MINI MUFFINS DE CACAHUETE

mini muffins de cacahuete.JPGEn este blog siempre se está atento a la alimentación saludable, eligiendo para cada receta los productos más sanos y apetitosos. Para esta ocasión se han preparado unos pequeños y exquisitos muffins de cacahuete, ideales para tomar en el desayuno o la merienda, ya que nos aportarán la energía necesaria para afrontar la mañana llenos de vitalidad o nos evitaran llegar a la noche agotados. A continuación, se podrá leer una escueta información sobre las propiedades nutritivas más destacadas del cacahuete.

Si deseas conocer algunos de los nutrientes de los cacahuetes y sus beneficios más distinguidos, continúa leyendo. En los próximos parrafos y antes de detallar la receta de estos tentadores y deliciosos mini muffins de cacahuete se comentan brevemente algunos aspectos de interés nutricional sobre esta leguminosa en particular.

Se trata de un alimento saludable para el corazón, por ello se deben incluir los cacahuetes en la dieta diaria. Los cacahuetes son ricos en grasas monoinsaturadas y en antioxidantes, componentes que ayudan a prevenir enfermedades cardiovasculares, ya que regulan los niveles de colesterol en sangre, bajando el colesterol malo y aumentando el bueno.

Según las investigaciones más recientes, los cacahuetes tienen tantos antioxidantes como los arándanos o las fresas. Uno de los antioxidantes presentes en los cacahuates es el resveratrol, que parece ser bastante importante para evitar accidentes cerebrovasculares (los accidentes cerebrovasculares, también conocidos como ACV, son episodios que consisten en la muerte de las células del cerebro como consecuencia de la obstrucción o ruptura de una arteria que bloquea la irrigación sanguínea).

Los cacahuates tienen varios nutrientes con supuestas propiedades anticancerígenas, como el resveratrol y el ácido fólico (tipo de vitamina B soluble en agua que reviste mucha importancia para nuestra salud. Esta vitamina cumple un rol valioso en la reconstitución celular y ayuda a prevenir o tratar varias enfermedades). Por esta razón, se ha investigado sobre el consumo de cacahuates como una forma de prevenir entre otros, el cáncer de colon. Según los últimos estudios realizados por investigadores especialistas en la materia, consumir cacahuates al menos dos veces por semana reduce los riesgos de cáncer de colon en un 58% y 27% en mujeres y hombres respectivamente.mini muffins de cacahuete 4.JPGEntre las propiedades nutritivas de los cacahuates no debemos olvidar que son ricos en niacina, también conocida como vitamina B3. La importancia de las vitaminas del complejo B (fundamentales para producir energía a través de los alimentos, producir numerosas hormonas, enzimas y proteínas muy importantes para el cuerpo humano y  cuidar la salud cardiovascular. Además intervienen en la división y el crecimiento celular, mantienen la salud del sistema nervioso, la salud mental y fortalece el sistema inmunitario). En el caso de los cacahuetes, sus altos aportes de niacina (100 gramos de cacahuetes aportan el 75% de los valores diarios recomendados) son claves para prevenir el mal de Alzheimer y los daños cognitivos propios de la edad avanzada.

Otro de los beneficios de los cacahuates es que contribuyen a tener una piel sana, debido a que unos 100 gramos de cacahuetes aportan hasta un 55% de los valores diarios necesarios de vitamina E (esta vitamina junto con las vitaminas C y A conforman el grupo de vitaminas antioxidantes, y son indispensables para mantenernos saludables. Las propiedades de la vitamina E son especialmente necesarias para el corazón. Se ha comprobado que esta vitamina ayuda a mejorar el aparato circulatorio, y de alguna forma se podría decir que actúa como un efectivo limpiador de las arterias).

Los cacahuetes pueden ser consumidos crudos, aunque se recomienda tostarlos para que aumente el número de antioxidantes, además de darle un sabor más agradable, gustoso y crujiente.

Una manera formidable de consumirlos es mediante la crema de cacahuete o mantequilla de maní. De esta forma, será más sencillo consumir cacahuetes regularmente, ya que se puede usar para preparar emparedados, salsas o unos deliciosos muffins como es en el caso de la receta que se presenta en este post.

Asimismo, se puede adquirir aceite de cacahuete (cada vez más usual), muy sano y de buen sabor, ideal para cocinar o preparar una saludable ensalada.

¿Quién no ha disfrutado rompiendo la cáscara del cacahuete con las manos para degustar este alimento?

Para finalizar y habiendo conocido este breve resumen de las propiedades nutritivas más destacadas e importantes que nos proporciona el consumo del cacahuete para la salud, es muy recomendable incluirlos regularmente en la dieta diaria.

Para empezar, no hay mejor manera que incluirlos en la masa de uno de los clásicos más consumidos y que más gustan, los muffins o magdalenas enriquecidas. Desde cosmopolitan cuisine se recomienda su elaboración , merece la pena dedicarle una pizca de tiempo a la cocina casera, es reconfortante e indudablemente más saludable que cualquier alimento que se pueda comprar envasado o no haya sido elaborado de forma artesanal, con los mejores ingredientes.


SONY DSCIngredientes:

  • 125 G Huevo (Aproximadamente 3 unidades)
  • 120 – 175 G Azúcar blanco e integral, en la misma cantidad (si se usa edulcorante sin azúcar, éste debe ser en grano y se añadirá la parte proporcional correspondiente indicada por el fabricante en el envase del producto). También se pueden elaborar con un sólo tipo de endulzante.
  • 100 G Manteca de cacahuete natural, cremosa o crunch (sin azúcar ni aditivos)
  • 60 Ml Aceite vegetal (Cacahuete, girasol, nuez, maíz…)
  • 90 Ml Leche
  • 210 G Harina
  • 10 G Levadura en polvo Royal®
  • Chocolate fundido, cacahuetes troceados, chips de cacahuete y chocolatinas variadas para decorar

Elaboración:

Tamizar la harina junto a la levadura en polvo y reservar.

Poner dentro de un bol los huevos con el azúcar y batir la mezcla (preferiblemente con un robot o varillas eléctricas) hasta que esté espumosa y haya doblado su volumen, entre 5 y 10 minutos.

Una vez adquiera textura cremosa, incorporar el aceite vegetal, la mantequilla de cacahuete y la leche. Batir hasta integrarlos.

Añadir la harina leudante y mezclar suavemente con una espátula o lengua repostera, para así evitar su desmontado.

Poner la preparación en un recipiente hermético o taparla con plástico film transparente de uso alimentario.

Dejar reposar la masa dentro de la nevera un mínimo de treinta minutos (lo optimo son tres horas, de este modo se obtendrá una masa bien fría y asentada.

Pasado el tiempo, precalentar el horno a máxima potencia (aproximadamente 250°C) con calor en la parte superior e inferior y colocar la rejilla o bandeja de horno a media altura.

Mientras el horno va cogiendo temperatura, disponer un molde para hornear magdalenas (puede ser metálico, cerámico o de silicona) e introducir dentro de sus cavidades unas cápsulas o papelillos especiales para hornear muffin o magdalenas.

En el momento que se tenga todo preparado, sacar la masa de la nevera y con ayuda de una cuchara o de un saca bolas de helado, llenar las cápsulas hasta tres cuartas partes de su capacidad.mini muffins de cacahuete 1.1.JPGCuando el horno haya alcanzado la temperatura adecuada, colocar los moldes con la masa de muffin sobre la rejilla o bandeja que se dispuso dentro del horno.

Una vez se hallen los muffin en su interior, bajar la temperatura a 180°C y cocerlos durante 15 o 20 minutos (dependerá de la potencia y de las características de cada horno).

Antes de retirar la bandeja de magdalenas del horno, comprobar si los bollos están bien horneados. Para ello, pinchar en el centro de una pieza con un testador o palillo. Si éste sale limpio, significará que están bien cocinados.

Sacar los mini muffin del horno, liberando las cápsulas del molde.

Por último, dejarlos enfriar por completo sobre una rejilla elevada (así se favorece la circulación del aire y se evita que los bizcochitos puedan generar humedad en la base).

Un vez fríos, decorarlos con chocolate fundido, cacahuetes picados, chips de manteca de cacahuete y chocolatinas al gusto.

PUMPKIN CINNAMON ROLLS & NUTS (ESPIRALES DE CALABAZA Y CANELA CON NUECES)

rolls de calabaza y canela con nueces.JPGEl rollo de canela (también llamado pan de canela o espiral de canela) es un pan dulce creado en la década de 1920. Este tipo de bollo conocido desde la segunda mitad del siglo XIX, solía ser horneado únicamente en los hogares con suficientes recursos económicos, debido al elevado costo de la materia prima con la que eran y a día de hoy son elaborados.

Terminada la Primera Guerra Mundial, y la existente escasez de harina refinada, azúcar y canela, aparecieron en las pastelerías nuevos tipos de pan dulce, más rústicos y asequibles. En la actualidad, los rollos de canela son una especialidad repostera típica de los Estados Unidos y del norte de Europa. En Suecia se los conoce con el nombre de”kanelbulle” y aunque su origen es incierto, posiblemente éste sea su lugar de procedencia.

Los rollos de canela son unos panecillos de masa dulce que comúnmente se consumen en el desayuno para acompañar al té o al café, pero se pueden degustar y disfrutar en cualquier momento del día. La elaboración consiste en un rollo de masa relleno con una pasta de canela y azúcar (también pueden contener uvas pasas en algunos casos), rociado sobre una delgada capa de mantequilla. La masa es enrollada sobre sí misma, cortada en porciones individuales y cocinadas en el horno. El tamaño de los rollos de canela varía de un lugar a otro, normalmente se comercializan de pequeño tamaño, rondando desde los 5 cm de diámetro a los 10 cm. La variedad con mayores dimensiones se puede encontrar en Finlandia, llamada “Korvapuusti”, donde puede ser de hasta 20 cm de diámetro y con un peso de 200 gramos.

La lista de ingredientes que componen la elaboración de estos irresistibles rollos de canela son sin lugar a duda el conjunto del sabor a pan dulce, canela, azúcar moreno y mantequilla; una combinación perfecta que resulta deliciosa.rolls de canela 4.JPGSe cree que el primer rollo de canela fué producido en Suecia en la década de 1920, donde hoy en día son una institución social. De hecho, en este país el 4 de octubre se celebra el Día Nacional del rollo de canela.

Los rollos de canela suecos no son tan dulces y empalagosos como los que se fabrican en los Estados Unidos. 

En Suecia, la masa de pan dulce contiene una pizca de cardamomo, una especia de la familia del jengibre, y son cocinados en las envolturas del mollete o en cápsulas de papel rizado para conseguir un tratamiento más delicado y un acabado más jugoso y tierno.

Los rollos de canela, como ya se ha mencionado, son conocidos en Suecia como “kanelbulle.” Esta palabra significa literalmente pastel de canela. No obstante, las variaciones de los nombres para rollos de canela pueden variar según los ingredientes con los que se hayan elaborado y el lugar donde hayan sido fabricados.

Además de los Suecos Kanelbulle, se pueden hallar numerosas variedades de estos irresistibles bollitos.

En Londres se puede encontrar El Real Chelsea Bun. El bollo clásico de Chelsea no sólo fué creado para la degustación de la realeza de Hannover en la Gran Bretaña del siglo XIX, ya que su consumo se extendía por todas las clases sociales. Este delicioso pan dulce también fue ampliamente considerado como el precursor del rollo de canela, pero al parecer la receta original por excelencia es de estilo nórdico. Los chelsea buns son muy similares a los suecos. Se trata de bollos especiados con canela, jengibre cristalizado y salpicados con una buena porción de sultanas (uvas pasas).

En la década de 1920, Alemania propaga la “Schnecken” (Gesundheit). Una masa dulce extendida en láminas, untada con crema y espolvoreada con azúcar, canela y pasas; todo ello enrollado y cortados en pedazos. El Mighty Schnecken, traducido al español significa literalmente “caracol”.

Por otro lado, en algún momento de la historia, estas delicias se abrieron paso a través del gran Atlántico y a mediados del Siglo XIX, Filadelfia se convirtió en un crisol de inmigrantes alemanes que llevaron tanto el pan Chelsea como el Schnecken a los EE.UU. 

Algunos historiadores de comida que han pasado gran parte de su vida investigando los rollos de canela, citan a este punto en la historia como un aumento de producción y consumo de “los gigantes rollos de canela caramelizados”, que combinan el tamaño y el betún de los Chelsea buns con los rellenos y coberturas de los rollos Schnecken. Así, con el paso de los años los rollos de canela se han ido convirtiendo en un alimento de desayuno muy popular en los Estados Unidos.

Estos bollitos de canela al estilo Filadelfia contienen miel, azúcar, canela y pasas. Son muy populares en toda América y a menudo se encuentran escaparates de cafeterías repletos de estos deliciosos, pegajosos y enormes bollos en la ciudad de Filadelfia.

Como se puede leer, existe una gran diversidad de rollos de canela que pueden ser degustados en diferentes lugares del mundo a día de hoy. Varían desde la modalidad más pura de Filadelfia; dulces y pegajosos, al más ligero y distinguido estilo sueco. Son tan populares y demandados que ya se encuentran con facilidad comercios específicos que ofrecen variedades adaptadas para dietas especiales, que entre otras afecciones no toleran los lácteos, el gluten o el huevo.

Tal y como se entiende, coexisten muchas variedades de rollos de canela y en este tiempo se pueden encontrar recetas renovadas con fórmulas cada vez más innovadoras. Para dar crédito a esta afirmación, en esta ocasión se presentan unos “Pumpkin Cinnamon Rolls & Nuts” muy peculiares; para diferenciarlos de los más comunes y clásicos, la masa de pan dulce es enriquecida con pulpa de calabaza. La calabaza le aporta mucha jugosidad, le otorga un sabor único y le proporciona un color anaranjado exclusivo muy atractivo. Además se les añade nueces en su interior de forma generosa, mejorando considerablemente su aporte nutricional.


rolls de calabaza y canela con nueces 1.JPG

Ingredientes:

Masa de pan dulce;

  • 250 G Puré de calabaza (para obtener la cantidad indicada es necesaria una pieza de 1,500 K)
  • 2 Huevos
  • 4 Cda Agua
  • 56 G Mantequilla
  • 400 G Harina
  • 260 G Harina de fuerza
  • 30 G Leche en polvo
  • 1 Cdta Canela
  • 1/2 Cdta Jengibre en polvo (opcional)
  • 3 Cda Azúcar morena
  • 1 Cdta Sal
  • 7 G Levadura de panadería

Relleno;

  • 40 G Mantequilla a temperatura ambiente
  • 80 G Azúcar
  • 20 G Azúcar morena
  • 20 G Canela
  • 100 G Nueces

Glaseado:

  • 110 G Azúcar glas
  • Leche templada

Elaboración:

  • Masa de pan dulce;

Poner la calabaza en el horno a 190° durante una hora aproximadamente, pasado el tiempo comprobar que la calabaza tiene una textura blanda (si no fuese así, alargar el tiempo de cocción, hasta conseguir el punto deseado).

Sacar la pulpa de la calabaza y depositar sobre un colador de malla fina para que desprenda el exceso de líquido que pueda contener.

Cuando el puré haya drenado y este frío, proceder con la elaboración de la masa.

Para ello, amasar aproximadamente 30 minutos todos los ingredientes excepto la mantequilla, a mano o a máquina (en este caso utilizar el accesorio gancho de la batidora de mesa). Hasta obtener una masa lisa y elástica, que no se pegue en las manos.

Después, cortar la mantequilla en dados pequeños e integrarlos en la masa. Este paso es el más delicado y complicado del proceso de amasado, sobre todo si se realiza de forma manual. En este caso, requiere periodos de amasado intercalados con periodos de reposo de la masa, con el objetivo de que ésta se relaje y destense.

Se sabrá que que el amasado ha finalizado cuando la masa se despegue perfectamente de las paredes del recipiente del robot de cocina o, si el amasado es manual, no se pegue ni en las manos ni en la mesa de trabajo. Si no es así, significa que aún le falta tiempo de amasado.pumpin  cinamon & nuts rolls.JPGFormar una bola con la masa, introducirla dentro de un bol untado con aceite vegetal, cubrirla con un trozo de plástico film transparente y dejarla reposar durante una hora dentro del refrigerador.

Pasado el tiempo, volcar la masa sobre la mesa de trabajo y estirarla con un rodillo de cocina enharinado hasta formar un rectángulo de 35 x 40 cm y un grosor de aproximadamente 1,5 centímetros.

  • Relleno;

Pincelar con la mantequilla en punto de pomada (blanda pero sólida) la superficie de la masa extendida y sobre ella disponer las nueces esparcidas de forma equitativa. Después, rociar por todo el área la mezcla del azúcar moreno y la canela.

Seguidamente enrollar la masa sobre sí misma e ir cortando en pedazos de unos 3 o 5 centímetros de grosor (realizar este paso ejerciendo la menor presión posible sobre la masa, ya que de no ser así, la textura final del bollo podría cambiar y no se conseguiría la esponjosidad que se pretende lograr y que los caracteriza).

Disponer unas cápsulas de papel rizado (tipo magdalenas, especiales para horneados) sobre unas bandejas de horno y colocar las bandejas sobre una superficie amplia y que no se vaya a utilizar durante un mínimo de tres o cuatro horas.

Colocar las piezas sobre cada una de las cápsulas de papel rizado, dejando un espacio aproximado de 5 cm entre unas y otras.

Cubrir los bollitos con un paño de cocina fino y ligero y dejarlos fermentar, hasta que doblen su volumen inicial (entre dos y cuatro horas).

Tras el periodo de fermentación, precalentar el horno a 180 C calor arriba y abajo.

Hornear por tandas las bandejas con los pumpkin cinnamon rolls & nuts, entre 10 y 15 minutos (en este momento es muy aconsejable verter medio vaso de agua o entre tres y cinco cubitos de hielo encima de un recipiente precalentado al mismo tiempo que el interior del horno. Con ello se conseguirá aportar un extra de humedad al pan dulce).

Cuando los bollos adquieran un bonito color dorado, sacarlos del horno y dejarlos enfriar a temperatura ambiente sobre una rejilla.

  • Glaseado;

Preparar la cobertura mezclando leche con el azúcar glas (incorporar la leche en dosis muy pequeñas), hasta lograr una textura homogénea y bien espesa.

Verter el glaseado en forma de hilo sobre los rolls y dejar que endurezca.rolls de canela 5.JPGLos rollos de canela se conservan perfectamente durante uno dos días almacenados en cajas o recipientes destinados a la preservación de productos de repostería o panadería. Las piezas que no se vayan a consumir en las próximas 48 horas, se pueden congelar en bolsas o recipientes herméticos.

LAYER CAKE DE NATA Y FRUTOS ROJOS

SONY DSCSi hubiese que utilizar una sola palabra para definir a este precioso pastel, sería espectacular (dic. que atrae poderosamente la atención por ser extraordinario). En la entrada de hoy presento esta maravilla, se trata de una jugosa y exquisita tarta a capas o Layer Cake de frutos del bosque y nata, con un toque de chocolate blanco. Una combinación irresistible para presentar y degustar en cualquier momento del día o en algún evento social o familiar. Se trata de un pastel lleno de sabor, fresco, en su punto justo de dulzura y relativamente ligero (no resulta pesado ni empalagoso).

Como se ha dado a entender en las líneas anteriores, el significado de Layer cake aparte de ser el título de una película dirigida  por Matthew Vaughn en 2004 (definición de lo primero que aparece en el buscador de Google cuando se formula la pregunta: —¿Que es un Layer Cake?) es un pastel compuesto por múltiples capas de bizcocho unidas entre sí con algún tipo de relleno. Siendo común en la mayoría de ellos una buena capa de cobertura exterior.

La palabra Layer cake se ha adoptado del vocabulario anglosajón, a pesar de que la mayoría de términos de la lengua inglesa tienen su equivalente en español.

Hallar el origen de este tipo de pasteles es complicado, pero al parecer las primeras descripciones en inglés de estos cakes datan de mediados del siglo XIX. Una de las primeras recetas fue publicada en el Cassell’s New Universal Cookery Book (London 1894).

El Layer Cake se suele confeccionar con varias capas de bizcocho unidas por un relleno (mermelada, crema, mantequilla…) y generalmente cubiertas con un glaseado (que combine con el relleno). Pueden ser dos, tres, cuatro o muchas capas más. Los pasteles a capas más clásicos son: La tarta Selva negra, la tarta Dobos, el pastel de Terciopelo rojo (Red Velvet Cake), la tarta Sacher…

También hay recetas de pasteles a capas básicos, dentro de los clásicos o creativos como por ejemplo: El Layer Cake de chocolate, de fresas o de crema. El nombre se complementará con la elaboración pastelera que se utilice en su relleno y/o cobertura.

Para obtener varias capas de bizcocho se puede partir de un bizcocho alto que después se cortará en capas o se pueden hornear por separado las distintas piezas de bizcocho que formarán el pastel. Siendo ésta última la mejor opción para hacer los bizcochos rellenos con varias capas (hasta de ocho o nueve mantos), pues de otro modo puede resultar complicado cortar un solo bizcocho tan fino y recto. Además, hornear varios bizcochos parejos es una técnica que también permite variar el sabor de las capas y hacer así una combinación de diferentes sabores, como por ejemplo un bizcocho blanco y un Red Velvet, ampliando todavía más la gama de posibilidades y variaciones del mismo tipo de pastel.


LAYER CAKE DE NATA Y FRUTOS ROJOS 1.JPGIngredientes (Tarta 15 cm de diámetro):

Bizcocho:

  • 4 Huevos medianos
  • 75 G Azúcar
  • 125 G Harina floja
  • Una pizca de sal
  • 150 Ml Agua
  • 50 Ml Licor de moras

Relleno y cobertura:

  • 200 G Frutos rojos: Arándanos, frambuesas, moras, grosellas + 50 G Azúcar (también se puede usar una mermelada natural de buena calidad)
  • 250 G Nata montada y azucarada al gusto (también se puede adquirir lista para su uso en pastelerías, normalmente por encargo o en grandes almacenes de alimentación. Lo bueno de estos tipos de nata es que suelen ser más firmes y consistentes, lo malo es que se les suele añadir conservantes y estabilizantes para alargar su vida útil y mantenerlas intactas por más tiempo)
  • 125 G Frambuesas frescas
  • Fideos, perlas o  decoraciones de chocolate blanco (opcional)

Elaboración:

  • Bizcocho;

Engrasar un molde de bizcocho (para esta receta se ha utilizado un molde desmontable de paredes altas, de 15 centímetros de diámetro) y enharinarlo ligeramente. Si se quiere asegurar un desmoldado perfecto, poner un círculo de papel de hornear en el fondo, cortándolo a la medida del molde.

Precalentar el horno a 180° C calor arriba y abajo. Colocar la rejilla del horno en su interior de tal manera que cuando se vaya a acomodar el molde del bizcocho, éste quede a media altura.

En un cuenco, tamizar la harina y reservar.

Poner los huevos en un bol grande y batirlos junto al azúcar y la pizca de sal. Para montar los huevos, estos han de estar a temperatura ambiente.

En repostería, con la salvedad de que en la receta se indique lo contrario, siempre se recomienda que los huevos estén templados para que monten de forma adecuada y se integren en las masas de manera correcta.

Un truco para acelerar el montado es hacerlo con el bol colocado sobre un cazo con agua hirviendo, al baño María. Eso sí, es muy importante que el agua no llegue a tocar el bol, pues se podría cuajar el huevo y estropear la mezcla. Se puede usar este método si se dispone de unas varillas eléctricas.

La mejor opción para montar los huevos es con la ayuda de un robot de cocina programado a la máxima velocidad. La mezcla tardará en montar alrededor de 10 minutos (dependerá de la potencia de cada aparato). El compuesto debe triplicar su volumen y alcanzar el punto de cinta (término usado cuando se refiere al dibujo que forma la masa en el momento que escurre sobre la superficie de la mezcla, formando un dibujo o cinta).

Cuando la preparación anterior esté en su punto, añadir la harina y mezclar con una espátula o lengua repostera, siempre con movimientos suaves y envolventes. Hasta que no se aprecien grumos de harina en la masa.

Finalmente, verter la mezcla dentro del molde y alisar la superficie.Una vez el horno haya alcanzado la temperatura adecuada, hornear la preparación durante 20 o 25 minutos y probar si está bien cocido, pinchando el centro con un testador o palillo.

Cuando el bizcocho esté listo, sacarlo del horno y dejarlo enfriar sin desmoldar sobre una rejilla, entre cinco y diez minutos. Hasta que temple; en primer lugar para manejarlo sin riesgo de quemaduras y en segundo lugar porque el bizcocho es frágil y al estar muy caliente podría romperse con facilidad.

Para rellenar este bizcocho se aconseja dejarlo reposar varias horas o un día, envuelto en plástico film transparente de uso alimentario o dentro de una bolsa y conservado en el interior de la nevera. Ganará en firmeza y será más fácil cortarlo y manipularlo. Además, absorberá mejor los líquidos en el momento de empaparlo en almíbar  u otro tipo de fluido antes de ponerle el relleno.

Una vez frío, cortarlo en tres capas del mismo tamaño.layer cake de nata y frutos rojos 4.JPGPreparar un baño para humedecer las tres capas de bizcocho, mezclando el agua con el licor de moras. Calentar el líquido resultante durante unos segundos en el microondas o durante unos minutos en un cazo al fuego y después, pincelar las capas de bizcocho con el fluido templado (no caliente).

Dejar reposar las láminas de bizcocho sobre una rejilla al menos durante una hora, para que enfríen completamente y el licor quede absorbido en su totalidad.

  • Relleno y cobertura;

Poner los frutos rojos y el azúcar en un cazo a fuego medio y calentar la mezcla hasta que el azúcar se disuelva. Opcionalmente, si se desea desechar las pepitas y las semillas de la fruta, triturar la compota con una batidora de brazo y pasar el puré resultante por un chino o colador de malla fina. Dejar enfriar a temperatura ambiente, después se puede refrigerar para que adquiera más consistencia.

Colocar una plancha de bizcocho (reservar la capa de la base del bizcocho inicial para colocar en último lugar, ésta es la más lisa y la más apropiada para la superficie de la tarta) sobre un stand o plato de presentación y untarla generosamente con la compota o la mermelada de frutos rojos. Acto seguido distribuir una buena cantidad de nata montada sobre ella y repetir el mismo proceso con las siguientes capas.

Una vez montadas todas las capas de la tarta, aplicar también nata firme en los laterales.

Finalmente, decorar la superficie de la tarta con frambuesas frescas y de forma opcional también se puede decorar con unos rosetones de nata en la parte superior y unas decoraciones de chocolate blanco adheridas al contorno (en este caso los laterales del pastel se embellecieron con fideos de chocolate blanco).

Una vez finalizada la confección del layer cake, conservarlo refrigerado para que adquiera consistencia y cuerpo. Este tipo de tartas es mejor degustarlas de un día para otro, ya que se compone de varias elaboraciones con distinta textura y de este modo los sabores ganan profundidad.

Espero que disfruteis de este precioso Layer Cake de nata y frutos rojos, es todo una delicia.

BIZCOCHO DE YOGUR CON KIWI

bizcocho de yogur y kiwi 3.JPGQué mejor desayuno para el día de hoy que un rico y esponjoso bizcocho con una buena cantidad de fruta fresca. En casa siempre se apuesta por las masas abizcochadas a las que se les añade un plus de salud con frutas o verduras de temporada. Las frutas y hortalizas que se  emplean en este tipo de elaboraciones suelen ser dulces, por lo que además se puede reducir considerablemente la cantidad de azúcar que normalmente se utiliza en la confección de este tipo de preparaciones. Por otro lado, estos frutos de la tierra contienen un importante porcentaje de agua en su composición, que aporta a las masas una jugosidad irresistible. En esta ocasión, para preparar un bizcocho de 8 o 10 raciones se han incluido cinco estupendas y jugosas piezas de kiwi.

Los kiwis, al igual que el resto de las frutas, constituyen un grupo de alimentos indispensable para la salud y el bienestar; especialmente por su aporte de fibra, vitaminas, minerales y sustancias de acción antioxidante. Pero hay bastante más que decir sobre esta refrescante fruta, porque si se examina de cerca no solo su sabor sino también sus propiedades nutricionales o saludables, se entenderá que el kiwi es un alimento que vale la pena tener en la despensa e incluir de forma regular en la dieta de toda la familia. A continuación, antes de detallar la receta de bizcocho de yogur con kiwi, en este artículo se revisan los nutrientes y las propiedades más destacadas de este atractivo comestible.

El kiwi es un fruto exótico que proviene de las laderas del Himalaya, concretamente de China Continental. No empezó a cultivarse hasta hace unos 300 años pese, a que en China, de donde es originaria esta fruta, crecía de forma silvestre miles de años antes.

Una curiosidad para destacar es que el kiwi es una de las pocas frutas que mantiene su color verde incluso cuando está madura. Esto se debe a su elevado contenido en clorofila que, a diferencia de lo que ocurre con otras frutas, no desaparece en el proceso de maduración. En cuanto al color amarillo, naranja o incluso rojo que se puede observar en algunas variedades de kiwis, se justifica por su alto contenido en unos pigmentos que enmascaran el verde de la clorofila: carotenoides y antocianinas.

A pesar de su aspecto externo poco atractivo, se trata de un fruto muy sabroso, de interesantes propiedades nutritivas y muy saludable.

El kiwi se compone mayoritariamente de el agua. Es de moderado aporte calórico, por su cantidad de hidratos de carbono y destaca por su alto contenido en vitamina C; más del doble que una naranja, y vitaminas del grupo B, entre ellas el ácido fólico. Así mismo es rico en minerales como potasio, magnesio y fibra soluble e insoluble, con un potente efecto laxante;

  • La fibra mejora el tránsito intestinal.
  • La vitamina C interviene en la formación del colágeno, huesos y dientes, glóbulos rojos y favorece la absorción del hierro de los alimentos y la resistencia a las infecciones.
  • El ácido fólico colabora en la producción de glóbulos rojos y blancos, en la síntesis del material genético y en la formación de anticuerpos del sistema inmunológico.
  • El magnesio se relaciona con el funcionamiento del intestino, nervios y músculos, forma parte de huesos y dientes, mejora la inmunidad y posee un suave efecto laxante.
  • El potasio es necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso, para la actividad muscular normal e interviene en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula.

BIZCOCHO DE YOGUR Y KIWI 4.JPGEl kiwi es una fruta fácil de consumir; pelado o partido por la mitad y con ayuda de una cucharilla, resulta muy atractivo y apetecible para quienes no son consumidores habituales de fruta. Por este motivo y debido a sus propiedades nutritivas y al aporte de sustancias de acción antioxidante, su consumo es adecuado para todo tipo de población; niños, jóvenes, adultos, deportistas, mujeres embarazadas o madres lactantes y personas de edad avanzada.

Por su aporte de vitaminas C y ácido fólico, se recomienda especialmente a quienes tienen un mayor riesgo de sufrir carencias de dichos nutrientes: personas que no toleran o le disgustan los cítricos, el pimiento u otros vegetales, que son fuente casi exclusiva de vitamina C o para personas cuyas necesidades nutritivas están aumentadas. Algunas de estas situaciones son: periodos de crecimiento, embarazo y lactancia materna. Igualmente, el tabaco, el abuso del alcohol, el empleo de ciertos medicamentos, el estrés y defensas disminuidas, la actividad física intensa, el cáncer o el sida y las pérdidas digestivas originadas por enfermedades inflamatorias crónicas.

La vitamina C, como antioxidante, contribuye a reducir el riesgo de múltiples enfermedades, entre ellas, las cardiovasculares, las degenerativas e incluso el cáncer. Además, debido a que la vitamina C aumenta la absorción del hierro de los alimentos, se aconseja en caso de anemia ferropénica, acompañando a los alimentos ricos en hierro o a los suplementos de este mineral ya que esto acelera la absorción y recuperación. Así mismo, su riqueza en ácido fólico confiere al kiwi la propiedad de mejorar o prevenir anemias y reducir el riesgo cardiovascular y de espina bífida, un trastorno del sistema nervioso que puede darse en el feto durante los primeros meses de gestación.

Su contenido en fibra le confiere propiedades laxantes. La fibra previene o mejora el estreñimiento, contribuye a reducir las tasas de colesterol en sangre y al buen control de la glucemia en las personas que tienen diabetes. Ejerce un efecto saciante, lo que beneficia a las personas que llevan a cabo una dieta para perder peso. Además, por su abundancia de potasio y bajo aporte de sodio, resultan muy recomendables para aquellas personas que sufren de hipertensión arterial o afecciones de vasos sanguíneos y corazón. Su contenido de potasio, deberán tenerlo en cuenta las personas que padecen de insuficiencia renal y que requieren de dietas especiales controladas en este mineral. Sin embargo, quienes toman diuréticos que eliminan potasio y las personas con bulimia se beneficiarán de su consumo.

Sabías que…

El kiwi colabora a disminuir el nivel de estrés, algunos estudios han comprobado que la vitamina C es útil para reducir el nerviosismo, un efecto que se ve potenciado por la presencia de magnesio, un mineral esencial para nuestro Sistema Nervioso Central.

Esta fruta, al madurar en invierno, aparece en el mercado a partir de octubre y se mantiene en perfectas condiciones hasta mayo. Sin embargo, otras variedades como el kiwi procedente de Nueva Zelanda, también pueden consumirse desde finales de mayo hasta principios de noviembre.

A la hora de comprar esta fruta, hay que elegir ejemplares intactos y sin manchas. Se deben descartar los kiwis muy blandos o dañados porque tienen menos sabor o sabores extraños. El tamaño no influye en la calidad del fruto.

En un lugar fresco, el kiwi puede conservarse durante mucho tiempo siempre que esté protegido contra la deshidratación, por ejemplo con bolsas de uso alimentario. Si se conserva a temperatura ambiente, aguanta hasta 15 días; si se mantiene refrigerado, un mes y si se congela, hasta 6 meses. Si se desea acelerar su maduración, es conveniente dejarlos a temperatura ambiente. La maduración del kiwi es muy lenta, pudiéndose incrementar si se introducen en bolsas junto con manzanas o peras, que desprenden etileno. De este modo, se obtienen los kiwis en su punto de sazón en cuestión de 8 o 10 días.


bizcocho de yogur y kiwi 2.2.JPGIngredientes (8 – 10 raciones):

  • 125 G Yogur Natural sin azúcar (utilizar el envase del yogur como medida para el resto de ingredientes)
  • 1 Medida de azúcar
  • 1 Medida de aceite vegetal (oliva suave, girasol, almendras…)
  • 3 Medidas de Harina de trigo
  • 3 Huevos medianos
  • 10 G Levadura Royal®
  • 5 Kiwis frescos
  • 1 Cda Harina de trigo
  • Almendra laminada (opcional)

Elaboración:

Engrasar un molde para bizcocho (para esta receta se emplea un molde de cerámica de 30 x 10 cm) y enharinarlo ligeramente.

Precalentar el horno a 180°C calor arriba y abajo. Colocar la rejilla del horno en su interior de tal manera que cuando se vaya a acomodar el molde del bizcocho, éste quede a media altura.

Pelar los kiwis, córtalos en trozos pequeños y dejarlos escurrir sobre un colador.

En un cuenco, tamizar la levadura junto a la harina y reservar.

En un bol amplio, poner los huevos con el azúcar y batir la mezcla (preferiblemente con unas varillas eléctricas a máxima velocidad) enérgicamente entre 5 y 10 minutos. Hasta conseguir una pasta mullida de tono blanquecino que haya doblado su volumen.

Incorporar el yogur y el aceite. Continuar batiendo la mezcla a menos intensidad para así, evitar que se reduzca en exceso el preparado esponjoso que se consiguió inicialmente.

Añadir la harina junto a la levadura y mezclar. Este paso se ha de realizar con mucha suavidad y siempre con movimientos envolventes para  impedir que la harina desarrolle el gluten y reste esponjosidad al bizcocho.

Poner el kiwi troceado y bien escurrido dentro de un recipiente profundo y esparcir sobre él la cucharada de harina. Revolver e incorporar a la masa de bizcocho. Mezclar con suavidad y verter todo el preparado dentro del molde.

Opcionalmente, esparcir sobre el bizcocho una cantidad generosa de almendra laminada.

Cuando el horno haya alcanzado la temperatura adecuada, colocar el molde sobre la rejilla que en un principio se dispuso dentro de él y cocer la preparación entre 30 y 40 minutos.

Pasados los treinta primeros minutos (nunca antes) abrir la puerta para comprobar la cocción del bizcocho, con un testador o palillo. Este paso hay que realizarlo con mucha rapidez, para evitar que el horno pierda temperatura y el bizcocho se pueda hundir o bajar.

Cuando el palillo salga limpio y el bizcocho esté bien cocinado, sacarlo del horno y dejarlo dentro del molde entre 5 y 10 minutos.

Pasado el tiempo, desmoldar el bollo, trasladarlo a una rejilla y dejarlo enfriar por completo.

NEW YORK CHEESECAKE DE CHOCOLATE

cheese de chocolate.JPGEsta publicación va dedicada a todos los amantes del chocolate (y a los que no lo son tanto…). Se trata de una tarta relativamente ligera y muy suave. El pastel está confeccionado con una fina y chocolateada base de galleta crujiente, seguida de un delicioso y delicado interior elaborado con queso cremoso y chocolate fundido, que finalmente es coronado con una sutil cobertura de ganache fondant al 70% de cacao; una irresistible combinación de ingredientes y texturas que no dejará indiferente a ningún comensal.

Son muy pocos los golosos a los que no les gusta un buen cheesecake o tarta de queso; y aunque al oírlo nombrar de inmediato seamos trasladados con la imaginación a una cafetería de Nueva York, lo cierto es que el origen del cheesecake poco tiene que ver con esta ciudad de Estados Unidos. Si quieres conocer su origen e historia, no te pierdas lo que se comenta a continuación. Y después, ¡La receta!

El pastel de queso tal y como lo conocemos hoy en día, es el resultado de muchas modificaciones a lo largo de la historia. Se cree que su nacimiento dió lugar en la Antigua Grecia, concretamente en la Isla de Samos, hace aproximadamente 4.000 años.

En la Antigua Grecia este pastel de queso se consideraba una auténtica fuente de energía y no en vano fué alimento de los primeros atletas en los juegos olímpicos cuando estos comenzaron en el año 776 a.C, aunque no fue hasta el año 230 d.C cuando al escritor Ateneo se le atribuyó la autoría de la primera receta escrita del pastel de queso, en aquellos tiempos simplemente se calentaba el queso triturado en una cacerola de cobre con miel y harina para posteriormente dejarlo enfriar y servirlo.

Cuando las tierras de Grecia fueron conquistadas por los romanos, estos se apropiaron de la receta de tarta de queso griega y más tarde, los romanos modificaron la fórmula e incluyeron huevo en la preparación. Tras ello, hornearon al nuevo pastel entre ladrillos calientes y lo rebautizaron con el nombre de libun. Esta primicia que se adaptó al ingenio culinario del imperio romano, durante décadas formó parte de los espléndidos banquetes que se servían en ocasiones especiales.

Es importante señalar que a pesar de que a estas primeras formas se les llamó “pasteles de queso”, difieren mucho en sabor y consistencia de la tarta de queso contemporánea.

Aunque los antiguos griegos y romanos lo consideraban un pastel, algunos escritores modernos señalan que la presencia de huevos, como la única forma de levadura, es la prueba de que se trataba de una torta. Otros autores, afirman que la corteza separada, el relleno suave, y la ausencia de harina demuestra que se era de una tarta de crema.

El cheesecake es sin duda uno de los postres más famosos del mundo y eso se le debe atribuir a su exquisito sabor.

Tras apropiarse de la receta, los romanos la expandieron por el resto de Europa, donde países, ciudades y comarcas fueron modificando la receta original según sus gustos y tradiciones culinarias autóctonas. De esta manera el cheesecake se fue reinventando con diversas combinaciones.

Así, los italianos le aplicaron el queso de ricota, los griegos agregaron diversas variedades como los quesos de granja, queso feta, mizithra, suizo, inclusive combinaciones de éstos. Por su parte los alemanes siempre optaron por los clásicos quark y requesón y los franceses con su típica tradición de grandes culinarios, prefirieron el queso Neufchatel y le incorporaron aire a la masa para lograr una torta de consistencia ligera y aireada.

Integrado definitivamente en el patrimonio gastronómico europeo, este postre cruzó el atlántico con el flujo de inmigrantes que llegaron a estados unidos en busca de mejores condiciones de vida. En 1872 un quesero norteamericano (William Lawrence de Chester, afincado en Nueva York) al intentar copiar el neufchâtel (queso de origen francés), terminó creando un queso cremoso que con el tiempo daría lugar al nacimiento del famoso queso philadelphia; un queso ligero, espeso y suave que hoy en día es un imprescindible en la elaboración de todo tipo de tartas y postres.

El pastel de queso es uno de los postres más comunes del mundo y, quizás, uno de los más antiguos que utilizan lácteos diferentes de la leche.

En el momento que se prepara un cheesecake, no sólo el tipo de queso afecta a la textura y el sabor, sino la habilidad de incorporar otro tipo de ingredientes. Cuando el relleno de un pastel de queso es muy líquido (o aguado) no será tan estructuralmente firme. Una forma para evitar que esto suceda, es utilizar un poco de fécula de maíz batida junto a los huevos.

Lo más común a la hora de preparar un pastel de queso a base de crema ácida o agria es utilizar un volumen de 1:1, esto quiere decir que por cada parte de queso crema se coloca una parte de crema ácida, para dar la tradicional textura que se comporta al igual que un buen queso roquefort; tienen una distintiva hendidura en el centro y esta zona se caracteriza por ser la más tierna de la pieza.

Al hornearse, la parte de arriba de la tarta de queso toma un color dorado, debido al efecto de la reacción de Maillard. También se puede lograr un efecto parecido si se unta huevo batido con una brocha sobre la superficie del pastel.

Las tartas de queso de la era moderna se hornean en moldes desmontables a prueba de fugas, y para que las recetas queden cremosas  y jugosas, se requiere colocar en la parte baja de la cavidad del horno un baño de agua para aportar humedad y distribuir el calor de forma uniforme.

Por otro lado es recomendable no utilizar ninguna fruta que contenga enzimas “como proteínas” vivas, tales como la papaya, la piña o el mango. Si se desean incluir estos frutos en la confección del pastel, primero se han de cocinar porque de otro modo, el pastel de queso no cuajara de forma correcta.

Otro consejo para que la cheesecake no se quiebre por la superficie durante el horneado, es no batir demasiado los huevos cuando se incorporan con el queso crema, cocer el pastel a una temperatura baja y constante, y no someterlo a cambios bruscos. Por ello es recomendable apagar el horno cuando el pastel esté cuajado, entreabrir la puerta y dejar que éste se termine de cocinar con el calor remanente.


SONY DSCIngredientes para molde de 18cms:

Para la base;
  • 115 G Galletas de chocolate trituradas
  • 1 Cda Queso crema o 60 G mantequilla fundida
Para el relleno;
  • 260 G Chocolate negro 7%
  • 500 G Queso fresco tipo Philadelphia a temperatura ambiente
  • 175 G Nata líquida de montar
  • 75 G Azúcar blanco (aumentar la cantidad a 150 G si os gusta una tarta dulzona)
  • 2  Huevos a temperatura ambiente
  • 1/2 Cda Extracto de vainilla natural
Para el ganache;
  • 175 G Chocolate
  • 175 Ml Nata líquida de montar
  • 10 G Mantequilla

Elaboración:

Precalentar el horno a 180° calor arriba y abajo.

Engrasar un molde desmontable de 18 cm de diámetro.

Mezclar el queso crema o la mantequilla fundida con las galletas trituradas (preferiblemente con un procesador de alimentos) y cubrir la base del molde con mezcla.

Hornear aproximadamente 8 minutos, hasta que la base se vea asentada. Sacar del horno y reservar.

Colocar el chocolate troceado en un bol resistente al calor.

Calentar la nata de montar en un cazo y cuando ésta comience a hervir, verterla sobre el chocolate. Dejar actuar durante un 1 minuto para que el chocolate se reblandezca y después, remover con una espátula o lengua repostera. Hasta lograr una ganache brillante y homogénea.

Por otro lado, en el bol de una batidora batir el queso con el azúcar, siempre a velocidad baja, para evitar la formación de burbujas de aire en la masa. Añadir los huevos uno a uno e integrar el extracto de vainilla. Una vez la mezcla esté lisa y sin grumos, parar la batidora e incorporar la ganache de chocolate. Mezclar el conjunto de nuevo a velocidad baja.

Verter la masa resultante en el molde y alisar la superficie con una espátula o lengua repostera.

Hornear el pastel durante 15 minutos a 180°. Después, bajar la temperatura del horno a 120° y continuar la cocción durante 60 o 70 minutos más. Hasta que toda la superficie quede cuajada y sólo permanezca un poco húmedo y tierno en el centro del pastel.

Una vez fuera del horno, dejar enfriar la tarta a temperatura ambiente y sin desmoldar.

Tras ello, meterla en el frigorífico sin sacarla del molde durante al menos dos horas, para que adquiera una consistencia adecuada.

Es importante no meter la tarta templada ni caliente dentro del refrigerador o se correrá el riesgo de que se raje por su superficie. Además, no es correcto someter a la nevera a cambios bruscos de temperatura, ya que en él se almacenan otros alimentos que han de conservarse en frío constante y también podrían perder propiedades o estropearse.

cheesecake de chocolate.JPGAntes de servir la cheesecake, preparar el ganache de chocolate para la decoración.

Para ello, colocar el chocolate troceado en un bol resistente al calor. Calentar en un cazo la nata de montar y cuando ésta comience a hervir, verterla sobre el chocolate. Dejar actuar durante 1 minuto y remover hasta lograr una ganache brillante y homogénea, sin restos de trocitos de chocolate. Después incorporar la mantequilla en trocitos y remover hasta que quede completamente disuelta.

Finalmente, desmoldar la tarta de queso con cuidado y extender sobre su superficie toda la ganache, con ayuda de una espátula o cuchara.

Refrigerar de nuevo el pastel cuando la cobertura de chocolate haya solidificado.

Para servir, sacar la tarta de queso de la nevera 20 o 30 minutos antes de su consumo, así regresará a temperatura ambiente y con ello se acentuarán sus sabores y se degustará con la textura adecuada.

QUESO DE UNTAR CASERO

QUESO DE UNTAR CASERO 2.JPGEl queso crema es un tipo de queso untable que sencillamente se obtiene al cuajar fermentos lácticos con leche, durante un tiempo determinado y a una temperatura en concreto. Después el suero es separado de la parte sólida mediante un proceso mecánico, hasta que se logra una estructura y un espesor óptimos.

En el sector de la industria dedicado a este grupo de alimentos también es común la adición de grasas, nata, conservantes y estabilizantes, además de otros ingredientes y procesos en la producción del mismo, aumentando considerablemente el número de calorías y lípidos. Asimismo, logran proporcionar a esta variedad de queso la distinguida textura espesa y untuosa que este derivado lácteo presenta en el envase.

En la receta que se detalla a continuación no se emplea la nata ni ningún tipo de aditivo, siendo estos innecesarios y totalmente opcionales. El proceso llevado a cabo para conseguir la textura densa que se puede observar en las fotografías, se realiza únicamente mediante la extracción del suero. Una sencilla operación que consiste en filtrar el queso mediante una gasa o tela de quesería.

El sabor y la calidad del queso elaborado en casa de manera artesanal es muy superior a los que se comercializan en los grandes almacenes de alimentación. Desde el blog de “Cosmopolitan Cuisine” se afirma que el queso producido de forma familiar genera una gran satisfacción personal, es absolutamente delicioso y tremendamente sano. Además, en el hogar se pueden ajustar el punto de sal y el grado de espesor de la crema, entre otras cosas.

El queso cremoso es muy versátil y aunque normalmente se consume acompañado de pan, siendo común el uso del mismo en tostadas, igualmente sirve para confeccionar dulces y postres; como podría ser una tarta de queso o una mousse ligera. De otro modo se puede utilizar para preparar platos diversos e infinidad de canapes salados.

Por regla general su presentación no lleva añadidos y se sirve en formato natural, pero la suavidad que ofrece y su sabor neutro admiten todo tipo de ingredientes y condimentos, como por ejemplo: ajo, cebolla, hierbas frescas, tocino, picante, queso azul, etc.

Aunque este queso se puede preparar en casa sin ninguna complicación, si que son necesarios algunos requisitos. Es indispensable comprar fermento láctico, de venta en centros especiales o a través de internet. En la red es fácil encontrar tiendas dedicadas al sector de la quesería donde es sencillo adquirir este tipo de producto y muchos otros de la misma familia. Además es imprescindible una fuente de calor constante durante un largo periodo de tiempo, si el clima es propicio bastaría con la temperatura ambiente, pero si no es el caso, se requerirá la ayuda de una máquina que lo proporcione. En esta ocasión se utiliza un aparato eléctrico de muy bajo consumo, especial para la fabricación de yogur, queso fresco y postres lácteos (unas líneas más abajo y marcado en color rojo, se deja el enlace para visualizar el artículo empleado ya que, aunque es un artilugio costoso se considera una buena inversión y un aparato muy recomendable Multi delices de Tefal® . Con él se pueden preparar muchos derivados lácteos y los yogures quedan espectacularmente buenos, pero la receta de yogur casero se mostrará en próximas publicaciones).


queso de untar casero 4.JPGIngredientes (para una tarrina de 250 o 300 G):

  • 1 L Leche fresca semidesnatada pasteurizada de buena calidad
  • 2 Cda Leche en polvo desnatada
  • 1 Cápsula o la dosis recomendada para sembrar un litro de leche de fermento láctico mesófilo
  • Sal marina natural, pimienta, nueces molidas, ajo, perejil, orégano, finas hierbas, o azúcar (opcional)

Utensilios:

  • Jarra medidora
  • Varilla batidora
  • Termómetro de cocina
  • Recipientes estancos
  • Tela de quesería o gasas
  • Colador de malla fina
  • Fuente de calor constante (la yogurtera o similar es totalmente opcional)

Elaboración:

Tomar la leche pasteurizada y templarla al baño maría (entre 30° y 35° aproximadamente).

Coger la dosis de fermento mesófilo y diluirlo en una cucharada de leche fría.

Disolver la cucharada de leche con el fermento mesófilo en el litro de leche, removiendo la mezcla suavemente con una varilla batidora (sin generar espuma).

Poner la mezcla en los recipientes de la yogurtera y seleccionar el programa adecuado (para este caso, la yogurtera Multi delices de Tefal® dispone de la función 2 que trabaja durante 12 horas a una temperatura constante de 36°) o reposar la mezcla tapada con un paño limpio y seco “sin molestar” en un sitio caldeado a temperatura nunca inferior a 20° ni superior a 35° durante 12 a 24 horas, dependiendo de  la temperatura ambiente.

La cuajada estará lista para desuerar cuando la máquina finalice el programa o al introducir el cuchillo y levantar la punta hacia arriba se produzca una grieta en la superficie. Esto significara que la leche se ha coagulado o solidificado y por lo tanto la cuajada está en su punto.

Humedecer con agua la Tela de quesería y forrar con ella un colador.

Sacar con cuidado la cuajada y depositarla sobre la tela de quesería.

Si fuera necesario, tomar la tela de quesería por sus extremos y levantarla ligeramente para destaponar la parte de la gasa que está en contacto con la cuajada y así permitir que salga el suero.

Si se desea recuperar el suero para utilizarlo posteriormente, poner debajo del colador un recipiente limpio.

Una idea para que el queso drene con mayor rapidez, consiste en colgar la gasa atando sus puntas al grifo del fregadero, por ejemplo.

El tiempo de desuerado es muy variable y se alargará en el tiempo entre aproximadamente 4 y 24 horas. Depende del grado de firmeza que se desee dejar al queso y la temperatura ambiente; también hay que tener en cuenta que el queso al enfriarse endurece y adquiere aún más consistencia.

Cuando se estime que el queso tiene la solidez deseada, será el momento de añadirle los condimentos que se quiera: sal, pimienta, nueces molidas, ajo, perejil, orégano, finas hierbas, azúcar, etc.

Finalmente, envasar en un recipiente hermético y refrigerar.

El queso de untar se conserva en perfectas condiciones hasta 10 días dentro de la nevera y envasado correctamente.

A tener en cuenta…

Para obtener un queso más cremoso se puede añadir nata comercial a la leche antes de empezar el proceso y se pueden variar los tiempos de fermentación y desuerado, así como la cantidad de fermento; para obtener texturas y sabores diferentes.

SONY DSC

Problemas más comunes y cómo resolverlos:

Queso muy acuoso;

  • Se ha tenido poco tiempo fermentando o se ha realizado en ambiente muy frío y se ha desuerado antes de tener la cuajada la consistencia del corte limpio.
  • Se ha desuerado poco tiempo o en ambiente muy frío.

Sabor excesivamente ácido;

  • Se le ha añadido demasiado fermento iniciador y por lo tanto, en futuras preparaciones se deberá ajustar y reducir la dosis.
  • Es posible que el fermento haya perdido fuerza porque no se ha almacenado correctamente o no se conservó en las condiciones apropiadas.

TORRIJAS DE LECHE A LA PLANCHA

torrija 4.JPGComo manda la tradición popular española, hoy en los hogares de muchas familias se desayunan o meriendan “Torrijas”. Se trata de un dulce típico de la Cuaresma y la Semana Santa, que nos seduce con su aroma y sencillez.

Las torrijas, también llamadas popularmente torrejas o tostadas (según la zona geográfica) más parecidas a las que conocemos actualmente, tienen su origen en el siglo XV. Se elaboran con ingredientes muy básicos y asequibles, que se encuentran con facilidad en la despensa de cualquier hogar.

Principalmente se componen de pan, leche, huevos, azúcar y aromas naturales; canela, ralladura de limón y naranja o esencias naturales de vainilla o almendra.

Las torrijas clásicas son, precisamente, las que se bañan en leche hervida con canela y limón, antes de rebozarlas en huevo y freírlas en aceite de oliva. Hay quien, después de pasarlas por la sartén, las bañan en miel o las espolvorean con azúcar. La otra receta más utilizada es la que sustituye la leche por vino dulce. Pero, a partir de ahí, el enorme éxito de este postre ha hecho que muchos reposteros hayan optado por innovar y ofrecer algunas variantes muy interesantes, como las torrijas rellenas de crema, las de té verde o las bañadas en chocolate. En ciertos restaurantes las sirven con nata y fresas, y algunos incluso se han atrevido a hacer torrijas saladas, con queso, pimientos y anchoas, abandonando el campo de los postres para convertirlas en un plato totalmente distinto y revolucionario.

Aquí, en cosmopolitan Cuisine se probarán algunas de estas modernas y provocadoras variantes en un futuro próximo, transmitiendo a través del blog las opiniones y sensaciones obtenidas en la elaboración y degustación de los platillos, para continuar compartiendo deliciosas recetas como la que se detalla en parrafos posteriores.torrijas 5.JPGTras la sencilla lista de ingredientes básicos que componen el dulce más típico de estas fechas, digno de los mejores paladares, residen unos orígenes realmente humildes.

Las primeras referencias históricas a la torrija (o torreja) se remontan al siglo XV. Al parecer, ya en aquel momento se utilizaba este alimento para ayudar a las mujeres recién paridas a recuperar sus fuerzas tras el alumbramiento. Ciertamente se trata de un plato con una gran capacidad para saciar el hambre y aportar energía. Tal vez por eso se ha asociado habitualmente a las torrijas con periodos de abstinencia de determinados alimentos, como siempre se ha considerado a la Cuaresma en la cultura católica. Actualmente, ese concepto está superado, y la torrija se ha convertido, sencillamente, en un dulce más, tradicionalmente elaborado en las fechas próximas a la Semana Santa, aunque en muchos lugares se prepara durante todo el año.

Las torrijas también se han consumido en épocas de estrecheces económicas, en las que se necesitaba un alimento completo y barato que, además, permitiera aprovechar ingredientes que habían sobrado en la cocina y que muchas familias no podían permitirse el lujo de desperdiciar, tirándolos a la basura. De hecho, el pan idóneo para elaborar este dulce debe ser algo duro, de dos o tres días, para que, al mojarlo en leche, la rebanada no se deshaga. A veces se usaba algún sobrante de leche y se reutilizaba el aceite de freír. Para endulzar, bastaba un poco de azúcar, vino o incluso miel, que en ocasiones se mezclaba con agua para obtener una mayor cantidad de almíbar.

Roberto Martín, maestro pastelero de El Riojano, una cafetería con más de 150 años de historia situada en pleno centro de Madrid, recuerda que “originariamente la torrija era el postre que se hacía en cualquier celebración. Se cogía el pan que iba sobrando de días anteriores, y se aprovechaba para las pequeñas fiestas que se hacían en casa, o bien cumpleaños o los domingos después de misa. En época de carencia era lo más socorrido. Pan viejo había en todas las casas, y leche se conseguía a diario en cualquier vaquería. Era la manera más sencilla y de la que habitualmente se “tiraba” para tener un buen recurso alimenticio.

Por otro lado destacar que este postre no solo se consume en España, sino también en otros países de Europa y buena parte del mundo, los cuales cuentan con su propia versión de torrija.


torrija2..JPGIngredientes:

  • 1 Pieza de Pan especial torrijas de uno o dos días
  • 3 huevos
  • 750 Ml leche desnatada
  • 2 Cda Azúcar
  • 3 Ramas de Canela
  • 2 Piezas de Anís estrellado (opcional)
  • 1/4 Cdta Canela en polvo
  • Ralladura de un limón
  • Ralladura de una naranja
  • Aceite de oliva virgen extra para pincelar
  • Sirope de Arce o Agave para presentar (opcional)

Elaboración:

Si se desea elaborar el pan especial para torrijas como se indica en la receta de este blog, pinchar sobre la palabra “pan especial torrijas” que hay situada en el listado de ingredientes. Es recomendable elaborar este pan 24 o 48 horas antes de preparar las torrijas, de ese modo el pan reposara y la miga estará más asentada y consistente.

La noche anterior a la confección de las torrijas se ha de infusionar la leche con los saborizantes, así ésta se impregnará de todos los aromas y estará completamente fría. Es importante que el baño de las rebanadas de pan no se realice con líquido caliente, si se hace de ese modo, el pan podría deshacerse.

Verter la leche dentro de un cazo y agregar el azúcar, la ralladura de limón, la ralladura de naranja, las ramas de canela, la canela en polvo y opcionalmente el anís estrellado. Poner el cazo a fuego alto y dejar que hierva. Una vez alcance el punto de ebullición, apagar el fuego y ponerle una tapadera. Esperar a que enfríe, conservar en la nevera y reservar hasta el día siguiente.

Cortar el pan en rebanadas de 1’5 cm de grosor y colocar tres o cuatro piezas (las que quepan en el recipiente, sin permitir que se amontonen) dentro de una fuente profunda.

Añadir parte de la leche en el interior de la fuente y dejar que las porciones de pan se empapen durante dos o tres minutos, dándoles la vuelta a mitad del tiempo si fuese necesario.

Disponer una rejilla sobre la mesa de trabajo, e ir colocando sobre ella las rebanadas de pan para que escurran el exceso de fluido.

En un recipiente hondo batir un huevo, hasta eliminar las hebras y conseguir una mezcla lisa y homogénea.torrijay7.JPGPoner una sartén o plancha antiadherente sobre fuego medio y cuando alcance el punto más alto de temperatura, pincelar su superficie con aceite de oliva virgen extra.

Tomar las porciones de pan mojadas en leche, rebozarlas en huevo y colocarlas sobre la plancha de inmediato. Dorar las rebanadas por todas sus superficies y después, retirarlas.

Disponer las torrijas sobre un plato o fuente de servicio y dejar enfriar.

Realizar la misma operación con el resto de porciones, hasta terminar con todos los ingredientes.

Una vez frías, presentar las torrijas con sirope de arce, agave, caramelo líquido, miel o simplemente azúcar con canela, según la preferencia de cada comensal.

 

PAN ESPECIAL TORRIJAS

PAN ESPECIAL TORRIJAS 2.2.JPGYa ha llegado la Semana Santa y con ella las costumbres y tradiciones típicas de estas fechas. La Semana Santa es la conmemoración anual cristiana de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús de Nazaret. Por eso, es un período de intensa actividad litúrgica dentro de las diversas confesiones cristianas. Da comienzo el Domingo de Ramos y finaliza el Domingo de Resurrección, aunque su celebración suele iniciarse en varios lugares el viernes anterior (Viernes de Dolores) y se considera parte de la misma el Domingo de Resurrección. En estas fechas del año existen muchas tradiciones, y es que la Semana Santa es una festividad religiosa y como tal tiene una gran carga de costumbrismo. Es cierto que las tradiciones suelen resumirse o tratarse de los ritos que llevamos a cabo en estas fechas, pero también los alimentos y platos que se consumen en esta época son parte de la tradición. En esta ocasión nos detenemos en las torrijas, un alimento muy tradicional que representa uno de los postres más típicos en estas fiestas.

Todo lo que se utiliza para la elaboración de este irresistible dulce son ingredientes naturales cien por cien y para asegurar que realmente así es, en esta página se proporcionan las indicaciones para preparar en casa el pan con el que posteriormente se confeccionarán unas deliciosas y sabrosas torrijas, todo ello de forma artesanal.

Realizar pan en casa es relativamente rápido y sencillo, para obtener buenos resultados sólo se necesita mucha práctica e ingredientes de buena calidad, además de las herramientas adecuadas. Si no se dispone de estas últimas, solo se precisa voluntad y mucha paciencia.pan especial torrijas.JPGEl secreto de unas buenas torrijas está en elegir bien el pan. Tradicionalmente se elaboran con pan duro de varios días, pues es necesario conseguir combinar la suavidad del pan empapado en leche, con la firmeza necesaria para que las torrijas se puedan rebozar y freír sin deshacerse. Si usamos el del día absorberán menos leche, tendrán menos sabor, y además, se romperán con más facilidad y serán difíciles de manejar. Aquí se propone una receta estupenda que cumple con todos los ítem mencionados.

El resultado es de categoría, un pan ideal para preparar unas buenas torrijas. También servirá para utilizar en otras preparaciones. Siendo perfecto para hacer mini bocadillos (en este caso no agregar la ralladura de los cítricos ni la canela), tostadas francesas o simplemente tostado para acompañar con mantequilla y mermelada, con él también se puede elaborar un riquísimo pudín. Desprende un delicioso aroma y posee una miga esponjosa y muy mullida.

El pan especial para la elaboración de torrijas contiene un valor nutritivo excelente debido a los ingredientes con los que se elabora. Su ingrediente básico es la harina, que proporciona energía en forma de hidratos de carbono y proteínas vegetales procedentes del grano del cereal. Contiene huevo; proteínas de alto valor biológico, grasas, lecitina, vitaminas y minerales como el hierro. Leche; que incluye proteínas, grasas, calcio y vitamina B2. La mantequilla y el azúcar incrementan el valor calórico en forma de grasas y azúcares, también necesarios para que el organismo funcione de forma correcta.

El pan es un alimento energético y empleado para postres como las torrijas aún lo es más. Las torrijas son un deleite para el paladar, pero se recomienda su consumo de forma ocasional y en cantidades razonables. Conviene recordar que el azúcar y los dulces producen elevaciones bruscas de los niveles de azúcar (glucosa) en sangre con caídas rápidas. Pero también hay que recordar que todo alimento tiene cabida en una dieta variada y equilibrada, siempre y cuando se trate de personas sanas que no tengan enfermedades que requieran el seguimiento de una dieta especial.

Recordar que este articulo se centra unicamente en la elaboración del pan, las torrijas gozarán de todo el protagonismo en próximas publicaciones. ¡No os perdáis los siguientes post!


PAN ESPECIAL TORRIJAS 3.3.JPGIngredientes (Una pieza de pan para 15-17 Torrijas):

  • 250 G Harina de gran fuerza
  • 75 G Huevos (1-2 unidades)
  • 60 Ml Leche
  • 25 G Azúcar
  • 6 G Sal
  • Ralladura de naranja y limón (opcional)
  • Canela (opcional)
  • 20 G Mantequilla
  • 20 G Levadura fresca
  • Aceite de oliva virgen extra y leche (acabados)

Elaboración:

Amasar aproximadamente 30 minutos todos los ingredientes excepto la mantequilla y la levadura, a mano o a máquina (en este caso utilizar el accesorio gancho de la batidora de mesa o la panificadora en programa “amasado”). Hasta obtener una masa lisa y elástica, que no se pegue en las manos.

Transcurrido el tiempo, cortar la mantequilla en dados pequeños e integrarla en la masa. Este paso es el más delicado y complicado del proceso de amasado, sobre todo si se realiza manualmente. En este caso, requiere periodos de amasado intercalados con periodos de reposo de la masa, con el objetivo de que ésta se relaje y destense. Si el amasado se ejecuta con máquina, en este paso no son necesarios los tiempos de reposo.

Cuando la masa esté casi lista y la mantequilla se haya integrado y absorbido, añadir la levadura fresca disuelta en una cucharada de leche.

Seguir amasando hasta que la levadura se disuelva por completo y se obtenga de nuevo una masa fina y elástica. Se sabrá que que el amasado ha finalizado cuando la masa se despegue perfectamente de las paredes del recipiente del robot de cocina o, si el amasado es manual, no se pegue ni en las manos ni en la mesa de trabajo. Si no es así, significa que aún le falta tiempo de amasado.

Formar una bola con la masa y dejarla reposar, en un bol untado con aceite de oliva virgen extra y tapado con un trozo de film transparente, entre treinta minutos y una hora dentro del refrigerador.

Pasado el tiempo, volcar la masa sobre la mesa de trabajo y extenderla con un rodillo de cocina, hasta lograr un rectángulo 10 cm menor que el molde a usar y con un grosor <5cm (en este caso, el molde empleado medía 30 x 10 cm, lo cual la pieza de masa se confeccionó con 20 cm de largo y una vez enrollada, 7 cm de ancho. Será necesario dejar espacio dentro de la cavidad del molde, porque la masa crecerá en el periodo de levado y aumentará aún más su volumen durante el horneado).

Enrollar la masa, sellar a conciencia el último pliegue para que no se abra durante la fermentación y colocarla en el interior del molde, pincelado con aceite de oliva virgen extra.pan especial torrijas.JPGDejar fermentar el pan en un lugar cálido hasta que doble su volumen inicial (entre dos o cuatro horas).

Tras el periodo de fermentación y levado, precalentar el horno a 180 C calor arriba y abajo.

Hornear el pan, entre 15 y 20 minutos (es aconsejable verter medio vaso de agua o cuatro cubitos de hielo encima de un recipiente estanco o una bandeja profunda colocada sobre la base del horno nada más comenzar el horneado, esto aportará humedad al pan para su correcto desarrollo).

Cuando el bollo haya adquirido un bonito tono dorado, sacarlo del horno, desmoldarlo, pincelarlo ligeramente por todas sus superficies con leche y dejarlo enfriar a temperatura ambiente sobre una rejilla.

Una vez frío, el pan se conserva en perfectas condiciones durante dos o tres días dentro de un recipiente cerrado y guardado en un lugar limpio, fresco y seco. Lo que no se vaya a consumir en las próximas 48-72 horas, se puede congelar en una bolsa o recipiente hermético.

Para su uso en la elaboración de torrijas se recomienda dejarlo reposar al menos 24 horas, así la miga asentara y adquirirá firmeza, siempre en el interior de un envase hermético para evitar que pierda toda la su frescura.PAN ESPECIAL TORRIJAS1.JPG

GOFRES DE CALABAZA

GOFRES DE CALABAZA.JPG¿Qué os parecen estos deliciosos gofres para el desayuno? Como se puede observar en la fotografía, presentan un precioso color anaranjado que es única y exclusivamente proporcionado por el ingrediente estrella de esta receta, la calabaza. Una vez más, en casa nos rendimos ante esta maravilla de la naturaleza y con ella creamos estos deliciosos y jugosos gofres de calabaza. Es estupendo levantarse por la mañana y poder disfrutar de semejante delicia, un desayuno natural, casero y saludable ¿Se puede pedir más?

Como se comenta en otras recetas del blog, la calabaza es una verdura muy versatil que puede utilizarse tanto en platos dulces como en preparaciones saladas. Es una hortaliza ideal para emplear en repostería, ya que su sabor es suave y dulzón y proporciona una jugosidad extra a las masas. En casa, la calabaza está presente como ingrediente principal o complementario en muchos de los menús diarios, ya que se trata de una verdura deliciosa y económica que aporta muchos beneficios para la salud y además, nos encanta su sabor.

Sabías que…

La calabaza es una hortaliza diurética, con un suave efecto laxante, y que protege la capa interna del estómago.

Las calabazas pueden encontrarse de formas muy variadas: esféricas y achatadas, ovaladas, alargadas en forma de botella… El color de la corteza puede ser anaranjado, amarillo, rojizo, verdoso o blanco. Su pulpa o carne, de consistencia dura y sabor azucarado, es generalmente de color anaranjado o amarillo y está repleta de semillas en su parte central.

La calabaza es una hortaliza que pertenece a la familia de las Cucurbitáceas. Esta familia comprende unas 850 especies de plantas casi siempre herbáceas, trepadoras o rastreras, que producen frutos generalmente grandes y protegidos por una corteza firme.

Esta hortaliza procede de la calabaza silvestre originaria de América Central, que fue cultivada durante siglos para aprovechar sus semillas más que para consumirla como tal. Con el tiempo se mejoró su cultivo y surgieron variedades con más pulpa y sabor afrutado. Desde América Central, su cultivo se extendió hacia el norte y el sur del continente, y en el siglo XV los conquistadores españoles la introdujeron en Europa, difundiendo su cultivo con gran rapidez. En la actualidad, se cultiva en terrenos cálidos y húmedos de todo el mundo.

El principal componente de la calabaza es el agua, seguida de hidratos de carbono. Proporciona una cantidad considerable de fibra, provitamina A, vitamina C, potasio y magnesio y en menor proporción folatos, calcio, hierro y zinc.

La calabaza ofrece una cantidad interesante de fibra que le aporta un ligero efecto laxante. Sin embargo, puede originar flatulencia por lo que habrá que probar cómo se tolera en caso de hinchazón y gases intestinales.

Su destacado aporte de betacarotenos (provitamina A), pigmentos que le confieren su característico color anaranjado, hacen que el consumo habitual de calabaza contribuya a prevenir el daño originado por los radicales libres, gracias al carácter antioxidante de estos colorantes naturales. Además, el organismo transforma la provitamina A en vitamina A a medida que éste la necesita. Esta vitamina es necesaria para evitar la disminución de la agudeza visual o trastornos de la visión de origen retiniano.

Todas las variedades de calabaza presentan un importante efecto diurético debido a su elevado contenido en agua y en potasio, y su escaso contenido en sodio. Por ello, su consumo resulta recomendable en caso de retención de líquidos, trastornos renales, cardiovasculares o hipertensión arterial.

La pulpa de la calabaza, por su riqueza en mucílagos, ejerce una acción emoliente (suavizante) y protectora de la mucosa del estómago. Por tanto, su consumo está indicado en caso de acidez de estómago, dispepsia (mala digestión), pirosis, gastritis o úlcera gastroduodenal en fase aguda.

Existen muchas variedades de calabaza, pero las consumidas principalmente por el género humano se clasifican en calabazas de verano y calabazas de invierno:

Las calabazas de verano tienen la piel muy fina, por lo que no es preciso pelarlas para su consumo. Sin embargo, debido a que su contenido en agua es muy elevado, se han de dejar secar o escurrir un poco para evitar que el plato al que se destinan quede aguado. En crudo, picada fina, sirve como ingrediente de ensaladas, bocadillos, entremeses, etc… Además, puede sustituir al pepino en cualquier receta.

En el caso de la calabaza de invierno, de piel gruesa, es preciso pelarla antes de cocinarla. También se eliminan las semillas y la parte central fibrosa para aprovechar únicamente su carne. Las variedades invierno son frecuentemente las más empleadas en repostería para la elaboración de galletas, flanes, pudines, pasteles, mermeladas y confituras.

En ambos casos la carne de la calabaza también se puede consumir cocinada como verdura, cocida, gratinada, aunque la carne es insípida, por lo que es frecuente y conveniente, condimentarla con diferentes hierbas aromáticas.

Dada la gran variedad de calabazas, éstas se pueden encontrar en los mercados durante todo el año. Se deben elegir los ejemplares firmes, con la piel intacta y sin cortes ni daños. Si se van a comprar calabazas de verano, es preferible elegir ejemplares de tamaño medio para que su sabor esté totalmente desarrollado y su carne aún no se haya vuelto amarga y fibrosa.

El tamaño de las calabazas de invierno suele ser grande, por lo que se suelen comercializar en porciones. En este caso, conviene elegir aquellas cuya carne no aparezca demasiado blanda en la zona externa. Una piel brillante puede indicar que aún está inmadura, y si su apariencia es algo áspera, se corre el riesgo de que esté demasiado madura, con lo que su carne tenderá a ser fibrosa. Es preferible que conserve el rabo o pedúnculo, ya que éste evita la pérdida de humedad.

Las calabazas de verano son más perecederas que las de invierno. Su piel fina no proporciona protección a la carne. Por tanto, se han de manipular con cuidado para evitar su deterioro. Se pueden conservar una semana en la nevera envueltas en una bolsa de plástico perforada. Si se congelan, previamente escaldadas, se conservan hasta un mes.

Las calabazas de invierno tienen una vida útil mayor, debido principalmente a su menor contenido en agua y a su piel, que supone una barrera protectora del fruto. Si se mantienen en buenas condiciones y en función de la variedad, se pueden conservar durante 6 meses.

Como norma general, se han de proteger estas hortalizas de focos de calor, frío y luz. No se han de conservar en el frigorífico los ejemplares enteros, aunque una vez cortados en porciones sí se requiere su refrigeración, preferentemente protegidas con un film de plástico. Cuando ya se ha cocinado, la calabaza se puede conservar en la nevera o en el congelador. Si se congela cruda, hay que tener en cuenta que su descongelación supone pérdidas de volumen y humedad.


sin acabar 1.JPGIngredientes:

  • 200 G Harina de trigo floja
  • 1 ½ Cdta Levadura química (Royal®)
  • ½ Cdta Bicarbonato sódico
  • ½ Cdta Sal
  • 2 Huevos (L)
  • 45 G Azúcar superfino
  • ⅛ Cdta Cremor tártaro
  • 240 Ml Buttermilk
  • 1 Cdta Extracto puro de vainilla
  • 125 G Puré de calabaza
  • Mantequilla sin sal, para engrasar

Elaboración:

En España no es nada habitual el uso del buttermilk, por lo que no siempre es fácil encontrarlo en el supermercado, aun así es muy fácil elaborar. Se puede obtener de dos formas diferentes.

  • Mezclar 15 ml de zumo de limón o de vinagre de vino blanco o sidra en 240 ml  de leche y dejar reposar durante un mínimo de quince minutos antes de utilizar.
  • Mezclar 160 ml de yogurt natural (desnatado) en 80 ml de leche y dejar reposar un mínimo de 15 minutos antes de utilizar.

Separar las yemas de huevo de las claras (reservar las yemas). Montar las claras con las varillas (preferiblemente eléctricas) a velocidad media y cuanto empiecen a espumar agregar el cremor tártaro y 30 g de azúcar. Aumentar la velocidad de las varillas y continuar batiendo hasta que adquieran una consistencia firme pero no seca, han de quedar suaves. Reservar.

Poner la harina en un cuenco grande junto a 15 g de azúcar, la levadura química, el bicarbonato sódico y la sal. Mezclar bien con unas varillas hasta combinar todos los ingredientes y reservar.

En otro cuenco grande, mezclar con las varillas las yemas de huevo, el buttermilk, el extracto de vainilla y el puré de calabaza. Hasta conseguir una textura cremosa y uniforme.

A continuación, agregar la mezcla anterior de ingredientes húmedos a la mezcla de ingredientes secos que teníamos reservada y, con ayuda de una espátula o lengua repostera mezclar lo justo, hasta que quede todo más o menos integrado.

Finalmente, incorporar las claras montadas con mucha suavidad y siempre realizando movimientos envolventes para evitar que la preparación pierda aire y volumen.

Una vez la mezcla esté lista, precalentar la gofrera según se indique en el libro de instrucciones del fabricante y engrasar a conciencia el interior de la misma con una pizca de mantequilla, ayudándose de un pincel de repostería (paso que deberá repetirse al inicio de cada tanda).

Cuando las placas de la gofrera estén bien calientes, verter aproximadamente entre 80 y 100 ml de masa en cada cavidad (depende de la forma y tamaño de la gofrera), cerrarla y dejar que los gofres se doren ligeramente en su interior (en este caso tardaron 3 minutos).

Es recomendable mantener la mezcla refrigerada entre tanda y tanda.

Una vez cocidos, sacarlos de la gofrera (recién hechos y en caliente, los gofres pueden resultar frágiles, por este motivo se recomienda retirarlos de las placas con cuidado y con la ayuda de una espátula plana). Después, disponerlos sobre una rejilla para evitar que se genere humedad en la base.gofres de calabaza 2.2.2.JPGServir los gofres aún calientes y en compañía de vuestro topping favorito. En este caso se sirvieron con una bola de helado y sirope natural de arce.

Los gofres que no se vayan a consumir de inmediato (periodo comprendido entre 1 o 2 días) conservarlos a temperatura ambiente bien cubiertos y resguardados del aire, en un lugar fresco y seco. Para devolverles la frescura original, simplemente colocarlos sobre una plancha precalentada, el grill del horno o la tostadora.

Los gofres que se vayan a consumir en un periodo superior al mencionado, se pueden congelar. Para ello, envolverlos individualmente en film transparente y posteriormente en papel de aluminio. Para consumirlos, descongelarlos en la nevera y realizar los mismos pasos que se indican en el párrafo anterior: calentarlos directamente sobre una plancha precalentada, en la tostadora o el grill del horno.

¡Bon appetit!

HAMBURGUESAS DE TOFU CON PAN TIERNO DE CALABAZA

hambuerguesa de tofu con pan tierno de calabaza 1.1.JPGPara el almuerzo de hoy se propone una hamburguesa vegetal de Tofu con ensalada y salsa de aguacate al cilantro. Se trata de una alternativa deliciosa y muy sana a la típica hamburguesa de carne de vacuno. En casa quedamos encantados con el producto, su sabor es fantástico y muy suave. Desde aquí os animo a probarla, ya veréis cómo quedáis muy satisfechos con el resultado.

En esta ocasión las hamburguesas de tofu se presentan en formato bocadillo, también se puede prescindir del pan si lo que se desea es no consumir hidratos de carbono, pero recomiendo colocar estas suculentas hamburguesas de tofu en el interior de unos panecillos tiernos. Aconsejo encarecidamente estos de calabaza, elaborados en casa de forma artesanal (pincha sobre el siguiente enlace ” panecillos tiernos de calabaza” para acceder de forma inmediata a la receta que se encuentra publicada en este blog) acompañados con una mezcla de ensalada fresca, tomate y cebolla morada. Además, para enriquecer estos sándwiches y hacerlos más sabrosos, se condimentan con una suave salsa de aguacate y cilantro, aceitunas negras y queso feta. Una combinación sorprendente y muy refrescante que no dejará indiferente a ningún comensal.

Para elaborar esta receta se emplea como ingrediente esencial e imprescindible el tofu. En los proximos parrafos se habla sobre este alimento de origen vegetal que en los últimos años está gozando de una gran popularidad entre la población occidental.

El tofu, es un producto muy estimado en la alimentación vegetariana. Desde el punto de vista nutritivo, por su alto contenido proteico y culinario, y por sus múltiples formas en la elaboración de recetas, puede ser considerado un producto sustituto de la carne.

La palabra tofu es el nombre japonés del queso de soja. En Oriente lo consumen desde hace miles de años; para ellos es un alimento imprescindible por la variedad de platos que se pueden realizar con él y también por su alto contenido proteico.

Su aspecto es similar al del queso fresco, aunque su sabor y textura difieren bastante, ya que varían según las técnicas de cocinado, los aderezos o las especias que se utilicen en su elaboración.

El sabor del tofu es neutro y su textura es algo gomosa. De ahí que se preste a elaboraciones tan diversas como salsas, rellenos, acompañamiento de ensaladas e, incluso, hamburguesas; como es en el caso de la receta que se detalla tras esta breve introducción. Son tan numerosas las formas en las que se puede presentar el tofu, que tan solo es necesaria una pizca de imaginación para conseguir un plato rico y nutritivo. Por sus características, absorbe cualquier sabor que se le añada. Así, si se mezcla con especias picantes, sabe picante; y si se combina con alimentos dulces, puede formar parte de deliciosos postres, como por ejemplo una tarta de chocolate.HAMBURGUESA DE TOFU CON PAN TIERNO DE CALABAZA 1.2.3.JPGEste alimento, tan consumido por los orientales, tiene multitud de propiedades beneficiosas para nuestro organismo. A continuación se citan algunas de ellas:

  • Contiene un altísimo porcentaje de proteínas vegetales de buena calidad. Además incluye los diez aminoácidos esenciales en cantidades suficientes.
  • A pesar de su alto contenido en proteínas, el tofu es un alimento más digestivo que otros alimentos también ricos en proteínas como los huevos, la leche, la carne…
  • No tiene conservantes, colorantes, ni productos químicos y no han sido utilizados antibióticos ni hormonas para su engorde como se hace con el ganado.
  • Posee un elevado contenido en calcio y por ello se recomienda el tofu a mujeres que estén pasando por la menopausia. También es aconsejable para los niños en crecimiento, para la gente con osteoporosis y para las personas con déficit de este mineral.
  • No tiene lactosa, gluten ni colesterol.

Su aporte calórico es muy bajo, contiene aproximadamente 80 KCal por 100 g de producto, 3 g de Hidratos de carbono, en torno a 9 g de Proteínas y entre 4 y 5 g de Grasas. Además, es rico en minerales, destacando entre ellos el Calcio, Hierro, Sodio, potasio y fósforo. También contiene importantes cantidades de vitaminas A,C y B3.

¿Sabías que…?

El tofu es un alimento que contiene lisina en abundancia. La lisina es un aminoácido esencial del que tienen carencias muchos cereales y derivados. En cambio están bien dotados en aminoácidos sulfurados, metionina y cistina, que no son tan abundantes en la soja, y por tanto tampoco en el tofu.

Por este motivo las proteínas de la soja y las proteínas de los cereales se complementan tan bien, y es que la utilización neta de proteínas es aumentada cuando combinamos los cereales con el tofu y otros derivados de la soja.

El tofu se elabora a partir del batido de soja cuajado que se obtiene de las semillas cocidas de la soja. Puede considerarse como carne vegetal o un sustituto vegetal a la carne, porque como se menciona en parrafos anteriores posee un contenido muy grande en proteínas y aminoácidos, que son, además de muy alta calidad ya que se digieren mejor que las de la propia carne.


HAMBURGUESA DE TOFU con pan tierno de calabaza 0.1.JPG
Ingredientes (4 personas):

  • 4 Panecillos tiernos

Hamburguesas de tofu;

  • 350 G Tofu firme 
  • 1 Huevo Grande de corral
  • 75 G Pan rallado
  • 4 Tomates secos
  • Sal y pimienta

Ensalada;

  • Ensalada variada
  • Tomate
  • Cebolla morada
  • Aceitunas negras
  • Queso feta
  • Cilantro fresco

Salsa de aguacate y Cilantro;

  • 1 Aguacate maduro
  • 75 G Queso de untar ligero
  • 1 Ramillete de cilantro fresco
  • Zumo de una lima
  • Sal y pimienta

Elaboración:

Si se desea realizar los panecillos tiernos de calabaza de forma casera, proceder con la receta siguiendo las indicaciones que se describen en éste blog. Para acceder a la recta de forma rápida, pinchar sobre la palabra “Panecillos tiernos de calabaza” que aparece subrayada al inicio de esta página.

  • Salsa de aguacate y cilantro:

Pelar y depositar toda la pulpa del aguacate dentro de un vaso batidor o un recipiente alto.

Añadir el zumo de la lima y triturar con la batidora eléctrica hasta conseguir una textura cremosa.

Incorporar el queso crema, el cilantro ligeramente picado y sazonar con una pizca de sal y pimienta.

Triturar todo el conjunto unos segundos más y reservar la salsa bien tapada dentro del frigorífico.

  • Hamburguesas de tofu:

Envolver el tofu en un paño de cocina limpio, apretar y escurrir para eliminar el exceso de líquido (deben salir aproximadamente 4 cucharadas de fluído, este paso es importante para más adelante conseguir una buena textura en la hamburguesa).

Hidratar los tomates secos en medio vaso de agua muy caliente, hasta conseguir una textura blanda. Cuando estén bien hidratados, retirar el exceso de líquido con ayuda de con un paño de cocina limpio o una trozo de papel absorbente.SONY DSCRallar el tofu y colocarlo en un bol, incorporar el huevo, el pan rallado y el tomate finamente picado. 

Salpimentar la mezcla y unir todos los ingredientes hasta formar una masa manejable.

A continuación, con las manos bien limpias, dar forma a 4 hamburguesas de tamaño uniforme. Para que queden perfectas se pueden usar unos aros de cocina del mismo diámetro que los panecillos tiernos, así una vez cocinadas encajaran a la perfección dentro de los bollitos.

Calentar una sartén antiadherente, añadir unas gotas de aceite de oliva virgen extra y cocinar las hamburguesas durante 3 minutos por cada lado, hasta que queden bien doradas.

  • Ensalada y montaje:

Lavar las hortalizas y secarlas con paño de cocina.

Cortar el tomate, la cebolla y las aceitunas en rodajas finas.

Desmenuzar ligeramente el queso feta.

Abrir los panecillos por la mitad y poner una cucharada de salsa de cilantro en la base de cada uno de ellos.

Encima, disponer las hortalizas frescas; la ensalada, el tomate y la cebolla morada.

Después, incluir las hamburguesas de tofu calientes y sobre ellas, colocar una cantidad generosa de salsa de aguacate y cilantro.

Por último, esparcir por la superficie las aceitunas negras, el queso feta desmenuzado y unas hojas de cilantro fresco picado.hamburguesa de tofu 10.JPGServir de inmediato con las mitades de los panecillos que las cubren a un lado del plato. Se trata de unas hamburguesas visualmente muy atractivas y de este modo se aprovecha su belleza para despertar el interés de los comensales y producirles un apetito voraz.

¡Buen provecho!