POLLO EN PEPITORIA

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Con la llegada del frío apetece rescatar recetas antiguas de pucheros calientes y guisos tradicionales, que inundan las cocinas de las casas con intensos y apetecibles aromas. El guiso de gallina o pollo en pepitoria es una receta que tristemente está desapareciendo de los recetarios familiares. Sin embargo, es una receta muy fácil de elaborar que suele gustar mucho a los que la prueban. Se trata de un plato típico de la gastronomía española, digno de cualquier paladar.

Aunque la receta clásica se hace con gallina, en especial con gallina vieja que da mejor caldo, también se utiliza en recetas de cordero o cabrito. En esta ocasión se prepara con pollo; lo cual reduce mucho los tiempos de cocción. Los elementos característicos que conforman el plato de pepitoria son: el uso de azafrán como condimento; la incorporación de frutos secos, fundamentalmente almendras, avellanas y piñones; y, el uso de yema de huevo cocida como elemento de ligazón. Se observa que es un plato que se mantiene fiel a sus principios, en su preparación no se incorpora ninguno de los ingredientes procedentes de América ya que todos ellos se podían encontrar en la península antes del descubrimiento.

La gallina en pepitoria es una receta que ha ido evolucionando a lo largo del tiempo. Aunque de origen incierto, parece que su procedencia está sujeta a raíces árabes, tanto por el método de cocinado como por la mezcla de ingredientes.


POLLO EN PEPITORIA 4.JPGIngredientes (4 personas):

  • 8 Muslos de pollo sin piel
  • 2 Cebollas
  • 2 Huevos
  • 2 Dientes de ajo
  • 12 Almendras tostadas y peladas
  • 10 Hebras de azafrán
  • 1 1/2 Cda Harina
  • 100 Ml Vino blanco
  • 1 Hoja de laurel
  • 1/2 L Caldo de pollo o verduras
  • 1 Cda Jamón serrano en tacos
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Pimienta
  • Sal

Elaboración:

Pelar y picar los dientes de ajo y las cebollas.

Cocer los huevos en una cazuela con agua hirviendo durante 10 minutos. Escurrirlos, pelarlos y partirlos en dos. Retirar la yema cocida del centro y picar fina la clara.

Disponer las hebras de azafrán en una sartén antiadherente y tostarlas ligeramente.

Limpiar los muslos de pollo para eliminar los posibles restos de sangre, astillas de hueso o pegotes de grasa. Secarlos con un trapo de cocina o papel absorbente, sazonarlos con sal y pimienta y espolvorearlos ligeramente con una cucharada de harina.

Calentar unas gotas de aceite de oliva en una cazuela, dorar los trozos de pollo durante cinco minutos y retirarlos.

En la misma cazuela introducir la cebolla y rehogarla durante 8 minutos. Agregar los ajos picados y cocinar dos minutos más. Incorporar los tacos de jamón serrano, la hoja de laurel, la media cucharada de harina y el vino blanco. Remover con una cuchara de madera para que no se formen grumos y se evapore el alcohol e incluir de nuevo los muslos de pollo.POLLO EN PEPITORIA 5.JPG Agregar la clara de huevo picada y cubrir el guiso con el caldo, tapar y dejar cocer a fuego lento entre 30 y 45 minutos (depende del tamaño de las piezas de pollo).

Mientras, colocar las almendras tostadas y peladas en un mortero, añadir las yemas cocidas y el azafrán tostado y triturar hasta obtener una pasta homogénea. Desleír con un poco de caldo de pollo o verdura y agregar el majado a la cazuela. Cocer durante diez minutos más.

Servir el pollo en pepitoria caliente, acompañado de cubos de patata frita o cocida y dorada al horno.

Este guiso puede prepararse con antelación y darle un golpe de calor antes de servirlo.

 

REVUELTO DE HUEVO CON GAMBAS Y CHAMPIÑONES

REVUELTO DE GAMBAS Y CHAMPIÑONES 5.5.5.JPGHoy para el almuerzo he preparado un sencillo y delicioso revuelto de huevo con gambas y champiñones. Esta elaboración no entraña ninguna dificultad, se trata de un plato ligero y rápido de preparar. Ideal para servir en un nutritivo desayuno, un revitalizante almuerzo o una cena reparadora.

El huevo posee una serie de nutrientes extremadamente concentrados en un alimento relativamente pequeño. Es muy rico en proteínas de alto valor biológico, es decir, contiene todos los aminoácidos esenciales en las cantidades adecuadas para cubrir las necesidades del organismo. Alberga aproximadamente un 10% de grasas, de las cuales, la mayor parte son ácidos grasos monoinsaturados y ácidos grasos esenciales poliinsaturados (Omega-3) que son los más beneficiosos para el organismo. Concentra todas las vitaminas (excepto la vitamina C); las liposolubles se encuentran en la yema y las hidrosolubles en la clara. Hay que destacar su riqueza en ácido fólico y en vitamina B12. También contiene cantidades nada despreciables de minerales y oligoelementos, sobre todo de zinc, selenio, hierro y calcio.

Sabías que…

Hasta hace relativamente poco tiempo, los profesionales de la salud sostenían que comer huevos aumentaba los niveles de colesterol en sangre. Se registró una tendencia generalizada a restringir el consumo de huevo desde los distintos organismos de salud pública, pero las conclusiones que se extraen de investigaciones científicas recientes no dejan margen de duda: el huevo es un alimento nutritivo y saludable que puede incluirse de manera habitual en el esquema de una dieta equilibrada, sin comprometer o poner en peligro la salud.

En la receta, el huevo se acompaña con champiñones, alimento que también destaca nutricionalmente por su alto contenido en proteínas. Los champiñones son de bajo valor energético y muy ricos en oligoelementos y minerales, destacando sobretodo la presencia de hierro, potasio y fósforo. Además aportan vitaminas, en especial vitaminas del complejo B y C.

Este revuelto de huevo también es complementado con gambas, igualmente es fuente excelente de proteína de alta calidad y ofrecen vitaminas y minerales de suma importancia. Son bajas en calorías y no contienen carbohidratos. Hay que decir que aunque el contenido de colesterol en las gambas es significativo, también contienen  ácidos grasos Omega-3,  saludables para el corazón.

Como resultado se obtiene un plato eminentemente proteico, que alberga distintos grupos de vitaminas y minerales. Si además se acompaña de una porción de pan, se logra un platillo completo y muy nutritivo, estupendo para degustar en cualquier condumio principal.


revuelto de gambas y champiñones 6.JPG

Ingredientes (4 personas)

  • 6 Huevos
  • 250 G Gambas peladas
  • 250 G Champiñones o setas
  • 2 Dientes de ajo
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Pimienta recién molida
  • Cebollino o perejil fresco (opcional)

Elaboración:

Verter un hilo de aceite de oliva virgen extra sobre una sartén y saltear a fuego medio los ajos picados. Cuando comiencen a dorarse, agregar los champiñones laminados de manera gruesa.

Cocinar hasta que las setas estén blandas y se haya evaporado la mayoría de sus jugos. En ese momento agregar las colas de las gambas peladas, subir el fuego de la sartén y remover suavemente durante 45 segundos, hasta que las gambas cambien de color y se cocinen.

En un bol, batir los huevos y salpimentar al gusto.

Añadir los huevos a la sartén del salteado de los champiñones y las gambas, revolviendo constantemente hasta que cuajen. La preparación del cuajado se realizará a fuego muy suave o fuera del fuego ya que el secreto del revuelto es que se quede cuajado de un modo meloso; es decir, que no se seque por exceso de calor.

Emplatar el revuelto, decorar con cebollino o perejil picado y servir de inmediato acompañado de unas tostadas o rebanadas de pan tierno.

ESPINACAS A LA CREMA

crema de espinacas en cocote.JPGHoy almorzamos espinacas a la crema. Un perfecto entrante o una deliciosa guarnición, estupendas para acompañar a cualquier plato principal que se tercie. Se trata de una excelente y sabrosa manera de incluir verduras en la dieta diaria. ¡No te pierdas la receta!

Si es de tu interés, antes de ver cómo se desarrolla la receta, en el siguiente articulo podrás leer una breve descripción sobre la espinaca, el ingrediente principal que compone este suculento platillo;

La espinaca es un magnífico recurso natural de vitaminas, fibras y minerales. Es también rica en fitonutrientes, especialmente el betacaroteno y la luteína, propiedades antioxidantes que protegen al organismo.

No se conoce la forma original o silvestre de la espinaca. Sin embargo, muchos autores afirman que procede del sudeste asiático. Fueron los árabes quienes en el siglo XI introdujeron la espinaca por primera vez en España. Su cultivo se extendió por Europa en torno a los siglos XV y XVI, donde países como Holanda, Inglaterra o Francia fueron los principales consumidores. Más tarde llegó a América, aunque no fue hasta la década de 1920 cuando la espinaca logró ser popular, momento en el que se descubrieron sus magníficas propiedades nutricionales.

Las espinacas frescas están presentes en el mercado entre los meses de otoño y primavera. También se las puede adquirir durante el verano, aunque en esta época presentan una calidad inferior. Son verduras muy aptas para la congelación. Por ello se pueden comprar conservadas de este modo durante todo el año. Además, cuentan con la ventaja de que conservan muy bien sus propiedades originales y de que se facilita su cocinado.

Cuando se pretende comprar espinacas es recomendable seleccionar aquellas que presenten un color verde, brillante y uniforme. Las hojas han de tener un aspecto fresco y tierno. Se aconseja rechazar aquellos ejemplares que tengan manchas rojizas o amarillentas porque es probable que hayan aparecido como consecuencia de una contaminación por hongos. También es recomendable no elegir espinacas cuyas hojas estén ásperas, tengan el tallo fibroso o cuyo color haya perdido intensidad.

Una vez en casa, las espinacas han de introducirse en una bolsa de plástico perforada o envuelta en un plástico para proteger alimentos. De este modo se pueden conservar de manera adecuada en el frigorífico durante al menos dos semanas. Además, como se ha mencionado, la espinaca es una verdura que tolera muy bien la congelación, por lo que tras un escaldado previo se pueden mantener en el congelador durante más de un año.

Las espinacas están compuestas en su mayoría por agua. Su contenido de hidratos de carbono y grasas es muy bajo. Aunque tampoco tiene una cantidad muy alta de proteínas, es uno de los vegetales más ricos en este nutriente. Su contenido en fibra, al igual que ocurre con la gran mayoría de las verduras, es considerable, lo que resulta beneficioso para la salud.

Las espinacas destacan sobre todo por una riqueza en vitaminas y minerales.

En relación a su riqueza vitamínica, las espinacas presentan cantidades elevadas de provitamina A y de vitaminas C y E, todas ellas de acción antioxidante. Asimismo es muy buena fuente de vitaminas del grupo B como folatos, B2, B6 y, en menor proporción, también se encuentran B3 y B1.

La provitamina A se transforma en vitamina A conforme el cuerpo la necesita. Dicha vitamina es esencial para la visión, el buen estado de la piel, el cabello, las mucosas, los huesos y para el buen funcionamiento del sistema inmunológico.

La vitamina C interviene en la formación de colágeno, glóbulos rojos, huesos y dientes, al tiempo que favorece la absorción del hierro de los alimentos y aumenta la resistencia frente las infecciones.

La vitamina E interviene en la estabilidad de las células sanguíneas y en la fertilidad.

Los folatos colaboran en la producción de glóbulos rojos y blancos, en la síntesis de material genético y en la formación de anticuerpos del sistema inmunológico.

La vitamina B2 o Riboflavina se relaciona con la producción de anticuerpos y de glóbulos rojos, interviene en procesos de obtención de energía y en el mantenimiento del tejido epitelial de las mucosas.

En cuanto a su contenido en minerales, las espinacas son ricas en calcio, hierro, magnesio, potasio, sodio, además de presentar también buenas cantidades de fósforo y yodo. Lo que ocurre es que el calcio es de peor aprovechamiento que el que procede de los lácteos u otros alimentos que son fuente importante de este mineral. Algo similar ocurre con el hierro, cuya absorción es mucho mayor cuando procede de alimentos de origen animal.

El magnesio se relaciona con el funcionamiento de intestino, nervios y músculos. Además, forma parte de huesos y dientes, mejora la inmunidad y posee un suave efecto laxante.

El potasio, al igual que el sodio, es un mineral necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y para la actividad muscular normal. Regula también el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula.

El fósforo tiene una importante función estructural. Forma parte de huesos y dientes y colabora en los procesos de obtención de energía.

El yodo es indispensable para el buen funcionamiento de la glándula tiroidea, que regula el metabolismo.

De su contenido de sustancias antioxidantes, además de la provitamina A y de las vitaminas C y E, las espinacas son ricas en glutatión, ácido ferúlico, ácido cafeico, ácido beta-cumárico y carotenoides como la luteína y la zeaxantina. Éstos últimos son compuestos muy importantes para la salud de los ojos.

Como se ha podido leer, la espinaca es un valioso alimento, poseedor de nutrientes muy beneficiosos para el buen funcionamiento del organismo.

Esta rica verdura es un ingrediente ideal tanto en la cocina tradicional como en los fogones más modernos. Encierra un sabor agradable y ligeramente ácido que ofrece incontables posibilidades; se puede comer cruda como parte de una ensalada, como un vegetal acompañando a un delicioso plato, o bien, se  puede cocinar e incluir en una serie de recetas de sopas, guisos y cazuelas, como es en el caso que se propone a continuación.


crema de espinacas en cocote.JPGIngredientes (2 Personas):

  • 250 G Espinacas frescas
  • 10 G Mantequilla sin sal (se puede utilizar aceite de oliva virgen extra, para aligerar la receta)
  • 1 Cda Harina tamizada
  • 1/2 Diente de ajo
  • 1 Cda Piñones
  • 125 Ml Leche
  • Sal
  • Pimienta
  • Nuez moscada
  • 75 G Queso gruyere o emmental rallado
  • 30 G de Queso parmesano rallado

Elaboración:

Comenzar lavando bien las hojas de espinacas para retirar cualquier resto de arena que puedan contener.

Poner a fuego alto una olla grande con agua y sal. Cuando alcance el punto de ebullición, introducir las espinacas y dejar que vuelva a hervir durante dos minutos a fuego fuerte.

Transcurrido el tiempo, volcar sobre un escurridor en la pila del fregadero e inmediatamente refrescar las espicanacas con agua bien fría para cortar la cocción. De esta manera conservarán su intenso color verde y la textura. Después, escurrir todo exceso de líquido (si es necesario, presionarlas con un tenedor).

En un cazo o sartén poner la mantequilla a fundir, dorar ligeramente el diente de ajo picado, añadir los piñones, las espinacas y la sal.

Saltear durante un minuto a fuego fuerte para que se evapore la humedad y a continuación espolvorear la preparación con la harina. Remover y mezclar hasta que la harina quede integrada por completo. Bajar el fuego y dejar cocer otro par de minutos.

Apartar la sartén del fuego y agregar dos terceras partes de la leche y la pizca de nuez moscada. Remover y cocer a fuego medio entre 5 y 10 minutos, agitando la preparación frecuentemente para evitar que las espinacas se peguen al fondo.

Añadir el resto de la leche según la vaya necesitando. Las espinacas han de quedar jugosas.

Una vez listas, colocarlas en pequeñas cazuelas, espolvorearlas con los dos tipos de queso y gratinarlas hasta que el queso quede fundido y ligeramente dorado.

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FETUCCINI CON TRUFA NEGRA Y PECHUGAS DE CODORNIZ

SONY DSCLa pasta es un plato que además de gustar a toda la familia, supone una interesante fuente de energía, rica en hidratos de carbono y baja en grasa. Existen muchos tipos de pasta, de diferentes formas y colores, y también son muchos los ingredientes que pueden acompañar a un buen plato de pasta. En este caso se acompaña de una original y sabrosa salsa de trufa negra y pechugas de codorniz. Un plato gourmet que complementado con unas verduras al vapor o una ensalada ligera conforman un plato único ideal. No dejéis de probarlo; ¡Está delicioso!

Si los orígenes, el tratamiento y propiedades de la pasta alimenticia son de vuestro interés, en los próximos párrafos podréis adquirir más y nuevos conocimientos sobre el alimento en cuestión, ya que en el siguiente artículo se ha recopilado información acerca de este comestible tan popular como versátil.

El origen de la pasta es discutible y lleno de vacíos históricos que nos impiden ubicar su origen de una forma exacta. Existe la leyenda de que la pasta fue introducida en Italia por Marco Polo en algunos de sus numerosos viajes a Oriente.

En realidad, podemos imaginar que el origen de la pasta pudo ser simultáneo en distintos lugares y civilizaciones, si tenemos en cuenta su elaboración, basada en triturar granos y mezclarlos en agua, cociéndolos posteriormente y obteniendo así una pasta comestible

Las pastas son los productos obtenidos por desecación de una masa no fermentada, elaborada por sémolas, semolinas o harinas procedentes de trigo duro, semiduro o blando y mezcladas con agua.

A diferencia del pan, la harina para elaborar pasta de calidad superior proviene del trigo duro; una variedad típica del área mediterránea. Para obtener esta harina sólo se emplea una parte del grano del cereal, el endospermo, rico en almidón y gluten, lo que le confiere una mayor capacidad de moldeado. Por otro lado, estas harinas son pobres en vitaminas del grupo B, las cuales se localizan en la cubierta del cereal; parte del grano que no se utilizan en este caso.

Los ingredientes obligatorios para elaborar pasta son el agua y la sémola de trigo duro que contiene más gluten que el trigo común o blando. En caso de usar trigo blando para la elaboración de la pasta, es necesario añadir huevo a la masa. Entre los ingredientes opcionales están:

  • El huevo, aporta consistencia a la pasta y la hace más nutritiva.
  • Verduras, se trituran en forma de pasta o puré y se añaden a la masa para colorearla. Enriquecen el producto en vitaminas y minerales. Las más empleadas son las espinacas, la zanahoria, las alcachofas, la achicoria y el tomate.
  • Suplementos proteínicos, como la harina de soja, leche desnatada en polvo o gluten de trigo. Las pastas que los contienen se denominan fortificadas.
  • Suplementos de vitaminas y minerales. Las pastas que los contienen se llaman enriquecidas y estos suplementos pueden ser preparados especiales (hierro, vitaminas del grupo B) o complementos naturales (levadura de cerveza, germen de trigo…).

Los fettucce (cintas de pasta, son los empleados en la receta que se detalla a continuación) son el tipo más popular de pastas caseras al huevo. Son mejores cuando se les amasa a mano, pues se obtiene una pasta delicada y de textura porosa, que absorbe y atrae como ninguna otra a salsas a base de mantequilla y de crema. Las pastas al huevo amasadas a máquina también son buenas, aunque no pueden igualar a las amasadas a mano. Si tiene que usar pastas al huevo compradas, adquiera sólo la versión seca. Las pastas al huevo llamadas “frescas” son, en general, de baja calidad.

PASTE.JPG La composición, y por tanto, el valor nutritivo de la pasta va a depender de la composición de la harina de partida, o lo que es lo mismo, de su grado de extracción. Así, a mayor porcentaje de extracción, mayor contenido en fibra, vitaminas y minerales.
Si las pastas son rellenas o enriquecidas, el valor nutritivo se incrementa en función del alimento o nutriente que se adicione (huevos, leche, vitaminas, etc.).
Los hidratos de carbono (almidón) son los nutrientes más abundantes. La proteína más importante de la pasta es el gluten que le confiere su elasticidad típica. El contenido medio se sitúa entre el 12 y el 13% por lo que se puede considerar como una fuente adecuada de proteína, aunque ésta es deficiente en lisina, un aminoácido esencial. No obstante, teniendo en cuenta el concepto de complementación proteica, esta proteína puede combinarse con otras de distinto origen (legumbres, frutos secos, leche, carne…) y dar lugar a una mezcla con un perfil de aminoácidos adecuado; es decir, a proteínas de gran calidad, para un óptimo aprovechamiento metabólico por parte de nuestro organismo.
La baja cantidad de grasa que contiene la pasta es una ventaja, dadas las recomendaciones actuales de disminución del consumo de este nutriente. No obstante, cuando se hace referencia a este nutriente hay que tener en cuenta la elaboración del plato. Por ejemplo, unos fetuccini elaborados de la forma más sencilla y acompañados de salsa de tomate, apenas contienen grasa, mientras que si a estos fetuccini se les añade carne, queso, etc., el contenido graso se dispara a expensas de los ingredientes añadidos. El aporte de minerales y de vitaminas es escaso, y va a depender del grado de extracción de la harina de partida y de si ésta está enriquecida o no.

Las pastas deben tener al menos una presencia semanal en la dieta, alternando con otros platos como legumbres y arroz. La recomendación de consumo es de entre uno y tres días a la semana, en sopas o como plato principal (a condición de no enriquecerlas demasiado con grasas ya que doblarán su valor energético) o como guarnición de un segundo plato. Por su elevado contenido en almidón, las pastas son alimentos de alto valor energético. Esta característica hace que este alimento sea recomendable en la dieta habitual de cualquier persona, y especialmente de quienes necesitan un mayor aporte energético, como ocurre en la niñez, la adolescencia y en personas con profesiones de gran actividad o desgaste físico. Asimismo, en determinadas enfermedades y en situaciones de convalecencia, hace falta aumentar el aporte energético y las pastas son un buen alimento para conseguirlo.

La cocción de la pasta es un detalle al que a veces no se le presta la atención necesaria. Para conseguir un plato de pasta “al dente”, tal y como recomiendan los expertos en cocina, es necesario seguir una sencillas normas a la hora de elaborar la pasta. Se cuece la pasta en agua hirviendo (un litro de agua por cada 100 gramos de alimento). Al agua de cocción, se le añade una medida de sal (la proporción de sal y agua debe ser de aproximadamente 1,5 gramos por litro de agua) cuando rompe a hervir y cuando alcanza el punto de ebullición, se añade la pasta y se remueve para que no se apelmace. La pasta está “al dente” cuando está cocida en el exterior, pero en el interior queda un pequeño hilo de pasta cruda. En ese momento, se saca del fuego y se escurre. Si se va a consumir en el momento no es preciso refrescar la pasta; pero si no se consume al instante, se ha de pasar por agua fría, se escurre y se unta con un poco de aceite de oliva para que no se apelmace.

La pasta, al ser un producto seco, no necesita de unas condiciones estrictas de conservación para mantenerse en buen estado durante meses. Basta con guardarlas en un recipiente cerrado y protegido de la humedad para evitar que crezcan ciertos mohos que alteren su vida útil. Existen en el mercado “pastas frescas”, productos que no se han desecado y que contienen un alto porcentaje de agua. Éstas se han de conservar en refrigeración durante pocos días. Y la última novedad son las pastas congeladas, generalmente como un ingrediente más de un plato precocinado a base de pasta con verduras u otros alimentos. Para conservar estos productos es conveniente adquirirlos en el momento justo antes de ir a casa y meterlos en el congelador con el fin de que no se rompa la cadena de frío y no se altere su calidad nutritiva, gastronómica y sanitaria.


fetuccini con salsa de trufa negra y pechugas de codorniz..JPGIngredientes ( 2 personas):

  • 200 G Cintas de pasta
  • 2 L Agua mineral
  • 2 Trufas negras de pequeño tamaño (70-80 gr)
  • 100 G Cebolla
  • 60 Ml vino blanco
  • 20 G Mantequilla
  • 8 Pechugas de codorniz
  • 60 G parmesano rallado
  • Sal

Elaboración:

Si se desea preparar la pasta en casa de forma artesanal, visitar la receta que hay publicada en este blog. Para acceder de forma inmediata a la página, pinchar sobre el siguiente enlace; masa de pasta fresca al huevo.

Poner el agua en una cazuela profunda a temperatura media-alta, cuando comience a hervir añadir 2 o 3 gr de sal. Una vez alcance el punto de ebullición echar toda la pasta de una vez y revolver unos instantes, hasta que la pasta quede completamente sumergida.

Al mismo tiempo; pelar, lavar y picar muy fina la cebolla.

Cortar unas láminas de trufa para decorar y rallar el resto.

En una cazuela calentar la mantequilla a fuego medio y en ella, pochar la cebolla. Añadir el vino blanco y cocinar, removiendo de vez en cuando, hasta que el alcohol se haya consumido (aproximadamente un minuto). Retirar la sartén del fuego y añadir la trufa negra rallada.

Cuando la pasta esté cocida al dente, colar y mezclar bien con la salsa. Rectificar de sal y reservar en un lugar cálido.

Cocinar las pechugas de codorniz en una plancha a temperatura alta, hasta que estén doradas por ambos lados.

Disponer las raciones de pasta en platos de presentación, colocar sobre su superficie las pechugas de codorniz y decorar con las láminas de trufa negra y el queso parmesano rallado. Servir de inmediato.PASTA CON TRUFA NEGRA Y PECHUGAS DE COSORNIZ.JPG

BUÑUELOS DE BACALAO

buñuelos de bacalao 4.JPGEn la entrada de hoy os deleito con este platillo tradicional de la cocina española; buñuelos de bacalao. El buñuelo de bacalao es un exquisito bocado que presenta una corteza dorada y crujiente con un interior tierno muy sabroso.

Los buñuelos de bacalao son una especialidad gastronómica de los países del arco mediterráneo, entre ellos se encuentran: España, Italia, Francia y Portugal. Se trata de bolas fritas de pasta de bacalao desmigado y mezclado con otros ingredientes. Su preparación varía ligeramente según el país de origen.

En España y Portugal son muy populares, no contienen guindilla (como ocurre con otras variantes) y se suelen freír en aceite de oliva. En ambos lugares se hacen con bacalao desalado y desmigado (esqueixat) mezclado con una masa típica de buñuelos formada por; agua o leche, harina, huevos, patatas y frecuentemente son especiados con ajo, perejil y a veces también cebolla picada. Suelen servirse como tapa, en platos de frituras variadas o como acompañamiento en platos combinados.buñuelos 1..JPGHay una historia que cuenta que el origen de los buñuelos de bacalao se remonta al siglo XIII, lugar que el Rey Fernando III incorpora a la cristiana castilla a la ciudad de Sevilla. Durante el asedio que sufrió la zona en ese periodo de tiempo, escaseaban los alimentos y dado el carácter de puerto fluvial de Sevilla, los sitiados echaron mano a unos cargamentos de bacalao y harina almacenado en el mismo, el cual después de aderezarlo convenientemente y frito, alimentó durante algún tiempo a la población. El 22 de diciembre de 1248 se termina el cerco con la entrada a la Ciudad del Rey Fernando III. El 30 de mayo de 1252, el Rey muere en Sevilla donde está enterrado en la Capilla Real de la Catedral de la Ciudad. Sin embargo no hay nada que sostenga esta teoría.

Lo que sí es cierto es que la más antigua receta conocida es de un oficial del ejército Portugués, Carlos Bandeira de Melo en el libro “Arte do Cozinheiro e do Copeiro” cuya primera edición tiene fecha de 1839 y es llamada de “Pastéis de Bacalhau” o “Bolinhos de Bacalhau” en los países de habla portuguesa.

Éste platillo es legado de una cocina con fuerte carácter tradicional, variada gracias a cada una de sus regiones y heredera de largas tradiciones que se han sabido conservar.

A continuación se detalla la receta que siempre se ha preparado en nuestra casa, se trata de una receta sencilla y elaborada con ingredientes habituales que forman parte de la despensa de cualquier hogar.


BUÑUELOS DE BACALAO 3.JPGIngredientes (4 personas):

  • 250 G Bacalao desmigado
  • 125 G Patata
  • 1 Huevos
  • 30 G Harina
  • 1 Cdta levadura química
  • 125 G Agua cocción
  • 2 Dientes de ajo
  • 2 Ramitas de perejil
  • Aceite de oliva virgen extra

Elaboración:

Desalar el bacalao. Para desalar el bacalao correctamente, visitar la página de este blog en la que se encuentra publicado un artículo que explica cómo proceder. Para acceder de forma inmediata pinchar sobre el siguiente enlace; Desalar bacalao.

Limpiar y cocer las patatas cortadas en dados durante 15 minutos. Apagar el fuego, añadir el bacalao a la cazuela, tapar y dejar así entre 5 y 8 minutos (infusionar).

Retirar las patatas y el bacalao del agua y colarla para aprovecharlo.

En un cazo, sofreír un ajo primero y luego añadir la mitad del perejil picado, durante poco tiempo para que el ajo no amargue.

Cortar la cocción añadiendo el agua de patatas y bacalao que se había reservado y calentarla.

A continuación, añadir la harina junto a la levadura y mezclar bien de 2 a 5 minutos hasta conseguir que la pasta se despegue de las paredes del cazo.buñuelos 2.JPGAñadir a la masa las patatas cocidas y el bacalao desmenuzado y seguir removiendo para mezclar bien y unificar la masa.

Integrar el huevo y el resto de perejil y ajo finamente picados en la masa e ir removiendo para que queden bien incorporados.

Dar forma a los buñuelos y freír en la sartén con abundante aceite previamente calentado y retirar cuando estén dorados.

Sacar los buñuelos y ponerlos en plato con papel absorbente para quitar el exceso de aceite.

Servir caliente acompañados de ensalada variada.

ARANCINI (CROQUETAS ITALIANAS DE ARROZ)

SONY DSCHoy almorzamos comida italiana. En casa nos encanta la gastronomía de italia porque posee diversos platos de sabores y aromas inconfundibles. La comida de Italia es muy heterogénea. Refleja la variedad cultural de sus regiones así como la diversidad de su historia. Está incluida dentro de la denominada gastronomía mediterránea y es imitada y practicada en todo el mundo. Es muy común que se conozca a la gastronomía de Italia por sus platillos más famosos, como la pizza, la pasta y el risotto, pero lo cierto es que es una cocina donde coexisten los abundantes olores y sabores del mediterráneo. Se trata de una cocina con fuerte carácter tradicional, variada gracias a cada una de sus regiones y heredera de largas tradiciones que han sabido perpetuar.

Los Arancini son una especialidad muy tradicional de la cocina Siciliana , concretamente de la ciudad de Mesina, aunque son muy conocidos en todo el sur de Italia, en Nápoles también son típicos.

Se trata de unas croquetas redondas o con forma de pera realizadas de pasta de arroz que poseen un color anaranjado debido al uso de azafrán. De hecho su nombre deriva de la forma típica y del color que recuerda a la naranja: arancia o arancini (pequeñas naranjas) en italiano.

Su preparación es muy sencilla aunque la elaboración resulta algo trabajosa. Se confeccionan con pasta de arroz (riso) y azafrán ligado con parmesano o pecorino y huevo para ser posteriormente ser fritas en aceite vegetal de sabor suave, o menos común, introducidas al horno. Suelen tener forma de bola o pera con un diámetro entre 8 y 10 cm, en su interior pueden contener ragù, u otros ingredientes elaborados con salsa de tomate, mozzarella, guisantes, jamón cocido o bacon.

Suelen servirse calientes, recién cocinados, para que el relleno suave contraste con el exterior crujiente.

En su lugar de origen se pueden degustar en las “Rosticcerie”, son tiendas que se pueden encontrar fácilmente en cada esquina si se visita tanto la isla de Sicilia como Nápoles.

Como es lógico no se puede realizar un viaje solamente para saborear estas exquisitas croquetas de arroz de la mano de nuestros semejantes y expertos italianos. Por ello, en esta página se detallan los ingredientes y procesos de elaboración para preparar en casa de forma artesanal la receta de estos deliciosos y auténticos arancini.


arancini 2.JPGIngredientes (6 Arancini):

Para el arroz;

  • 150 G Arroz
  • 400 G Caldo de pollo
  • 50 G Cebolla
  • 30 G Mantequilla
  • 30 G Pecorino rallado
  • 1 Yema de huevo
  • 0,15 G Hebras de azafrán
  • Aceite de oliva
  • Sal

Para el relleno;

  • 200 G Tomate maduro
  •  60 G Cebolla
  • 25 G Guisantes
  • 30 G Bacon
  • 100 G Mozzarella cortada a dados
  • Aceite de oliva
  • Pimienta negra molida
  • Sal
  • Tabasco (opcional)

Acabado;

  • 1 Huevo L
  • Pan rallado
  • Aceite vegetal suave
  • Sal

Elaboración:

  • Arroz;

Calentar el caldo en un cazo hasta que alcance el punto de ebullición.

Pelar y lavar la cebolla, picarla muy fina y pocharla en una cazuela a fuego medio con un chorrito de aceite de oliva.

Añadir el arroz en crudo y tostar durante un minuto. Incorporar a la preparación un cacillo de caldo hirviendo y proseguir la cocción 18 minutos más, añadiendo un cacillo de caldo y removiendo a medida que se vaya evaporando el anterior. Agregar la mantequilla rectificar de sal e integrar por completo.

Retirar la cazuela del fuego y depositar el arroz en un cuenco hondo para que temple ligeramente.

En un mortero machacar las hebras de azafrán y mezclarlas con el arroz cocido. Al mismo tiempo, integrar la yema de huevo y el pecorino rallado. Remover el conjunto y reservar.

  • Relleno;

Hervir los guisantes en agua con sal (si los guisantes son frescos, 3 minutos de hervor suelen ser suficientes para cocerlos en su punto justo y no deberán de superar los 5 minutos. En cuanto a los guisantes congelados se deben cocer entre 5 y 10 minutos). Pasado el tiempo, escurrir y refrescar de inmediato con agua helada. Reservar.

Pelar y lavar la cebolla, picarla muy fina y pocharla en una sartén con un fondo de aceite. Añadir el bacon y el tomate limpio, pelado y cortado en dados. Mezclar y sofreír, hasta que el líquido se consuma.

Una vez se haya evaporado el líquido y antes de retirar la sartén del fuego, integrar los guisantes y sazonar con sal y pimienta. Calentar un minuto, retirar la sartén del fuego y dejar enfriar la preparación sobre un plato o cuenco.

  • Acabado;

Tomar una porción de arroz sobre la palma de la mano y formar con ella una capa delgada. Añadir una cantidad moderada de relleno, dos o tres dados de mozzarella, unas gotas de tabasco al gusto y sellar con otra fina capa de arroz.

Modelar la forma de los Arancini como se desee, redonda o con forma de pera.

Pasarlos por pan rallado, por huevo batido y de nuevo por pan rallado.

Freírlos en aceite vegetal suave bien caliente (es recomendable utilizar una freidora, si no se dispone de ella también se pueden freír en un cazo alto para que los arancini queden completamente sumergidos en aceite).

Una vez fritos, retirarlos y colocarlos sobre un papel absorbente de cocina apto para uso alimentario y así desechar el exceso de aceite.

Presentar en platos de servicio y servir caliente.arancini 3.JPG

  • Notas:

Se pueden preparar de un día para otro, y antes de servirlos darles un golpe de horno.

Si se prepara un risotto y sobra arroz, también se puede aprovechar para elaborar unos arancini.

 

PIMIENTOS DEL PIQUILLO RELLENOS DE BRANDADA DE BACALAO

Pimientos del piquillo rellenos de brandada de bacalao.JPGAquí tenemos otra receta fácil y sencilla con la que deleitar y sorprender a nuestros invitados en las reuniones familiares o eventos sociales. Este plato puede ser un excelente entrante; ligero y muy refrescante, ideal para consumir en estas fechas tan calurosas. La combinación del pimiento de piquillo con la brandada de bacalao es exquisita. En casa nos encanta esta receta por su delicado sabor y su textura suave. Con los ingredientes preparados el montaje es muy rápido y simple. Además, se pueden elaborar con antelación, reservarlos en el frigorífico y sacarlos entre quince y veinte minutos antes de servir.

El pimiento es una de las primeras plantas introducidas en Europa procedentes del Nuevo Mundo, traída de la mano del mismísimo Cristóbal Colon en el año 1493. El origen del pimiento se remonta a tiempos preincaicos y se sitúa en América del Sur. Con el pasar de los años se desarrollaron distintas variedades de pimientos en España, uno de ellos es el piquillo; por lo que se suele atribuir su “nacionalidad” a este país, específicamente donde se cultiva, la ciudad de Lodosa, en la Comunidad Foral de Navarra y está protegido por la Denominación de Origen Piquillo de Lodosa.

La forma es triangular, no muy grande, alrededor de 7 cm de largo, no demasiado carnoso, de piel dura y color rojo encendido. Se admiten listas verdes a lo largo de su carne que se denominan “entreverados” y que, paradójicamente, gustan más a los propios productores para su uso que a los foráneos.

Se presentan pelados por ser de piel dura y lo más particular de este producto es la forma de preparación para el envasado en tarros o latas. El proceso consiste en asarlos, o bien en una superficie de carbón vegetal o mediante gas a través de bombos giratorios en los que durante el proceso de sellado y vacío del envase nunca deben entrar en contacto con el agua, pues de ser así perderían gran parte de su aroma y su sabor.

Se pueden degustar en crudo con un poco de aceite de oliva virgen extra, sal y ajos tostados finamente laminados. Como acompañamiento de carne y ensaladas o con tortilla de patatas y pescados azules. Pero su preparación en forma de rellenos es la más popular debido a las características resistentes de su carne que permite emplear cualquier relleno, como puede ser carne picada, morcilla con arroz, mariscos o brandada de bacalao, como es en el caso de esta exquisita receta.


pimientos de piquillo 2.JPGIngredientes (4 personas):

  • Brandada de bacalao
  • 12 Pimientos del piquillo
  • 2 Dientes de ajo
  • 2 Ramas de perejil fresco
  • Aceite de oliva virgen extra

Elaboración:

Preparar la brandada de bacalao como se indica en la receta de este blog. Para acceder de forma rápida a la receta, pinchar sobre la palabra “brandada de bacalao” que se encuentra en el listado de ingredientes.

Una vez confeccionada la brandada de bacalao, disponer una manga de pastelero con boquilla redonda, ancha y lisa (la empleada en esta receta es de 1,2 cm de diámetro) y llenarla con la preparación. Otra opción para realizar el llenado de los pimientos es utilizar una cucharilla de postre o café.

Disponer los pimientos del piquillo sobre un plato y retirarles las posibles pepitas que puedan contener tanto en su interior como en su exterior.

Después, rellenar las cavidades de los piquillos con la brandada de bacalao e ir colocándolos en cuatro platos de servicio o una fuente única.

Pelar los dientes de ajo y cortarlos en láminas finas.

Calentar una sartén a fuego medio con un fondo de aceite de oliva y tostar en ella las láminas de ajo. Cuando estén doradas sacarlas y retirar la sartén del fuego.

Majar en un mortero las hojas de perejil fresco y añadir el aceite de la fritura del ajo.

Presentar el plato frío o templado, decorado con los ajos tostados y condimentado con el perejil.

MILHOJAS DE ARROZ

milhojas de arroz 0.JPGEn esta publicación se muestra y se detalla la receta para preparar este excelente y delicioso plato de risotto. Para ello, es necesario emplear un arroz especial que proporcionará al plato su característica textura; se trata del arroz arborio.

El arroz arborio es una variedad italiana de arroz de grano corto. Toma su nombre de la ciudad de Arborio, en el valle del Po (también denominado como la llanura Padana, es una región geográfica del norte de Italia, situada entre los Alpes), donde se cultiva. Cocinados, los granos son redondos, firmes, cremosos y masticables, gracias al alto contenido en amilopectina del almidón de esta variedad, por lo que tienen un sabor propio. Generalmente se usa para hacer risottosarroz con leche entre otros.

El arroz arborio es un ingrediente muy versatil e indispensable en la despensa de cualquier hogar, ya que todo lo que se necesita para hacer un delicioso plato de risotto es un poco de mantequilla, cebolla, caldo de verdura, carne o pescado y queso. Se trata de ingredientes que forman parte del día a día y que se pueden combinar con cualquier alimento disponible; verduras, aves de corral, carne de res (excelente con vino tinto) y pescados o mariscos.

Este risotto en hojas de queso grana padano con nueces es bastante fácil y sencillo de preparar para cualquier día de la semana, pero lo suficientemente atractivo y original para presentarlo en una ocasión especial.

Si en vuestro circulo familiar y social el queso es de vuestro agrado y disfrutáis de él y del arroz tanto como en el nuestro, animaros a preparar esta receta. El plato os va ha encantar y no dejará indiferente a ningún comensal.


milhojas de arroz 01.JPG

Ingredientes (4 personas):

  • 300 G Arroz arborio
  • 1 L Caldo de carne o verdura
  • 1/2 Cebolla
  • 120 G Queso grana padano rallado
  • 50 G Nueces picadas
  • 125 Ml Vino blanco
  • 60 G Mantequilla
  • Sal
  • Pimienta

Elaboración:

Precalentar el horno a 180 C calor arriba y abajo.

Disponer una hoja de papel de hornear sobre la mesa de trabajo y dibujar en ella doce discos de 10 cm de diámetro cada uno. Poner la hoja encima de una placa de horno, con las marcas de tinta hacia abajo.

Repartir equitativamente las nueces en el interior de los doce discos y cubrirlas en la misma proporción con 80 gr de queso.

Hornear durante 7 minutos, sacarlos del horno, dejarlos enfriar en la placa y reservar.

En un cazo calentar el caldo, hasta que comience a hervir.

Limpiar, pelar y picar la cebolla.

Pochar la cebolla durante 5 minutos en una sartén con 15 gr de mantequilla, bañar con el vino y dejarlo evaporar.

En un cazo profundo y grande fundir otros 15 G de mantequilla y tostar en ella el arroz durante un minuto.

Añadir la cebolla, salpimentar y remover con una cuchara de madera.

Agregar a la preparación un cacillo de caldo hirviendo y proseguir la cocción 18 minutos, añadiendo un cacillo de caldo y removiendo a medida que se vaya evaporando el anterior.

Pasado el tiempo, retirar el arroz del fuego, agregar la mantequilla y el queso restantes y mezclar.

Disponer cuatro platos de servicio y colocar una tortita de queso con nueces sobre cada uno de ellos. Encima, distribuir una capa de arroz y cubrirlo con otra lámina de queso, repetir la operación y servir de inmediato.

GAZPACHO ANDALUZ

gazpacho andaluzzz.JPGHoy os presento la receta familiar que siempre se ha utilizado en casa para preparar el gazpacho, sin duda uno de los platos estrella del verano. Es facilísimo de elaborar y para ello sólo se emplean productos sanos y muy frescos.

En casa tomamos el gazpacho muy a menudo, desde los comienzos de la temporada de recolección del tomate y el resto de las verduras que lo componen, hasta su finalización. Incluso en el patio trasero de nuestra vivienda tenemos sembrada una pequeña huerta con una docena de tomateras, media de pimientos y algunas hortalizas más, que escasamente nos proveen de estas nutritivas y deliciosas verduras.

En estas fechas, recuerdo con mucha frecuencia y nostalgia los hermosos y lozanos huertos que con tanto esmero, año tras año cultivaba mi padre en la finca, enormes y frondosas matas con magníficos frutos. Yo disfrutaba recolectando gigantescos cestos de espléndidas y variadas verduras ¡Como no echarlo de menos! […].

El gazpacho es una sopa fría compuesta de ingredientes naturales como el aceite de oliva, el vinagre y hortalizas crudas: generalmente tomates, pepinos, pimientos, cebollas y ajos.

Suele servirse fresco en los meses calurosos de verano y su color varía desde el anaranjado pálido al rojo, según se empleen tomates más o menos maduros (que aportan un colorante natural denominado licopeno). El tomate pera muy maduro es el más adecuado para realizar esta receta, debido a su acentuado sabor, su escasa acidez y la cantidad de líquido que posee.

El origen del actual gazpacho es incierto, aunque tradicionalmente se le ha considerado un plato del interior de Andalucía, donde el aceite de oliva y los productos de la huerta son abundantes, y los veranos muy secos y calurosos. Por esta razón se le conoce comúnmente como gazpacho andaluz. A pesar de ello, el origen del gazpacho como plato “desmigado” es anterior al uso de hortalizas en su elaboración y data de la época del Al-Ándalus.

El gazpacho primigenio (mezcla de pan desmigado, aceite de oliva y vinagre) estuvo alimentando a campesinos ibéricos del sur durante siglos. Esta evolución ha ido dejando a lo largo del tiempo variedades de gazpacho por el sur de España y Portugal, siendo de todas ellas el más popular e internacionalizado el denominado gazpacho andaluz.

 En la antigüedad el gazpacho era considerado un hiperónimo con el que se designa cualquier tipo de sopa o majado (machacado) elaborado con pan, aceite, vinagre, sal y otros ingredientes.


gazpacho andaluz 2...JPGIngredientes (4 personas):

  • 1/2 Kg Tomates muy maduros (variedad tomate pera)
  • 30 G Pimiento verde tipo Italiano
  • 125 G Pepino
  • 50 G Cebolla
  • 1 Diente de ajo pequeño
  • 50 Ml Agua mineral
  • 20 Ml  Aceite de oliva virgen extra
  • Vinagre de vino blanco (1 o 2 Cda)
  • 1 Cdta rasa de sal
  • Comino en polvo (opcional)

Elaboración:

Lavar, partir los tomates  a la mitad y retirarles las semillas (esta acción es muy importante para no incrementar la acidez y el sabor acre e incluso áspero al gazpacho).

Trocear los tomates y echarlos preferiblemente en el recipiente de una batidora de pie. Si no se dispone de éste artilugio, se puede utilizar una la batidora de brazo o procesador de alimentos.

Pelar, lavar y partir la cebolla en trozos medianos.

Retirar las semillas y las nervaduras blancas al pimiento. Limpiarlo bajo el chorro del grifo y trocearlo.

Enjuagar y pelar el pepino, partirlo a la mitad longitudinalmente y retirar todas las semillas con ayuda de una cuchara pequeña (las semillas del pepino suelen proporcionarle al gazpacho un sabor fuerte. Además, muchos expertos las consideran causantes de gases estomacales que recordarán al gazpacho durante toda la jornada).

Pelar y picar el diente de ajo.

Añadir todas las verduras aviadas (cebolla, pimiento, pepino y ajo) dentro del recipiente que contiene el tomate.

Incorporar la sal y opcionalmente agregar una pizca de comino molido.

Verter sobre las hortalizas el agua, el aceite de oliva virgen extra y el vinagre. Triturar el compuesto entre dos y cuatro minutos (el tiempo dependerá de la potencia y las características del aparato empleado).gazpacho andaluz 3.JPGSi se considera necesario, para eliminar las pieles del tomate pasar el gazpacho obtenido por un colador de malla fina o chino (en casa se omite este paso, ya que no nos desagrada el tacto ligeramente tosco que proporcionan los pellejos del tomate. Además, poseen multitud de nutrientes y vitaminas que son una pena desaprovechar).

Servir el gazpacho acompañado de una guarnición compuesta por las mismas verduras que lo componen y si se desea, incluir picatostes de pan ligeramente dorados en el horno.

ESCALIVADA (ENSALADA DE VERDURAS ASADAS)

escalivada 5.JPGNo os perdáis la sencilla receta de esta maravillosa ensalada mediterránea de verduras asadas. Es facilísima y deliciosa. ¡En casa nos encanta!

La escalivada es un plato típico de Cataluña, Comunidad Valenciana, Región de Murcia y Aragón que consta de verduras asadas: berenjena, pimiento, cebolla y opcionalmente, tomate. Su nombre proviene del verbo catalán escalivar que significa ‘asar al rescoldo’ y tiene su origen en las comunidades rurales. Es un plato bajo en calorías y de alto contenido en fibra.

Las verduras se asan, a la parrilla o en el horno, hasta que están cocidas. Se dejan enfriar para después pelarlas y despepitarlas. Para servir, se cortan en largas tiras de forma longitudinal y se aliñan con aceite de oliva y sal, también se suele añadir ajo cortado en pequeños trozos. Es un plato que se come a temperatura ambiente por lo que suele ser más habitual su consumo en los meses de verano.

La escalivada puede comerse sola o como acompañamiento de un plato principal (carne, pescado, etc). Una forma típica de consumo es presentar la escalivada sobre una tosta de pan y acompañarla con unos filetes de anchoa. Otra de las múltiples versiones que tiene este plato es la de presentar la escalivada en forma de mousse o de pastel.

La escalivada es un alimento muy sano y nutritivo debido los ingredientes que componen el plato. En los proximos parrafos se puede leer una breve descripción de las propiedades más destacadas de las hortalizas en cuestión:

La berenjena; es un fruto de forma variable y de tamaño medio, su peso depende de la variedad (oscila entre los 200 y 300 gr). El color de la piel de la berenjena es liso, consistente, brillante y de colores diversos: blanca, púrpura, negra, amarilla, roja o de piel jaspeada. En su interior contiene una suculenta pulpa de color blanco o verde, según la variedad, y presenta semillas blandas dispersas por la carne.La berenjena tiene un sabor suave, muy vegetal y con un ligero toque amargo.

En el momento de adquirirlas se ha de tener en cuenta que la calidad de la berenjena se basa en su uniformidad, firmeza, color de la piel y tamaño. Por lo general, las berenjenas más sabrosas son las más tiernas y firmes, con la cáscara lisa y brillante, usualmente de color morado oscuro y de mayor peso en proporción a su tamaño. La piel no debe presentar manchas, arrugas ni zonas blandas.

Un truco para saber si la berenjena está bien madura consiste en hacer una ligera presión con los dedos sobre la piel. Si los dedos dejan huella, la berenjena está madura.

Por ser un alimento perecedero (aguanta poco más de diez días), conviene manipularla con cuidado y refrigerarla hasta su consumo. Es aconsejable mantenerla aislada del resto de verduras y frutas, ya que reacciona con el etileno producido por la respiración de otros vegetales y se podría estropear prematuramente.

En cuanto a sus propiedades nutritivas; La berenjena no destaca por su valor energético ni nutritivo, puesto que ofrece un residuo seco inferior al 8% a causa de su escaso contenido proteico, hidrocarbonado y mineral. El agua es el elemento mayoritario de su peso.

Comparada con otras verduras y hortalizas, contiene una cantidad intermedia de fibra, más abundante en la piel y en las semillas. El aporte de sales se lo debe al potasio, el mineral más abundante, y en su composición se contabilizan cantidades discretas de fósforo, calcio, magnesio y hierro. En cuanto a su carga vitamínica, sobre todo folatos y vitamina C, no resulta significativa en comparación con el resto de hortalizas.

Las propiedades dietéticas saludables atribuidas a la berenjena se deben a sus componentes antioxidantes, responsables de su ligero sabor amargo.La berenjena, elaborada de una manera sencilla, es fácil de digerir y conviene a quienes padecen trastornos digestivos por su estimulación de la función del hígado y vesícula biliar.

La berenjena puede llevar el adjetivo de verdura aperitiva y tonificante gracias a algunos de sus componentes. Los compuestos responsables de su ligero sabor amargo son reconocidos por su efecto colagogo, es decir, que estimula el buen funcionamiento del hígado y facilita el vaciamiento de la vesícula biliar, de manera que favorece la digestión de las grasas. La vesícula biliar es un reservorio donde queda almacenada la bilis que se vierte al duodeno cuando llegan las grasas de la digestión de los alimentos.escalivada 6.JPG

El Pimiento; es una verdura de tipo carnoso hueca, siempre verde, más o menos oscuro, cuando el fruto se encuentra inmaduro.

Las características del pimiento varían según la variedad a la que pertenezcan. Los de mayor consumo son los que se utilizan para elaborar esta receta, se trata de los pimientos morrones y se encuentran en la categoría de pimientos dulces. El pimiento morrón es una variedad gruesa, carnosa y de gran tamaño. Su piel roja o verde brillante es lisa y sin manchas, su carne firme y de sabor suave y su tallo verde y rígido. Se puede recolectar verde o ya maduro, con su característico color rojo, a veces violáceo.

Cuando se desea comprar pimientos es conveniente seleccionar los ejemplares carnosos, duros, pesados en proporción a su tamaño, muy firmes, de color brillante, piel lisa y lustrosa y carentes de golpes o magulladuras. Si presentan arrugas o manchas significa que han estado almacenados durante demasiado tiempo, lo que provoca una pérdida de nutrientes y de sabor. Hay que rechazar aquellos ejemplares que tengan una piel muy fina o poco firme y que presenten hendiduras, cortes o partes acuosas. Todos estos signos son indicios de que se encuentran en mal estado.

Otra señal de frescura a tener en cuenta es el estado de su tallo. Éste ha de ser verde, firme y crujiente.

Una vez en casa se aconseja guardar los pimientos en el frigorífico y dentro de una bolsa de plástico perforada y así se conservan hasta quince días. Una vez asados y pelados, también se pueden congelar, escaldándolos con anterioridad en agua hirviendo durante unos tres minutos.

En cuanto a sus propiedades nutritivas; El principal componente del pimiento es al agua, seguido de los hidratos de carbono, lo que hace que sea una hortaliza con un bajo aporte calórico. Es una buena fuente de fibra y, al igual que el resto de verduras, su contenido proteico es muy bajo y apenas aporta grasas.

En cuanto a su contenido en vitaminas, los pimientos son muy ricos en vitamina C, sobre todo los de color rojo. De hecho, llegan a contener más del doble de la que se encuentra en frutas como la naranja o las fresas.

Son buena fuente de carotenos, entre los que se encuentra la capsantina, pigmento con propiedades antioxidantes que aporta el característico color rojo a algunos pimientos.

También es destacable su contenido de provitamina A (beta caroteno y criptoxantina, que el organismo transforma en vitamina A conforme lo necesita), folatos y vitamina E. En menor cantidad están presentes otras vitaminas del grupo B como la B6, B3, B2 y B1. Su contenido en las citadas vitaminas C y E, junto con los carotenos, convierten al pimiento en una importante fuente de antioxidantes, sustancias que cuidan de nuestra salud.

  • La vitamina C, además de ser un potente antioxidante, interviene en la formación de colágeno, glóbulos rojos, huesos y dientes, al tiempo que favorece la absorción del hierro de los alimentos y aumenta la resistencia frente a las infecciones.
  • La vitamina A es esencial para la visión, el buen estado de la piel, el cabello, las mucosas, los huesos y para el buen funcionamiento del sistema inmunológico.
  • Los folatos intervienen en la producción de glóbulos rojos y blancos, en la síntesis de material genético y en la formación de anticuerpos del sistema inmunológico.

Entre los minerales, cabe destacar la presencia de potasio. En menor proporción están presentes el magnesio, el fósforo y el calcio. El calcio de los pimientos no se asimila apenas en relación con los lácteos u otros alimentos que se consideran muy buena fuente de este mineral.

  • El potasio es un mineral necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y para la actividad muscular normal, además de intervenir en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula.
  • El magnesio se relaciona con el funcionamiento del intestino, nervios y músculos, forma parte de huesos y dientes, mejora la inmunidad y posee un suave efecto laxante.
  • El fósforo juega un papel importante en la formación de huesos y dientes, al igual que el magnesio y el calcio.

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La cebolla; posee forma globosa, esférica o elipsoidal y su diámetro oscila entre los tres y los diez centímetros. Su peso medio se sitúa entre los 100 y los 250 gramos. Se pueden encontrar de diferente color; blanco, amarillo, rojo intenso, violáceo o veteadas. Su sabor en general es picante, aunque según la variedad también las hay dulces.

Al adquirirlas se han de seleccionar los ejemplares más duros, firmes y de cuello corto, y rechazar las cebollas húmedas, con manchas o cuello muy blando. Esto indica que están pasadas o todavía están sin formar.

Para que las cebollas conserven en buenas condiciones todas sus cualidades organolépticas y nutricionales, es suficiente con almacenarlas en un lugar seco y fresco. Sin embargo, una vez cortadas han de envolverse con un film plástico apto para el uso alimentario y guardarlas en el frigorífico.

En cuanto a sus propiedades nutritivas; Las cebollas son un alimento con un escaso aporte calórico porque su contenido en agua es de alrededor del 90%. En la composición de las cebollas se ha de tener en cuenta su apreciable aporte de fibra y su contenido mineral y vitamínico, que la convierten en un excelente alimento regulador del organismo.

Las cebollas son una buena fuente de potasio, y presentan cantidades significativas de calcio, hierro, magnesio y fósforo. El calcio vegetal no se asimila tanto comparado con el de los lácteos u otros alimentos que se consideran buena fuente de este mineral. Algo similar ocurre con el hierro, cuya absorción es mucho mayor cuando procede de alimentos de origen animal.

En cuanto a su contenido vitamínico, las cebollas son ricas en vitaminas del grupo B, como los folatos y las vitaminas B3 y B6. Presenta cantidades discretas de vitamina C y E, ambas con efecto antioxidante.

No obstante, las propiedades salutíferas de las cebollas se deben, más que a su composición nutritiva, a su abundancia de antioxidantes, entre ellos los flavonoides y los compuestos azufrados. Estos últimos son sustancias precursoras de compuestos volátiles que son los que aportan a la cebolla ese olor y sabor tan característicos.


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Ingredientes:

  • 1 pimientos rojo grande
  • 1 pimientos verde grande
  • 1 berenjena grande
  • 1 cebolla grande
  • 100 Ml Agua
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal y pimienta
  • Aceituna negra, anchoas, huevo cocido, etc. (opcional)

Elaboración:

Las  verduras se pueden asar en el horno de dos formas; “la rápida” o “la lenta”. La manera más rápida se basa en asar las verduras a elevada temperatura (190 C) durante 1 hora y la manera más lenta consiste en asar las verduras a baja temperatura (120 C) durante 3 horas. Obviamente si se emplea la segunda opción, las hortalizas quedarán más jugosas.

Precalentar el horno calor arriba y abajo a la temperatura deseada.

Lavar y secar todas las verduras, manteniendo las piezas enteras.

Preparar una bandeja de horno, (se recomienda colocar un papel de hornear en la base o cubrirlo con papel de aluminio apto para uso alimentario) o una fuente de horneado.

Colocar las verduras y el agua dentro de la fuente o bandeja de horneado.

Salpimentar y verter sobre ellas un chorreón  de aceite de oliva virgen extra.

Cuando el horno haya alcanzado la temperatura adecuada, hornear las verduras (el tiempo dependerá de la temperatura seleccionada).

En ambos casos cuando la superficie de las verduras comience a tostarse, girar la piezas, para que queden asadas de manera uniforme.

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Cuando las hortalizas estén listas, apagar el horno y retirar la fuente del mismo. Dejarlas enfriar dentro de la fuente colocada sobre una rejilla o salvamanteles elevado, para que el aire pueda circular bajo la base del recipiente.

Cuando las verduras estén completamente frías, pelarlas y despepitarlas.

Según el uso que se le vaya a dar, cortar las verduras en tiras, desmenuzar las piezas, triturarlas o dejarlas enteras.

Para servir, complementar el plato con aceitunas, anchoas o huevo cocido, según preferencia.