LAYER CAKE DE NATA Y FRUTOS ROJOS

SONY DSCSi hubiese que utilizar una sola palabra para definir a este precioso pastel, sería espectacular (dic. que atrae poderosamente la atención por ser extraordinario). En la entrada de hoy presento esta maravilla, se trata de una jugosa y exquisita tarta a capas o Layer Cake de frutos del bosque y nata, con un toque de chocolate blanco. Una combinación irresistible para presentar y degustar en cualquier momento del día o en algún evento social o familiar. Se trata de un pastel lleno de sabor, fresco, en su punto justo de dulzura y relativamente ligero (no resulta pesado ni empalagoso).

Como se ha dado a entender en las líneas anteriores, el significado de Layer cake aparte de ser el título de una película dirigida  por Matthew Vaughn en 2004 (definición de lo primero que aparece en el buscador de Google cuando se formula la pregunta: —¿Que es un Layer Cake?) es un pastel compuesto por múltiples capas de bizcocho unidas entre sí con algún tipo de relleno. Siendo común en la mayoría de ellos una buena capa de cobertura exterior.

La palabra Layer cake se ha adoptado del vocabulario anglosajón, a pesar de que la mayoría de términos de la lengua inglesa tienen su equivalente en español.

Hallar el origen de este tipo de pasteles es complicado, pero al parecer las primeras descripciones en inglés de estos cakes datan de mediados del siglo XIX. Una de las primeras recetas fue publicada en el Cassell’s New Universal Cookery Book (London 1894).

El Layer Cake se suele confeccionar con varias capas de bizcocho unidas por un relleno (mermelada, crema, mantequilla…) y generalmente cubiertas con un glaseado (que combine con el relleno). Pueden ser dos, tres, cuatro o muchas capas más. Los pasteles a capas más clásicos son: La tarta Selva negra, la tarta Dobos, el pastel de Terciopelo rojo (Red Velvet Cake), la tarta Sacher…

También hay recetas de pasteles a capas básicos, dentro de los clásicos o creativos como por ejemplo: El Layer Cake de chocolate, de fresas o de crema. El nombre se complementará con la elaboración pastelera que se utilice en su relleno y/o cobertura.

Para obtener varias capas de bizcocho se puede partir de un bizcocho alto que después se cortará en capas o se pueden hornear por separado las distintas piezas de bizcocho que formarán el pastel. Siendo ésta última la mejor opción para hacer los bizcochos rellenos con varias capas (hasta de ocho o nueve mantos), pues de otro modo puede resultar complicado cortar un solo bizcocho tan fino y recto. Además, hornear varios bizcochos parejos es una técnica que también permite variar el sabor de las capas y hacer así una combinación de diferentes sabores, como por ejemplo un bizcocho blanco y un Red Velvet, ampliando todavía más la gama de posibilidades y variaciones del mismo tipo de pastel.


LAYER CAKE DE NATA Y FRUTOS ROJOS 1.JPGIngredientes (Tarta 15 cm de diámetro):

Bizcocho:

  • 4 Huevos medianos
  • 75 G Azúcar
  • 125 G Harina floja
  • Una pizca de sal
  • 150 Ml Agua
  • 50 Ml Licor de moras

Relleno y cobertura:

  • 200 G Frutos rojos: Arándanos, frambuesas, moras, grosellas + 50 G Azúcar (también se puede usar una mermelada natural de buena calidad)
  • 250 G Nata montada y azucarada al gusto (también se puede adquirir lista para su uso en pastelerías, normalmente por encargo o en grandes almacenes de alimentación. Lo bueno de estos tipos de nata es que suelen ser más firmes y consistentes, lo malo es que se les suele añadir conservantes y estabilizantes para alargar su vida útil y mantenerlas intactas por más tiempo)
  • 125 G Frambuesas frescas
  • Fideos, perlas o  decoraciones de chocolate blanco (opcional)

Elaboración:

  • Bizcocho;

Engrasar un molde de bizcocho (para esta receta se ha utilizado un molde desmontable de paredes altas, de 15 centímetros de diámetro) y enharinarlo ligeramente. Si se quiere asegurar un desmoldado perfecto, poner un círculo de papel de hornear en el fondo, cortándolo a la medida del molde.

Precalentar el horno a 180° C calor arriba y abajo. Colocar la rejilla del horno en su interior de tal manera que cuando se vaya a acomodar el molde del bizcocho, éste quede a media altura.

En un cuenco, tamizar la harina y reservar.

Poner los huevos en un bol grande y batirlos junto al azúcar y la pizca de sal. Para montar los huevos, estos han de estar a temperatura ambiente.

En repostería, con la salvedad de que en la receta se indique lo contrario, siempre se recomienda que los huevos estén templados para que monten de forma adecuada y se integren en las masas de manera correcta.

Un truco para acelerar el montado es hacerlo con el bol colocado sobre un cazo con agua hirviendo, al baño María. Eso sí, es muy importante que el agua no llegue a tocar el bol, pues se podría cuajar el huevo y estropear la mezcla. Se puede usar este método si se dispone de unas varillas eléctricas.

La mejor opción para montar los huevos es con la ayuda de un robot de cocina programado a la máxima velocidad. La mezcla tardará en montar alrededor de 10 minutos (dependerá de la potencia de cada aparato). El compuesto debe triplicar su volumen y alcanzar el punto de cinta (término usado cuando se refiere al dibujo que forma la masa en el momento que escurre sobre la superficie de la mezcla, formando un dibujo o cinta).

Cuando la preparación anterior esté en su punto, añadir la harina y mezclar con una espátula o lengua repostera, siempre con movimientos suaves y envolventes. Hasta que no se aprecien grumos de harina en la masa.

Finalmente, verter la mezcla dentro del molde y alisar la superficie.Una vez el horno haya alcanzado la temperatura adecuada, hornear la preparación durante 20 o 25 minutos y probar si está bien cocido, pinchando el centro con un testador o palillo.

Cuando el bizcocho esté listo, sacarlo del horno y dejarlo enfriar sin desmoldar sobre una rejilla, entre cinco y diez minutos. Hasta que temple; en primer lugar para manejarlo sin riesgo de quemaduras y en segundo lugar porque el bizcocho es frágil y al estar muy caliente podría romperse con facilidad.

Para rellenar este bizcocho se aconseja dejarlo reposar varias horas o un día, envuelto en plástico film transparente de uso alimentario o dentro de una bolsa y conservado en el interior de la nevera. Ganará en firmeza y será más fácil cortarlo y manipularlo. Además, absorberá mejor los líquidos en el momento de empaparlo en almíbar  u otro tipo de fluido antes de ponerle el relleno.

Una vez frío, cortarlo en tres capas del mismo tamaño.layer cake de nata y frutos rojos 4.JPGPreparar un baño para humedecer las tres capas de bizcocho, mezclando el agua con el licor de moras. Calentar el líquido resultante durante unos segundos en el microondas o durante unos minutos en un cazo al fuego y después, pincelar las capas de bizcocho con el fluido templado (no caliente).

Dejar reposar las láminas de bizcocho sobre una rejilla al menos durante una hora, para que enfríen completamente y el licor quede absorbido en su totalidad.

  • Relleno y cobertura;

Poner los frutos rojos y el azúcar en un cazo a fuego medio y calentar la mezcla hasta que el azúcar se disuelva. Opcionalmente, si se desea desechar las pepitas y las semillas de la fruta, triturar la compota con una batidora de brazo y pasar el puré resultante por un chino o colador de malla fina. Dejar enfriar a temperatura ambiente, después se puede refrigerar para que adquiera más consistencia.

Colocar una plancha de bizcocho (reservar la capa de la base del bizcocho inicial para colocar en último lugar, ésta es la más lisa y la más apropiada para la superficie de la tarta) sobre un stand o plato de presentación y untarla generosamente con la compota o la mermelada de frutos rojos. Acto seguido distribuir una buena cantidad de nata montada sobre ella y repetir el mismo proceso con las siguientes capas.

Una vez montadas todas las capas de la tarta, aplicar también nata firme en los laterales.

Finalmente, decorar la superficie de la tarta con frambuesas frescas y de forma opcional también se puede decorar con unos rosetones de nata en la parte superior y unas decoraciones de chocolate blanco adheridas al contorno (en este caso los laterales del pastel se embellecieron con fideos de chocolate blanco).

Una vez finalizada la confección del layer cake, conservarlo refrigerado para que adquiera consistencia y cuerpo. Este tipo de tartas es mejor degustarlas de un día para otro, ya que se compone de varias elaboraciones con distinta textura y de este modo los sabores ganan profundidad.

Espero que disfruteis de este precioso Layer Cake de nata y frutos rojos, es todo una delicia.

BIZCOCHO DE YOGUR CON KIWI

bizcocho de yogur y kiwi 3.JPGQué mejor desayuno para el día de hoy que un rico y esponjoso bizcocho con una buena cantidad de fruta fresca. En casa siempre se apuesta por las masas abizcochadas a las que se les añade un plus de salud con frutas o verduras de temporada. Las frutas y hortalizas que se  emplean en este tipo de elaboraciones suelen ser dulces, por lo que además se puede reducir considerablemente la cantidad de azúcar que normalmente se utiliza en la confección de este tipo de preparaciones. Por otro lado, estos frutos de la tierra contienen un importante porcentaje de agua en su composición, que aporta a las masas una jugosidad irresistible. En esta ocasión, para preparar un bizcocho de 8 o 10 raciones se han incluido cinco estupendas y jugosas piezas de kiwi.

Los kiwis, al igual que el resto de las frutas, constituyen un grupo de alimentos indispensable para la salud y el bienestar; especialmente por su aporte de fibra, vitaminas, minerales y sustancias de acción antioxidante. Pero hay bastante más que decir sobre esta refrescante fruta, porque si se examina de cerca no solo su sabor sino también sus propiedades nutricionales o saludables, se entenderá que el kiwi es un alimento que vale la pena tener en la despensa e incluir de forma regular en la dieta de toda la familia. A continuación, antes de detallar la receta de bizcocho de yogur con kiwi, en este artículo se revisan los nutrientes y las propiedades más destacadas de este atractivo comestible.

El kiwi es un fruto exótico que proviene de las laderas del Himalaya, concretamente de China Continental. No empezó a cultivarse hasta hace unos 300 años pese, a que en China, de donde es originaria esta fruta, crecía de forma silvestre miles de años antes.

Una curiosidad para destacar es que el kiwi es una de las pocas frutas que mantiene su color verde incluso cuando está madura. Esto se debe a su elevado contenido en clorofila que, a diferencia de lo que ocurre con otras frutas, no desaparece en el proceso de maduración. En cuanto al color amarillo, naranja o incluso rojo que se puede observar en algunas variedades de kiwis, se justifica por su alto contenido en unos pigmentos que enmascaran el verde de la clorofila: carotenoides y antocianinas.

A pesar de su aspecto externo poco atractivo, se trata de un fruto muy sabroso, de interesantes propiedades nutritivas y muy saludable.

El kiwi se compone mayoritariamente de el agua. Es de moderado aporte calórico, por su cantidad de hidratos de carbono y destaca por su alto contenido en vitamina C; más del doble que una naranja, y vitaminas del grupo B, entre ellas el ácido fólico. Así mismo es rico en minerales como potasio, magnesio y fibra soluble e insoluble, con un potente efecto laxante;

  • La fibra mejora el tránsito intestinal.
  • La vitamina C interviene en la formación del colágeno, huesos y dientes, glóbulos rojos y favorece la absorción del hierro de los alimentos y la resistencia a las infecciones.
  • El ácido fólico colabora en la producción de glóbulos rojos y blancos, en la síntesis del material genético y en la formación de anticuerpos del sistema inmunológico.
  • El magnesio se relaciona con el funcionamiento del intestino, nervios y músculos, forma parte de huesos y dientes, mejora la inmunidad y posee un suave efecto laxante.
  • El potasio es necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso, para la actividad muscular normal e interviene en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula.

BIZCOCHO DE YOGUR Y KIWI 4.JPGEl kiwi es una fruta fácil de consumir; pelado o partido por la mitad y con ayuda de una cucharilla, resulta muy atractivo y apetecible para quienes no son consumidores habituales de fruta. Por este motivo y debido a sus propiedades nutritivas y al aporte de sustancias de acción antioxidante, su consumo es adecuado para todo tipo de población; niños, jóvenes, adultos, deportistas, mujeres embarazadas o madres lactantes y personas de edad avanzada.

Por su aporte de vitaminas C y ácido fólico, se recomienda especialmente a quienes tienen un mayor riesgo de sufrir carencias de dichos nutrientes: personas que no toleran o le disgustan los cítricos, el pimiento u otros vegetales, que son fuente casi exclusiva de vitamina C o para personas cuyas necesidades nutritivas están aumentadas. Algunas de estas situaciones son: periodos de crecimiento, embarazo y lactancia materna. Igualmente, el tabaco, el abuso del alcohol, el empleo de ciertos medicamentos, el estrés y defensas disminuidas, la actividad física intensa, el cáncer o el sida y las pérdidas digestivas originadas por enfermedades inflamatorias crónicas.

La vitamina C, como antioxidante, contribuye a reducir el riesgo de múltiples enfermedades, entre ellas, las cardiovasculares, las degenerativas e incluso el cáncer. Además, debido a que la vitamina C aumenta la absorción del hierro de los alimentos, se aconseja en caso de anemia ferropénica, acompañando a los alimentos ricos en hierro o a los suplementos de este mineral ya que esto acelera la absorción y recuperación. Así mismo, su riqueza en ácido fólico confiere al kiwi la propiedad de mejorar o prevenir anemias y reducir el riesgo cardiovascular y de espina bífida, un trastorno del sistema nervioso que puede darse en el feto durante los primeros meses de gestación.

Su contenido en fibra le confiere propiedades laxantes. La fibra previene o mejora el estreñimiento, contribuye a reducir las tasas de colesterol en sangre y al buen control de la glucemia en las personas que tienen diabetes. Ejerce un efecto saciante, lo que beneficia a las personas que llevan a cabo una dieta para perder peso. Además, por su abundancia de potasio y bajo aporte de sodio, resultan muy recomendables para aquellas personas que sufren de hipertensión arterial o afecciones de vasos sanguíneos y corazón. Su contenido de potasio, deberán tenerlo en cuenta las personas que padecen de insuficiencia renal y que requieren de dietas especiales controladas en este mineral. Sin embargo, quienes toman diuréticos que eliminan potasio y las personas con bulimia se beneficiarán de su consumo.

Sabías que…

El kiwi colabora a disminuir el nivel de estrés, algunos estudios han comprobado que la vitamina C es útil para reducir el nerviosismo, un efecto que se ve potenciado por la presencia de magnesio, un mineral esencial para nuestro Sistema Nervioso Central.

Esta fruta, al madurar en invierno, aparece en el mercado a partir de octubre y se mantiene en perfectas condiciones hasta mayo. Sin embargo, otras variedades como el kiwi procedente de Nueva Zelanda, también pueden consumirse desde finales de mayo hasta principios de noviembre.

A la hora de comprar esta fruta, hay que elegir ejemplares intactos y sin manchas. Se deben descartar los kiwis muy blandos o dañados porque tienen menos sabor o sabores extraños. El tamaño no influye en la calidad del fruto.

En un lugar fresco, el kiwi puede conservarse durante mucho tiempo siempre que esté protegido contra la deshidratación, por ejemplo con bolsas de uso alimentario. Si se conserva a temperatura ambiente, aguanta hasta 15 días; si se mantiene refrigerado, un mes y si se congela, hasta 6 meses. Si se desea acelerar su maduración, es conveniente dejarlos a temperatura ambiente. La maduración del kiwi es muy lenta, pudiéndose incrementar si se introducen en bolsas junto con manzanas o peras, que desprenden etileno. De este modo, se obtienen los kiwis en su punto de sazón en cuestión de 8 o 10 días.


bizcocho de yogur y kiwi 2.2.JPGIngredientes (8 – 10 raciones):

  • 125 G Yogur Natural sin azúcar (utilizar el envase del yogur como medida para el resto de ingredientes)
  • 1 Medida de azúcar
  • 1 Medida de aceite vegetal (oliva suave, girasol, almendras…)
  • 3 Medidas de Harina de trigo
  • 3 Huevos medianos
  • 10 G Levadura Royal®
  • 5 Kiwis frescos
  • 1 Cda Harina de trigo
  • Almendra laminada (opcional)

Elaboración:

Engrasar un molde para bizcocho (para esta receta se emplea un molde de cerámica de 30 x 10 cm) y enharinarlo ligeramente.

Precalentar el horno a 180°C calor arriba y abajo. Colocar la rejilla del horno en su interior de tal manera que cuando se vaya a acomodar el molde del bizcocho, éste quede a media altura.

Pelar los kiwis, córtalos en trozos pequeños y dejarlos escurrir sobre un colador.

En un cuenco, tamizar la levadura junto a la harina y reservar.

En un bol amplio, poner los huevos con el azúcar y batir la mezcla (preferiblemente con unas varillas eléctricas a máxima velocidad) enérgicamente entre 5 y 10 minutos. Hasta conseguir una pasta mullida de tono blanquecino que haya doblado su volumen.

Incorporar el yogur y el aceite. Continuar batiendo la mezcla a menos intensidad para así, evitar que se reduzca en exceso el preparado esponjoso que se consiguió inicialmente.

Añadir la harina junto a la levadura y mezclar. Este paso se ha de realizar con mucha suavidad y siempre con movimientos envolventes para  impedir que la harina desarrolle el gluten y reste esponjosidad al bizcocho.

Poner el kiwi troceado y bien escurrido dentro de un recipiente profundo y esparcir sobre él la cucharada de harina. Revolver e incorporar a la masa de bizcocho. Mezclar con suavidad y verter todo el preparado dentro del molde.

Opcionalmente, esparcir sobre el bizcocho una cantidad generosa de almendra laminada.

Cuando el horno haya alcanzado la temperatura adecuada, colocar el molde sobre la rejilla que en un principio se dispuso dentro de él y cocer la preparación entre 30 y 40 minutos.

Pasados los treinta primeros minutos (nunca antes) abrir la puerta para comprobar la cocción del bizcocho, con un testador o palillo. Este paso hay que realizarlo con mucha rapidez, para evitar que el horno pierda temperatura y el bizcocho se pueda hundir o bajar.

Cuando el palillo salga limpio y el bizcocho esté bien cocinado, sacarlo del horno y dejarlo dentro del molde entre 5 y 10 minutos.

Pasado el tiempo, desmoldar el bollo, trasladarlo a una rejilla y dejarlo enfriar por completo.

PAN ESPECIAL TORRIJAS

PAN ESPECIAL TORRIJAS 2.2.JPGYa ha llegado la Semana Santa y con ella las costumbres y tradiciones típicas de estas fechas. La Semana Santa es la conmemoración anual cristiana de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús de Nazaret. Por eso, es un período de intensa actividad litúrgica dentro de las diversas confesiones cristianas. Da comienzo el Domingo de Ramos y finaliza el Domingo de Resurrección, aunque su celebración suele iniciarse en varios lugares el viernes anterior (Viernes de Dolores) y se considera parte de la misma el Domingo de Resurrección. En estas fechas del año existen muchas tradiciones, y es que la Semana Santa es una festividad religiosa y como tal tiene una gran carga de costumbrismo. Es cierto que las tradiciones suelen resumirse o tratarse de los ritos que llevamos a cabo en estas fechas, pero también los alimentos y platos que se consumen en esta época son parte de la tradición. En esta ocasión nos detenemos en las torrijas, un alimento muy tradicional que representa uno de los postres más típicos en estas fiestas.

Todo lo que se utiliza para la elaboración de este irresistible dulce son ingredientes naturales cien por cien y para asegurar que realmente así es, en esta página se proporcionan las indicaciones para preparar en casa el pan con el que posteriormente se confeccionarán unas deliciosas y sabrosas torrijas, todo ello de forma artesanal.

Realizar pan en casa es relativamente rápido y sencillo, para obtener buenos resultados sólo se necesita mucha práctica e ingredientes de buena calidad, además de las herramientas adecuadas. Si no se dispone de estas últimas, solo se precisa voluntad y mucha paciencia.pan especial torrijas.JPGEl secreto de unas buenas torrijas está en elegir bien el pan. Tradicionalmente se elaboran con pan duro de varios días, pues es necesario conseguir combinar la suavidad del pan empapado en leche, con la firmeza necesaria para que las torrijas se puedan rebozar y freír sin deshacerse. Si usamos el del día absorberán menos leche, tendrán menos sabor, y además, se romperán con más facilidad y serán difíciles de manejar. Aquí se propone una receta estupenda que cumple con todos los ítem mencionados.

El resultado es de categoría, un pan ideal para preparar unas buenas torrijas. También servirá para utilizar en otras preparaciones. Siendo perfecto para hacer mini bocadillos (en este caso no agregar la ralladura de los cítricos ni la canela), tostadas francesas o simplemente tostado para acompañar con mantequilla y mermelada, con él también se puede elaborar un riquísimo pudín. Desprende un delicioso aroma y posee una miga esponjosa y muy mullida.

El pan especial para la elaboración de torrijas contiene un valor nutritivo excelente debido a los ingredientes con los que se elabora. Su ingrediente básico es la harina, que proporciona energía en forma de hidratos de carbono y proteínas vegetales procedentes del grano del cereal. Contiene huevo; proteínas de alto valor biológico, grasas, lecitina, vitaminas y minerales como el hierro. Leche; que incluye proteínas, grasas, calcio y vitamina B2. La mantequilla y el azúcar incrementan el valor calórico en forma de grasas y azúcares, también necesarios para que el organismo funcione de forma correcta.

El pan es un alimento energético y empleado para postres como las torrijas aún lo es más. Las torrijas son un deleite para el paladar, pero se recomienda su consumo de forma ocasional y en cantidades razonables. Conviene recordar que el azúcar y los dulces producen elevaciones bruscas de los niveles de azúcar (glucosa) en sangre con caídas rápidas. Pero también hay que recordar que todo alimento tiene cabida en una dieta variada y equilibrada, siempre y cuando se trate de personas sanas que no tengan enfermedades que requieran el seguimiento de una dieta especial.

Recordar que este articulo se centra unicamente en la elaboración del pan, las torrijas gozarán de todo el protagonismo en próximas publicaciones. ¡No os perdáis los siguientes post!


PAN ESPECIAL TORRIJAS 3.3.JPGIngredientes (Una pieza de pan para 15-17 Torrijas):

  • 250 G Harina de gran fuerza
  • 75 G Huevos (1-2 unidades)
  • 60 Ml Leche
  • 25 G Azúcar
  • 6 G Sal
  • Ralladura de naranja y limón (opcional)
  • Canela (opcional)
  • 20 G Mantequilla
  • 20 G Levadura fresca
  • Aceite de oliva virgen extra y leche (acabados)

Elaboración:

Amasar aproximadamente 30 minutos todos los ingredientes excepto la mantequilla y la levadura, a mano o a máquina (en este caso utilizar el accesorio gancho de la batidora de mesa o la panificadora en programa “amasado”). Hasta obtener una masa lisa y elástica, que no se pegue en las manos.

Transcurrido el tiempo, cortar la mantequilla en dados pequeños e integrarla en la masa. Este paso es el más delicado y complicado del proceso de amasado, sobre todo si se realiza manualmente. En este caso, requiere periodos de amasado intercalados con periodos de reposo de la masa, con el objetivo de que ésta se relaje y destense. Si el amasado se ejecuta con máquina, en este paso no son necesarios los tiempos de reposo.

Cuando la masa esté casi lista y la mantequilla se haya integrado y absorbido, añadir la levadura fresca disuelta en una cucharada de leche.

Seguir amasando hasta que la levadura se disuelva por completo y se obtenga de nuevo una masa fina y elástica. Se sabrá que que el amasado ha finalizado cuando la masa se despegue perfectamente de las paredes del recipiente del robot de cocina o, si el amasado es manual, no se pegue ni en las manos ni en la mesa de trabajo. Si no es así, significa que aún le falta tiempo de amasado.

Formar una bola con la masa y dejarla reposar, en un bol untado con aceite de oliva virgen extra y tapado con un trozo de film transparente, entre treinta minutos y una hora dentro del refrigerador.

Pasado el tiempo, volcar la masa sobre la mesa de trabajo y extenderla con un rodillo de cocina, hasta lograr un rectángulo 10 cm menor que el molde a usar y con un grosor <5cm (en este caso, el molde empleado medía 30 x 10 cm, lo cual la pieza de masa se confeccionó con 20 cm de largo y una vez enrollada, 7 cm de ancho. Será necesario dejar espacio dentro de la cavidad del molde, porque la masa crecerá en el periodo de levado y aumentará aún más su volumen durante el horneado).

Enrollar la masa, sellar a conciencia el último pliegue para que no se abra durante la fermentación y colocarla en el interior del molde, pincelado con aceite de oliva virgen extra.pan especial torrijas.JPGDejar fermentar el pan en un lugar cálido hasta que doble su volumen inicial (entre dos o cuatro horas).

Tras el periodo de fermentación y levado, precalentar el horno a 180 C calor arriba y abajo.

Hornear el pan, entre 15 y 20 minutos (es aconsejable verter medio vaso de agua o cuatro cubitos de hielo encima de un recipiente estanco o una bandeja profunda colocada sobre la base del horno nada más comenzar el horneado, esto aportará humedad al pan para su correcto desarrollo).

Cuando el bollo haya adquirido un bonito tono dorado, sacarlo del horno, desmoldarlo, pincelarlo ligeramente por todas sus superficies con leche y dejarlo enfriar a temperatura ambiente sobre una rejilla.

Una vez frío, el pan se conserva en perfectas condiciones durante dos o tres días dentro de un recipiente cerrado y guardado en un lugar limpio, fresco y seco. Lo que no se vaya a consumir en las próximas 48-72 horas, se puede congelar en una bolsa o recipiente hermético.

Para su uso en la elaboración de torrijas se recomienda dejarlo reposar al menos 24 horas, así la miga asentara y adquirirá firmeza, siempre en el interior de un envase hermético para evitar que pierda toda la su frescura.PAN ESPECIAL TORRIJAS1.JPG

GOFRES DE CALABAZA

GOFRES DE CALABAZA.JPG¿Qué os parecen estos deliciosos gofres para el desayuno? Como se puede observar en la fotografía, presentan un precioso color anaranjado que es única y exclusivamente proporcionado por el ingrediente estrella de esta receta, la calabaza. Una vez más, en casa nos rendimos ante esta maravilla de la naturaleza y con ella creamos estos deliciosos y jugosos gofres de calabaza. Es estupendo levantarse por la mañana y poder disfrutar de semejante delicia, un desayuno natural, casero y saludable ¿Se puede pedir más?

Como se comenta en otras recetas del blog, la calabaza es una verdura muy versatil que puede utilizarse tanto en platos dulces como en preparaciones saladas. Es una hortaliza ideal para emplear en repostería, ya que su sabor es suave y dulzón y proporciona una jugosidad extra a las masas. En casa, la calabaza está presente como ingrediente principal o complementario en muchos de los menús diarios, ya que se trata de una verdura deliciosa y económica que aporta muchos beneficios para la salud y además, nos encanta su sabor.

Sabías que…

La calabaza es una hortaliza diurética, con un suave efecto laxante, y que protege la capa interna del estómago.

Las calabazas pueden encontrarse de formas muy variadas: esféricas y achatadas, ovaladas, alargadas en forma de botella… El color de la corteza puede ser anaranjado, amarillo, rojizo, verdoso o blanco. Su pulpa o carne, de consistencia dura y sabor azucarado, es generalmente de color anaranjado o amarillo y está repleta de semillas en su parte central.

La calabaza es una hortaliza que pertenece a la familia de las Cucurbitáceas. Esta familia comprende unas 850 especies de plantas casi siempre herbáceas, trepadoras o rastreras, que producen frutos generalmente grandes y protegidos por una corteza firme.

Esta hortaliza procede de la calabaza silvestre originaria de América Central, que fue cultivada durante siglos para aprovechar sus semillas más que para consumirla como tal. Con el tiempo se mejoró su cultivo y surgieron variedades con más pulpa y sabor afrutado. Desde América Central, su cultivo se extendió hacia el norte y el sur del continente, y en el siglo XV los conquistadores españoles la introdujeron en Europa, difundiendo su cultivo con gran rapidez. En la actualidad, se cultiva en terrenos cálidos y húmedos de todo el mundo.

El principal componente de la calabaza es el agua, seguida de hidratos de carbono. Proporciona una cantidad considerable de fibra, provitamina A, vitamina C, potasio y magnesio y en menor proporción folatos, calcio, hierro y zinc.

La calabaza ofrece una cantidad interesante de fibra que le aporta un ligero efecto laxante. Sin embargo, puede originar flatulencia por lo que habrá que probar cómo se tolera en caso de hinchazón y gases intestinales.

Su destacado aporte de betacarotenos (provitamina A), pigmentos que le confieren su característico color anaranjado, hacen que el consumo habitual de calabaza contribuya a prevenir el daño originado por los radicales libres, gracias al carácter antioxidante de estos colorantes naturales. Además, el organismo transforma la provitamina A en vitamina A a medida que éste la necesita. Esta vitamina es necesaria para evitar la disminución de la agudeza visual o trastornos de la visión de origen retiniano.

Todas las variedades de calabaza presentan un importante efecto diurético debido a su elevado contenido en agua y en potasio, y su escaso contenido en sodio. Por ello, su consumo resulta recomendable en caso de retención de líquidos, trastornos renales, cardiovasculares o hipertensión arterial.

La pulpa de la calabaza, por su riqueza en mucílagos, ejerce una acción emoliente (suavizante) y protectora de la mucosa del estómago. Por tanto, su consumo está indicado en caso de acidez de estómago, dispepsia (mala digestión), pirosis, gastritis o úlcera gastroduodenal en fase aguda.

Existen muchas variedades de calabaza, pero las consumidas principalmente por el género humano se clasifican en calabazas de verano y calabazas de invierno:

Las calabazas de verano tienen la piel muy fina, por lo que no es preciso pelarlas para su consumo. Sin embargo, debido a que su contenido en agua es muy elevado, se han de dejar secar o escurrir un poco para evitar que el plato al que se destinan quede aguado. En crudo, picada fina, sirve como ingrediente de ensaladas, bocadillos, entremeses, etc… Además, puede sustituir al pepino en cualquier receta.

En el caso de la calabaza de invierno, de piel gruesa, es preciso pelarla antes de cocinarla. También se eliminan las semillas y la parte central fibrosa para aprovechar únicamente su carne. Las variedades invierno son frecuentemente las más empleadas en repostería para la elaboración de galletas, flanes, pudines, pasteles, mermeladas y confituras.

En ambos casos la carne de la calabaza también se puede consumir cocinada como verdura, cocida, gratinada, aunque la carne es insípida, por lo que es frecuente y conveniente, condimentarla con diferentes hierbas aromáticas.

Dada la gran variedad de calabazas, éstas se pueden encontrar en los mercados durante todo el año. Se deben elegir los ejemplares firmes, con la piel intacta y sin cortes ni daños. Si se van a comprar calabazas de verano, es preferible elegir ejemplares de tamaño medio para que su sabor esté totalmente desarrollado y su carne aún no se haya vuelto amarga y fibrosa.

El tamaño de las calabazas de invierno suele ser grande, por lo que se suelen comercializar en porciones. En este caso, conviene elegir aquellas cuya carne no aparezca demasiado blanda en la zona externa. Una piel brillante puede indicar que aún está inmadura, y si su apariencia es algo áspera, se corre el riesgo de que esté demasiado madura, con lo que su carne tenderá a ser fibrosa. Es preferible que conserve el rabo o pedúnculo, ya que éste evita la pérdida de humedad.

Las calabazas de verano son más perecederas que las de invierno. Su piel fina no proporciona protección a la carne. Por tanto, se han de manipular con cuidado para evitar su deterioro. Se pueden conservar una semana en la nevera envueltas en una bolsa de plástico perforada. Si se congelan, previamente escaldadas, se conservan hasta un mes.

Las calabazas de invierno tienen una vida útil mayor, debido principalmente a su menor contenido en agua y a su piel, que supone una barrera protectora del fruto. Si se mantienen en buenas condiciones y en función de la variedad, se pueden conservar durante 6 meses.

Como norma general, se han de proteger estas hortalizas de focos de calor, frío y luz. No se han de conservar en el frigorífico los ejemplares enteros, aunque una vez cortados en porciones sí se requiere su refrigeración, preferentemente protegidas con un film de plástico. Cuando ya se ha cocinado, la calabaza se puede conservar en la nevera o en el congelador. Si se congela cruda, hay que tener en cuenta que su descongelación supone pérdidas de volumen y humedad.


sin acabar 1.JPGIngredientes:

  • 200 G Harina de trigo floja
  • 1 ½ Cdta Levadura química (Royal®)
  • ½ Cdta Bicarbonato sódico
  • ½ Cdta Sal
  • 2 Huevos (L)
  • 45 G Azúcar superfino
  • ⅛ Cdta Cremor tártaro
  • 240 Ml Buttermilk
  • 1 Cdta Extracto puro de vainilla
  • 125 G Puré de calabaza
  • Mantequilla sin sal, para engrasar

Elaboración:

En España no es nada habitual el uso del buttermilk, por lo que no siempre es fácil encontrarlo en el supermercado, aun así es muy fácil elaborar. Se puede obtener de dos formas diferentes.

  • Mezclar 15 ml de zumo de limón o de vinagre de vino blanco o sidra en 240 ml  de leche y dejar reposar durante un mínimo de quince minutos antes de utilizar.
  • Mezclar 160 ml de yogurt natural (desnatado) en 80 ml de leche y dejar reposar un mínimo de 15 minutos antes de utilizar.

Separar las yemas de huevo de las claras (reservar las yemas). Montar las claras con las varillas (preferiblemente eléctricas) a velocidad media y cuanto empiecen a espumar agregar el cremor tártaro y 30 g de azúcar. Aumentar la velocidad de las varillas y continuar batiendo hasta que adquieran una consistencia firme pero no seca, han de quedar suaves. Reservar.

Poner la harina en un cuenco grande junto a 15 g de azúcar, la levadura química, el bicarbonato sódico y la sal. Mezclar bien con unas varillas hasta combinar todos los ingredientes y reservar.

En otro cuenco grande, mezclar con las varillas las yemas de huevo, el buttermilk, el extracto de vainilla y el puré de calabaza. Hasta conseguir una textura cremosa y uniforme.

A continuación, agregar la mezcla anterior de ingredientes húmedos a la mezcla de ingredientes secos que teníamos reservada y, con ayuda de una espátula o lengua repostera mezclar lo justo, hasta que quede todo más o menos integrado.

Finalmente, incorporar las claras montadas con mucha suavidad y siempre realizando movimientos envolventes para evitar que la preparación pierda aire y volumen.

Una vez la mezcla esté lista, precalentar la gofrera según se indique en el libro de instrucciones del fabricante y engrasar a conciencia el interior de la misma con una pizca de mantequilla, ayudándose de un pincel de repostería (paso que deberá repetirse al inicio de cada tanda).

Cuando las placas de la gofrera estén bien calientes, verter aproximadamente entre 80 y 100 ml de masa en cada cavidad (depende de la forma y tamaño de la gofrera), cerrarla y dejar que los gofres se doren ligeramente en su interior (en este caso tardaron 3 minutos).

Es recomendable mantener la mezcla refrigerada entre tanda y tanda.

Una vez cocidos, sacarlos de la gofrera (recién hechos y en caliente, los gofres pueden resultar frágiles, por este motivo se recomienda retirarlos de las placas con cuidado y con la ayuda de una espátula plana). Después, disponerlos sobre una rejilla para evitar que se genere humedad en la base.gofres de calabaza 2.2.2.JPGServir los gofres aún calientes y en compañía de vuestro topping favorito. En este caso se sirvieron con una bola de helado y sirope natural de arce.

Los gofres que no se vayan a consumir de inmediato (periodo comprendido entre 1 o 2 días) conservarlos a temperatura ambiente bien cubiertos y resguardados del aire, en un lugar fresco y seco. Para devolverles la frescura original, simplemente colocarlos sobre una plancha precalentada, el grill del horno o la tostadora.

Los gofres que se vayan a consumir en un periodo superior al mencionado, se pueden congelar. Para ello, envolverlos individualmente en film transparente y posteriormente en papel de aluminio. Para consumirlos, descongelarlos en la nevera y realizar los mismos pasos que se indican en el párrafo anterior: calentarlos directamente sobre una plancha precalentada, en la tostadora o el grill del horno.

¡Bon appetit!

PANECILLOS TIERNOS DE CALABAZA

pan tierno de calabaza 1.JPGPara una fanática de las frutas y verduras como lo soy yo, estos panecillos tiernos de calabaza son toda una delicia.

La calabaza se encuentra disponible en el mercado durante todo el año y gracias a la gran diversidad existente, se pueden disfrutar en cualquiera de sus épocas, según se trate de variedades de verano o de invierno.

A la hora de elegir, se deben seleccionar los ejemplares maduros y pesados respecto a su tamaño. La piel debe ser lisa y firme. Es preferible que conserven el pedúnculo, para así evitar la pérdida de humedad.

La pieza entera se almacena fuera de la nevera, igualmente tiene que ser un lugar fresco, oscuro y seco. En estas condiciones se conservará alrededor de 2 meses.

Una vez cortada, se la debe colocar en un recipiente hermético o bolsa sellada y conservar refrigerada. Se mantendrá en perfectas condiciones hasta por 3 días.

En casa nos encanta la calabaza, se trata de una de las verduras más versátiles y saludables que existe y por ello es muy recomendable incluirla en la dieta diaria. La pulpa de la calabaza se puede consumir cruda (rallada o picada fina) o cocida (asada, hervida, al vapor, al horno). Debido a su textura cremosa, pulpa anaranjada, sabor suave y ligeramente dulce, puede emplearse para preparar una gran variedad de platos, tanto dulces como salados: panes, tartas, bizcochos, galletas, ensaladas, sopas, guisos, purés, etc.

El fuerte color anaranjado de la calabaza es un indicador de su alto contenido de carotenoides. Los carotenoides provitamina A se transforman en vitamina A en el cuerpo. La vitamina A es esencial para la vista, el crecimiento, el desarrollo de los huesos, el mantenimiento de los tejidos corporales, la reproducción y el desarrollo de las funciones hormonales y de las co-enzimas. Los carotenoides también poseen propiedades antioxidantes protectoras. Entre otras sustancias presentes en las calabazas también se encuentra el potasio y las vitaminas E y C.

La calabaza posee importantes dosis de vitaminas y minerales: Entre ellas se encuentran la Vitamina A , Vitaminas del grupo B; B1, B2, B3, B5, B6 y B9, Vitamina C, Vitamina E, Calcio, Hierro, Cobre, Fósforo, Magnesio, Zinc y Potasio hallándose en una relación óptima.

Sabías que…

Según un estudio de la East China Normal University publicado en 2007, la calabaza es altamente recomendable para diabéticos y personas con riesgo de diabetes. Según el estudio, el extracto de calabaza promueve la regeneración de las células pancreáticas dañadas.

panecillos tiernos de calabaza 2.JPGLa calabaza facilita la eliminación de líquidos, regula el equilibrio hídrico y adelgaza. Como se ha mencionado anteriormente, el color amarillo y anaranjado que esta verdura presenta se debe a los carotenos, el plato preferido del sistema inmunitario.

Las semillas de calabaza, también utilizadas en la receta, esconden grandes propiedades. Hasta el 45% de las mismas están constituidas por valiosos ácidos insaturados, muy necesarios para nuestra respiración celular, la síntesis de la pared celular, el transporte de colesterol, la actividad glandular, la piel y las mucosas.

Las semillas de calabaza ayudan indirectamente a la vitamina D en el metabolismo de calcio y en la transformación de carotenos en vitamina A. Por otro lado las semillas de calabaza están llenas de ácidos nucleicos, los rejuvenecedores de la naturaleza. Estas moléculas, similares a las proteínas, rejuvenecen, reparan las células del organismo y permiten un crecimiento sano.

Sabías que…

Las semillas de calabaza también son una fuente natural de triptófano. El triptófano es esencial para que el cerebro segregue serotonina. La serotonina representa un papel importante como neurotransmisor  en funciones como el sueño, la ansiedad o el apetito. Las pipas de calabaza afectarían favoreciendo el sueño y como ansiolítico natural.

Se recomienda tomar las pepitas de calabaza fuera de las comidas o media hora antes de las mismas para conseguir un mayor beneficio.

Entre las propiedades curativas más destacadas de la calabaza se encuentran las siguientes:

  • Estimula la digestión y desintoxica el intestino.
  • Disminuye la lipidemia y descargan el páncreas.
  • Ayudan a reducir los depósitos de grasa.
  • Tienen una acción diurética que alivia los procesos renales y prostáticos.
  • Fortalece el sistema inmunitario.
  • Tiene un efecto sedante, y finalmente, aporta vitamina A al organismo.

El consumo de la calabaza es adecuado para tratar entre otras, las siguientes afecciones:

  • Inflamación urinaria.
  • Insuficiencia renal.
  • Hemorroides.
  • Dispepsias.
  • Enteritis.
  • Disentería.
  • Estreñimiento.
  • Enfermedades cardíacas.
  • Insomnios.
  • Diabetes.

Por otro lado, sus semillas poseen propiedades antiinflamatorias, emolientes y antiparasitarias. Ayudan a disminuir los efectos de la fiebre, fortalecen el cerebro por su gran riqueza mineral y en casos de parásitos intestinales, se utilizan las pipas de calabaza para acabar con lombrices y tenias.

Como se puede leer, la calabaza aporta multitud de beneficios para la salud y un consumo regular de esta verdura contribuye al buen funcionamiento del organismo humano.

Para finalizar esta breve introducción, a continuación se propone una receta en la que este fruto adquiere todo el protagonismo; cocinando la pulpa de la calabaza integrada en la masa de un pan tierno. Como resultado se obtiene un precioso panecillo anaranjado, jugoso, de sabor delicado y exquisito; todo un lujo. ¡Vamos con la receta!


panecillos tiernos de calabaza 3.JPGIngredientes (12 unidades):

  • 550 G Harina de gran fuerza
  • 100 G Huevo (2 unidad)
  • 200 G Puré de calabaza
  • 60 G Mantequilla
  • 50 G Azúcar
  • 40 G Levadura fresca
  • 10 G Sal
  • Leche, nata o huevo batido para pintar
  • Semillas de calabaza para decorar

Elaboración:

Amasar aproximadamente 30 minutos todos los ingredientes excepto la mantequilla y la levadura, a mano o a máquina (en este caso utilizar el accesorio gancho de la batidora de mesa). Hasta obtener una masa lisa y elástica, que no se pegue en las manos.

Después, cortar la mantequilla en dados pequeños e integrar en la masa. Este paso es el más delicado y complicado del proceso de amasado, sobre todo si se realiza de forma manual. En este caso, requiere periodos de amasado intercalados con periodos de reposo de la masa, con el objetivo de que esta se relaje y destense.

Cuando la masa esté casi lista y la mantequilla se haya integrado y absorbido, añadir la levadura fresca disuelta en una cucharada de agua.

Seguir amasando hasta que la levadura se disuelva por completo y se obtenga de nuevo una masa fina y elástica. Se sabrá que que el amasado ha finalizado cuando la masa se despegue perfectamente de las paredes del recipiente del robot de cocina o, si el amasado es manual, no se pegue ni en las manos ni en la mesa de trabajo. Si no es así, significa que aún le falta tiempo de amasado.

Formar una bola con la masa y dejarla reposar, en un bol untado con aceite vegetal y tapado con un trozo de film transparente, durante una hora dentro del refrigerador.

Pasado el tiempo, volcar la masa sobre la mesa de trabajo, dividirla en porciones de 80 o 90 gr cada una y darles forma de bola.

Disponer unas hojas de papel siliconado (especial horneados) sobre unas bandejas de horno y  colócalas sobre una superficie amplia y que no se vaya a utilizar durante un mínimo de tres o cuatro horas.

Colocar las piezas sobre el papel siliconado, colocando el pliegue en la base y dejando un espacio aproximado de 10 cm entre unas y otras.

Cuando se tengan formadas todas las piezas, pintarlas con leche, nata o huevo batido y esparcir sobre ellas las semillas de calabaza.

Cubrir los panecillos con un paño de cocina fino y ligero y dejarlos fermentar, hasta que doblen su volumen inicial (entre dos o cuatro horas).

Tras el periodo de fermentación, precalentar el horno a 210 C calor arriba y abajo.panecillos tiernos de calabaza 4.4,.JPGHornear por tandas las bandejas con los panecillos, entre 10 y 15 minutos (es aconsejable verter medio vaso de agua o tres o cuatro cubitos de hielo encima de la bandeja base del horno nada más comenzar el horneado, esto aportará humedad al pan).

Cuando los bollos adquieran un bonito color dorado, sacarlos y dejarlos enfriar a temperatura ambiente sobre una rejilla.

Una vez fríos, los panes que no se vayan a consumir en las próximas 48 horas, se pueden congelar en bolsas o recipientes herméticos.

BARRITAS DE AVENA CON FRUTOS SECOS Y FRESAS

BARRITAS DE CEREALES CON FRESA.JPG¿Necesitas un aporte extra de energía? Si es lo que estás buscando; estas barritas caseras de avena con frutos secos que se proponen en esta entrada son una opción sensacional. Resultan deliciosas, saciantes y muy sanas; cada barrita de aproximadamente 25 gr tan sólo aporta alrededor de 110 kcal. Esta propuesta es una excelente alternativa si se precisa un tentempié placentero y saludable a media mañana.

La avena al igual que el resto de cereales comestibles es una de las familias más importantes para la alimentación humana y cuyos frutos son granos secos y ricos en almidón, un hidrato de carbono complejo fuente de energía para nuestro organismo.

Se trata de uno de los cereales más ricos en proteínas, grasas (casi el doble que el trigo), hidratos de carbono, vitamina B1 o tiamina (necesaria para el buen funcionamiento del sistema nervioso) y, en menor proporción, aporta otras vitaminas del grupo B. Así mismo contiene minerales como fósforo, potasio, magnesio, calcio y hierro, estos dos últimos de peor aprovechamiento que los procedentes de alimentos de origen animal.

La avena en concreto aporta 335 calorías por cada 100 gramos, 12 g de proteínas, 60 g de hidratos de carbono, 6 g de fibra, 7,1 gramos de grasas, 79,6 mg de calcio, 5,8 mg de hierro y 0,52 miligramos de tiamina.

Sabías que…

La avena es una de las mejores fuentes de energía que existen, por lo que se recomienda consumir a primera hora de la mañana o antes del mediodía, sobre todo para aquellas personas que trabajan muchas horas fuera de casa, tienen que estudiar para un examen, realizan ejercicio o practican actividades que requieren esfuerzo físico.

Sus proteínas son deficitarias en los aminoácidos esenciales lisina y treonina, pero contiene en cantidades elevadas metionina, por lo combinada con legumbres (deficitarias en metionina) o con leche (deficitaria en aminoácidos azufrados), se obtienen proteínas completas de valor equiparable a las de la carne, el pescado o los huevos.

El 80% del total de grasas que contiene son insaturadas y en ella abunda el ácido graso esencial linoleico (omega-6). Otros componentes grasos son el avenasterol, un fitosterol que se sabe contribuye a reducir los niveles de colesterol en sangre al disminuir su absorción a nivel del intestino y la lecitina, necesaria para el buen funcionamiento del sistema nervioso y que también contribuye a reducir las tasas de colesterol en sangre.

Su hidrato de carbono mayoritario es el almidón, pero también contiene pequeñas cantidades de fructosa (el azúcar característico de las frutas y de la miel) y en cantidades significativas, fibra. Hay dos tipos de fibra, los mucílagos y la que está presente en el salvado de la avena. Los mucílagos, lubrifican y suavizan el tracto digestivo y la fibra del salvado, posee un suave efecto laxante y contribuye a reducir las tasas de colesterol en sangre, mediante un mecanismo similar al del fitosterol avenasterol.

Así mismo, contiene un alcaloide no tóxico, la avenina, de efecto sedante para el sistema nervioso.

Se consume tanto el cereal completo (copos de avena) como el salvado (fibra soluble) y también se emplean la paja y las semillas con fines terapéuticos.

Combate las afecciones del sistema nervioso; gracias a su contenido de almidón (en el organismo libera glucosa, principal combustible de nuestro sistema nervioso), ácidos grasos esenciales (linoleico), lecitina, fósforo, vitamina B1 o tiamina y avenina, esta última sustancia de acción sedante. Posee un efecto tonificante y equilibrante del sistema nervioso, por lo que su consumo es adecuado en caso de: nerviosismo, fatiga o astenia, insomnio y situaciones de estrés.

Reduce las alteraciones digestivas; debido a su aporte de mucílagos que suavizan la mucosa del tracto gastrointestinal y su alta digestibilidad, su consumo es beneficioso en caso de
gastritis y úlcera en etapa de remisión y en otras afecciones digestivas.

Su ingesta es recomendable en caso de diabetes; ya que posee fibra que contribuye a mantener la glucemia (niveles de azúcar en sangre) en límites normales.

Del mismo modo su toma ayuda en enfermedades cardiovasculares; por su contenido en grasas insaturadas, avenasterol, fibra y lecitina, sustancias que contribuyen a reducir las tasas de colesterol en sangre.

En casos de celiaquía o intolerancia al gluten no es recomendable su consumo ya que aunque en pequeñas cantidades, sí contiene glúten.


barritas de cereales 3.JPGIngredientes:

  • 60 G Copos de avena
  • 40 G Avena inflada
  • 12 G Salvado de avena
  • 65 G Frutos secos al natural variados (nueces, pistachos, avellanas, almendras, cacahuetes, anacardos…)
  • 75 G Miel
  • 15 G Aceite de nuez o vegetal (almendra, avellana, oliva, girasol…)
  • Mermelada natural de fresa (preferiblemente ligera)

Elaboración:

Pelar los frutos secos y retirarles la piel que los cubre, picarlos con un cuchillo y depositarlos en cuenco amplio.

Añadir la avena inflada y el salvado de avena.

Poner los copos de avena en una sartén a fuego medio y tostarlos ligeramente. Dejar templar e incorporarlos a la mezcla.

Agregar la miel y el aceite de nuez o vegetal y mezclar con una espátula o lengua repostera.

Llevar la preparación al microondas y calentarla durante 15 o 20 segundos a máxima potencia (si no se dispone de microondas, verter la preparación en un cazo y calentarla a fuego suave durante unos minutos).

Después, remover el conjunto de ingredientes hasta formar una pasta.

Disponer un molde sobre la mesa de trabajo (para formar estas barritas se ha empleado un molde de silicona apto para horno, con forma de barritas: Molde de silicona My Snack – Silikomart . También irá perfecto un molde de 30×10 o 20x20cm).

Verter la mitad de mezcla en las cavidades del molde y prensarlo lo máximo posible, untar sobre ella una fina capa de mermelada de fresas, cubrir con el resto de la mezcla de avena y frutos secos y prensarlo de nuevo. Se ha de obtener una masa firme y compacta.

Precalentar el horno a 180C, calor arriba y abajo.

Cuando el horno haya alcanzado la temperatura adecuada, colocar el molde en su interior y hornear la preparación durante 20 minutos. Cuando los bordes comiencen a dorarse, retirar el molde de inmediato y dejar enfriar sobre una rejilla sin desmoldar las piezas.

Una vez frías, desmoldar las barritas. Teniendo en cuenta que si se ha horneado toda la preparación en un sólo molde, habrá que cortar en porciones de 10×2,5 cm y 25 gr de peso con un cuchillo afilado.

Las barritas de cereales se conservan durante varios días almacenadas dentro de una caja metálica o envueltas con papel de aluminio dentro de cualquier recipiente plástico y hermético; guardado en lugar oscuro, lejos de fuentes de calor y humedades.BARRITAS DE CEREALES CON FRESA 2.JPG

MAGDALENAS INTEGRALES CON ARÁNDANOS

MAGDALENAS INTEGRALES CON ARÁNDANOS.JPG¿Quien dijo que comer sano es aburrido? En la entrada de hoy presento una deliciosa receta de magdalenas integrales con arándanos (frutos silvestres que contienen muy pocos azúcares, son ricos en vitaminas, minerales, potentes antioxidantes y flavonoides). Una magnífica forma de comenzar el día de manera saludable. Los alimentos integrales, comparados con sus homólogos refinados, son más ricos en nutrientes, como vitaminas y minerales, en fibra y otros muchos compuestos fitoquímicos y bioactivos con reconocidos beneficios para la salud. El consumo regular de cereales integrales contribuyen a la reducción de los factores de riesgo relacionados con enfermedades crónicas, en especial de enfermedades cardiovasculares, diabetes de tipo 2 y ciertos tipos de cáncer, así como varias enfermedades gastrointestinales.

Sabías que…

Los cereales integrales, al no estar refinados, contienen todas las partes del grano: La envoltura exterior, rica en fibra. El germen, con vitaminas del grupo B y minerales como el hierro, el zinc o el selenio. El endosperma, constituido sobre todo por hidratos de carbono complejos.

El grano entero que poseen los cereales integrales contienen ácidos grasos esenciales y compuestos fitoquímicos de tipo fenólico, fitoestrógenos y lignanos, entre otros. Tales son los efectos del refinado, que un estudio publicado en la revista oficial de la Academia de Nutrición y Dietética estadounidense reveló que, mientras el pan blanco contiene ocho sustancias fitoquímicas, en el pan integral se pueden contar hasta 800. Este entramado de nutrientes, fibra y fitoquímicos sería el responsable de las ventajas de los alimentos integrales sobre la salud.

Al contrario de lo pensado en ocasiones, la fibra no sería la única responsable de tantos beneficios. Los estudios prospectivos realizados en amplias muestras de la población indican que la reducción de los eventos cardiovasculares es mayor de lo esperable, como consecuencia de las acciones metabólicas de la fibra.

El conocimiento de los beneficios de los cereales integrales por parte de los ciudadanos es insuficiente, lo cual afecta, como es lógico, a su consumo. Siendo este grupo de alimentos en nuestro entorno, sin duda, minoritario.

El Instituto Nacional de Cáncer estadounidense define la fibra, de forma sencilla y comprensible, como la parte de la fruta, vegetales, legumbres y granos enteros de cereales que no puede digerir el sistema digestivo humano. Las ventajas de la fibra para el organismo responden al hecho de que sea un compuesto no digerible. A través de diversos mecanismos, ha demostrado influir en los niveles de colesterol, glucosa e insulina en sangre, incrementar el volumen de las heces y promover la evacuación normal, entre otros. En general, se puede afirmar que, al animar a los ciudadanos a comer alimentos de origen vegetal ricos en fibra, se puede tener un impacto significativo en la prevención y el tratamiento de dolencias como la obesidad, la enfermedad cardiovascular, la diabetes tipo 2, el estreñimiento e, incluso, algún tipo de cáncer. A más fibra dietética, menos enfermedades crónicas.MAGDALENAS INTEGRALES CON ARANDANOS.JPGLos cereales integrales se caracterizan por ser unos alimentos naturales y saludables que no deberían faltar en una dieta equilibrada y variada, dado que aportan nutrientes esenciales para el organismo humano. Además de ser ricos en fibra, son alimentos ricos en hidratos de carbono de absorción lenta, con lo que además de saciar el apetito, ayudan a controlar el peso.

Recientemente y desde hace ya algún tiempo, se están poniendo en marcha una serie de campañas publicitarias que, si bien persiguen el objetivo de aumentar el número de ventas de esas mismas compañías, ayudan a que la población en general conozca algunos de los beneficios y las diferentes propiedades de aumentar el consumo tanto de fibra en sí como de cereales integrales.

Durante siglos, cereales como el arroz, el trigo, el maíz, el centeno y la avena han sido elementos fundamentales en la dieta de nuestros antepasados. De ahí que, desde siempre, los cereales se hayan constituido como unos productos naturales alimenticios indispensables en cualquier dieta.

Sin embargo, a día de hoy muchos de los alimentos que, presuntamente, serían buenos para la salud, están elaborados con cereales refinados, lo que significa que las partes exteriores del grano, el salvado y el germen, se eliminan al triturar los cereales en la molienda, conservando el albumen, compuesto principalmente de fécula, que se muele para obtener harina blanca.

Básicamente se podría definir a los cereales integrales como a aquellos cereales que no han sido sometidos a ningún proceso de refinamiento, de manera que el grano del cereal conserva absolutamente todas sus partes. Pero no son los únicos. También se pueden denominar como cereales integrales a aquellos granos que solo han perdido su cascarilla externa, pero sin embargo conservan todo el germen y la mayor parte de su fibra, por lo que es un alimento tremendamente rico en vitaminas y minerales.

Tras docenas de estudios llevados a cabo desde hace décadas, se conoce que los cereales integrales son ricos en fibra, vitaminas del grupo B, en vitamina E, tiamina, riboflavina, niacina y en minerales como el hierro, zinc, cobre, magnesio, selenio y fósforo.

Además estos cereales aportan hidratos de carbono complejos (mucho mejores que los hidratos de carbono simples, con un alto índice glucémico), proteínas y distintas sustancias protectoras como los lignanos, que son fitoestrógenos vegetales con diferentes propiedades contra las enfermedades cardiacas y el cáncer.

A continuación se citan sus beneficios más destacados para la salud:

  • Ayuda a mejorar nuestro tránsito intestinal; precisamente por su elevado contenido en fibra vegetal, que se encuentra sobre todo en las capas externas del grano del cereal, se trata de un alimento ideal para mejorar el tránsito intestinal, favoreciéndolo de forma tremendamente positiva. Por ello es un alimento interesante y adecuado en caso de estreñimiento, porque ayuda a que las heces tiendan a ser más blandas, mejorándolo.
  • Reducen los niveles elevados de colesterol y triglicéridos; un consumo regular de cereales integrales es útil a la hora de reducir los niveles altos de grasas en la sangre (en particular tanto colesterol como triglicéridos), que suponen un riesgo cardiovascular muy serio cuando dichos niveles son muy elevados, o cuando se mantienen en el tiempo. De hecho, cuando se tiene el colesterol o los triglicéridos elevados no suelen aparecer síntomas hasta que es demasiado tarde, motivo por el cual es imprescindible realizar análisis de sangre de forma rutinaria y regular.
  • Previene algunos cánceres, en especial el cáncer de colon; es conocido desde un punto de vista científico que los cereales integrales ayudan a prevenir el cáncer de colon, dado que la fibra al aumentar el ritmo intestinal favorece y mejora una evacuación de las heces más rápido, de forma que las toxinas presentes en las heces son desechadas antes de que el organismo pueda absorberlas. Es más, también es conocido que ayuda a reducir otros tipos de cáncer, como por ejemplo el cáncer de próstata y de mama, gracias a que contienen lignanos, que inhiben el desarrollo de los estrógenos (al parecer responsables del desarrollo de células cancerosas).

En resumen, estos son los beneficios más destacados que aportan los cereales integrales:

  • Ayudan a reducir los niveles de colesterol alto.
  • No engordan, al no aportan calorías de grasas y azúcares, sino energía.
  • Reducen el riesgo de mortalidad.
  • Protegen el corazón.
  • Promueven el buen funcionamiento de los intestinos.
  • Disminuye la glucosa en la sangre, por lo que, entre otros aspectos, son claramente recomendables para las personas diabéticas.
  • Mantienen la alcalinidad del organismo, liberando la acidez y protegiendo la dentadura.

Consejo :

Si no se está muy acostumbrado a tomar cereales integrales, se recomienda comenzar con pequeñas ingestas, e ir aumentándolas de manera paulatina.


muffins integrales con arandanos 2.JPGIngredientes:

  • 210 G Harina integral de trigo
  • 125 G Azúcar de caña integral
  • 150 Ml Aceite vegetal (girasol, nueces, almendras u oliva suave)
  • 60 Ml leche desnatada
  • 125 G Huevos frescos (tres unidades t.M)
  • 8 G Levadura en polvo Royal®
  • 125 G Arándanos frescos
  • 2 Cdas Salvado de avena (opcional)

Elaboración:

Antes de comenzar, se recuerda que todos los ingredientes han de estar a temperatura ambiente y los utensilios limpios y secos.

Poner los huevos y el azúcar en un bol amplio y batir con unas varilla enérgicamente (si se dispone de robot de cocina o varillas eléctricas, en esta receta se recomienda su uso), hasta que la mezcla aumente y presente una textura esponjosa y de color pálido.

Bajar la intensidad en el batido e incorporar la leche y el aceite vegetal.

Agregar la harina integral y la levadura química. Mezclar lento y suave, removiendo el tiempo justo para que la masa quede homogénea.

Tapar el cuenco con un paño o plástico film transparente de uso alimentario y dejar reposar la masa dentro de la nevera una o dos horas como mínimo (se puede dejar refrigerada hasta el día siguiente e incluso durante dos o tres días).muffins integrales con arandanos.JPGPrecalentar el horno, programar 250 C de temperatura calor arriba y abajo. Colocar  dentro del horno la rejilla de tal forma que cuando se horneen las magdalenas, éstas queden a media altura.

Sacar la masa del refrigerador y mezclar enérgicamente con una lengua repostera o espátula.

Añadir a la masa las 3/4 partes de los arándanos (el resto se utilizarán en la decoración final) e integrarlos con mucha suavidad en la preparación.

Disponer una bandeja de horno y sobre ella colocar los moldes o cápsulas.

Resultado de imagen de moldes para muffinsSi las cápsulas son de papel flexible o estriado será conveniente colocarlas sobre un molde con cavidades de las mismas características que el que se muestra en la fotografía. Estos moldes se pueden encontrar de diferentes tamaños y medidas y es fácil adquirirlos en las grandes superficies de alimentación, por internet o en tiendas especializadas. Con ello se evitará que los muffins pierdan la forma durante el horneado.

Con un sacabolas de helado o cucharón, llenar los moldes o cápsulas hasta 3/4 partes de su capacidad. Después, colocar sobre cada magdalena dos o tres arándanos y espolvorear sus superficies con salvado de avena.

Cuando el horno haya alcanzado la temperatura adecuada, introducir la bandeja en su interior y hornear los bollos bajando la temperatura a 210 C entre 14 y 16 minutos (el tiempo de horneado dependerá del tamaño de las piezas y las características del horno).

Cuando la superficie de las magdalenas esté ligeramente dorada, comprobar su cocción pinchandolas con un testador o palillo. Si éste sale sin restos de masa, retirarlas, colocarlas sobre una rejilla y dejarlas enfriar por completo.

Las magdalenas se conservan en perfectas condiciones  durante varios días dentro de un recipiente hermético, en un lugar fresco, seco y alejado de fuentes de calor. MAGDALENAS INTEGRALES CON ARANDANOS 3.JPG

ROSCÓN DE REYES

RECETA-ROSCON DE REYES 1.5.JPGCon la llegada de los reyes magos ayer se dieron por finalizadas las fiestas de Navidad. Y en casa como manda la tradición en los últimos años, se rindió homenaje al día más deseado por los más pequeños (y no tan pequeños) con este fabuloso roscón artesano relleno de nata. Una verdadera delicia que nada tiene que envidiar a los comerciales; todo lo contrario. Como vengo escribiendo desde los comienzos del blog, las ventajas de preparar los alimentos en casa de forma artesanal son numerosas: las recetas se pueden adaptar a los gustos de los comensales y se pueden controlar los ingredientes en casos de intolerancias o enfermedades, sustituyendo (siempre respetando las medidas y proporciones de líquidos y sólidos) los componentes conflictivos por productos más adecuados a las necesidades de los convidados.

Como es costumbre en este blog, antes de detallar la receta del roscón de reyes, se presenta un breve resumen acerca de la historia y peculiaridades del producto en cuestión, en este caso de este dulce tan laborioso como exquisito.

El origen del roscón en realidad no tiene nada que ver con la llegada de los Reyes Magos a Belén para adorar al Niño, sino que parece estar relacionado con las saturnales romanas, éstas eran fiestas dedicadas al dios Saturno con el objeto de que el pueblo romano en general pudiera celebrar los días más largos que empezaban a venir tras el solsticio de invierno. Para estos festejos se elaboraban unas tortas redondas decoradas con higos, dátiles y miel, que se repartían por igual entre los plebeyos y los esclavos.

El pastel que hoy en día se elabora en España tiene forma de rosca, más o menos imitando una corona real, cubierto de frutas escarchadas, que semejan las joyas de la corona, y lleva escondida en su interior una pequeña sorpresa, a veces de gran lujo y valor. La tradición dice que quien la encuentra tiene que pagar el roscón. Se cree que la sorpresa representa al Niño Jesús, que tuvo que ser escondido y protegido en los días de su Nacimiento. En algunos lugares se incluyen dos sorpresas: una haba seca y una figurita. Si se encuentra el haba se ha de pagar el roscón o si no pagar el próximo, mientras que si se halla la figurilla se adquiere el derecho a ser coronado.

La receta del roscón de reyes es antigua en el mediterráneo y también se encuentran dulces semejantes en la Provenza francesa. Cuenta la leyenda que el rey francés Luis XV quedó encantado con el roscón y se dedicó a propagarlo, con una moneda en su interior como sorpresa, entre la aristocracia francesa y europea. Así fue como llegó a España, de manos de la Casa de los Borbones, donde recibió una excelente acogida. Pronto la costumbre pasaría de los nobles al pueblo llano, siendo Madrid y Sevilla importantes baluartes de esta obra maestra de la repostería. Poco a poco, todo el país e Hispanoamérica se fueron dejando seducir por su sabor único y actualmente es costumbre en muchos países merendar el Roscón de Reyes con chocolate los días 5 y 6 de Enero.

El bollo se elabora con harina, levadura de panadero, leche, huevos, agua de azahar, mantequilla, azúcar y sal principalmente, aunque se pueden añadir otros ingredientes, como el anís o cualquier aromatizante al gusto. La decoración es otro de sus puntos fuertes ya que le aporta un aroma impecable, un sabor más atrayente y un colorido vistoso. Para la decoración y aromatización se usa naranja natural con piel, ralladuras de limón, frutas confitadas (guindas, calabaza…), azúcar y almendras laminadas. Dicen que la fruta confitada, de color rojo y verde, son el símbolo que representa las gemas y esmeraldas que los Reyes de Oriente llevaban en sus túnicas.

Este dulce manjar es actualmente, el dulce típico e insustituible para estas fechas Navideñas en España y en otros muchos lugares. Suele gustar a todo el mundo por su variedad: sin relleno o relleno de nata, crema pastelera, chocolate, trufa… Hay que decir que el clásico es sin relleno o relleno con nata pero con el tiempo van surgiendo cada vez nuevas y más variedades.


SONY DSCIngredientes (2 roscones de 500 G):

  • 500 G Harina de gran fuerza
  • 3 Huevos (150 gr)
  • 50 G Azúcar común
  • 60 G Mantequilla
  • 60 Ml Agua de Azahar
  • 50 Ml Leche
  • 35 G Levadura fresca de panadería
  • 10 G Sal
  • Ralladura de un limón
  • Ralladura de una naranja
  • 1 Huevo batido para pintar
  • Fruta escarchada, guindas, almendra laminada, azúcar perlado o común para decorar (opcional)
  • Nata montada, trufa montada, crema pastelera, cabello de angel para rellenar (opcional)

Elaboración:

Amasar aproximadamente 30 minutos todos los ingredientes excepto la mantequilla, la levadura y los ingredientes para pintar, decorar y rellenar, a mano o a máquina (en este caso utilizar el accesorio gancho de la batidora de mesa o la panificadora en programa “amasado”). Hasta obtener una masa lisa y elástica, que no se pegue en las manos.

Transcurrido el tiempo, cortar la mantequilla en dados pequeños e integrarla en la masa. Este paso es el más delicado y complicado del proceso de amasado, sobre todo si se realiza de forma manual. En este caso, se requiere periodos de amasado intercalados con periodos de reposo de la masa, con el objetivo de que ésta se relaje y destense. Si el amasado se ejecuta con máquina, en este paso no son necesarios los tiempos de reposo.

Cuando la masa esté casi lista y la mantequilla se haya integrado y absorbido, añadir la levadura fresca disuelta en una cucharada de leche.

Seguir amasando hasta que la levadura se disuelva por completo y se obtenga de nuevo una masa fina y elástica. Se sabrá que que el amasado ha finalizado cuando la masa se despegue perfectamente de las paredes del recipiente del robot de cocina o, si el amasado es manual, no se pegue ni en las manos ni en la mesa de trabajo. Si no es así, significa que aún le falta tiempo de amasado. El siguiente paso para garantizar una estructura perfecta de la miga, consiste en realizar la prueba de la membrana. Para entender este término y proceder de forma correcta, se aconseja visualizar el vídeo que se muestra a continuación, pinchando sobre el siguiente enlace.

Formar una bola con la masa y dejarla reposar, en un bol untado con aceite vegetal y tapado con un trozo de plástico film transparente, entre treinta minutos y una hora dentro del refrigerador.

Pasado el tiempo, volcar la masa sobre la mesa de trabajo y dividirla en dos, formando un par de bolas con la masa.

Disponer dos hojas de papel siliconado (especial horneados) sobre un par de bandejas de horno y colocarlas sobre una superficie amplia y que no se vaya a usar durante mínimo de tres o cuatro horas.

Untarse las manos con unas gotas de aceite y tomar entre ellas una de las porciones de masa. Con los dedos abrir un agujero en el centro y estirar la masa hasta formar un rosco con un agujero central amplio, aproximadamente de 15 cm de diámetro.

Colocar la pieza sobre el papel siliconado, con el pliegue hacia abajo.

Proceder del mismo modo con la otra bola de masa y cuando se tengan formadas las dos piezas, pintarlas con huevo batido.

Esperar unos minutos a que el lacado quede prácticamente absorbido por los roscos y cubrirlos con un paño de cocina fino y ligero. Dejarlos fermentar, hasta que hayan doblado su volumen inicial, entre dos y cuatro horas (depende de la temperatura a la que se encuentre la sala, lo óptimo sería entre 26 y 30 C).SONY DSCTras el periodo de fermentación, precalentar el horno a 190 C calor arriba y abajo.

Al mismo tiempo pintar de nuevo los roscones con huevo batido y decorarlos con las frutas escarchadas, las guindas, la almendra y el azúcar perlado o común (humedeciendo éste último con una gotas de agua) según preferencias.

Hornear los roscones durante 15 o 20 minutos (es aconsejable verter medio vaso de agua o cuatro cubitos de hielo encima de la bandeja base del horno nada más comenzar el horneado, esto aportará humedad al bollo).

Cuando los roscos hayan adquirido un bonito tono dorado, sacarlos y dejarlos enfriar a temperatura ambiente sobre una rejilla.

Una vez fríos, si se desea se pueden rellenar con nata o trufa montada, crema pastelera, cabello de angel…

Los roscones se conservan en perfectas condiciones durante dos o tres días dentro de recipientes cerrados y guardados en un lugar limpio, fresco y seco. Si no se van a consumir en las próximas 48-72 horas, se pueden congelar en bolsas o recipientes herméticos.

MANTECADOS DE ALMENDRA

MANTECADOS DE ALMENDRA 0.0.JPGEl mantecado es un dulce típico de la repostería española, caracterizado por ser amasado con manteca de cerdo y consumido en cualquier época del año, especialmente en Navidad.

Los mantecados nacen en Andalucía, concretamente en la zona de Estepa y Antequera donde se sostiene una guerra incruenta respecto a la autoría original. Batalla que aún se sostiene en lo histórico, pero que  Estepa gana sobradamente en lo comercial: no en vano actualmente los mantecados de Estepa gozan de una Indicación Geográfica Protegida que reconoce su valor y distinción. La denominación “Mantecados de Estepa” se ha utilizado de forma tradicional para designar un tipo de dulce navideño, elaborados en Estepa. Estos dulces se llevan fabricando con la misma receta desde hace más de cien años.

Los mantecados se presentan en forma de piezas de masa horneada, obtenida a partir de la mezcla de harina de trigo, manteca de cerdo y azúcar glas, como ingredientes comunes, complementados con otros en función de la variedad; canela, aceite de oliva, almendra, cacao, coco, limón, avellana, vainilla etc…

Son de color marrón tostado, compactos en su exterior y tiernos en el interior, con la superficie ligeramente cuarteada y suaves al paladar.

El origen de los mantecados data del siglo XVI propiciado por el excedente de cereales y manteca de lechón que se daba en dicha parte de Andalucía y su gran popularidad ha ido favoreciendo su extensión por otras regiones y localidades de España.

La historia de los mantecados y los polvorones se describe con más detalle en el articulo publicado anteriormente en este blog. En la entrada mencionada, con título Polvorones de canela también se encuentra otra variante de estos dulces tan tradicionales y exquisitos.

MANTECADOS DE ALMENDRA 3.JPGElaborar este tipo de dulce en casa es muy fácil. Los ingredientes se pueden adquirir en cualquier gran superficie de alimentación siendo todos ellos de bajo coste. Si decides preparar la receta que se detalla a continuación, podrás comprobar lo sencillo que resulta preparar los mantecados de forma artesanal.

No se puede imaginar lo buenos que resultan, son un verdadero manjar y sólo por ello merece la pena dedicarle un poco de tiempo a la receta. ¿Cómo? ¿Qué no te crees que estos polvorones salen riquísimos de tu propio horno? Yo de ti no me lo pensaría demasiado y me pondría manos a la obra de inmediato. Con estos deliciosos mantecados dejarás con la boca abierta a tus familiares e invitados y seguro que todos ellos reclamarán la receta. Más aún si se los ofreces envueltos de esta forma tan profesional (como se puede ver en las fotografías).

En esta ocasión los dulces se presentan cubiertos con papeles de cera destinados especialmente para la exhibición y conservación de los mantecados. Se pueden adquirir en tiendas especializadas o por internet y su precio es razonable y asequible. Se comercializan en paquetes de aproximadamente 100 unidades y las medidas rondan los 17x19cm.


MANTECADOS DE ALMENDRA 1.JPG

Ingredientes (12- 15 unidades):

  • 350 G Harina de repostería
  • 40 Harina de almendra
  • 80 G Azúcar glas
  • 150 G Manteca de cerdo ibérico
  • 25 G Almendra picada o granillo
  • 1 Cda Manteca de cerdo derretida
  • Azúcar glas para decorar

Elaboración:

En una sartén a fuego medio tostar la almendra picada. Dejarla enfriar completamente y reservar.

Mezclar la harina con la almendra molida, para ello depositar las harinas en el vaso de un robot de cocina o simplemente en el recipiente de la batidora. Esta mezcla y molienda es fundamental y muy importante para obtener la textura final del mantecado. Si no se dispone de este tipo de aparatos, tamizar la harina y mezclarla bien con la almendra manualmente, se obtendrán unos mantecados dignísimos pero más “rústicos”, que no peores.

Una vez  mezcladas y molidas los dos tipos de harina, extenderlas en la bandeja de horno e introducirla dentro del mismo a 130 C durante 40 minutos, dándole vueltas cada 5 minutos con la ayuda de una espátula.

Al cabo de ese tiempo se obtendrá una harina con un tono blancuzco tostado. Sacar la bandeja del horno y dejar que la harina enfríe por completo sobre ella. Lo mejor será dejarla reposar toda la noche.MANTECADOS DE ALMENDRA 4.JPGAl día siguiente (o al cabo de unas horas), pasar la harina por un tamiz varias veces y desechar las impurezas que pueda contener.

Colocar la harina sobre la mesa de trabajo y formar con ella un volcán. Después, añadir en su interior el resto de ingredientes; el azúcar glass, la manteca de cerdo y la almendra picada y tostada.

Amasar la misma durante aproximadamente 10 minutos, se trata de mezclar muy bien todos los ingredientes, no de formar una textura correcta.

Cuando se obtenga una masa compacta, dejarla reposar durante 15 minutos.

Pasado el tiempo, disponer una hoja de papel de horno sobre la mesa de trabajo y encima extender la masa. Aplanar la masa con la palma de las manos y posteriormente pasar sobre su superficie un rodillo de cocina, dejando la masa con un grosor de 1,5 o 2 cm. En este punto se observa que cuando se estira la masa hacia lo ancho y lo largo, por los lados se desfragmenta ligeramente. Lo importante es que el centro esté compacto, si no fuera así, añadir más manteca y amasar de nuevo (como se viene diciendo, el mundo de las harinas no atiende a medidas exactas, ya que su composición varía de unas a otras).

Una vez alisada la masa, confeccionar las piezas. Para ello, cortar círculos de masa con un cortapastas de 5 o 6 cm de diámetro o el filo de un vaso con las mismas dimensiones. Seguidamente colocar las porciones sobre un papel sulfurizado superpuesto sobre una bandeja de horno.

Volver a amontonar los bordes de masa que sobran de la primera tanda y del mismo modo realizar nuevas piezas de igual medida, hasta terminar toda la masa.

Pintar la superficie de los mantecados con manteca de cerdo derretida y llevar la bandeja al refrigerador. Dejar reposar los mantecados un mínimo de una hora (se puede alargar el periodo hasta toda una noche).MANTECADOS DE ALMENDRA 2.JPGTranscurrido el tiempo, precalentar el horno a 180 C calor arriba y abajo.

Cuando el horno haya alcanzado la temperatura adecuada, cocer los mantecados durante 20 minutos, elevando la temperatura al máximo (grill) tres minutos antes de finalizar la cocción, para dorar ligeramente la superficie de los dulces.

Apagar el horno una vez haya finalizado el horneado, sacar la bandeja de su interior y dejar que los mantecados enfríen por completo sobre ella. Después, despegarlos con cuidado y espolvorearlos con azúcar glass.

Si se desea y se dispone de envoltorios adecuados, empaquetarlos.

Los mantecados se conservan en perfectas condiciones durante al menos dos semanas, guardados en cajas de metal o recipientes destinados al almacenaje de galletas y dulces.

POLVORONES DE CANELA

POLVORONES DE CANELA.JPG

En estas fechas que se aproximan ¿Hay algo más típico que los dulces navideños? Exquisitos manjares de distinguido aspecto rústico, con sus característicos sabores a especias y frutos secos; son verdaderas delicias.

En la entrada de hoy os muestro  una receta sencilla de polvorones de canela. Se trata de los clásicos polvorones que todos conocemos, pero caseros. Si os animáis a prepararlos de forma artesanal, podréis comprobar que hay una diferencia abismal respecto a los que se comercializan de forma industrial. Los elaborados en casa resultan especiales, no sólo por el hecho de haberlos preparado con nuestras propias manos, también porque al saborearlos se deshacen en boca, son muy ligeros; de textura levemente crujiente por el exterior y muy fina y suave en el interior. Un dulce muy sencillo de elaborar con ingredientes que podemos encontrar en la despensa de cualquier hogar.

El origen de los polvorones se ubica en Andalucía, concretamente en la Estepa, donde desde el siglo XVI, era habitual el uso de la manteca de cerdo en la repostería, pues entonces los campos de encina eran más abundantes y en ellos se criaban un buen número cerdos ibéricos.

Sin embargo, fue en el siglo XIX cuando una mujer, Filomena Micaela Ruiz, quiso que los mantecados que ella elaboraba se pudieran vender en las diferentes poblaciones por las que pasaba su marido, dedicado al transporte. Para ello, Filomena elaboró unos mantecados que secaba mucho más al final de su proceso de elaboración para que se pudieran conservar frescos durante largos periodos de tiempo, y con ello consiguió darles la característica textura que hoy en día presentan los polvorones.POLVORONES DE CANELA 4.JPG

Sabías que…

Los polvorones nacen como una variación de los mantecados y, en ambos casos, son pequeñas tortas elaboradas tradicionalmente con harina de trigo, manteca de cerdo y azúcar.

En ciertas regiones de España, los mantecados se consumen durante todo el año, mientras que los polvorones son dulces eminentemente navideños. Aunque ambos se elaboran básicamente con harina de trigo, manteca de cerdo (y en algunas regiones de vaca) y azúcar, los mantecados se desmenuzan con menos facilidad que los polvorones porque llevan menos harina.

En cambio, los polvorones incluyen entre sus ingredientes almendra molida en diferentes magnitudes y contienen más harina. Esto sumado al fuerte horneado al que son sometidos proporciona a los polvorones su peculiar estructura. Por ello, suelen comercializarse envueltos en papel encerado, para así poder aplastarlos antes de comerlos evitando de ese modo que se desmigajen.

Además, en la actualidad se comercializan polvorones de múltiples sabores, ya sea aromatizados con canela, limón o con ingredientes añadidos como chocolate, coco, etc.

El valor nutricional de los polvorones depende de la materia prima empleada. En este caso, los principales alimentos son la harina, las almendras y las manteca de cerdo. En conjunto, es un alimento muy calórico y con presencia de grasa saturada. Sin embargo, la almendra añade fósforo y vitaminas E y B7 en gran cantidad y también magnesio, zinc, potasio, calcio, yodo y vitaminas B3, B5 y A. La manteca de cerdo es baja en sodio pero también contiene importantes cantidades de grasa saturada y colesterol, es fuente de yodo, calcio, magnesio, fósforo y vitamina E y K. Es, por tanto, una receta para disfrutar de manera esporádica y con moderación.


POLVORONES DE CANELA 1.JPGIngredientes para 12-15 unidades:

  • 350 G Harina de repostería
  • 40 G Almendra cruda molida
  • 80 G Azúcar glas
  • 150 G Manteca de cerdo ibérica
  • 1 Cda Canela molida
  • 1 Cda Manteca de cerdo para el acabado
  • 3 Cda Ajonjolí ligeramente tostado para decorar

Elaboración:

La tarde anterior poner la harina de trigo y la harina de almendra en una bandeja apta para horno. El conjunto de harinas deben estar bien mezcladas y tamizadas (es recomendable pasar la mezcla dos veces por un tamiz de malla gruesa).

Precalentar el horno a 130 C, calor arriba y abajo e introducir la bandeja durante 30 minutos aproximadamente, moviendo de vez en cuando con la espátula. Las harinas adquirirán un tono ligeramente tostado (vigilar que no se doren en exceso, es importante que no se pase el tiempo de horneado porque de ser así, la mezcla podría quedar con un desagradable sabor amargo). Una vez se tengan las harinas secas, dejar reposar hasta el día siguiente.

Tamizar de nuevo y formar un volcán con la mezcla de harina previamente secada y tostada. Introducir dentro del volcán el resto de ingredientes (excepto el ajonjolí); el azúcar, la manteca de cerdo y la canela molida. Mezclar y amasar hasta conseguir una pasta uniforme, con la que se pueda formar una bola. Envolver la masa con plástico film transparente de uso alimentario y llevar al refrigerador durante un mínimo de 30 minutos.

Pasado el tiempo sacar la masa del frigorífico, y con la palma de las manos aplastar ligeramente la masa (es usual que se abra por los bordes). Dejar la masa algo gruesa y pasar suavemente el rodillo para igualar la superficie. Lo ideal es que el grosor final alcance entre un centímetro y medio y dos.

Con un cortador de pastas o la boca de un vaso, dar forma a los polvorones (en este caso se utilizó un cortapastas redondo y profundo de 5 cm de diámetro).

Disponer una bandeja de horno cubierta con papel de hornear y colocar sobre ella las piezas.

Pintar la superficie de los polvorones con manteca de cerdo fundida y esparcir el ajonjolí por encima, presionar levemente para fijar las semillas y dejarlos reposar aproximadamente una hora. POLVORONES DE CANELA 3.JPGPasado el tiempo, precalentar el horno a 200 C calor arriba y abajo. Cuando el horno haya alcanzado la temperatura adecuada, introducir en la parte central la bandeja de polvorones y hornear durante 15 minutos, vigilando constantemente para que no se quemen.

En el momento que los bordes adquieran un tono ligeramente dorado, retirar la bandeja del horno y dejar los polvorones enfriar por completo sobre ella.

Una vez fríos se conservan en perfecta condiciones durante dos semanas en recipientes de lata o cajas de galletas.

Una preciosa forma de presentar los polvorones y conservarlos, consiste en envolverlos con papel encerado específico para este tipo de dulce. Es un envoltorio muy económico y se puede adquirir en tiendas especializadas o por internet.

A tener en cuenta…

Si los polvorones quedan demasiado duros puede ser debido a que se han horneado en exceso.

Si se agrietan podría ser por la falta de manteca en la masa, del mismo modo que si se rompen al tocarlos.

Si quedan pegajosos lo más probable es que sea por un alto contenido en manteca.

Si el sabor a manteca se acentúa demasiado lo más seguro es que sea porque se han elaborado con manteca vieja, adquirida desde hace algún tiempo.

Recordar que el polvorón perfecto es aquél que no se rompe al cogerlo pero que se deshace en la boca al morderlo.