GALLETAS DE AVENA

galletas de avena 8.JPGEstas galletas con copos de avena y arándanos deshidratados son una magnífica opción para comenzar el día llenos de energía o reponer fuerzas a media tarde, cuando los ánimos comienzan a decaer. Para su elaboración sólo se emplean ingredientes naturales, económicos y fáciles de encontrar en cualquier supermercado.

Las galletas de avena datan de principios del S.XX y perduran hasta el día de hoy. Siendo la primera receta original de galletas de avena, fabricada y distribuida en masa en el año 1908, por la empresa Quaker Oats Company®. Anunciadas como “tortas de avena”.  La receta, que fue impresa al dorso de las cajas en las que se comercializaban, requería los siguientes ingredientes: copos de avena, mantequilla, azúcar, huevos y harina. Más tarde, la receta de las tortas de avena fue reformulada y rebautizada como “galletas de avena”, en su confección se emplearon copos de avena molidos (harina de avena) logrando unas piezas más finas, compactas y consistentes que las que se preparaban con la mezcla anterior.

Otra inclusión a la receta que se generó con el tiempo, fue usar el salvado de avena para crear unas galletas que pudieran ser consumidas por un mayor número de personas, incluyendo a quienes deseaban aprovechar las propiedades que tiene el salvado de avena; producto resultante del refinado del grano de avena que corresponde a lo que serían las capas externas del grano y más concretamente al pericarpio con sus tres subcapas: epicarpio, mesocarpio y endocarpio; del cual se hablará en futuras entradas al blog.

Sabías que…

el 48% de los españoles ya percibe la avena como el cereal más sano, por delante de otros como la quinoa o la espelta. Sin embargo, sólo 3 de cada 10 españoles la consume de forma habitual, especialmente en el momento del desayuno.

Si se desea conocer un poquito más acerca de los copos de avena, en los próximos párrafos se puede leer un breve resumen que trata sobre las propiedades más destacadas de la avena;

La avena (avena sativa) es una planta de la familia de las gramíneas, al igual que el resto de cereales comestibles; una de las familias más importantes para la alimentación humana y cuyos frutos son granos secos y ricos en almidón, un hidrato de carbono complejo, fuente de energía para nuestro organismo. La avena es uno de los cereales más completos, rico en proteínas vegetales, grasas insaturadas y vitaminas del grupo B. En el proceso de transformación de los copos no se elimina nada, sólo se les pasan cilindros para que queden aplastados. Se consume tanto el cereal completo (copos de avena) como el salvado (fibra soluble) y también se emplean la paja y las semillas con fines terapéuticos.

La avena es uno de los cereales con más beneficios para nuestra salud, ya que tiene propiedades específicas que lo convierten en un súper cereal. No en vano, ha sido la base de la alimentación de varias civilizaciones y está considerada como la reina de los cereales.
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Sabías que la avena puede contribuir a una dieta saludable y equilibrada?

La avena contiene poca grasa saturada y sal de forma natural. Disfrútala en sus diferentes variedades de producto y recetas con avena, en el desayuno o en cualquier momento del día.

Su consumo, puede ayudar a reducir los niveles de azúcar en sangre (el consumo de beta-glucanos, presentes en la avena, previene el aumento de glucosa en sangre después de las comidas, si se consumen al menos 3 gr de beta-glucanos, contenidos en una ración de 40 g de avena), tratándose así de un alimento recomendado para personas que padecen diabetes, dada su capacidad de absorción de azúcar.

La avena coopera disminuyendo el riesgo de padecer enfermedades cardíacas, relacionadas con los altos niveles de colesterol en sangre ya que contiene beta-glucano, una sustancia que como parte de una alimentación y un estilo de vida saludables actúa en nuestro organismo para ayudar a bajar el colesterol (el colesterol alto es un factor de riesgo en el desarrollo de enfermedades coronarias).

Los granos integrales, sobre todo los de la avena integral, aportan fibras, unas sustancias esenciales en nuestra dieta porque colaboran en el mantenimiento de un sistema digestivo saludable. La fibra de la avena contribuye a incrementar el bolo fecal y, con ello, a conservar un sistema digestivo saludable.

La avena cuenta con una amplia variedad de vitaminas y minerales que desempeñan diferentes funciones en el organismo. Descubre en los próximos parrafos más información al respecto y de cómo actúan sobre el cuerpo humano los diferentes nutrientes que la avena posee:

Este súper cereal contiene tiamina, también conocida como vitamina B1 que contribuye a un metabolismo energético normal, así como al funcionamiento del sistema nervioso, la función psicológica y la del corazón.

También está muy presente la vitamina B6, que colabora en el metabolismo energético normal, el buen funcionamiento del sistema nervioso y la función psicológica. Además, ayuda al metabolismo proteico y del glucógeno, así como al funcionamiento del sistema inmunológico.

Posee folato, ácido fólico o vitamina B9, que favorece la formación normal de la sangre, la síntesis de aminoácidos, la función psicológica y la función del sistema inmunológico.

Contiene hierro, mineral fundamental en nuestro organismo, que ayuda a la formación normal de glóbulos rojos, a la función cognitiva, al transporte de oxígeno por el cuerpo y a la función del sistema inmunológico.

Aporta magnesio, este mineral fomenta el funcionamiento normal de los músculos, mantiene el equilibrio de los electrolitos y el mantenimiento de los huesos y los dientes.

Incluye zinc, reforzando la reproducción y fertilidad, la función cognitiva, la protección de células contra el estrés oxidativo y la función del sistema inmunológico.

Sabías lo importante que es empezar el día con un buen desayuno y seguir una dieta sana y equilibrada con el aporte de energía necesario?

Los cereales integrales en nuestra alimentación se convierten en un buen combustible para nuestro organismo y aportan numerosos beneficios.

Los copos de avena contienen las tres partes de la semilla del cereal: el salvado, el endospermo (embrión de las plantas) y el germen. Los científicos consideran que, comiendo copos de avena enteros, es decir, integrales, estamos ingiriendo fibra, vitaminas y minerales, buenos y recomendables para nuestro organismo.

La avena, así como otros cereales, contiene principalmente carbohidratos. Los hidratos de carbono contribuyen a un correcto funcionamiento del cerebro, por lo que es imprescindible consumirlos en las cantidades necesarias.

Así, la avena se abre paso en la ingesta humana y ofrece un amplio abanico de posibilidades en la alimentación diaria, pudiéndose utilizar como ingrediente para un gran número de recetas, como es en el caso de estas tentadoras y riquísimas galletas de copos de avena enriquecidas con arándanos deshidratados.

Tras esta pequeña introducción, queda claro que consumir diariamente copos de avena aporta numerosos beneficios al organismo, y es por ello que en cosmopolitan cuisine, están incluidos en la dieta diaria de forma regular.

En esta ocasión, los copos de avena forman parte de la composición de unas sanas y deliciosas galletas. A continuación, se muestra la receta donde vienen indicados los ingredientes y los pasos a seguir para proceder con su elaboración.


galletas de avena 7.JPGIngredientes (20/25 Unidades):

  • 175 G Mantequilla (temperatura ambiente)
  • 125 G Azúcar
  • 1 Yema de huevo
  • 175 G Harina de repostería
  • 1 Cdta Bicarbonato
  • 1/4 Cdta Sal
  • 80 G Copos de avena
  • 120 G Arándanos deshidratados

Elaboración:

Precalentar el horno a 190ºC calor arriba y abajo.

Disponer sobre la mesa de trabajo una plancha de silpat o forrar una bandeja de horno con papel siliconado o papel de hornear.

Tamizar la harina, el bicarbonato sódico y la sal. Reservar.

En un cuenco amplio batir (preferiblemente con varillas eléctricas) la mantequilla con el azúcar hasta conseguir una pasta suave y cremosa.

Añadir la yema de huevo y continuar batiendo hasta integrar por completo.

Incorporar la harina, el bicarbonato sódico, la sal y los copos de avena. Mezclar despacio con una espátula o lengua repostera hasta conseguir una masa blanda pero manejable. galletas de avena 6.JPGFinalmente, incluir los arándanos deshidratados y mezclar a mano (con una espátula o lengua repostera) para que se repartan de forma equitativa por toda la masa.

Con las manos o con la ayuda de dos cucharas o un dispensador de bolas pequeñoformar piezas del tamaño de una nuez y disponerlas en la bandeja de horno separadas unas de otras, ya que se expandirán significativamente durante el horneado.

Por último, aplastar ligeramente las bolitas de masa con el reverso de una cuchara.

Cuando el horno haya alcanzado la temperatura adecuada, hornear las galletas durante 20 o 25 minutos, fijando la bandeja en la parte central del horno.

Cuando las galletas comiencen a dorarse ligeramente por la base, sacar la bandeja del horno y dejar reposar las galletas sobre ella durante al menos cinco minutos (al sacar las galletas del horno su textura será blanda y no se recomienda su manipulación de forma inmediata).

Una vez que las galletas hayan templado y presenten una estructura más consistente, trasladarlas a una rejilla y dejarlas enfriar por completo.

Las galletas se conservan durante días guardadas en recipientes metálicos o herméticos y almacenadas en un lugar oscuro, seco y alejado de fuentes directas de calor.

MINI PANETTONE CLÁSICO

MINI PANNETTONE CLÁSICO 3.JPGEn la navidad del año pasado, finalizado escasamente hace un par de semanas, en la cocina de “Cosmopolitan cuisine” se elaboraron de forma artesanal estos deliciosos y esponjosos mini panettone. Prepararlos no es una tarea fácil, siendo preciso dedicarle bastante tiempo a la receta, pero tampoco entraña demasiada dificultad. Como recompensa, se obtiene un pan dulce mucho más saludable que el comercializado en los distintos establecimientos de alimentación; libre de grasas hidrogenadas, saborizantes artificiales, conservantes u otro tipo de aditivos que se usan frecuentemente en la fabricación de prácticamente todo tipo de bollería industrial.

Por otro lado, a comienzos de la pascua del año 2016 confeccionamos otra version de este pan dulce tan popular, pero en aquella ocasión seguimos las indicaciones de otra receta, con unos resultados igual de satisfactorios. Si se desea consultar la receta y acceder a ella de forma inmediata, pinchar sobre el siguiente enlace Panettone de chocolate. En ella, además de desarrollar la receta, se pueden leer unos parrafos que entregan entre otra información, la historia y el origen del panettone.

La receta de los mini panettones está adaptada (con la salvedad de elaborar inicialmente una masa madre, para hacerla más rápida y sencilla) del Panettone milanés del libro Pan y dulces italianos de las hermanas Simili.MINI PANETTONE CLÁSICO 1.JPG

 

Información de interés para la elaboración del panettone:

La víspera (noche anterior) se realiza la preparación del prefermento, al que sólo será necesario dedicarle 5 minutos + levado (toda la noche en el refrigerador).

El día en cuestión se recomienda no diversificar ni planificar otro tipo de actividades, debido a que este tipo de masa requiere bastante atención.

En esta ocasión, la masa se trabaja a una temperatura aproximadamente de 20°C. Teniendo en cuenta este dato, el tiempo se distribuirá de la siguiente manera:

-Aclimatación del prefermento a temperatura ambiente: Serán necesarias dos horas, y simplemente consiste en sacar la masa del refrigerador.

-Preparación de la primera masa: Serán necesarios quince minutos + dos horas de levado (tiempo que requiere la masa para alcanzar el doble de su tamaño inicial).

-Preparación de la segunda masa: Serán necesarios alrededor de veinte minutos + cuatro horas de levado (espacio que la masa necesita para triplicar o cuadruplicar  su tamaño).

Horneado: Serán necesarios veinte o treinta minutos.

Reposo y enfriado: Será necesaria una hora.

Desde “Cosmopolitan cuisine” se recomienda encarecidamente preparar la receta que se presenta a continuación. Como ya se ha dicho, no se trata de una tarea fácil, sobre todo si se está iniciando en las labores panaderas, pero siguiendo minuciosamente las indicaciones, siendo riguroso durante el proceso, usando materia prima de primera calidad y poniendo mucho cariño, seguro que se lograrán unos resultados estupendos.


MINI PANETONNE CLÁSICO 5.JPG

Ingredientes (8 mini panettone de 100gr la unidad):

Antes de comenzar con la receta se ha de asegurar que todos los ingredientes se encuentran a temperatura ambiente (salvo que se indique lo contrario).

Prefermento;

Primera masa;

  • 40 G Yema de huevo (dos yemas grandes)
  • 90 G Agua (templada)
  • 200 G Harina de fuerza
  • 50 G Azúcar blanco
  • 50 G Mantequilla sin sal
  •  Prefermento anterior

Segunda masa;

  • 40 G Leche entera (templada)
  • 20 G Azúcar blanco
  • 3,5 G Sal
  • 40 G Yema de huevo (dos yemas grandes)
  • 5 G (una cucharadita) Miel suave
  • 10 Ml (dos cucharaditas) Ron añejo
  • 2-3 G (media cucharadita) Extracto puro de vainilla (media cucharadita)
  • 90-115 G Harina de fuerza
  • 50 G Mantequilla sin sal
  • 120 G Pasas sultanas
  • 80 G Cubitos de naranja confitada
  • Masa anterior

Acabados;

  • Mantequilla sin sal

Elaboración:

Prefermento;

En un cuenco mediano, desleír la levadura en la leche templada, a una temperatura aproximada de 40ºC.

Seguidamente, añadir la harina y mezclar con suavidad con una espátula o lengua repostera, hasta conseguir una mezcla densa y homogénea.

A continuación, cubrir con plástico film transparente de uso alimentario y dejar levar toda la noche dentro del refrigerador, durante un mínimo de ocho horas.

A la mañana siguiente, el prefermento habrá crecido y se encontrará ligeramente esponjoso, repleto de burbujas. Sacar de la nevera y dejarlo a temperatura ambiente durante dos horas, para que se aclimate.

Primera masa;

Para comenzar, batir ligeramente en un cuenco las yemas junto con el agua templada.

Añadir a la mezcla anterior, la harina y el azúcar. Mezclar con suavidad hasta que todo quede bien integrado, obteniendo así una masa uniforme pero áspera.

Seguidamente, añadir el prefermento y amasar, a mano o con robot de cocina durante cinco minutos, seguido de un reposo de diez minutos. Repetir esta operación un par de veces más y agregar la mantequilla trozo a trozo, hasta incorporarla por completo.

Continuar amasando esta masa en intervalos de cinco minutos con reposos intermedios de diez minutos, tantas veces como sean necesarias para obtener una masa lisa y elástica. Poco a poco la masa se tornará más sólida, así que en caso de realizar el amasado a mano, se podrá emplear el método tradicional de amasado francés.

El amasado finalizará cuando se obtenga una masa lisa, suave y elástica que se despegue sin ninguna dificultad del cuenco o en su caso, de la superficie de trabajo.

A tener en cuenta…

Es muy importante no añadir más harina de la indicada en la lista de ingredientes. Al principio la masa es algo pegajosa, pero irá adquiriendo consistencia según se vaya trabajando; de ser necesario,  se pueden untar ligeramente las manos con unas gotas de aceite de girasol (para no aportar sabor a la masa).

Bolear la masa, ponerla en un cuenco aceitado, cubrirla con plástico film transparente de uso alimentario y dejarla reposar en un sitio cálido y alejado de las corrientes de aire el tiempo necesario. Hasta que más o menos duplique su volumen.

Segunda masa;

Cuando la masa inicial haya aumentado, preparar la segunda masa.

Mezclar todos los ingredientes enumerados para la segunda masa: la leche entera, el azúcar blanco, la sal, las yemas de huevo, la miel suave, el ron añejo, el extracto puro de vainilla y la harina de fuerza; excepto la mantequilla, las uvas pasas y los cubitos de naranja confitada. Se obtendrá una mezcla muy plasta y pegajosa, que se añadirá a la primera masa previamente desgasificada (presionarla suavemente con el puño cerrado dentro del cuenco un par de veces). Mezclar bien y comenzar a amasar de nuevo, con la misma técnica descrita (amasados breves y reposos de diez minutos), hasta que la masa esté lo suficientemente incorporada.MINI PANETTONE CLÁSICO 7.JPGUna vez lista, añadir la mantequilla ablandada en varias veces, hasta integrar por completo. Continuar amasando hasta conseguir una masa perfectamente homogénea, lisa, elástica y manejable (perfectamente amasable por el método francés, en caso de que el amasado se realice de forma manual).

Se sabra que la masa está bien trabajada cuando además de adquirir una textura muy suave, se despegue fácilmente del cuenco o de la superficie de trabajo. Para comprobarlo, se realizará la prueba de la membrana que consiste en tomar una pequeña porción de masa entre los dedos pulgar e índice de ambas manos y estirar con suavidad, entonces se ha de visualizar algo parecido a un tegumento o tejido terso y traslúcido.

Finalmente, colocar la masa sobre una superficie de trabajo y estirarla con las manos hasta formar un rectángulo irregular. Sobre él, esparcir de forma equitativa las pasas y los cubitos de naranja confitada. Después, enrollar la masa, encerrando así la fruta en su interior, y plegar sobre sí misma tantas veces como sea necesario, hasta asegurar que la fruta queda repartida de manera uniforme por toda la masa.

A continuación, formar porciones de masa de aproximadamente de 100 G cada una, bolear y  crear una buena tensión en la superficie. Colocar la masa dentro de los moldes para panettone (no han de sobrepasar ⅓ de la capacidad del molde), cubrir sin ajustar con plástico film transparente de uso alimentario y dejarlos levar en un lugar cálido y alejado de las corrientes de aire, hasta que la parte superior de la masa asome por el borde del molde. Esta parte del proceso llevará varias horas (dependerá de la temperatura ambiente).

Una vez hayan levado todas las piezas, precalentar el horno (eléctrico y sin aire) a 180°C con calor arriba y abajo, colocando la bandeja del horno en el tercio inferior.

A continuación, con ayuda de una cuchilla para pan o un cuchillo afilado, practicar una pequeña incisión en forma de cruz en el centro de la superficie de la masa y dejar caer un pedazo de mantequilla (del tamaño de una avellana) en el centro de la intersección.

Hornear los panes durante unos veinte o treinta minutos, hasta que al introducir una brocheta de madera en el centro (llegando al hasta el fondo del molde), ésta salga limpia de masa o migas. Si viéramos que se dora en exceso, cubrirlo con papel de aluminio sin ajustar.

Cuando los panecillos estén bien cocidos, apagar el horno y sacarlos de su interior con cuidado. Tumbarlos uno a uno sobre la encimera e introducir una horquilla especial para este fin o dos brochetas de palo largo por la base de cada uno de los bollos, de lado a lado. Después, colgarlos boca abajo para que la miga quede suelta y no se apelmace. Dejarlo enfriar  por completo en esa posición.

Cuando el panettone esté totalmente frío, retirar la horquilla o brochetas, servir y ¡disfrutar!MINI PANETONNE CLÁSICO.JPGLos panettones se conservan tiernos dos o tres días a temperatura ambiente, guardados en recipientes herméticos o dentro de una bolsa de plástico cerrada; dentro de un lugar seco, oscuro y alejado de fuentes de calor.

Los bollos que no se vayan a consumir en el periodo indicado, se pueden congelar (recién hechos, completamente fríos y protegidos dentro de envases aptos para almacenar a bajas temperaturas). Aunque he de decir que no hay nada como un panettone recién hecho.

GALLETAS DE JENGIBRE (Gingerbread Man) – Galletas de Navidad

GALLETAS DE JENGIBRE 1.JPGEsta semana, para preparar las fiestas navideñas en casa, proponemos cocinar una de las recetas más suculentas, divertidas y sencillas de los menús de estos días: ¡Galletas de jengibre!

Las galletas de jengibre, o “gingerbread”, tienen su origen en el pan de jengibre, casi tan antiguo como la historia occidental, y que se remonta a los antiguos griegos y egipcios, que ya lo consumían en sus prácticas de ritos y ceremonias.

El pan de especias llegó a Europa aproximadamente en el siglo X, cuando los cruzados (militares cristianos afincados principalmente en Europa Occidental, y que participaron de forma directa en alguna de las cruzadas que tuvieron lugar en la etapa del medievo) trajeron la receta desde Oriente Medio, esta receta rápidamente se extendió entre las altas sociedades; y más tarde al resto de la población, cuando se depreció el valor de las especias y éstas comenzaron a ser más asequibles.

¿Sabías que…

La tradición de la elaboración del pan de especias surgió en algunos monasterios europeos en la época medieval? Esta tradición se extendió a Croacia, donde más tarde se convirtió en una actividad artesanal. La receta utilizada por todos los artífices era la misma: hacían una masa con harina, agua, azúcar, bicarbonato sódico y las especias indispensables. La masa se colocaba en moldes, se cocía, se secaba y se pintaba con colorantes alimentarios. Después, cada artesano ornamentaba el pan con imágenes, versos y mensajes a su antojo. En la actualidad esta práctica se sigue conservando.

SONY DSCEl tema que se trata a continuación es bastante discutible, ya que en la búsqueda de información acerca del creador y el origen de las galletas con forma humana se pueden encontrar varias referencias históricas que no guardan ningún tipo de relación, en los próximos parrafos se relatan algunas de ellas:

Por un lado, se da cuenta de que la usanza de este tipo de galletas en Navidad fue idea del monje de origen armenio, Gregory de Nicopolis en Grecia, a quien se le atribuye ser el primero en preparar este postre de galletas (gingerbread) o pan de jengibre con forma de hombrecillo. Igualmente, la leyenda relata que fue el mismo monje quien al trasladarse a Francia en el año 992, dio a conocer su atractiva creación culinaria, y enseñó a prepararla a los sacerdotes franceses.

Por otro lado, se dice que fue la reina Isabel I la “creadora” de las galletas de jengibre (o gingerbread people) con formas de personas, que ofrecía a sus invitados como una forma de agasajarlos. Con el tiempo, en las ferias populares se adoptaría la receta y se popularizaría, hasta el punto, que incluso las galletas de jengibre desmigadas servirían de condimento para preparar distintos platillos de carne, especialmente si las galletas  empezaban a descomponerse.

Sea como fuere, a día de hoy estas galletas son internacionales y desde que aflora la temporada navideña se convierten no sólo en una parte del postre tradicional para celebrar y compartir, sino también como motivo para la decoración navideña. Su popularidad está muy arraigada, especialmente en la época del año que se está mencionando, la pascua.GALLETAS DE JENGIBRE 3.JPGEsta simpática galleta o masa de jengibre tiene diversas versiones europeas: Pierniczki polaco, el pepparkakor escandinavo, las speculaas holandesas, el pain d’épices francés o el esponjoso lebkuchen alemán. Otras formas de pan de jengibre como son las casas en miniatura, célebres por el cuento de los hermanos Grimm “Hansel y Gretel”, se extendieron en el gusto alemán y también fueron adoptadas, junto a los hombrecillos de pan de jengibre, por los colonos de América del Norte, que también sienten como suya esta vieja tradición.

Estos simpáticos hombres de jengibre han alcanzado tanta popularidad que además cuentan con su propia historia. En el siguiente enlace “aquí”, se puede ver un video explicativo; se trata de un encantador cuento animado, narrado de forma divertida con una didáctica infantil.

La mayoría de los hombres de pan de jengibre comparten la misma forma de apariencia  humanoide, paticorta y sin dedos. Muchos hombres de jengibre tienen cara, aunque los rasgos pueden ser hendiduras en la propia galleta o caramelo pegado en ella con glaseado de azúcar o chocolate, según la receta. También son comunes otras decoraciones: pelo, puños de camisa y zapatos, siendo la decoración más popular los botones de la camisa, que tradicionalmente son representados con gominolas, glaseado dulce o uvas pasas.

Las galletas con forma de casas de pan de jengibre, célebres por el cuento “Hansel y Gretel”, son una apetitosa variación.

Aunque en la receta que se publica en esta página se embellecen las galletas con chocolate fundido (a nuestro parecer esta forma de presentación queda más formal y elegante) y no se decoran con glaseado de azúcar, como ya se a dicho, sí es habitual hacerlo de este modo, sobre todo en los hogares que también son habitados por niños. Este glaseado es muy sencillo hacer, se prepara con clara de huevo, azúcar glacé y opcionalmente colorante alimentario (pincha aquí  para visualizar uno de los muchos vídeos explicativos que circulan por la red, en él se detalla la receta y se indica cómo proceder para aplicar el glaseado sobre las galletas).


GALLETAS DE JENGIBRE.JPGIngredientes:

  • 260 G Harina de trigo
  • 35 G Harina de trigo de gran fuerza
  • 75 G Azúcar moreno suave (clara)
  • 75 G Melaza
  • 55 G Huevo
  • 50G Mantequilla
  • 7 G Espéculos: Mezcla molida de especias; Jengibre (en mayor medida), canela y clavo)
  • 1 Cdta. Levadura química
  • 1/2 Cdta. Bicarbonato
  • 1/4 Cdta. Sal
  • 100 G Chocolate negro 70%
  • 100 G Chocolate blanco

Elaboración:

En un cuenco, mezclar las harinas con el polvo de hornear, el bicarbonato, el jengibre, la nuez moscada y la canela. Cernir la mezcla con un tamiz y reservar.

En otro recipiente batir con unas varillas (preferiblemente eléctricas) energicamente o a intensidad alta la mantequilla junto al azúcar, hasta que la mezcla blanquee y la textura se vea cremosa.

A continuación, agregar el huevo, la vainilla y la melaza hasta integrar todos los ingredientes por completo.

Tras ello, incorporar poco a poco la mezcla de harina mientras se continúa batiendo suavemente, hasta conseguir una masa totalmente lisa y homogénea.

Sacar la masa del cuenco y formar una bola con ella. Después, aplastarla ligeramente y cubrirla a piel con plástico film transparente apto para uso alimentario.

Refrigerar la masa de galletas durante al menos 30 minutos.GALLETAS DE JENGIBRE 4.JPGPasado el tiempo, la masa debe estar firme y manejable (si la masa quedase muy dura al sacarla de la nevera, dejarla cinco o diez minutos a temperatura ambiente para que adquiera una textura compacta pero fácil de manipular).

Precalentar el horno a 170°C con calor en ambas resistencias y sin ventilador.

Preparar una o dos bandejas de horno antiadherentes o dotarlas con papel parafinado especial para hornear.

Depositar la masa de galletas sobre una superficie lisa y enharinada. A continuación, estirar la masa con un rodillo hasta obtener un grosor de aproximadamente ½ centímetro.

Cortar la masa de galletas con un cortador que tenga la típica forma del muñeco de jengibre e irlas colocando sobre las bandejas, dejando un espacio entre ellas de mínimo dos centímetros de distancia, para evitar que durante el horneado estas se puedan  pegar unas a otras.

En el momento que se tengan todas las galletas confeccionadas y el horno haya alcanzado la temperatura adecuada, introducir la bandeja dentro del horno a media altura. Cocer los dulces entre 10 o 12 minutos, depende del tamaño y de el grosor que se les haya proporcionado. Estarán listas cuando sus bordes inferiores adquieran un tono sutilmente dorado.

Para finalizar, sacar la bandeja del horno y dejar reposar las galletas sobre ella durante unos minutos, hasta que estas endurezcan ligeramente.

Cuando se llegue a ese punto, retirar las galletas de jengibre de la bandeja y depositarlas sobre una rejilla para que terminen de enfriar por completo.

Una vez frías, proceder con la decoración. En este caso, simplemente se realiza un baño parcial de las galletas con dos tipos de chocolate fundido.

Para ejecutar el acabado de esta manera, fundir el chocolate (realizando la misma técnica por separado con el chocolate negro y el chocolate blanco) durante unos segundos en un recipiente apto para el microondas (en pequeños golpes de calor de 30 segundos) o en un cazo al baño maría sobre el fuego durante unos minutos.

Cuando el chocolate esté totalmente derretido, introducir una parte de la galleta dentro del mismo y escurrir el exceso de fluido.

Depositar la pieza sobre una superficie lisa y dejar que el chocolate solidifique por completo.

Realizar la misma operación con el resto de galletas.

Consejo,

Cuando se realice un baño de chocolate a piezas que requiera un secado sobre una superficie plana, se recomienda colocar una lámina de acetato o una hoja de papel siliconado adecuada para el uso alimentario sobre la zona de reposo de las porciones. De esta forma, una vez el chocolate haya endurecido, las piezas se despegarán con mucha facilidad.

Si se desea proporcionar un “aire” más alegre a la decoración de las galletas usando glasa de colores, se deja una propuesta interpretada con lenguaje visual tanto del proceso de elaboración como del método de aplicación, en el cuerpo de esta entrada.GALLETAS DE JENGIBRE 6.JPGEstas galletas bañadas en chocolate, se conservan en perfectas condiciones durante semanas guardadas en recipientes herméticos y almacenadas en un espacio oscuro, seco y alejado de fuentes directas de calor.

PASTAS DE MANGA O RIZADAS “PARA LA HORA DEL TÉ”

pastas de te 3.JPG¿Estaís buscando una fantástica y deliciosa idea para la hora de la merienda? Aquí, en esta entrada y de la mano de cosmopolitan cuisine, publicamos la mejor receta de pastas rizadas para preparar de forma artesanal en la cocina de casa. Se trata de una masa dulce elaborada con ingredientes básicos; harina, mantequilla, azúcar, huevo y una pizca de sal. A ésta masa se le proporciona la clásica forma de pastas de té con una manga de pastelería provista de una boquilla rizada, creando con ella diferentes formas y un amplio surtido de las mejores pastas, con las que se podrá disfrutar del sabor más tradicional y exquisito.

Su delicado sabor y su forma impecable hacen que sean también un regalo  muy acertado para ofrecer en ocasiones especiales. En definitiva, se trata de un pequeño capricho de lujo que disfrutarán toda la familia y seres queridos.

Para conseguir unos pequeños bocados gourmet que deleitarán tanto a grandes como a pequeños, hay que emplear los ingredientes más selectos y de la mejor calidad posible.

¿Sabías que…

El secreto de su sabor reside en la mantequilla? Una buena mantequilla de excelente calidad es imprescindible para obtener las mejores pastas de té.

En nuestro país no existe la tradición de la hora del té servido con pastas como tal, sin embargo, las pastas de té son un dulce típico que no falta en la mayor parte de los hogares y que todos recordaremos especialmente en casa de nuestros abuelos y abuelas; para invitar a merendar a las visitas o simplemente para darse un gusto a media tarde o en la sobremesa, acompañadas de un café. Las pastas de té son un dulce que muy pocos rechazan y en nuestro país cada vez están más reconocidas, sobre todo si son realizadas de forma tradicional, artesana y con ingredientes naturales.pastas de te 1.JPGAunque las pastas de té hace muchos años que están entre nosotros, no sabemos muy bien en qué momento se instalaron como algo típico en nuestro país, lo que sí queda constatado es que son originarias de Inglaterra. Es en la Inglaterra del siglo XVII, en sus lujosos salones y amplios palacios, donde los estratos más ricos y distinguidos de la nobleza y realeza se juntaban para llevar a cabo sus actividades. Todo ello, en torno a un elemento principal, el protagonista de la tarde: el té. Esta bebida tan sofisticada, se convirtió a su vez en la parte fundamental de la cultura anglosajona. Así, algunos elementos de su gastronomía, como la repostería, se desarrollarían para acompañar a su tan querido té. Los bizcochos, las tartas y, sobre todo las pastas, eran las mejores elecciones. De esta forma se empezaron a popularizar las famosas pastas de té.

La hora del té o tea time es toda una tradición en Inglaterra. A principios del siglo XIX la Duquesa de Bedford pidió que le trajeran una taza de té y algo ligero para acompañarlo. Por aquel entonces, la comida solía servirse muy pronto y no se volvía a ingerir nada hasta la hora de la cena, que se ofrecía aproximadamente sobre las ocho de la noche. La duquesa quedó encantada con su pequeña merienda, por lo que siguió repitiéndola cada día, invitando a sus amistades para que disfrutaran de la hora del té junto a ella. Con los años, esta merienda se convirtió en una tradición entre las clases más altas de la sociedad inglesa, que entre las tres y las cinco de la tarde disfrutaban del té acompañado de unos sándwiches o unas pastas. En estas fiestas del té, se empleaban preciosos juegos de porcelana, que hacían de la ocasión todo un ritual de buen gusto y elegancia.

¿Sabías que…

Para evitar que las tazas de porcelana se agrietasen al servir el té caliente, debía de añadirse antes un chorrito de leche templada con la taza vacía?

Hoy en día, tomar té con leche acompañado de pastas, sigue siendo una costumbre. Y no sólo en Inglaterra, sino que la tradición se ha ido exportando a otros países con el paso de los años, existiendo en la actualidad una gran variedad de pastas dulces y saladas con las que acompañar el té.

La base de estas pastas ha continuado hasta nuestros días, pero se han ido añadiendo variedad de sabores y distintas formas con las que se ha conseguido que las pastas de té cada vez sean más sofisticadas e irresistibles. La combinación con chocolate, mermelada o frutos secos ha sido un gran acierto que los pasteleros artesanos han sabido desarrollar.

pastas de te 5.JPGComo se ha mencionado al inicio de la página, la mantequilla es un ingrediente imprescindible a la hora de preparar la masa de las pastas de té, ésta ha de estar en punto de pomada, es decir, a temperatura ambiente (blanda, pero no derretida); a su vez es muy importante que los huevos también se encuentren a la misma temperatura. Por otro lado, siempre se utilizará harina floja tamizada, la cual no se trabajará en exceso durante el formado de la pasta. Para elaborar este tipo de galletas siempre se recomienda emplear azúcar en polvo o azúcar glass, con la cual se obtendrá una masa suave y muy fina. Hoy en día, también se pueden confeccionar sin azúcar y con edulcorantes naturales o de otro tipo, para aquellos que su dieta así lo requiera. Como último ingrediente, se puede añadir una pizca de sal para resaltar el sabor de las galletas. Además, a elección del pastelero se podrán enriquecer las pastas con acabados y decoraciones variadas; Chocolate fundido de diferentes clases, frutas deshidratadas o frutos secos.

La receta de pastas que se presenta a continuación es una masa blanda: en este tipo de masa hay más presencia de líquido y no es recomendable amasar demasiado ni meterla en la nevera. No se puede congelar, y su forma se consigue con la ayuda de una manga de pastelería.

Las pastas de té también se pueden encontrar de otros tipos, duras o especiales:

Las primeras se realizan con mayor proporción de ingredientes secos, su textura es más compacta y no se nota tanto la presencia de mantequilla. La masa, una vez trabajada se deja reposar en la nevera para que adquiera firmeza y su diseño se logra estirando la pasta con un rodillo o similar sobre una superficie lisa. Tras ello, se realizan cortes con un cuchillo u otras herramientas específicas.

Las pastas especiales suelen ser de hojaldre o merengue y con frecuencia en este tipo de pastas de té se acostumbra a integrar en la masa chispas de chocolate, fruta confitada, frutos secos picados o molidos u otros ingredientes para reforzar su sabor tan característico y su suavidad inconfundible.

Destacar que las pastas de té artesanas de nuestro país nada tienen que envidiar a las de la confitería inglesa (siendo éstas especialmente exquisitas), ya que en España también se ha sabido integrar el buen gusto y refinamiento de este dulce con nuestra cultura y gastronomía más típica.


pastas de te 4.JPGIngredientes:

  • 250 G Harina de trigo floja
  • 185 G Mantequilla
  • 75 G Azúcar glass
  • 2 Huevos
  • Una pizca de sal
  • Ingredientes opcionales: Guindas rojas o verdes, chocolate para fundir, almendra en granillo, fruta confitada, azúcar glass o canela para decorar.

Elaboración:

Para comenzar con la receta es necesario que la mantequilla se encuentre a temperatura ambiente. Si la temperatura regular del habitaculo es baja, se recomienda sacarla del refrigerador la noche anterior, en cambio, si la sala es cálida será suficiente con dos horas de antelación.

Precalentar el horno calor arriba y abajo (sin ventilador) a 200°C.

Cerner la harina con ayuda de un tamizador o un colador de malla fina.

Poner la mantequilla y el azúcar glass en un recipiente amplio. Batir con unas varillas (preferiblemente eléctricas) al menos durante cinco minutos, hasta que todo esté bien incorporado y la mantequilla adquiera un tono blanquecino.

Añadir los huevos a la mezcla uno a uno y continuar batiendo cinco minutos más, hasta que se vean perfectamente integrados y mullidos.

Seguidamente agregar la harina y mezclar suavemente para que la masa quede sedosa y esponjosa, evitando así que el batido anterior se baje.pastas de te.JPG

Introducir la masa resultante en una manga de pastelería con boquilla de estrella e ir creando con su ayuda galletas de diferentes formas, dejando entre ellas una separación prudencial de mínimo dos centímetros por cada lado. Depositar los pegotes de masa sobre un silpak (previamente colocado encima una base resistente a las altas temperaturas y adecuada para hornear), bandeja de galletas antiadherente o charola de horno cubierta con papel parafinado o de horno.

Cuando se tengan formadas todas las pastas de té, si se desea, será el momento de colocarles unas guindas, frutos secos u otros ingredientes de motivo ornamental.

En el momento que los dulces estén listos y el horno haya adquirido la temperatura adecuada, introducir la bandeja de galletas en una posición centrada dentro del horno.

Hornear las pastas entre 10 y 12 minutos, hasta que los bordes se empiecen a tostar ligeramente.

Cuando estén listas, sacar la bandeja del horno y dejar que las galletas se templen sobre ella. Después, colocarlas sobre una rejilla para que enfríen por completo y no se cree humedad en su interior.

Una vez frías, decorarlas según preferencias con chocolate fundido, mermelada, frutos secos, fruta escarchada, azúcar glass…

Las pastas de té se pueden conservar en perfecto estado durante varios días, dentro de una caja metálica o recipiente hermético almacenado en un lugar fresco, seco y oscuro.

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ROSQUILLAS DE ANÍS

rosquillas de anis 4.JPGHoy desayunamos unas exquisitas y esponjosas rosquillas de anís. Las rosquillas son un dulce español típico de la fiesta de San Isidro. Se trata de un bollo frito u horneado (no tan habitual) que tiene forma toroide, es decir, forma de rosca, de ahí su nombre.

Las rosquillas de anís, son uno de los productos gastronómicos más famosos y tradicionales de madrid. Como ya se ha mencionado, este dulce es típico de las Fiestas de San Isidro Labrador, periodo que oscila entre el 11 y el 15 de Mayo.​ Antiguamente los madrileños las solían disfrutar en la feria, degustaban diversas variedades de rosquillas que compraban en estantes y puestos callejeros, en los que las tenderas las ofrecían amontonadas en grandes cestos o ensartadas en largos bramantes. En la actualidad, encontrar este tipo de rosquillas es muy habitual en las pastelerías de Madrid y el resto de españa en cualquier época del año.

Cuenta la leyenda que San Isidro Labrador, patrón de los madrileños, hizo brotar un manantial de agua golpeando una roca con su vara. En ese mismo lugar se alzó la ermita de San Isidro en el barrio de Carabanchel (distrito de la ciudad de Madrid), a la que todavía en la actualidad los fieles acuden en romería a beber el agua que sale de su fuente, sobre todo el 15 de mayo (día oficial de la fiesta de San Isidro). Al parecer, el emperador Carlos V y Felipe II enfermaron de unas terribles fiebres que se curaron tras ingerir el ‘milagroso líquido’ del caño. De hecho, sobre la fuente puede leerse: “O ahijada tan divina como el milagro enseña / pues sacas agua de peña, milagrosa y cristalina, / el labio al raudal inclina y bebe de su dulzura. / que San Isidro asegura que si con fe bebieres / y calentura trujeres volverás sin calentura”.ROSQUILLAS DE ANIS.JPGLa tradición en esta fecha tan señalada es acudir a la pradera. La Pradera de San Isidro es el lugar donde se vive la auténtica Fiesta de San Isidro durante la mañana del día 15 de mayo. A ella acude multitud de gente en romería hasta la Ermita del Santo, donde la tradición manda beber agua del manantial. Este día, todos comen en la Pradera, donde los puestos de comida ofrecen las rosquillas de anís y otros platos típicos de Madrid. La zona se llena de chulapos, música y mucha gente con ganas de divertirse. La Pradera se encuentra junto al río Manzanares, frente al antiguo estadio de fútbol Vicente Calderón.

Sabías que…

La tradición de la costumbre de preparar rosquillas por San Isidro deriva de una tal “tía Javiera”, la mujer que puso de moda estos dulces en la pradera madrileña. Al parecer, fue tal la fama que cogió su receta que pronto otros artesanos se subieron al carro, vendiendo las suyas y afirmando ser parientes de Javiera. De ahí la cancioncilla popular que surgió al respecto: “Pronto no habrá cachipé en Madrid, duque, ni hortera que con la tía Javiera emparentado no esté”.

En cosmopolitan cuisine nos encanta este dulce tradicional madrileño que lleva consigo tantos años de historia. Sus ingredientes son básicos, fáciles de encontrar en la despensa de cualquier hogar, siendo su forma de elaboración tan rústica como sencilla.

La receta de rosquillas que se detalla a continuación, es realmente deliciosa; los bollitos desprenden un aroma anisado que despierta a todos los sentidos. Su interior suave y delicado proporciona una textura abizcochada que se funde en la boca y su exterior ligeramente crujiente aporta esa dulzura que caracteriza y recuerda a los dulces de antaño, transportandonos inevitablemente a esas tardes de meriendas en familia que en otros tiempos se venían disfrutando.


ROSQUILLAS DE ANIS 2.JPGIngredientes (aproximadamente 40 unidades) :

  • 500 G Harina
  • 200 G Azúcar
  • 150 Ml Leche
  • 60 G Mantequilla
  • 40 Ml Licor de anís
  • 1 Huevo
  • 1 Sobre de levadura de panadería deshidratada o 15 G de levadura  de panadería fresca
  • 1 Cdta anís en grano
  • 1 Pizca de sal
  • 200 Ml Aceite vegetal (Oliva suave, girasol…)

Elaboración:

Mezclar la harina con la levadura deshidratada (si se utiliza la levadura fresca, diluirla en la leche tibia y mezclarla con los demás ingredientes siguiendo el mismo procedimiento), la mitad del azúcar, la sal y el anís en grano.

Formar un montón en forma de volcán con la harina y poner en el hueco el huevo, la mantequilla derretida, el licor de anís y la leche.

Amasarlo todo con las manos durante 5 o 6 minutos y dejar reposar la masa un par de horas en un lugar tibio. Si es invierno y la temperatura de la sala fuese inferior a 22 o 24°C acercar la preparación a una fuente de calor (el horno precalentado a no más de 30°C será perfecto).

Cuando la masa haya doblado su volumen, formar pequeñas bolas de la misma con las manos untadas en aceite, para que la masa se pueda manejar bien y no se quede pegada en las manos. Hacer un agujero en el centro de cada bola y ponerlas sobre una bandeja cubierta con papel encerado especial para horno o plástico film transparente de uso alimentario.

Una vez se hayan formado los roscos, calentar el aceite en una sartén o cazo profundo y cuando éste esté bien caliente (aproximadamente a 170°C ) ir friendo en él las rosquillas (alrededor de dos minutos por cada lado, dependerá de lo grandes o gruesas que se hayan formado las rosquillas). Darles la vuelta con ayuda de una espumadera y retirarlas cuando estén ligeramente doradas.

Consejo…

Cuando llegue el momento de freír las rosquillas, se recomienda poner en la sartén sólo una unidad a modo de prueba, dejarla escurrir y comprobar que en su interior no quedan restos de masa cruda y que éstas están bien cocinadas. Con ello se tendrá un patrón de cocción y se podrán ajustar la temperatura y los tiempos de fritura en cada caso.

Depositar las rosquillas durante unos instantes sobre un papel absorbente para retirar el exceso de aceite de la fritura y cuando aún estén calientes, rebozarlas con el azúcar restante.rosquillas de anis 3.JPG

Dejar enfriar las rosquillas por completo sobre una rejilla y después presentarlas en un plato o fuente de servicio.

Las rosquillas se conservan bien durante varios días (no en las mismas condiciones de presencia ni frescura, pero igual de sabrosas) almacenadas en cajas metálicas o recipientes herméticos.

PUMPKIN CINNAMON ROLLS & NUTS (ESPIRALES DE CALABAZA Y CANELA CON NUECES)

rolls de calabaza y canela con nueces.JPGEl rollo de canela (también llamado pan de canela o espiral de canela) es un pan dulce creado en la década de 1920. Este tipo de bollo conocido desde la segunda mitad del siglo XIX, solía ser horneado únicamente en los hogares con suficientes recursos económicos, debido al elevado costo de la materia prima con la que eran y a día de hoy son elaborados.

Terminada la Primera Guerra Mundial, y la existente escasez de harina refinada, azúcar y canela, aparecieron en las pastelerías nuevos tipos de pan dulce, más rústicos y asequibles. En la actualidad, los rollos de canela son una especialidad repostera típica de los Estados Unidos y del norte de Europa. En Suecia se los conoce con el nombre de”kanelbulle” y aunque su origen es incierto, posiblemente éste sea su lugar de procedencia.

Los rollos de canela son unos panecillos de masa dulce que comúnmente se consumen en el desayuno para acompañar al té o al café, pero se pueden degustar y disfrutar en cualquier momento del día. La elaboración consiste en un rollo de masa relleno con una pasta de canela y azúcar (también pueden contener uvas pasas en algunos casos), rociado sobre una delgada capa de mantequilla. La masa es enrollada sobre sí misma, cortada en porciones individuales y cocinadas en el horno. El tamaño de los rollos de canela varía de un lugar a otro, normalmente se comercializan de pequeño tamaño, rondando desde los 5 cm de diámetro a los 10 cm. La variedad con mayores dimensiones se puede encontrar en Finlandia, llamada “Korvapuusti”, donde puede ser de hasta 20 cm de diámetro y con un peso de 200 gramos.

La lista de ingredientes que componen la elaboración de estos irresistibles rollos de canela son sin lugar a duda el conjunto del sabor a pan dulce, canela, azúcar moreno y mantequilla; una combinación perfecta que resulta deliciosa.rolls de canela 4.JPGSe cree que el primer rollo de canela fué producido en Suecia en la década de 1920, donde hoy en día son una institución social. De hecho, en este país el 4 de octubre se celebra el Día Nacional del rollo de canela.

Los rollos de canela suecos no son tan dulces y empalagosos como los que se fabrican en los Estados Unidos. 

En Suecia, la masa de pan dulce contiene una pizca de cardamomo, una especia de la familia del jengibre, y son cocinados en las envolturas del mollete o en cápsulas de papel rizado para conseguir un tratamiento más delicado y un acabado más jugoso y tierno.

Los rollos de canela, como ya se ha mencionado, son conocidos en Suecia como “kanelbulle.” Esta palabra significa literalmente pastel de canela. No obstante, las variaciones de los nombres para rollos de canela pueden variar según los ingredientes con los que se hayan elaborado y el lugar donde hayan sido fabricados.

Además de los Suecos Kanelbulle, se pueden hallar numerosas variedades de estos irresistibles bollitos.

En Londres se puede encontrar El Real Chelsea Bun. El bollo clásico de Chelsea no sólo fué creado para la degustación de la realeza de Hannover en la Gran Bretaña del siglo XIX, ya que su consumo se extendía por todas las clases sociales. Este delicioso pan dulce también fue ampliamente considerado como el precursor del rollo de canela, pero al parecer la receta original por excelencia es de estilo nórdico. Los chelsea buns son muy similares a los suecos. Se trata de bollos especiados con canela, jengibre cristalizado y salpicados con una buena porción de sultanas (uvas pasas).

En la década de 1920, Alemania propaga la “Schnecken” (Gesundheit). Una masa dulce extendida en láminas, untada con crema y espolvoreada con azúcar, canela y pasas; todo ello enrollado y cortados en pedazos. El Mighty Schnecken, traducido al español significa literalmente “caracol”.

Por otro lado, en algún momento de la historia, estas delicias se abrieron paso a través del gran Atlántico y a mediados del Siglo XIX, Filadelfia se convirtió en un crisol de inmigrantes alemanes que llevaron tanto el pan Chelsea como el Schnecken a los EE.UU. 

Algunos historiadores de comida que han pasado gran parte de su vida investigando los rollos de canela, citan a este punto en la historia como un aumento de producción y consumo de “los gigantes rollos de canela caramelizados”, que combinan el tamaño y el betún de los Chelsea buns con los rellenos y coberturas de los rollos Schnecken. Así, con el paso de los años los rollos de canela se han ido convirtiendo en un alimento de desayuno muy popular en los Estados Unidos.

Estos bollitos de canela al estilo Filadelfia contienen miel, azúcar, canela y pasas. Son muy populares en toda América y a menudo se encuentran escaparates de cafeterías repletos de estos deliciosos, pegajosos y enormes bollos en la ciudad de Filadelfia.

Como se puede leer, existe una gran diversidad de rollos de canela que pueden ser degustados en diferentes lugares del mundo a día de hoy. Varían desde la modalidad más pura de Filadelfia; dulces y pegajosos, al más ligero y distinguido estilo sueco. Son tan populares y demandados que ya se encuentran con facilidad comercios específicos que ofrecen variedades adaptadas para dietas especiales, que entre otras afecciones no toleran los lácteos, el gluten o el huevo.

Tal y como se entiende, coexisten muchas variedades de rollos de canela y en este tiempo se pueden encontrar recetas renovadas con fórmulas cada vez más innovadoras. Para dar crédito a esta afirmación, en esta ocasión se presentan unos “Pumpkin Cinnamon Rolls & Nuts” muy peculiares; para diferenciarlos de los más comunes y clásicos, la masa de pan dulce es enriquecida con pulpa de calabaza. La calabaza le aporta mucha jugosidad, le otorga un sabor único y le proporciona un color anaranjado exclusivo muy atractivo. Además se les añade nueces en su interior de forma generosa, mejorando considerablemente su aporte nutricional.


rolls de calabaza y canela con nueces 1.JPG

Ingredientes:

Masa de pan dulce;

  • 250 G Puré de calabaza (para obtener la cantidad indicada es necesaria una pieza de 1,500 K)
  • 2 Huevos
  • 4 Cda Agua
  • 56 G Mantequilla
  • 400 G Harina
  • 260 G Harina de fuerza
  • 30 G Leche en polvo
  • 1 Cdta Canela
  • 1/2 Cdta Jengibre en polvo (opcional)
  • 3 Cda Azúcar morena
  • 1 Cdta Sal
  • 7 G Levadura de panadería

Relleno;

  • 40 G Mantequilla a temperatura ambiente
  • 80 G Azúcar
  • 20 G Azúcar morena
  • 20 G Canela
  • 100 G Nueces

Glaseado:

  • 110 G Azúcar glas
  • Leche templada

Elaboración:

  • Masa de pan dulce;

Poner la calabaza en el horno a 190° durante una hora aproximadamente, pasado el tiempo comprobar que la calabaza tiene una textura blanda (si no fuese así, alargar el tiempo de cocción, hasta conseguir el punto deseado).

Sacar la pulpa de la calabaza y depositar sobre un colador de malla fina para que desprenda el exceso de líquido que pueda contener.

Cuando el puré haya drenado y este frío, proceder con la elaboración de la masa.

Para ello, amasar aproximadamente 30 minutos todos los ingredientes excepto la mantequilla, a mano o a máquina (en este caso utilizar el accesorio gancho de la batidora de mesa). Hasta obtener una masa lisa y elástica, que no se pegue en las manos.

Después, cortar la mantequilla en dados pequeños e integrarlos en la masa. Este paso es el más delicado y complicado del proceso de amasado, sobre todo si se realiza de forma manual. En este caso, requiere periodos de amasado intercalados con periodos de reposo de la masa, con el objetivo de que ésta se relaje y destense.

Se sabrá que que el amasado ha finalizado cuando la masa se despegue perfectamente de las paredes del recipiente del robot de cocina o, si el amasado es manual, no se pegue ni en las manos ni en la mesa de trabajo. Si no es así, significa que aún le falta tiempo de amasado.pumpin  cinamon & nuts rolls.JPGFormar una bola con la masa, introducirla dentro de un bol untado con aceite vegetal, cubrirla con un trozo de plástico film transparente y dejarla reposar durante una hora dentro del refrigerador.

Pasado el tiempo, volcar la masa sobre la mesa de trabajo y estirarla con un rodillo de cocina enharinado hasta formar un rectángulo de 35 x 40 cm y un grosor de aproximadamente 1,5 centímetros.

  • Relleno;

Pincelar con la mantequilla en punto de pomada (blanda pero sólida) la superficie de la masa extendida y sobre ella disponer las nueces esparcidas de forma equitativa. Después, rociar por todo el área la mezcla del azúcar moreno y la canela.

Seguidamente enrollar la masa sobre sí misma e ir cortando en pedazos de unos 3 o 5 centímetros de grosor (realizar este paso ejerciendo la menor presión posible sobre la masa, ya que de no ser así, la textura final del bollo podría cambiar y no se conseguiría la esponjosidad que se pretende lograr y que los caracteriza).

Disponer unas cápsulas de papel rizado (tipo magdalenas, especiales para horneados) sobre unas bandejas de horno y colocar las bandejas sobre una superficie amplia y que no se vaya a utilizar durante un mínimo de tres o cuatro horas.

Colocar las piezas sobre cada una de las cápsulas de papel rizado, dejando un espacio aproximado de 5 cm entre unas y otras.

Cubrir los bollitos con un paño de cocina fino y ligero y dejarlos fermentar, hasta que doblen su volumen inicial (entre dos y cuatro horas).

Tras el periodo de fermentación, precalentar el horno a 180 C calor arriba y abajo.

Hornear por tandas las bandejas con los pumpkin cinnamon rolls & nuts, entre 10 y 15 minutos (en este momento es muy aconsejable verter medio vaso de agua o entre tres y cinco cubitos de hielo encima de un recipiente precalentado al mismo tiempo que el interior del horno. Con ello se conseguirá aportar un extra de humedad al pan dulce).

Cuando los bollos adquieran un bonito color dorado, sacarlos del horno y dejarlos enfriar a temperatura ambiente sobre una rejilla.

  • Glaseado;

Preparar la cobertura mezclando leche con el azúcar glas (incorporar la leche en dosis muy pequeñas), hasta lograr una textura homogénea y bien espesa.

Verter el glaseado en forma de hilo sobre los rolls y dejar que endurezca.rolls de canela 5.JPGLos rollos de canela se conservan perfectamente durante uno dos días almacenados en cajas o recipientes destinados a la preservación de productos de repostería o panadería. Las piezas que no se vayan a consumir en las próximas 48 horas, se pueden congelar en bolsas o recipientes herméticos.

NEW YORK CHEESECAKE DE CHOCOLATE

cheese de chocolate.JPGEsta publicación va dedicada a todos los amantes del chocolate (y a los que no lo son tanto…). Se trata de una tarta relativamente ligera y muy suave. El pastel está confeccionado con una fina y chocolateada base de galleta crujiente, seguida de un delicioso y delicado interior elaborado con queso cremoso y chocolate fundido, que finalmente es coronado con una sutil cobertura de ganache fondant al 70% de cacao; una irresistible combinación de ingredientes y texturas que no dejará indiferente a ningún comensal.

Son muy pocos los golosos a los que no les gusta un buen cheesecake o tarta de queso; y aunque al oírlo nombrar de inmediato seamos trasladados con la imaginación a una cafetería de Nueva York, lo cierto es que el origen del cheesecake poco tiene que ver con esta ciudad de Estados Unidos. Si quieres conocer su origen e historia, no te pierdas lo que se comenta a continuación. Y después, ¡La receta!

El pastel de queso tal y como lo conocemos hoy en día, es el resultado de muchas modificaciones a lo largo de la historia. Se cree que su nacimiento dió lugar en la Antigua Grecia, concretamente en la Isla de Samos, hace aproximadamente 4.000 años.

En la Antigua Grecia este pastel de queso se consideraba una auténtica fuente de energía y no en vano fué alimento de los primeros atletas en los juegos olímpicos cuando estos comenzaron en el año 776 a.C, aunque no fue hasta el año 230 d.C cuando al escritor Ateneo se le atribuyó la autoría de la primera receta escrita del pastel de queso, en aquellos tiempos simplemente se calentaba el queso triturado en una cacerola de cobre con miel y harina para posteriormente dejarlo enfriar y servirlo.

Cuando las tierras de Grecia fueron conquistadas por los romanos, estos se apropiaron de la receta de tarta de queso griega y más tarde, los romanos modificaron la fórmula e incluyeron huevo en la preparación. Tras ello, hornearon al nuevo pastel entre ladrillos calientes y lo rebautizaron con el nombre de libun. Esta primicia que se adaptó al ingenio culinario del imperio romano, durante décadas formó parte de los espléndidos banquetes que se servían en ocasiones especiales.

Es importante señalar que a pesar de que a estas primeras formas se les llamó “pasteles de queso”, difieren mucho en sabor y consistencia de la tarta de queso contemporánea.

Aunque los antiguos griegos y romanos lo consideraban un pastel, algunos escritores modernos señalan que la presencia de huevos, como la única forma de levadura, es la prueba de que se trataba de una torta. Otros autores, afirman que la corteza separada, el relleno suave, y la ausencia de harina demuestra que se era de una tarta de crema.

El cheesecake es sin duda uno de los postres más famosos del mundo y eso se le debe atribuir a su exquisito sabor.

Tras apropiarse de la receta, los romanos la expandieron por el resto de Europa, donde países, ciudades y comarcas fueron modificando la receta original según sus gustos y tradiciones culinarias autóctonas. De esta manera el cheesecake se fue reinventando con diversas combinaciones.

Así, los italianos le aplicaron el queso de ricota, los griegos agregaron diversas variedades como los quesos de granja, queso feta, mizithra, suizo, inclusive combinaciones de éstos. Por su parte los alemanes siempre optaron por los clásicos quark y requesón y los franceses con su típica tradición de grandes culinarios, prefirieron el queso Neufchatel y le incorporaron aire a la masa para lograr una torta de consistencia ligera y aireada.

Integrado definitivamente en el patrimonio gastronómico europeo, este postre cruzó el atlántico con el flujo de inmigrantes que llegaron a estados unidos en busca de mejores condiciones de vida. En 1872 un quesero norteamericano (William Lawrence de Chester, afincado en Nueva York) al intentar copiar el neufchâtel (queso de origen francés), terminó creando un queso cremoso que con el tiempo daría lugar al nacimiento del famoso queso philadelphia; un queso ligero, espeso y suave que hoy en día es un imprescindible en la elaboración de todo tipo de tartas y postres.

El pastel de queso es uno de los postres más comunes del mundo y, quizás, uno de los más antiguos que utilizan lácteos diferentes de la leche.

En el momento que se prepara un cheesecake, no sólo el tipo de queso afecta a la textura y el sabor, sino la habilidad de incorporar otro tipo de ingredientes. Cuando el relleno de un pastel de queso es muy líquido (o aguado) no será tan estructuralmente firme. Una forma para evitar que esto suceda, es utilizar un poco de fécula de maíz batida junto a los huevos.

Lo más común a la hora de preparar un pastel de queso a base de crema ácida o agria es utilizar un volumen de 1:1, esto quiere decir que por cada parte de queso crema se coloca una parte de crema ácida, para dar la tradicional textura que se comporta al igual que un buen queso roquefort; tienen una distintiva hendidura en el centro y esta zona se caracteriza por ser la más tierna de la pieza.

Al hornearse, la parte de arriba de la tarta de queso toma un color dorado, debido al efecto de la reacción de Maillard. También se puede lograr un efecto parecido si se unta huevo batido con una brocha sobre la superficie del pastel.

Las tartas de queso de la era moderna se hornean en moldes desmontables a prueba de fugas, y para que las recetas queden cremosas  y jugosas, se requiere colocar en la parte baja de la cavidad del horno un baño de agua para aportar humedad y distribuir el calor de forma uniforme.

Por otro lado es recomendable no utilizar ninguna fruta que contenga enzimas “como proteínas” vivas, tales como la papaya, la piña o el mango. Si se desean incluir estos frutos en la confección del pastel, primero se han de cocinar porque de otro modo, el pastel de queso no cuajara de forma correcta.

Otro consejo para que la cheesecake no se quiebre por la superficie durante el horneado, es no batir demasiado los huevos cuando se incorporan con el queso crema, cocer el pastel a una temperatura baja y constante, y no someterlo a cambios bruscos. Por ello es recomendable apagar el horno cuando el pastel esté cuajado, entreabrir la puerta y dejar que éste se termine de cocinar con el calor remanente.


SONY DSCIngredientes para molde de 18cms:

Para la base;
  • 115 G Galletas de chocolate trituradas
  • 1 Cda Queso crema o 60 G mantequilla fundida
Para el relleno;
  • 260 G Chocolate negro 7%
  • 500 G Queso fresco tipo Philadelphia a temperatura ambiente
  • 175 G Nata líquida de montar
  • 75 G Azúcar blanco (aumentar la cantidad a 150 G si os gusta una tarta dulzona)
  • 2  Huevos a temperatura ambiente
  • 1/2 Cda Extracto de vainilla natural
Para el ganache;
  • 175 G Chocolate
  • 175 Ml Nata líquida de montar
  • 10 G Mantequilla

Elaboración:

Precalentar el horno a 180° calor arriba y abajo.

Engrasar un molde desmontable de 18 cm de diámetro.

Mezclar el queso crema o la mantequilla fundida con las galletas trituradas (preferiblemente con un procesador de alimentos) y cubrir la base del molde con mezcla.

Hornear aproximadamente 8 minutos, hasta que la base se vea asentada. Sacar del horno y reservar.

Colocar el chocolate troceado en un bol resistente al calor.

Calentar la nata de montar en un cazo y cuando ésta comience a hervir, verterla sobre el chocolate. Dejar actuar durante un 1 minuto para que el chocolate se reblandezca y después, remover con una espátula o lengua repostera. Hasta lograr una ganache brillante y homogénea.

Por otro lado, en el bol de una batidora batir el queso con el azúcar, siempre a velocidad baja, para evitar la formación de burbujas de aire en la masa. Añadir los huevos uno a uno e integrar el extracto de vainilla. Una vez la mezcla esté lisa y sin grumos, parar la batidora e incorporar la ganache de chocolate. Mezclar el conjunto de nuevo a velocidad baja.

Verter la masa resultante en el molde y alisar la superficie con una espátula o lengua repostera.

Hornear el pastel durante 15 minutos a 180°. Después, bajar la temperatura del horno a 120° y continuar la cocción durante 60 o 70 minutos más. Hasta que toda la superficie quede cuajada y sólo permanezca un poco húmedo y tierno en el centro del pastel.

Una vez fuera del horno, dejar enfriar la tarta a temperatura ambiente y sin desmoldar.

Tras ello, meterla en el frigorífico sin sacarla del molde durante al menos dos horas, para que adquiera una consistencia adecuada.

Es importante no meter la tarta templada ni caliente dentro del refrigerador o se correrá el riesgo de que se raje por su superficie. Además, no es correcto someter a la nevera a cambios bruscos de temperatura, ya que en él se almacenan otros alimentos que han de conservarse en frío constante y también podrían perder propiedades o estropearse.

cheesecake de chocolate.JPGAntes de servir la cheesecake, preparar el ganache de chocolate para la decoración.

Para ello, colocar el chocolate troceado en un bol resistente al calor. Calentar en un cazo la nata de montar y cuando ésta comience a hervir, verterla sobre el chocolate. Dejar actuar durante 1 minuto y remover hasta lograr una ganache brillante y homogénea, sin restos de trocitos de chocolate. Después incorporar la mantequilla en trocitos y remover hasta que quede completamente disuelta.

Finalmente, desmoldar la tarta de queso con cuidado y extender sobre su superficie toda la ganache, con ayuda de una espátula o cuchara.

Refrigerar de nuevo el pastel cuando la cobertura de chocolate haya solidificado.

Para servir, sacar la tarta de queso de la nevera 20 o 30 minutos antes de su consumo, así regresará a temperatura ambiente y con ello se acentuarán sus sabores y se degustará con la textura adecuada.

QUESO DE UNTAR CASERO

QUESO DE UNTAR CASERO 2.JPGEl queso crema es un tipo de queso untable que sencillamente se obtiene al cuajar fermentos lácticos con leche, durante un tiempo determinado y a una temperatura en concreto. Después el suero es separado de la parte sólida mediante un proceso mecánico, hasta que se logra una estructura y un espesor óptimos.

En el sector de la industria dedicado a este grupo de alimentos también es común la adición de grasas, nata, conservantes y estabilizantes, además de otros ingredientes y procesos en la producción del mismo, aumentando considerablemente el número de calorías y lípidos. Asimismo, logran proporcionar a esta variedad de queso la distinguida textura espesa y untuosa que este derivado lácteo presenta en el envase.

En la receta que se detalla a continuación no se emplea la nata ni ningún tipo de aditivo, siendo estos innecesarios y totalmente opcionales. El proceso llevado a cabo para conseguir la textura densa que se puede observar en las fotografías, se realiza únicamente mediante la extracción del suero. Una sencilla operación que consiste en filtrar el queso mediante una gasa o tela de quesería.

El sabor y la calidad del queso elaborado en casa de manera artesanal es muy superior a los que se comercializan en los grandes almacenes de alimentación. Desde el blog de “Cosmopolitan Cuisine” se afirma que el queso producido de forma familiar genera una gran satisfacción personal, es absolutamente delicioso y tremendamente sano. Además, en el hogar se pueden ajustar el punto de sal y el grado de espesor de la crema, entre otras cosas.

El queso cremoso es muy versátil y aunque normalmente se consume acompañado de pan, siendo común el uso del mismo en tostadas, igualmente sirve para confeccionar dulces y postres; como podría ser una tarta de queso o una mousse ligera. De otro modo se puede utilizar para preparar platos diversos e infinidad de canapes salados.

Por regla general su presentación no lleva añadidos y se sirve en formato natural, pero la suavidad que ofrece y su sabor neutro admiten todo tipo de ingredientes y condimentos, como por ejemplo: ajo, cebolla, hierbas frescas, tocino, picante, queso azul, etc.

Aunque este queso se puede preparar en casa sin ninguna complicación, si que son necesarios algunos requisitos. Es indispensable comprar fermento láctico, de venta en centros especiales o a través de internet. En la red es fácil encontrar tiendas dedicadas al sector de la quesería donde es sencillo adquirir este tipo de producto y muchos otros de la misma familia. Además es imprescindible una fuente de calor constante durante un largo periodo de tiempo, si el clima es propicio bastaría con la temperatura ambiente, pero si no es el caso, se requerirá la ayuda de una máquina que lo proporcione. En esta ocasión se utiliza un aparato eléctrico de muy bajo consumo, especial para la fabricación de yogur, queso fresco y postres lácteos (unas líneas más abajo y marcado en color rojo, se deja el enlace para visualizar el artículo empleado ya que, aunque es un artilugio costoso se considera una buena inversión y un aparato muy recomendable Multi delices de Tefal® . Con él se pueden preparar muchos derivados lácteos y los yogures quedan espectacularmente buenos, pero la receta de yogur casero se mostrará en próximas publicaciones).


queso de untar casero 4.JPGIngredientes (para una tarrina de 250 o 300 G):

  • 1 L Leche fresca semidesnatada pasteurizada de buena calidad
  • 2 Cda Leche en polvo desnatada
  • 1 Cápsula o la dosis recomendada para sembrar un litro de leche de fermento láctico mesófilo
  • Sal marina natural, pimienta, nueces molidas, ajo, perejil, orégano, finas hierbas, o azúcar (opcional)

Utensilios:

  • Jarra medidora
  • Varilla batidora
  • Termómetro de cocina
  • Recipientes estancos
  • Tela de quesería o gasas
  • Colador de malla fina
  • Fuente de calor constante (la yogurtera o similar es totalmente opcional)

Elaboración:

Tomar la leche pasteurizada y templarla al baño maría (entre 30° y 35° aproximadamente).

Coger la dosis de fermento mesófilo y diluirlo en una cucharada de leche fría.

Disolver la cucharada de leche con el fermento mesófilo en el litro de leche, removiendo la mezcla suavemente con una varilla batidora (sin generar espuma).

Poner la mezcla en los recipientes de la yogurtera y seleccionar el programa adecuado (para este caso, la yogurtera Multi delices de Tefal® dispone de la función 2 que trabaja durante 12 horas a una temperatura constante de 36°) o reposar la mezcla tapada con un paño limpio y seco “sin molestar” en un sitio caldeado a temperatura nunca inferior a 20° ni superior a 35° durante 12 a 24 horas, dependiendo de  la temperatura ambiente.

La cuajada estará lista para desuerar cuando la máquina finalice el programa o al introducir el cuchillo y levantar la punta hacia arriba se produzca una grieta en la superficie. Esto significara que la leche se ha coagulado o solidificado y por lo tanto la cuajada está en su punto.

Humedecer con agua la Tela de quesería y forrar con ella un colador.

Sacar con cuidado la cuajada y depositarla sobre la tela de quesería.

Si fuera necesario, tomar la tela de quesería por sus extremos y levantarla ligeramente para destaponar la parte de la gasa que está en contacto con la cuajada y así permitir que salga el suero.

Si se desea recuperar el suero para utilizarlo posteriormente, poner debajo del colador un recipiente limpio.

Una idea para que el queso drene con mayor rapidez, consiste en colgar la gasa atando sus puntas al grifo del fregadero, por ejemplo.

El tiempo de desuerado es muy variable y se alargará en el tiempo entre aproximadamente 4 y 24 horas. Depende del grado de firmeza que se desee dejar al queso y la temperatura ambiente; también hay que tener en cuenta que el queso al enfriarse endurece y adquiere aún más consistencia.

Cuando se estime que el queso tiene la solidez deseada, será el momento de añadirle los condimentos que se quiera: sal, pimienta, nueces molidas, ajo, perejil, orégano, finas hierbas, azúcar, etc.

Finalmente, envasar en un recipiente hermético y refrigerar.

El queso de untar se conserva en perfectas condiciones hasta 10 días dentro de la nevera y envasado correctamente.

A tener en cuenta…

Para obtener un queso más cremoso se puede añadir nata comercial a la leche antes de empezar el proceso y se pueden variar los tiempos de fermentación y desuerado, así como la cantidad de fermento; para obtener texturas y sabores diferentes.

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Problemas más comunes y cómo resolverlos:

Queso muy acuoso;

  • Se ha tenido poco tiempo fermentando o se ha realizado en ambiente muy frío y se ha desuerado antes de tener la cuajada la consistencia del corte limpio.
  • Se ha desuerado poco tiempo o en ambiente muy frío.

Sabor excesivamente ácido;

  • Se le ha añadido demasiado fermento iniciador y por lo tanto, en futuras preparaciones se deberá ajustar y reducir la dosis.
  • Es posible que el fermento haya perdido fuerza porque no se ha almacenado correctamente o no se conservó en las condiciones apropiadas.

TORRIJAS DE LECHE A LA PLANCHA

torrija 4.JPGComo manda la tradición popular española, hoy en los hogares de muchas familias se desayunan o meriendan “Torrijas”. Se trata de un dulce típico de la Cuaresma y la Semana Santa, que nos seduce con su aroma y sencillez.

Las torrijas, también llamadas popularmente torrejas o tostadas (según la zona geográfica) más parecidas a las que conocemos actualmente, tienen su origen en el siglo XV. Se elaboran con ingredientes muy básicos y asequibles, que se encuentran con facilidad en la despensa de cualquier hogar.

Principalmente se componen de pan, leche, huevos, azúcar y aromas naturales; canela, ralladura de limón y naranja o esencias naturales de vainilla o almendra.

Las torrijas clásicas son, precisamente, las que se bañan en leche hervida con canela y limón, antes de rebozarlas en huevo y freírlas en aceite de oliva. Hay quien, después de pasarlas por la sartén, las bañan en miel o las espolvorean con azúcar. La otra receta más utilizada es la que sustituye la leche por vino dulce. Pero, a partir de ahí, el enorme éxito de este postre ha hecho que muchos reposteros hayan optado por innovar y ofrecer algunas variantes muy interesantes, como las torrijas rellenas de crema, las de té verde o las bañadas en chocolate. En ciertos restaurantes las sirven con nata y fresas, y algunos incluso se han atrevido a hacer torrijas saladas, con queso, pimientos y anchoas, abandonando el campo de los postres para convertirlas en un plato totalmente distinto y revolucionario.

Aquí, en cosmopolitan Cuisine se probarán algunas de estas modernas y provocadoras variantes en un futuro próximo, transmitiendo a través del blog las opiniones y sensaciones obtenidas en la elaboración y degustación de los platillos, para continuar compartiendo deliciosas recetas como la que se detalla en parrafos posteriores.torrijas 5.JPGTras la sencilla lista de ingredientes básicos que componen el dulce más típico de estas fechas, digno de los mejores paladares, residen unos orígenes realmente humildes.

Las primeras referencias históricas a la torrija (o torreja) se remontan al siglo XV. Al parecer, ya en aquel momento se utilizaba este alimento para ayudar a las mujeres recién paridas a recuperar sus fuerzas tras el alumbramiento. Ciertamente se trata de un plato con una gran capacidad para saciar el hambre y aportar energía. Tal vez por eso se ha asociado habitualmente a las torrijas con periodos de abstinencia de determinados alimentos, como siempre se ha considerado a la Cuaresma en la cultura católica. Actualmente, ese concepto está superado, y la torrija se ha convertido, sencillamente, en un dulce más, tradicionalmente elaborado en las fechas próximas a la Semana Santa, aunque en muchos lugares se prepara durante todo el año.

Las torrijas también se han consumido en épocas de estrecheces económicas, en las que se necesitaba un alimento completo y barato que, además, permitiera aprovechar ingredientes que habían sobrado en la cocina y que muchas familias no podían permitirse el lujo de desperdiciar, tirándolos a la basura. De hecho, el pan idóneo para elaborar este dulce debe ser algo duro, de dos o tres días, para que, al mojarlo en leche, la rebanada no se deshaga. A veces se usaba algún sobrante de leche y se reutilizaba el aceite de freír. Para endulzar, bastaba un poco de azúcar, vino o incluso miel, que en ocasiones se mezclaba con agua para obtener una mayor cantidad de almíbar.

Roberto Martín, maestro pastelero de El Riojano, una cafetería con más de 150 años de historia situada en pleno centro de Madrid, recuerda que “originariamente la torrija era el postre que se hacía en cualquier celebración. Se cogía el pan que iba sobrando de días anteriores, y se aprovechaba para las pequeñas fiestas que se hacían en casa, o bien cumpleaños o los domingos después de misa. En época de carencia era lo más socorrido. Pan viejo había en todas las casas, y leche se conseguía a diario en cualquier vaquería. Era la manera más sencilla y de la que habitualmente se “tiraba” para tener un buen recurso alimenticio.

Por otro lado destacar que este postre no solo se consume en España, sino también en otros países de Europa y buena parte del mundo, los cuales cuentan con su propia versión de torrija.


torrija2..JPGIngredientes:

  • 1 Pieza de Pan especial torrijas de uno o dos días
  • 3 huevos
  • 750 Ml leche desnatada
  • 2 Cda Azúcar
  • 3 Ramas de Canela
  • 2 Piezas de Anís estrellado (opcional)
  • 1/4 Cdta Canela en polvo
  • Ralladura de un limón
  • Ralladura de una naranja
  • Aceite de oliva virgen extra para pincelar
  • Sirope de Arce o Agave para presentar (opcional)

Elaboración:

Si se desea elaborar el pan especial para torrijas como se indica en la receta de este blog, pinchar sobre la palabra “pan especial torrijas” que hay situada en el listado de ingredientes. Es recomendable elaborar este pan 24 o 48 horas antes de preparar las torrijas, de ese modo el pan reposara y la miga estará más asentada y consistente.

La noche anterior a la confección de las torrijas se ha de infusionar la leche con los saborizantes, así ésta se impregnará de todos los aromas y estará completamente fría. Es importante que el baño de las rebanadas de pan no se realice con líquido caliente, si se hace de ese modo, el pan podría deshacerse.

Verter la leche dentro de un cazo y agregar el azúcar, la ralladura de limón, la ralladura de naranja, las ramas de canela, la canela en polvo y opcionalmente el anís estrellado. Poner el cazo a fuego alto y dejar que hierva. Una vez alcance el punto de ebullición, apagar el fuego y ponerle una tapadera. Esperar a que enfríe, conservar en la nevera y reservar hasta el día siguiente.

Cortar el pan en rebanadas de 1’5 cm de grosor y colocar tres o cuatro piezas (las que quepan en el recipiente, sin permitir que se amontonen) dentro de una fuente profunda.

Añadir parte de la leche en el interior de la fuente y dejar que las porciones de pan se empapen durante dos o tres minutos, dándoles la vuelta a mitad del tiempo si fuese necesario.

Disponer una rejilla sobre la mesa de trabajo, e ir colocando sobre ella las rebanadas de pan para que escurran el exceso de fluido.

En un recipiente hondo batir un huevo, hasta eliminar las hebras y conseguir una mezcla lisa y homogénea.torrijay7.JPGPoner una sartén o plancha antiadherente sobre fuego medio y cuando alcance el punto más alto de temperatura, pincelar su superficie con aceite de oliva virgen extra.

Tomar las porciones de pan mojadas en leche, rebozarlas en huevo y colocarlas sobre la plancha de inmediato. Dorar las rebanadas por todas sus superficies y después, retirarlas.

Disponer las torrijas sobre un plato o fuente de servicio y dejar enfriar.

Realizar la misma operación con el resto de porciones, hasta terminar con todos los ingredientes.

Una vez frías, presentar las torrijas con sirope de arce, agave, caramelo líquido, miel o simplemente azúcar con canela, según la preferencia de cada comensal.

 

GOFRES DE CALABAZA

GOFRES DE CALABAZA.JPG¿Qué os parecen estos deliciosos gofres para el desayuno? Como se puede observar en la fotografía, presentan un precioso color anaranjado que es única y exclusivamente proporcionado por el ingrediente estrella de esta receta, la calabaza. Una vez más, en casa nos rendimos ante esta maravilla de la naturaleza y con ella creamos estos deliciosos y jugosos gofres de calabaza. Es estupendo levantarse por la mañana y poder disfrutar de semejante delicia, un desayuno natural, casero y saludable ¿Se puede pedir más?

Como se comenta en otras recetas del blog, la calabaza es una verdura muy versatil que puede utilizarse tanto en platos dulces como en preparaciones saladas. Es una hortaliza ideal para emplear en repostería, ya que su sabor es suave y dulzón y proporciona una jugosidad extra a las masas. En casa, la calabaza está presente como ingrediente principal o complementario en muchos de los menús diarios, ya que se trata de una verdura deliciosa y económica que aporta muchos beneficios para la salud y además, nos encanta su sabor.

Sabías que…

La calabaza es una hortaliza diurética, con un suave efecto laxante, y que protege la capa interna del estómago.

Las calabazas pueden encontrarse de formas muy variadas: esféricas y achatadas, ovaladas, alargadas en forma de botella… El color de la corteza puede ser anaranjado, amarillo, rojizo, verdoso o blanco. Su pulpa o carne, de consistencia dura y sabor azucarado, es generalmente de color anaranjado o amarillo y está repleta de semillas en su parte central.

La calabaza es una hortaliza que pertenece a la familia de las Cucurbitáceas. Esta familia comprende unas 850 especies de plantas casi siempre herbáceas, trepadoras o rastreras, que producen frutos generalmente grandes y protegidos por una corteza firme.

Esta hortaliza procede de la calabaza silvestre originaria de América Central, que fue cultivada durante siglos para aprovechar sus semillas más que para consumirla como tal. Con el tiempo se mejoró su cultivo y surgieron variedades con más pulpa y sabor afrutado. Desde América Central, su cultivo se extendió hacia el norte y el sur del continente, y en el siglo XV los conquistadores españoles la introdujeron en Europa, difundiendo su cultivo con gran rapidez. En la actualidad, se cultiva en terrenos cálidos y húmedos de todo el mundo.

El principal componente de la calabaza es el agua, seguida de hidratos de carbono. Proporciona una cantidad considerable de fibra, provitamina A, vitamina C, potasio y magnesio y en menor proporción folatos, calcio, hierro y zinc.

La calabaza ofrece una cantidad interesante de fibra que le aporta un ligero efecto laxante. Sin embargo, puede originar flatulencia por lo que habrá que probar cómo se tolera en caso de hinchazón y gases intestinales.

Su destacado aporte de betacarotenos (provitamina A), pigmentos que le confieren su característico color anaranjado, hacen que el consumo habitual de calabaza contribuya a prevenir el daño originado por los radicales libres, gracias al carácter antioxidante de estos colorantes naturales. Además, el organismo transforma la provitamina A en vitamina A a medida que éste la necesita. Esta vitamina es necesaria para evitar la disminución de la agudeza visual o trastornos de la visión de origen retiniano.

Todas las variedades de calabaza presentan un importante efecto diurético debido a su elevado contenido en agua y en potasio, y su escaso contenido en sodio. Por ello, su consumo resulta recomendable en caso de retención de líquidos, trastornos renales, cardiovasculares o hipertensión arterial.

La pulpa de la calabaza, por su riqueza en mucílagos, ejerce una acción emoliente (suavizante) y protectora de la mucosa del estómago. Por tanto, su consumo está indicado en caso de acidez de estómago, dispepsia (mala digestión), pirosis, gastritis o úlcera gastroduodenal en fase aguda.

Existen muchas variedades de calabaza, pero las consumidas principalmente por el género humano se clasifican en calabazas de verano y calabazas de invierno:

Las calabazas de verano tienen la piel muy fina, por lo que no es preciso pelarlas para su consumo. Sin embargo, debido a que su contenido en agua es muy elevado, se han de dejar secar o escurrir un poco para evitar que el plato al que se destinan quede aguado. En crudo, picada fina, sirve como ingrediente de ensaladas, bocadillos, entremeses, etc… Además, puede sustituir al pepino en cualquier receta.

En el caso de la calabaza de invierno, de piel gruesa, es preciso pelarla antes de cocinarla. También se eliminan las semillas y la parte central fibrosa para aprovechar únicamente su carne. Las variedades invierno son frecuentemente las más empleadas en repostería para la elaboración de galletas, flanes, pudines, pasteles, mermeladas y confituras.

En ambos casos la carne de la calabaza también se puede consumir cocinada como verdura, cocida, gratinada, aunque la carne es insípida, por lo que es frecuente y conveniente, condimentarla con diferentes hierbas aromáticas.

Dada la gran variedad de calabazas, éstas se pueden encontrar en los mercados durante todo el año. Se deben elegir los ejemplares firmes, con la piel intacta y sin cortes ni daños. Si se van a comprar calabazas de verano, es preferible elegir ejemplares de tamaño medio para que su sabor esté totalmente desarrollado y su carne aún no se haya vuelto amarga y fibrosa.

El tamaño de las calabazas de invierno suele ser grande, por lo que se suelen comercializar en porciones. En este caso, conviene elegir aquellas cuya carne no aparezca demasiado blanda en la zona externa. Una piel brillante puede indicar que aún está inmadura, y si su apariencia es algo áspera, se corre el riesgo de que esté demasiado madura, con lo que su carne tenderá a ser fibrosa. Es preferible que conserve el rabo o pedúnculo, ya que éste evita la pérdida de humedad.

Las calabazas de verano son más perecederas que las de invierno. Su piel fina no proporciona protección a la carne. Por tanto, se han de manipular con cuidado para evitar su deterioro. Se pueden conservar una semana en la nevera envueltas en una bolsa de plástico perforada. Si se congelan, previamente escaldadas, se conservan hasta un mes.

Las calabazas de invierno tienen una vida útil mayor, debido principalmente a su menor contenido en agua y a su piel, que supone una barrera protectora del fruto. Si se mantienen en buenas condiciones y en función de la variedad, se pueden conservar durante 6 meses.

Como norma general, se han de proteger estas hortalizas de focos de calor, frío y luz. No se han de conservar en el frigorífico los ejemplares enteros, aunque una vez cortados en porciones sí se requiere su refrigeración, preferentemente protegidas con un film de plástico. Cuando ya se ha cocinado, la calabaza se puede conservar en la nevera o en el congelador. Si se congela cruda, hay que tener en cuenta que su descongelación supone pérdidas de volumen y humedad.


sin acabar 1.JPGIngredientes:

  • 200 G Harina de trigo floja
  • 1 ½ Cdta Levadura química (Royal®)
  • ½ Cdta Bicarbonato sódico
  • ½ Cdta Sal
  • 2 Huevos (L)
  • 45 G Azúcar superfino
  • ⅛ Cdta Cremor tártaro
  • 240 Ml Buttermilk
  • 1 Cdta Extracto puro de vainilla
  • 125 G Puré de calabaza
  • Mantequilla sin sal, para engrasar

Elaboración:

En España no es nada habitual el uso del buttermilk, por lo que no siempre es fácil encontrarlo en el supermercado, aun así es muy fácil elaborar. Se puede obtener de dos formas diferentes.

  • Mezclar 15 ml de zumo de limón o de vinagre de vino blanco o sidra en 240 ml  de leche y dejar reposar durante un mínimo de quince minutos antes de utilizar.
  • Mezclar 160 ml de yogurt natural (desnatado) en 80 ml de leche y dejar reposar un mínimo de 15 minutos antes de utilizar.

Separar las yemas de huevo de las claras (reservar las yemas). Montar las claras con las varillas (preferiblemente eléctricas) a velocidad media y cuanto empiecen a espumar agregar el cremor tártaro y 30 g de azúcar. Aumentar la velocidad de las varillas y continuar batiendo hasta que adquieran una consistencia firme pero no seca, han de quedar suaves. Reservar.

Poner la harina en un cuenco grande junto a 15 g de azúcar, la levadura química, el bicarbonato sódico y la sal. Mezclar bien con unas varillas hasta combinar todos los ingredientes y reservar.

En otro cuenco grande, mezclar con las varillas las yemas de huevo, el buttermilk, el extracto de vainilla y el puré de calabaza. Hasta conseguir una textura cremosa y uniforme.

A continuación, agregar la mezcla anterior de ingredientes húmedos a la mezcla de ingredientes secos que teníamos reservada y, con ayuda de una espátula o lengua repostera mezclar lo justo, hasta que quede todo más o menos integrado.

Finalmente, incorporar las claras montadas con mucha suavidad y siempre realizando movimientos envolventes para evitar que la preparación pierda aire y volumen.

Una vez la mezcla esté lista, precalentar la gofrera según se indique en el libro de instrucciones del fabricante y engrasar a conciencia el interior de la misma con una pizca de mantequilla, ayudándose de un pincel de repostería (paso que deberá repetirse al inicio de cada tanda).

Cuando las placas de la gofrera estén bien calientes, verter aproximadamente entre 80 y 100 ml de masa en cada cavidad (depende de la forma y tamaño de la gofrera), cerrarla y dejar que los gofres se doren ligeramente en su interior (en este caso tardaron 3 minutos).

Es recomendable mantener la mezcla refrigerada entre tanda y tanda.

Una vez cocidos, sacarlos de la gofrera (recién hechos y en caliente, los gofres pueden resultar frágiles, por este motivo se recomienda retirarlos de las placas con cuidado y con la ayuda de una espátula plana). Después, disponerlos sobre una rejilla para evitar que se genere humedad en la base.gofres de calabaza 2.2.2.JPGServir los gofres aún calientes y en compañía de vuestro topping favorito. En este caso se sirvieron con una bola de helado y sirope natural de arce.

Los gofres que no se vayan a consumir de inmediato (periodo comprendido entre 1 o 2 días) conservarlos a temperatura ambiente bien cubiertos y resguardados del aire, en un lugar fresco y seco. Para devolverles la frescura original, simplemente colocarlos sobre una plancha precalentada, el grill del horno o la tostadora.

Los gofres que se vayan a consumir en un periodo superior al mencionado, se pueden congelar. Para ello, envolverlos individualmente en film transparente y posteriormente en papel de aluminio. Para consumirlos, descongelarlos en la nevera y realizar los mismos pasos que se indican en el párrafo anterior: calentarlos directamente sobre una plancha precalentada, en la tostadora o el grill del horno.

¡Bon appetit!