G Cerezas

Almíbar:

  • 60 Ml Kirsch (o de jugo de la conserva de cereza si se prefiere evitar el alcohol)
  • 60 Ml Jugo de cerezas o agua
  • 30 G Azúcar

Relleno:

  • 200 G Cerezas
  • 100 G Mermelada de cerezas (tradicionalmente de guindas)
  • 300 ML Nata líquida para montar >35% MG  (muy fría)
  • Estabilizante para nata, una Cda. de maizena o dos Cdas. queso crema consistente (tipo philadelphia o mascarpone >35% MG)
  • 20 G Azúcar glass
  • 1 Cdta Extracto puro de vainilla

Acabado:

  • 100 G de cerezas con tallo (opcional)
  • Virutas de chocolate negro (opcional)

Elaboración:

  • Bizcocho:

Precalentar el horno a 190 C y colocar la rejilla en la parte central del horno, de tal manera que cuando se vaya a hornear el bizcocho, éste quede a media altura.

Engrasar un molde de bizcocho (en éste caso se utilizó un molde alto y desmontable de 16 cm de diámetro).

Lavar y deshuesar las cerezas con un artilugio específico (se puede adquirir en tiendas especializadas o por internet) o realizandolas un corte lateral con un cuchillo para extraer el hueso. Escurrirlas y secarlas con papel absorbente de cocina para retirarles el exceso de líquido.

Trocear el chocolate y derretirlo dentro de un recipiente adecuado, en el microondas durante unos segundos (depende de la potencia que tenga el aparato) o si se prefiere, durante unos minutos al fuego en baño maría.

En un cuenco amplio, tamizar la harina, el azúcar, el cacao, el bicarbonato y la levadura química.

En otro bol grande batir los huevos, el yogur, el aceite y el extracto de vainilla.

Con una legua repostera o una espátula, mezclar ambas preparaciones; los ingredientes secos (mezcla de harina) y los ingredientes húmedos (mezcla de huevo).

Incorporar el chocolate derretido y el agua hirviendo. Mezclar entre uno y dos minutos minutos, hasta obtener una textura suave y homogénea.

Agregar las cerezas e integrarlas en la masa.

Verter la masa dentro del molde.

Cuando el horno haya alcanzado la temperatura adecuada, hornear entre 40 y 50 minutos, hasta comprobar ha desaparecido el aspecto húmedo de la superficie.

Pasados los treinta primeros minutos (nunca antes) abrir la puerta para comprobar la cocción del bizcocho, con un testador o palillo. Este paso hay que realizarlo con mucha rapidez, para así evitar que el horno pierda temperatura y el bizcocho quede chafado.

Cuando se compruebe que el testador sale limpio y el bizcocho esté bien cocido, sacarlo del horno.

Dejar el bizcocho dentro del molde entre 5 y 10 minutos.

Después, desmoldar el bollo y trasladarlo a una rejilla. Dejarlo enfriar por completo.tarta selva negra 1.JPGUna vez frío, cortar el bizcocho en tres capas del mismo tamaño. El corte se puede realizar con un cuchillo afilado y mucho pulso, o con una lira de pastelería o segueta para bizcochos (se puede adquirir por internet o en tiendas especializadas), que tiene la ventaja de que nos hará un corte mucho más uniforme, ya que permite graduar la altura del grosor de las capas de bizcocho.

  • Almíbar;

Poner el agua y el azúcar en un cazo a fuego medio, y llevarlo a ebullición un par de minutos, hasta que el azúcar se disuelva por completo.

Transcurrido el tiempo retirar el cazo del fuego, incorporar el kirsch y remover la mezcla.

Con una brocha de cocina (en su defecto, con una cuchara) calar todas las capas de bizcocho, insistiendo por toda la zona del contorno, ya que habitualmente se trata de la parte más seca.

Si se dispone de tiempo, una vez fríos y emborrachados, envolver los bizcochos individualmente en film transparente y dejarlos en el frigorífico durante toda la noche para que se asienten mejor la miga y los sabores.

  • Relleno y acabado:

Lavar y deshuesar las cerezas usando cualquiera de los métodos anteriores.

Batir la nata con unas varillas (preferiblemente eléctricas). Cuando comience a coger consistencia añadir el azúcar glass y el estabilizante o la maizena, en su defecto el queso crema y continuar el batido hasta montar la nata por completo. Hemos de prestar especial atención a este paso; si nos excedemos en el montado, la nata se cortará y se obtendrá mantequilla.

Llenar con la nata montada una manga de pastelería provista de una boquilla rizada.

Disponer el primer disco de bizcocho sobre un plato de servicio o stand y cubrir la superficie con una cucharada de mermelada de cerezas. Sobre la mermelada poner una capa de nata montada y repartir la mitad de las cerezas deshuesadas.

Repetir la operación; disponer el segundo disco de bizcocho sobre la base anterior y presionar ligeramente con las manos para asentarlo (el sólido de las cerezas impedirá que la nata quede aplastada y se desmorone), pincelar con mermelada, distribuir la segunda capa de nata montada y esparcir el resto de las cerezas deshuesadas.

Para terminar, colocar el tercer y último disco de bizcocho (dejar la base lisa del bizcocho en la parte alta y visible de la tarta, para garantizar un buen acabado) y presionar levemente la superficie para fijarla, extender una cucharada de mermelada de cerezas y sobre ella realizar unos rosetones de nata montada.

Cuando se haya finalizado el montaje, decorar la tarta Selva Negra esparciendo virutas de chocolate negro sobre los rosetones de nata y colocar al gusto las cerezas con pedúnculo limpias y secas en su superficie.

Trasladar el pastel a la nevera. La tarta se conserva refrigerada y en buenas condiciones durante dos o tres días, cubierta con un cubre tartas o un recipiente hermético de las dimensiones adecuadas.

Para disfrutar al máximo de los sabores y texturas de la tarta, sacarla del refrigerador 20 minutos antes de su consumo.

¡Espero que la disfruteis!

TARTA RÚSTICA DE ALMENDRA (SIN GLUTEN)

tarta de almendra.JPGEn el día de hoy propongo elaborar una tarta de almendras sana y muy sencilla. De sabor delicado y exquisito, con una textura suave muy esponjosa. Es un pastel muy recomendable si se desea ver caras de felicidad y sonrisas de placer a la hora del desayuno o la merienda. Además es apta para celíacos ya que sus componentes no contienen gluten.

Su ingrediente principal es la harina de almendras. Las almendras son unos frutos secos muy ricos en nutrientes beneficiosos para la salud, se trata de un alimento muy calórico y por ello resulta una magnífica fuente de energía. Contienen muy poca agua y todos sus componentes están muy concentrados, por lo que disponen de cantidades importantes de los principales nutrientes.

Las almendras son uno de los frutos secos más consumidos. A continuación se detallan sus virtudes nutricionales y sus propiedades más destacadas:

La almendra es la parte comestible del fruto del almendro. El origen del cultivo de la almendra se localiza en Asia, en una zona bastante amplia de Oriente Próximo, desde el mar Egeo hasta la meseta de Pamir, comprendiendo Mesopotamia, Irán, Turkestán y Kurdistán. De la zona del actual Cercano Oriente, en la que se inició su cultivo, siguió el mismo camino que otros muchos alimentos; llegó a Grecia y a Roma, y los romanos las difundieron ampliamente por el resto de Europa, desde donde llegaron hasta América.

La almendra dulce presenta un elevado contenido de ácidos grasos monoinsaturados, aquellas que benefician la salud cardiovascular, y gran cantidad de proteínas vegetales, y en menor medida hidratos de carbono.

Las proteínas que contienen son de buena calidad o completas en cuanto a su contenido de aminoácidos esenciales, poseen un mayor contenido de arginina, y un aporte más bajo en lisina, que las proteínas de origen animal. La arginina tiene un efecto protector del sistema cardiovascular, ya que regula los niveles de colesterol en sangre.

Entre los minerales destacan hierro, fósforo, magnesio, potasio, zinc y calcio. Es una de las fuentes vegetales más rica en este último mineral, de ahí que la leche de almendras se emplee como sustituto de la leche de vaca cuando esta no se tolera.

En cuanto a las vitaminas, la almendra tiene importantes cantidades de vitaminas del grupo B , entre ellas el ácido fólico, además de ser una buena fuente de vitamina E, potente antioxidante que protege al organismo de los radicales libres.

En el núcleo de las almendras se encuentra un gran contenido de fibras, solubles e insolubles, que ayudan al organismo a regular el tránsito intestinal y tiene un efecto saciante en el organismo.

Además contienen compuestos fenólicos que tienen efectos anti-inflamatorios.

Consumir un puñado de almendras diariamente, acompañado con una dieta baja en grasas saturadas y colesterol, reduce el riesgo de contraer enfermedades coronarias (se recomienda consumir aproximadamente 20 unidades de almendras al día).

Para que las almendras se mantengan en buen estado hay que evitar que se humedezcan y se deben conservar dentro de un recipiente bien cerrado, en un lugar fresco y seco.


TARTA DE ALMENDRA 5.JPGIngredientes (molde 18 cm):

  • 125 G Almendra molida
  • 100 Ml Leche evaporada líquida (ideal)
  • 2 Huevos (separada la yema de la clara)
  • 20 + 50 G Azúcar
  • Azúcar glass para decorar

Elaboración:

Un día antes de comenzar a preparar la tarta; mezclar dentro de un cuenco la harina de almendra y la leche evaporada, tapar con papel film de uso alimentario y dejar reposar en la nevera hasta el día siguiente.

Precalentar el horno 190 C calor arriba y abajo. Colocar la rejilla del horno dentro del mismo, ubicándola en la parte central para que cuando llegue el momento de hornear la tarta, ésta quede a media altura.

Disponer sobre la mesa de trabajo un molde desmontable de 18 cm de diámetro y engrasarlo con mantequilla o spray antiadherente. Después, colocar en la base del molde un trozo de papel de hornear cortado a medida.

Poner dentro de un bol las yemas de huevo con 20 gr de azúcar y batir durante cinco o diez minutos con las varillas (preferiblemente eléctricas), hasta que blanqueen y aumenten considerablemente su volumen.

Sacar la pasta de almendra de la  nevera e incorporar las yemas batidas. Mezclar suavemente con una espátula o lengua repostera realizando movimientos envolventes para no bajar la mezcla.

En un cuenco amplio colocar las claras de huevo con 50 gr de azúcar y montar con las varillas (preferiblemente eléctricas) hasta que estén firmes pero no secas.

Después, añadirlas a la preparación anterior, removiendo cuidadosamente hasta homogeneizar el conjunto.

Verter toda la masa dentro del molde.

Cuando el horno haya alcanzado la temperatura adecuada, meter la tarta dentro del horno, sobre la rejilla que se colocó inicialmente.

Hornear la tarta aproximadamente 40 minutos (el tiempo de horneado dependerá del tipo de horno y su potencia, se recomienda colocar en el interior del horno un termómetro especial  para controlar con exactitud la temperatura, este artículo se puede adquirir en tiendas especializadas de cocina y repostería o por internet).TARTA DE ALMENDRA 3.JPGPasados los treinta primeros minutos (nunca antes) abrir la puerta para comprobar la cocción del pastel, con un testador o palillo. Este paso hay que realizarlo con mucha rapidez para evitar que el horno pierda temperatura y el pastel se estropee.

Cuando se compruebe que el palillo sale limpio y la tarta esté bien cocida, sacarla del horno.

Dejar la tarta dentro del molde 5-10 minutos.

Después, desmoldarla, trasladarla a una rejilla (sin despegar el papel de la base) y dejarla enfriar por completo.

Espolvorear toda la superficie con azúcar glas en el momento de servir (para evitar que la jugosidad de la tarta absorba el azúcar con el paso del tiempo. También se puede espolvorear con azúcar glass antihumedad, de venta en tiendas especializadas. En este caso, la tarta se puede espolvorear con azúcar en cualquier momento, ya que este tipo de azúcar está tratado y no se deshará al estar en contacto con la humedad).

Para disfrutar plenamente de la tarta se recomienda consumirla transcurridas 12 o 16 horas desde su elaboración, ya que su textura y sabor mejoran con el paso del tiempo.