MUFFINS DE FRAMBUESAS

SONY DSCEl origen del muffin se encuentra en Inglaterra concretamente en Londres, donde existen referencias en recetarios a partir de 1703. Su nombre deriva de la palabra original moofin, cuya procedencia se puede deber a una adaptación de la palabra francesa moufflet (pan suave).

A partir de la década de 1950, se comienzan a comercializar distintos paquetes de muffins, tanto en Inglaterra como en Estados Unidos, en distintas cafeterías, pastelerías y tiendas de alimentación

El muffin guarda similitudes con la magdalena o los cupcakes pero es un alimento distinto, debido a que presenta un sabor menos dulce y su elaboración es diferente. Pueden prepararse tanto dulces como salados, de diversos sabores y rellenos.

La masa del muffin se elabora principalmente con harina de trigo, huevo, aceite vegetal, leche de vaca, polvos de hornear, esencias (siendo la más usual la vainilla) y azúcar. El toque distintivo se debe al añadido de verdura, fruta seca o fresca, chocolates y cremas.


blog3.JPGComo se explica en párrafos anteriores lo que mayormente diferencia al muffin de las magdalenas y los cupcake es el  añadido de sabor a la masa. En este caso los vamos a preparar con frambuesas, dándoles un toque especial con “streusel” (En pastelería y repostería, el término streusel alude a una cobertura de mantequilla, harina y azúcar. En Alemania se aplica a magdalenas, panes y pasteles. Algunas recetas modernas añaden diversas especias y ocasionalmente almendra. Aunque esta cobertura es de origen alemán, a veces se considera danesa o sueca) de almendras y trocitos de chocolate blanco.

Personalmente, siento debilidad por las frambuesas. Me fascina como una fruta tan menuda proporciona un sabor tan potente e intenso y a su vez, enriquece tanto un plato.

Si estáis interesados y queréis saber más sobre este fruto tan sugestivo como beneficioso para nuestro organismo, dedicar unos minutos a leer el siguiente relato.

La frambuesa, conocida también como fresa del bosque, es un hermoso fruto del frambueso o sangüeso, planta que crece silvestre en todos los países de clima templado. Pertenece a la familia de las Rosáceas, que incluye más de 2.000 especies de plantas herbáceas, arbustos y árboles que crecen por las regiones templadas de todo el mundo. Las principales frutas europeas, además del rosal, pertenecen a esta gran familia. 

Es una fruta que aporta una cantidad destacable de fibra, ayuda a mejorar el tránsito intestinal. Constituye una buena fuente de vitamina C, ácido cítrico y ácido elágico, flavonoides y folatos, minerales como el potasio, el magnesio y el calcio, este último de peor aprovechamiento que el que procede de los lácteos u otros alimentos que son buena fuente de dicho mineral. La vitamina C tiene acción antioxidante, al igual que el ácido elágico y los flavonoides (pigmentos vegetales). Dicha vitamina interviene en la formación de colágeno, huesos y dientes, glóbulos rojos y favorece la absorción del hierro de los alimentos y la resistencia a las infecciones. El ácido cítrico, posee una acción desinfectante y potencia la acción de la vitamina C. El ácido fólico interviene en la producción de glóbulos rojos y blancos, en la síntesis de material genético y formación de anticuerpos del sistema inmunológico. El potasio es necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso, para la actividad muscular normal e interviene en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula. El magnesio se relaciona con el funcionamiento de intestino, nervios y músculos, forma parte de huesos y dientes, mejora la inmunidad y posee un suave efecto laxante.

Las frambuesas son unos frutos que refrescan y estimulan el apetito. Una taza de frambuesas (125 gramos) contiene unos 10 gramos de fibra. Pese a su pequeño tamaño y a que su consumo, dentro de los hábitos alimentarios mediterráneos, se limita a su uso como fruta ornamental en distintos platos, es una gran portadora de fibra. A esta sustancia se le atribuye un destacado efecto protector del organismo, debido a un mecanismo de secuestro de sustancias potencialmente nocivas. La fibra “atrapa” determinados compuestos (ácidos biliares, colesterol…) que son excretados junto con las heces, lo que beneficia a las personas con hipercolesterolemia o litiasis biliar. También acelera el tránsito intestinal, reduciendo el tiempo de contacto de algunas de estas sustancias nocivas con el tejido intestinal, lo que previene o mejora el estreñimiento y reduce el riesgo de cáncer de colon.

Las frambuesas son una excelente fuente de vitamina C, nutriente con comprobada acción antioxidante, al igual que los flavonoides y el ácido elágico. Todos estos compuestos contribuyen a reducir el riesgo de enfermedades degenerativas, cardiovasculares e incluso del cáncer. Asimismo, la vitamina C tiene la capacidad de favorecer la absorción del hierro de los alimentos, por lo que mejora o previene la anemia ferropénica y la resistencia a las infecciones. Existen ciertas situaciones vitales en las que las necesidades orgánicas de vitamina C están aumentadas, como: embarazo, lactancia, tabaquismo, empleo de ciertos medicamentos, estrés y defensas disminuidas, práctica deportiva intensa, cáncer, Sida y enfermedades inflamatorias crónicas. En estas situaciones, el consumo de frambuesas u otras frutas ricas en vitamina C está especialmente indicado.

Por su abundancia de ácido fólico o folatos, vitamina imprescindible en los procesos de división y multiplicación celular que tienen lugar en los primeros meses de gestación, su consumo resulta adecuado o interesante para las mujeres embarazadas para prevenir la espina bífida, alteración en el desarrollo del sistema nervioso (tubo neural) del feto.

Por su elevado contenido en potasio y bajo en sodio, resultan muy recomendables para aquellas personas que sufren hipertensión arterial o afecciones de vasos sanguíneos y corazón. No obstante, su consumo deberán tenerlo en cuenta las personas que padecen de insuficiencia renal y que requieren de dietas especiales controladas en este mineral. Sin embargo, a quienes toman diuréticos que eliminan potasio y a las personas con bulimia, debido a los episodios de vómitos autoinducidos que provocan grandes pérdidas de este mineral, les conviene el consumo de frambuesa.nueva4.JPGEl frambueso rojo o europeo procede del monte Ida, en Grecia, desde donde se extendió a Italia, Países Bajos, Inglaterra y posteriormente a América del Norte.

Las variedades que actualmente se encuentran en el mercado provienen del árbol silvestre de frutos color rojo, que se encuentra en Europa y de las especies y variedades de color rojo y negro del norte de América.

Las frambuesas también se clasifican según la época del año en la que fructifican. La mayoría de las variedades son de verano, sin embargo, existen frambuesas de otoño y aunque el volumen de la cosecha es menor, amplían el período de recolección de estas frutas.

En España son zonas productoras Huelva, Asturias, Cáceres y la comarca del Maresme en Barcelona. El mercado español se nutre también de importaciones realizadas desde Chile y Centroamérica.

Las frambuesas, según la variedad, maduran de forma escalonada durante los meses de verano y entrado el otoño, por lo que las podemos degustar durante los meses de julio, agosto, septiembre y octubre.

Los frutos han de ser gruesos, con la pulpa consistente y una coloración brillante e intensa. Tienen que estar duros y libres de moho y se tienen que sentir secos y frescos al tacto. El tallo deberá ser de un color verde vivo.

Las frambuesas se recogen cuando están bien maduras y han perdido toda su acidez. En el momento justo de su maduración la frambuesa se separa fácilmente del tallo. Esta fruta es sumamente delicada y perecedera, ya que sus numerosos granos llenos de jugo son tan sensibles que la manipulación, el calor o simplemente el contacto de unas con otras deteriora tanto su apariencia como su calidad. Una vez en el hogar, conviene guardarlas sin lavar y sin tapar en un envase llano, en una sola capa, y de cierre hermético en el frigorífico.


nueva2.JPGIngredientes (8-10 unidades):

  • 2 Huevos
  • 125 G Azúcar
  • 6o Ml Leche
  • 150 G Aceite de girasol
  • 220 G Harina de repostería
  • 10 G Levadura química
  • Una pizca de sal
  • 125 G Frambuesas
  • 2 Cds Trocitos de chocolate blanco
  • 2 Cds Almendra fileteada

Elaboración:

En un cuenco amplio, tamizar la levadura junto a la harina. Reservar.

En un bol batir los huevos y el azúcar, hasta disolver el azúcar por completo.

Añadir la leche y el aceite, mezclar hasta conseguir una crema lisa y uniforme.

Incorporar la harina leudante y la pizca de sal.

Remover con movimientos envolventes la preparación, ayudándonos con una espátula o lengua repostera. Mezclar hasta unir todos los ingredientes (no batir la mezcla en exceso, si la harina desarrolla mucho el gluten, los muffins quedarán apelmazados y levaran con dificultad).

Cuando se obtenga una masa suave y homogénea tapar el bol con papel film, para que no cree corteza en la superficie. Refrigerar la masa entre una y dos horas (la masa puede permanecer conservada dentro de la nevera sin alterar sus propiedades, por un periodo aproximado de 24h).nueva3.JPGPrecalentar el horno, programar 190C de temperatura calor arriba y abajo. Colocar  dentro del horno la rejilla de tal forma que cuando se hornee a los muffins, éstos queden a media altura.

Sacar la masa del refrigerador, mezclar suavemente con una lengua repostera.

Añadir las 3/4 partes de frambuesas (el resto se utilizarán en la decoración final) e integrarlas con mucha suavidad en la preparación.

Disponer una bandeja de horno y sobre ella colocar encima los moldes o cápsulas.

Resultado de imagen de moldes para muffinsSi las cápsulas son de papel flexible o estriado sería conveniente colocarlas sobre un molde con cavidades (de las mismas características que el mostrado en la fotografía. Estos moldes podemos encontrarlos de diferentes tamaños y medidas, es fácil adquirirlos en las grandes superficies de alimentación. Previamente engrasado, también se puede hornear el muffin o magdalena directamente sobre él) así, se evitará que durante el horneado los muffins o magdalenas en otro caso, pierdan la forma. Si las cápsulas son rígidas, este paso no será necesario.

Con un sacabolas de helado ir llenando los moldes o cápsulas hasta 3/4 partes de su capacidad.

Para darle un acabado más bonito y atractivo, sobre los muffins colocar una o dos frambuesas de las que se reservaron en un principio, esparcir unos pedacitos de chocolate blanco y almendra fileteada.

Cuando tengamos el horno a la temperatura adecuada, meter la bandeja dentro del horno y hornear los muffins entre 15 o 20 minutos (el tiempo de horneado depende del tamaño de las piezas).

Cuando la superficie del bollo esté ligeramente dorada, comprobar la cocción pinchando con un testador o un palillo. Si éste sale sin restos de masa, retirar los muffins.

Colocarlos sobre una rejilla y dejarlos enfriar por completo.

Se conservan varios días en perfectas condiciones dentro de un recipiente hermético, en un lugar fresco, seco y alejado de fuentes de calor.nueva1.JPG

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s