HOGAZA DE PAN EN CAZUELA

PAN EN CAZUELA 3.JPGHacer pan en casa no es tarea fácil, hay que usar harinas panificables (contenido en proteína entre un 10 y 11%) y amasar concienzudamente respetando los tiempos de reposo y levado de la masa. Si se efectúan de forma correcta las indicaciones que se describen en la receta, puede ser una tarea mucho más fácil de lo que parece y los resultados son asombrosos.

En esta página se propone una hogaza de pan en cazuela (lo ideal es que sea de hierro fundido tipo “cocotte”, aunque si no se dispone de ella, también se puede utilizar cualquier otra cazuela apta para horno que no tenga elementos plásticos que puedan deformarse o derretirse durante el horneado). Al cocer el pan dentro de una cazuela se concentra y se transmite mucho calor de forma homogénea y uniforme, como si se tratase de un horno de leña. Además, al estar al principio de la cocción tapado, la propia humedad que genera el pan le proporciona al mismo mucho volumen y favorece el desarrollo de una buena corteza.

El pan quizás fue de los primeros alimentos procesados en la historia de la humanidad y su crónica es muy extensa. En los próximos parrafos, antes de detallar la receta de hogaza de pan en cazuela, se pueden adquirir ciertos conocimientos acerca de este alimento tan básico en la dieta del hombre;

La historia del pan en la alimentación corre paralela a la historia del uso de los cereales por parte del ser humano. El pan es un producto directo del procesado manual de los cereales (procesado que con posterioridad se transformó en mecánico) y es muy posible que fuese la primera aplicación alimenticia de estos.

Los cereales, por sí solos, no pueden ser digeridos por el aparato digestivo humano. Esa es la razón por la que los cereales son artificialmente procesados (molidos, remojados, etc), a partir de este momento el pan empieza a convertirse en alimento básico para el hombre; aportando carbohidratos, los cuales se complementan con las grasas y proteínas procedentes de las carnes.

A lo largo de la historia de las culturas, el pan se ha ido elaborando con el cereal disponible en la zona o con la variante modificada más resistente. Así se tiene, por ejemplo, que tanto el trigo como los otros cereales se han empleado en Europa y parte de África; el maíz es frecuente en América; el arroz, en Asia. Un hecho social relativo al pan es que históricamente se ha establecido una distinción social en función del color de la miga de pan que se haya comido. Por ejemplo, los panes de centeno (de miga más oscura) han correspondido a las clases menos favorecidas, mientras que los de harina de trigo (de miga blanca) a clases más elitistas. El pan es entendido por muchas culturas como un sinónimo de alimento y es un ingrediente que forma parte de diversos rituales religiosos y sociales en gran parte del mundo, siendo además en la actualidad un elemento económico que influye en índices económicos tales como el IPC (Índice de Precios al Consumo), empleado para determinar la evolución del costo de vida en las naciones.

El pan acompaña a la alimentación de la humanidad desde hace miles de años. Se sabe que la introducción del cereal en la dieta humana aparece en el ser primitivo cuando este deja de ser nómada para ser sedentario. Así pues, algún tipo primigenio de cebada pudo haber sido una de las primeras plantaciones humanas.

Este pan primigenio obtuvo una mezcla confusa entre gachas y pan plano que bien pudo permanecer en la nutrición del género humano durante siglos. Cabe dentro de lo posible que se dejara germinar el cereal y posteriormente se pusiera a secar ligeramente el grano antes de molerlo (malteado). Este método más refinado de elaboración del pan primigenio llegó a Egipto y pudo haber sido el objeto de las primeras fermentaciones del pan. La fermentación no solo “leva” el pan, además le proporciona un sabor más agradable.

Algunos autores afirman que el pan se elaboró por primera vez en Asia Central; tras esta aparición llegó al Mediterráneo por Mesopotamia y Egipto gracias a antiguas rutas comerciales entre Asia y Europa, quizás a través de Siria. La progresiva selección artificial de especies en la agricultura dieron lugar a las variedades que conocemos hoy en día. Las especies más antiguas cultivadas eran sólo de diferentes especies de cebada.

Los panes “levados” no pueden hacerse con harinas de mijo, avena, cebada o maíz, debido al poco contenido de gluten (muy por debajo del 12 % que suele poseer el trigo actual) o almidón que poseen. El gluten es una unión de proteínas, fundamental en el proceso de levado de la masa, al formar una red que impide que escapen los gases de la fermentación. El almidón también puede atrapar esos gases, pero con una pérdida mayor que el gluten, así que la fermentación debió de tener lugar cuando el hombre empezó a usar el trigo o el centeno (las únicas masas capaces de retener en su volumen las emisiones de dióxido de carbono y “levar”). La fermentación es probable que fuese el segundo hito en la historia del pan: hace que el pan sea más ligero o mejor dicho, menos denso, debido principalmente a la presencia de gases en su masa, de forma que tenga además un sabor apreciable. Los panes planos presentes en diversas culturas pueden proceder de la Edad de Piedra, originándose en aquellas culturas donde el grano resultaba ser fundamental en la dieta. Algunas variantes de este tipo de panes han sobrevivido en la actualidad y pueden encontrarse en diversas partes de la tierra, como los lavash árabes, los pita griegos, los roti indios y las tortillas de los pueblos de Latinoamérica. Algunos autores sugieren que en la historia de la alimentación humana los granos de cereal debieron de estar muy cerca del ser humano ya desde los comienzos, debido a que los dientes que poseemos son típicos de una mezcla entre granívoro y carnívoro.pan en cazuela 0.JPGEn alguna parte de Sumeria, o en el sur de Mesopotamia, hace miles de años, alguien empezó a elaborar pan tal y como lo conocemos hoy en día: con las fases bien diferenciadas de amasado y calentamiento. Empleaban las cenizas de un fuego para elaborar los panes. Los sumerios en algún instante dentro del período Jemdet Nasr enseñaron a los egipcios a elaborar pan. Los egipcios adoptaron este conocimiento y fueron sistematizando y mejorando los procesos de panificación, hasta convertirlo en un alimento indispensable para su sociedad.

Ya en el siglo XVIII se empezó a buscar nuevas formas de “levar” el pan. La cocinera Amelia Simmons publicó en el año 1796 su libro American cookery, donde describe recetas que emplean carbonato de potasio (potasa), que, al ser alcalino y reaccionar con los componentes ácidos de la masa, produce un gas denominado dióxido de carbono. Esta emanación es un fenómeno muy similar al observado con las levaduras. De esta forma, la potasa sería la sustancia precursora de la levadura química, que posteriormente se desarrollaría en el periodo que va desde los años 1830 a los 1850. El descubrimiento de la levadura química da lugar a una nueva forma de elaborar masas y panes.

La Revolución Industrial trajo varias mejoras en los molinos que permitieron incrementar la producción de pan, aunque también se comenzaron a adulterar las harinas introduciendo blanqueantes como la alúmina y rellenos elaborados a base de polvo de huesos de animales. Este proceso de industrialización hizo que la elaboración doméstica decayera, sobre todo en las áreas urbanas. 

El consumo de pan comenzó a disminuir desde mediados del siglo XIX en los países en desarrollo. El consumo de pan diario descendió por persona hasta un 70%. Las causas de este descenso fueron diversas; en la actualidad existe preocupación por las diversas dietas hipocalóricas, lo que, junto al recrudecimiento de enfermedades autoinmunes como la celiaquía (intolerancia al gluten), hace que la visión popular que existía acerca de lo que es el pan vaya cambiando poco a poco. Algunos autores culpan de la disminución del consumo a la poca calidad del pan moderno, debida en parte al empleo de aditivos y en parte a la elaboración del alimento de forma industrial, lo cual causa un aumento del número de consumidores descontentos. El empleo de diversos aditivos en las masas (antioxidantes, enzimas, emulsionantes, etc), que suelen tener un nombre común, “mejoradores para pan”, es una práctica habitual en la industria panadera y el objetivo de su uso es alargar la vida comestible de los panes. A pesar de este descenso, en cuanto al número de empresas de la industria alimentaria, se puede decir que el subsector que ocupa el 1º lugar es el de Pan, Pastelería y Pastas alimenticias con 10.272 (36,3%), seguido de Vinos (14,3%) e Industrias Cárnicas (13,7%).

Sabias que…

La crisis alimentaria mundial (2007-2008) hace que el precio de los cereales suba a cotas no sospechadas y como consecuencia el precio del pan sube en algunos países, lo que provoca una desestabilización económica.

Desde comienzos del siglo XXI, el 70% del pan que se consume en el mundo es de harina de trigo y la tendencia a consumir otros cereales va disminuyendo. No obstante, en los años 1990 aparecen panaderías artesanales en Europa que van captando clientela enamorada del “sabor clásico” del pan. Se van poco a poco introduciendo los panes integrales debido a los beneficios de la fibra y al pan elaborado con harinas poco refinadas.

Dada la polémica que envuelve al sector de industria panadera, cada vez somos más los que comenzamos a elaborar el pan en casa, de forma artesanal.

La receta de pan que se propone a continuación es muy sencilla. Se trata de una receta sacada del libro “Pan casero” de Ibán Yarza, que para los que no lo conocéis, es el que ha enseñado a preparar pan en casa por internet a casi todo el mundo. Su libro es perfecto para quienes desean iniciarse en la preparación de pan casero.

Antes de empezar con la receta es importante fijarse en la harina que se debe utilizar. Hay que usar harina panificable, es decir; harina de trigo que tenga entre un 10 y 11% de proteína, no vale la harina común o la harina de fuerza (que posee un 12% o más de proteína), esta última se utiliza para masas enriquecidas con grasas y azúcares o para masas que fermentan durante muchas horas.


pan en cazuela 2.JPGIngredientes (para 1 hogaza de pan):

  • 500 G Harina panificable
  • 340 G Agua
  • 7 G Levadura fresca de panadero
  • 10 G Sal

Preparación del pan en cazuela:

Mezclar la harina y el agua en un bol y dejar reposar la mezcla durante 30 minutos. De esta forma el amasado resultará más sencillo.

Incorporar la sal a la mezcla e integrarla.

Desmigar la levadura y añadirla a la masa, mezclando perfectamente con el resto de ingredientes. Se puede ayudar de una rasqueta para evitar que la masa se pegue en las manos.

Una vez estén bien mezclados todos los ingredientes, enharinar ligeramente la mesa de trabajo y comenzar a amasar. Como es una masa húmeda, se puede realizar un amasado francés, tal y como se muestra en el siguiente vídeo.

Si la masa está muy pegajosa, dejarla descansar cinco o diez minutos para que se vuelva más manejable. El amasado terminará, cuando la masa no se pegue en las manos y esté suave y sedosa.

Una vez finalizado el amasado, colocar la masa en un bol, previamente engrasado con un poco de aceite de oliva y dejarla fermentar en un lugar a una temperatura entre 25 y 33 grados centígrados  (Un truco para conseguir un lugar con la temperatura óptima, consiste en encender el horno a 30 C durante un par de minutos y utilizarlo como cámara de fermentación “casera”), hasta que la masa doble su volumen. Esto puede tardar 3 horas aproximadamente.

Cuando la masa haya doblado su volumen y esté hinchada “como una almohada”, colocarla sobre la mesa de trabajo. Dale la vuelta y bolearla suavemente, sin que pierda el aire que se ha formado en su interior.

Dejar reposar la masa durante una hora en banetton espolvoreado con harina o en un bol con papel de hornear en el fondo para poder trasladarla fácilmente a la cazuela cuando llegue el momento de hornearla.

Cuando la masa esté casi lista, precalentar el horno a 250 C con la cazuela (de 22 cm de diámetro y 10 cm de alto) y la tapadera de la misma dentro ( sin asas ni agarres que puedan quemarse o deteriorarse).

Sacar la cazuela y la tapa del horno e introducir la hogaza dentro de la cazuela.

Si se desea,  realizar un corte con un cutter o una cuchilla muy afilada en la parte superior de la masa.

Hornear el pan con la cazuela tapada durante 15 minutos a 250 C.

Pasado este tiempo, retirar la tapa y bajar la temperatura del horno a 200 C. Continuar con la cocción del pan durante 35 o 40 minutos más.

Finalmente, sacar el pan de la cazuela y déjalo reposar sobre una rejilla hasta que se enfríe por completo.pan en cazuela 1.JPG

POLVORONES DE CANELA

POLVORONES DE CANELA.JPG

En estas fechas que se aproximan ¿Hay algo más típico que los dulces navideños? Exquisitos manjares de distinguido aspecto rústico, con sus característicos sabores a especias y frutos secos; son verdaderas delicias.

En la entrada de hoy os muestro  una receta sencilla de polvorones de canela. Se trata de los clásicos polvorones que todos conocemos, pero caseros. Si os animáis a prepararlos de forma artesanal, podréis comprobar que hay una diferencia abismal respecto a los que se comercializan de forma industrial. Los elaborados en casa resultan especiales, no sólo por el hecho de haberlos preparado con nuestras propias manos, también porque al saborearlos se deshacen en boca, son muy ligeros; de textura levemente crujiente por el exterior y muy fina y suave en el interior. Un dulce muy sencillo de elaborar con ingredientes que podemos encontrar en la despensa de cualquier hogar.

El origen de los polvorones se ubica en Andalucía, concretamente en la Estepa, donde desde el siglo XVI, era habitual el uso de la manteca de cerdo en la repostería, pues entonces los campos de encina eran más abundantes y en ellos se criaban un buen número cerdos ibéricos.

Sin embargo, fue en el siglo XIX cuando una mujer, Filomena Micaela Ruiz, quiso que los mantecados que ella elaboraba se pudieran vender en las diferentes poblaciones por las que pasaba su marido, dedicado al transporte. Para ello, Filomena elaboró unos mantecados que secaba mucho más al final de su proceso de elaboración para que se pudieran conservar frescos durante largos periodos de tiempo, y con ello consiguió darles la característica textura que hoy en día presentan los polvorones.POLVORONES DE CANELA 4.JPG

Sabías que…

Los polvorones nacen como una variación de los mantecados y, en ambos casos, son pequeñas tortas elaboradas tradicionalmente con harina de trigo, manteca de cerdo y azúcar.

En ciertas regiones de España, los mantecados se consumen durante todo el año, mientras que los polvorones son dulces eminentemente navideños. Aunque ambos se elaboran básicamente con harina de trigo, manteca de cerdo (y en algunas regiones de vaca) y azúcar, los mantecados se desmenuzan con menos facilidad que los polvorones porque llevan menos harina.

En cambio, los polvorones incluyen entre sus ingredientes almendra molida en diferentes magnitudes y contienen más harina. Esto sumado al fuerte horneado al que son sometidos proporciona a los polvorones su peculiar estructura. Por ello, suelen comercializarse envueltos en papel encerado, para así poder aplastarlos antes de comerlos evitando de ese modo que se desmigajen.

Además, en la actualidad se comercializan polvorones de múltiples sabores, ya sea aromatizados con canela, limón o con ingredientes añadidos como chocolate, coco, etc.

El valor nutricional de los polvorones depende de la materia prima empleada. En este caso, los principales alimentos son la harina, las almendras y las manteca de cerdo. En conjunto, es un alimento muy calórico y con presencia de grasa saturada. Sin embargo, la almendra añade fósforo y vitaminas E y B7 en gran cantidad y también magnesio, zinc, potasio, calcio, yodo y vitaminas B3, B5 y A. La manteca de cerdo es baja en sodio pero también contiene importantes cantidades de grasa saturada y colesterol, es fuente de yodo, calcio, magnesio, fósforo y vitamina E y K. Es, por tanto, una receta para disfrutar de manera esporádica y con moderación.


POLVORONES DE CANELA 1.JPGIngredientes para 12-15 unidades:

  • 350 G Harina de repostería
  • 40 G Almendra cruda molida
  • 80 G Azúcar glas
  • 150 G Manteca de cerdo ibérica
  • 1 Cda Canela molida
  • 1 Cda Manteca de cerdo para el acabado
  • 3 Cda Ajonjolí ligeramente tostado para decorar

Elaboración:

La tarde anterior poner la harina de trigo y la harina de almendra en una bandeja apta para horno. El conjunto de harinas deben estar bien mezcladas y tamizadas (es recomendable pasar la mezcla dos veces por un tamiz de malla gruesa).

Precalentar el horno a 130 C, calor arriba y abajo e introducir la bandeja durante 30 minutos aproximadamente, moviendo de vez en cuando con la espátula. Las harinas adquirirán un tono ligeramente tostado (vigilar que no se doren en exceso, es importante que no se pase el tiempo de horneado porque de ser así, la mezcla podría quedar con un desagradable sabor amargo). Una vez se tengan las harinas secas, dejar reposar hasta el día siguiente.

Tamizar de nuevo y formar un volcán con la mezcla de harina previamente secada y tostada. Introducir dentro del volcán el resto de ingredientes (excepto el ajonjolí); el azúcar, la manteca de cerdo y la canela molida. Mezclar y amasar hasta conseguir una pasta uniforme, con la que se pueda formar una bola. Envolver la masa con plástico film transparente de uso alimentario y llevar al refrigerador durante un mínimo de 30 minutos.

Pasado el tiempo sacar la masa del frigorífico, y con la palma de las manos aplastar ligeramente la masa (es usual que se abra por los bordes). Dejar la masa algo gruesa y pasar suavemente el rodillo para igualar la superficie. Lo ideal es que el grosor final alcance entre un centímetro y medio y dos.

Con un cortador de pastas o la boca de un vaso, dar forma a los polvorones (en este caso se utilizó un cortapastas redondo y profundo de 5 cm de diámetro).

Disponer una bandeja de horno cubierta con papel de hornear y colocar sobre ella las piezas.

Pintar la superficie de los polvorones con manteca de cerdo fundida y esparcir el ajonjolí por encima, presionar levemente para fijar las semillas y dejarlos reposar aproximadamente una hora. POLVORONES DE CANELA 3.JPGPasado el tiempo, precalentar el horno a 200 C calor arriba y abajo. Cuando el horno haya alcanzado la temperatura adecuada, introducir en la parte central la bandeja de polvorones y hornear durante 15 minutos, vigilando constantemente para que no se quemen.

En el momento que los bordes adquieran un tono ligeramente dorado, retirar la bandeja del horno y dejar los polvorones enfriar por completo sobre ella.

Una vez fríos se conservan en perfecta condiciones durante dos semanas en recipientes de lata o cajas de galletas.

Una preciosa forma de presentar los polvorones y conservarlos, consiste en envolverlos con papel encerado específico para este tipo de dulce. Es un envoltorio muy económico y se puede adquirir en tiendas especializadas o por internet.

A tener en cuenta…

Si los polvorones quedan demasiado duros puede ser debido a que se han horneado en exceso.

Si se agrietan podría ser por la falta de manteca en la masa, del mismo modo que si se rompen al tocarlos.

Si quedan pegajosos lo más probable es que sea por un alto contenido en manteca.

Si el sabor a manteca se acentúa demasiado lo más seguro es que sea porque se han elaborado con manteca vieja, adquirida desde hace algún tiempo.

Recordar que el polvorón perfecto es aquél que no se rompe al cogerlo pero que se deshace en la boca al morderlo.

POLLO EN PEPITORIA

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Con la llegada del frío apetece rescatar recetas antiguas de pucheros calientes y guisos tradicionales, que inundan las cocinas de las casas con intensos y apetecibles aromas. El guiso de gallina o pollo en pepitoria es una receta que tristemente está desapareciendo de los recetarios familiares. Sin embargo, es una receta muy fácil de elaborar que suele gustar mucho a los que la prueban. Se trata de un plato típico de la gastronomía española, digno de cualquier paladar.

Aunque la receta clásica se hace con gallina, en especial con gallina vieja que da mejor caldo, también se utiliza en recetas de cordero o cabrito. En esta ocasión se prepara con pollo; lo cual reduce mucho los tiempos de cocción. Los elementos característicos que conforman el plato de pepitoria son: el uso de azafrán como condimento; la incorporación de frutos secos, fundamentalmente almendras, avellanas y piñones; y, el uso de yema de huevo cocida como elemento de ligazón. Se observa que es un plato que se mantiene fiel a sus principios, en su preparación no se incorpora ninguno de los ingredientes procedentes de América ya que todos ellos se podían encontrar en la península antes del descubrimiento.

La gallina en pepitoria es una receta que ha ido evolucionando a lo largo del tiempo. Aunque de origen incierto, parece que su procedencia está sujeta a raíces árabes, tanto por el método de cocinado como por la mezcla de ingredientes.


POLLO EN PEPITORIA 4.JPGIngredientes (4 personas):

  • 8 Muslos de pollo sin piel
  • 2 Cebollas
  • 2 Huevos
  • 2 Dientes de ajo
  • 12 Almendras tostadas y peladas
  • 10 Hebras de azafrán
  • 1 1/2 Cda Harina
  • 100 Ml Vino blanco
  • 1 Hoja de laurel
  • 1/2 L Caldo de pollo o verduras
  • 1 Cda Jamón serrano en tacos
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Pimienta
  • Sal

Elaboración:

Pelar y picar los dientes de ajo y las cebollas.

Cocer los huevos en una cazuela con agua hirviendo durante 10 minutos. Escurrirlos, pelarlos y partirlos en dos. Retirar la yema cocida del centro y picar fina la clara.

Disponer las hebras de azafrán en una sartén antiadherente y tostarlas ligeramente.

Limpiar los muslos de pollo para eliminar los posibles restos de sangre, astillas de hueso o pegotes de grasa. Secarlos con un trapo de cocina o papel absorbente, sazonarlos con sal y pimienta y espolvorearlos ligeramente con una cucharada de harina.

Calentar unas gotas de aceite de oliva en una cazuela, dorar los trozos de pollo durante cinco minutos y retirarlos.

En la misma cazuela introducir la cebolla y rehogarla durante 8 minutos. Agregar los ajos picados y cocinar dos minutos más. Incorporar los tacos de jamón serrano, la hoja de laurel, la media cucharada de harina y el vino blanco. Remover con una cuchara de madera para que no se formen grumos y se evapore el alcohol e incluir de nuevo los muslos de pollo.POLLO EN PEPITORIA 5.JPG Agregar la clara de huevo picada y cubrir el guiso con el caldo, tapar y dejar cocer a fuego lento entre 30 y 45 minutos (depende del tamaño de las piezas de pollo).

Mientras, colocar las almendras tostadas y peladas en un mortero, añadir las yemas cocidas y el azafrán tostado y triturar hasta obtener una pasta homogénea. Desleír con un poco de caldo de pollo o verdura y agregar el majado a la cazuela. Cocer durante diez minutos más.

Servir el pollo en pepitoria caliente, acompañado de cubos de patata frita o cocida y dorada al horno.

Este guiso puede prepararse con antelación y darle un golpe de calor antes de servirlo.

 

REVUELTO DE HUEVO CON GAMBAS Y CHAMPIÑONES

REVUELTO DE GAMBAS Y CHAMPIÑONES 5.5.5.JPGHoy para el almuerzo he preparado un sencillo y delicioso revuelto de huevo con gambas y champiñones. Esta elaboración no entraña ninguna dificultad, se trata de un plato ligero y rápido de preparar. Ideal para servir en un nutritivo desayuno, un revitalizante almuerzo o una cena reparadora.

El huevo posee una serie de nutrientes extremadamente concentrados en un alimento relativamente pequeño. Es muy rico en proteínas de alto valor biológico, es decir, contiene todos los aminoácidos esenciales en las cantidades adecuadas para cubrir las necesidades del organismo. Alberga aproximadamente un 10% de grasas, de las cuales, la mayor parte son ácidos grasos monoinsaturados y ácidos grasos esenciales poliinsaturados (Omega-3) que son los más beneficiosos para el organismo. Concentra todas las vitaminas (excepto la vitamina C); las liposolubles se encuentran en la yema y las hidrosolubles en la clara. Hay que destacar su riqueza en ácido fólico y en vitamina B12. También contiene cantidades nada despreciables de minerales y oligoelementos, sobre todo de zinc, selenio, hierro y calcio.

Sabías que…

Hasta hace relativamente poco tiempo, los profesionales de la salud sostenían que comer huevos aumentaba los niveles de colesterol en sangre. Se registró una tendencia generalizada a restringir el consumo de huevo desde los distintos organismos de salud pública, pero las conclusiones que se extraen de investigaciones científicas recientes no dejan margen de duda: el huevo es un alimento nutritivo y saludable que puede incluirse de manera habitual en el esquema de una dieta equilibrada, sin comprometer o poner en peligro la salud.

En la receta, el huevo se acompaña con champiñones, alimento que también destaca nutricionalmente por su alto contenido en proteínas. Los champiñones son de bajo valor energético y muy ricos en oligoelementos y minerales, destacando sobretodo la presencia de hierro, potasio y fósforo. Además aportan vitaminas, en especial vitaminas del complejo B y C.

Este revuelto de huevo también es complementado con gambas, igualmente es fuente excelente de proteína de alta calidad y ofrecen vitaminas y minerales de suma importancia. Son bajas en calorías y no contienen carbohidratos. Hay que decir que aunque el contenido de colesterol en las gambas es significativo, también contienen  ácidos grasos Omega-3,  saludables para el corazón.

Como resultado se obtiene un plato eminentemente proteico, que alberga distintos grupos de vitaminas y minerales. Si además se acompaña de una porción de pan, se logra un platillo completo y muy nutritivo, estupendo para degustar en cualquier condumio principal.


revuelto de gambas y champiñones 6.JPG

Ingredientes (4 personas)

  • 6 Huevos
  • 250 G Gambas peladas
  • 250 G Champiñones o setas
  • 2 Dientes de ajo
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Pimienta recién molida
  • Cebollino o perejil fresco (opcional)

Elaboración:

Verter un hilo de aceite de oliva virgen extra sobre una sartén y saltear a fuego medio los ajos picados. Cuando comiencen a dorarse, agregar los champiñones laminados de manera gruesa.

Cocinar hasta que las setas estén blandas y se haya evaporado la mayoría de sus jugos. En ese momento agregar las colas de las gambas peladas, subir el fuego de la sartén y remover suavemente durante 45 segundos, hasta que las gambas cambien de color y se cocinen.

En un bol, batir los huevos y salpimentar al gusto.

Añadir los huevos a la sartén del salteado de los champiñones y las gambas, revolviendo constantemente hasta que cuajen. La preparación del cuajado se realizará a fuego muy suave o fuera del fuego ya que el secreto del revuelto es que se quede cuajado de un modo meloso; es decir, que no se seque por exceso de calor.

Emplatar el revuelto, decorar con cebollino o perejil picado y servir de inmediato acompañado de unas tostadas o rebanadas de pan tierno.

ROSCOS CON ARÁNDANOS AL HORNO

ROSCOS DE ARANDANOS 3.JPG¡Hoy para desayunar… Roscos con arándanos al horno! Una sana y exquisita manera de comenzar la jornada con energía. También son una perfecta merienda o un bocado delicioso a cualquier hora del día. Estos bollitos con forma de rosquilla son muy esponjosos, tiernos y jugosos, debido en mayor medida a la gran cantidad de fruta que contienen, concretamente arándanos azules.

Este magnífico fruto, aparece en el blog en otras publicaciones de recetas que recomiendo visitar; el esponjoso Angel food cake con arándanos o los deliciosos Muffins de arándanos. En ésta última, además de la receta se puede visualizar una breve introducción sobre el producto estrella de la receta de hoy.

Para complementar la información mencionada, en los próximos parrafos se deja el resumen de un texto sobre las propiedades más destacada de estas bayas del bosque tan preciadas en los países anglosajones, que cada vez se están popularizando más en nuestro país.

Los arándanos aparte de resultar deliciosos:

  • Contiene las antocianinas que les confieren virtudes antioxidantes, antiinfecciosas y antiinflamatorias.
  • Son ricos en vitaminas del grupo B y muy ricos en vitamina C.
  • Su alto contenido en fibra favorece el buen funcionamiento del tránsito intestinal.
  • Contribuyen en la prevención de enfermedades circulatorias.
  • Reducen los triglicéridos y ayudan a controlar la hipertensión.
  • Aumentan los niveles de HDL, el colesterol “bueno”.
  • Son efectivos para prevenir algunos problemas oculares como la degeneración macular; mejora de la visión nocturna.
  • El consumo de arándanos azules reduce los problemas gastrointestinales.
  • Evitan las infecciones urinarias.
  • Protegen encías y dientes impidiendo la formación de caries.
  • Reducen la degradación de las funciones cerebrales.

Sabías que…

¿Existen diferencias entre los arándanos azules y los arándanos rojos?
Ambos son muy ricos en antioxidantes, pero una de sus diferencias es que los arándanos azules son más eficaces en problemas relacionados con la vista y los arándanos rojos en caso de infecciones de orina.

Estudios realizados sobre los beneficios que aporta al organismo el consumo de arándanos han demostrado que son uno de los alimentos con mayor contenido en antioxidantes. Esta es solo una de las razones por las que deberíamos incluir en nuestra dieta diaria el consumo de este fruto de forma habitual.


roscos de arandanos.JPGIngredientes:

Donuts;

  • 220 G Harina tamizada
  • 75 G Azúcar
  • 10 G Levadura Royal®
  • 5 G Sal
  • 180 G Buttermilk (160 gr leche + 20 gr zumo limón)
  • 2 Huevos
  • 15 Gr Mantequilla derretida
  • 1 Cda extracto natural de vainilla
  • 120 G Arándanos frescos

Decoración;

  • 100 G Chocolate blanco
  • 100 G Icing sugar o Azúcar glas
  • 2 Cda agua
  • Colorante alimentario (opcional)

Elaboración:

  • Donuts:

Preparar el buttermilk. Para ello, poner la leche dentro de un recipiente hondo y verter sobre ella el zumo de limón. Mezclar con una cuchara y dejar reposar la mezcla durante diez minutos.

Precalentar el horno a 180 C calor arriba y abajo.

En un cuenco amplio batir con unas varillas (pueden ser eléctricas) el huevo junto al azúcar durante unos segundos a media fuerza. No es necesario espumarlo, simplemente hay que romper su estructura.

Añadir el buttermilk y el extracto de vainilla y continuar batiendo hasta que se integren ambos ingredientes.

Incorporar la mantequilla derretida y batir unos segundos más.

Agregar la harina tamizada, la levadura química y la sal y mezclar con una espátula o la batidora a velocidad mínima (la masa estará lista cuando ya no se vean restos de harina).

Por último, añadir los arándanos y mezclarlos con la masa.

Engrasar el molde para roscos con spray antiadherente o mantequilla y verter la masa en las cavidades del molde, llenando únicamente las tres cuartas partes de cada cavidad.

Golpear suavemente el molde contra la mesa de trabajo para quitar las burbujas de aire.

Una vez el horno haya alcanzado la temperatura adecuada, introducir el molde en la parte central.

Cocer los roscos durante 9 o 10 minutos y cuando comiencen a dorarse los bordes, sacarlos y dejarlos enfriar 5 minutos antes de desmoldarlos.

Pasado el tiempo, desmoldar todas las piezas. La mejor manera de realizar este paso es poniendo la rejilla sobre el molde y darle la vuelta. Si las piezas no se despegan del molde, darle unos golpecitos hasta que se vayan soltando (no intentar sacar los roscos con las manos o un tenedor, ya que de hacerlo así se pueden deformar y perderían la forma redondeada que los caracteriza). ROSCOS DE ARANDANDANOS 2.JPGAntes de decorarlos, dejarlos enfriar por completo.

  • Decoración:

Poner el chocolate blanco en un cuenco amplio (lo suficientemente espacioso para que en su interior se pueda meter una rosquilla sin que quede demasiado justa) y derretirlo en el microondas durante unos segundos o al fuego en un cazo al baño maría durante unos minutos.

Bañar uno a uno los roscos en el chocolate fundido. Introducir una rosquilla boca abajo dentro del cuenco y cubrir con chocolate sólo una de sus superficies. Escurrir el exceso de chocolate dentro del cuenco y depositar el bollo sobre una rejilla.

Repetir este proceso con la mitad de los roscos y dejar que el chocolate solidifique por completo antes de servirlos o conservarlos.

Colocar el icing sugar o azúcar glas dentro de un bol de boca ancha (que dentro de él quepa holgadamente un rosco), añadir una cucharada de agua y opcionalmente el colorante de uso alimentario. Mezclar con una espátula o lengua repostera y en caso de ser necesario, incorporar el resto del agua; teniendo en cuenta que el glaseado ha de quedar espeso para que se mantenga sólido sobre los donuts.

LLevar la mezcla al microondas durante 10 segundos a máxima potencia  e inmediatamente después sumergir uno a uno y boca abajo los roscos dentro del glaseado, de tal modo que sólo cubra la mitad del bizcocho. Escurrir el sobrante de glaseado sobre el bol e ir colocando las piezas sobre una rejilla.

Estos bollitos se conservan en perfectas condiciones durante dos o tres días dentro de un expositor de repostería. Los que no se consuman en el espacio de tiempo mencionado se pueden congelar en recipientes herméticos, así se conservarán por un periodo mínimo de un mes.

ESPINACAS A LA CREMA

crema de espinacas en cocote.JPGHoy almorzamos espinacas a la crema. Un perfecto entrante o una deliciosa guarnición, estupendas para acompañar a cualquier plato principal que se tercie. Se trata de una excelente y sabrosa manera de incluir verduras en la dieta diaria. ¡No te pierdas la receta!

Si es de tu interés, antes de ver cómo se desarrolla la receta, en el siguiente articulo podrás leer una breve descripción sobre la espinaca, el ingrediente principal que compone este suculento platillo;

La espinaca es un magnífico recurso natural de vitaminas, fibras y minerales. Es también rica en fitonutrientes, especialmente el betacaroteno y la luteína, propiedades antioxidantes que protegen al organismo.

No se conoce la forma original o silvestre de la espinaca. Sin embargo, muchos autores afirman que procede del sudeste asiático. Fueron los árabes quienes en el siglo XI introdujeron la espinaca por primera vez en España. Su cultivo se extendió por Europa en torno a los siglos XV y XVI, donde países como Holanda, Inglaterra o Francia fueron los principales consumidores. Más tarde llegó a América, aunque no fue hasta la década de 1920 cuando la espinaca logró ser popular, momento en el que se descubrieron sus magníficas propiedades nutricionales.

Las espinacas frescas están presentes en el mercado entre los meses de otoño y primavera. También se las puede adquirir durante el verano, aunque en esta época presentan una calidad inferior. Son verduras muy aptas para la congelación. Por ello se pueden comprar conservadas de este modo durante todo el año. Además, cuentan con la ventaja de que conservan muy bien sus propiedades originales y de que se facilita su cocinado.

Cuando se pretende comprar espinacas es recomendable seleccionar aquellas que presenten un color verde, brillante y uniforme. Las hojas han de tener un aspecto fresco y tierno. Se aconseja rechazar aquellos ejemplares que tengan manchas rojizas o amarillentas porque es probable que hayan aparecido como consecuencia de una contaminación por hongos. También es recomendable no elegir espinacas cuyas hojas estén ásperas, tengan el tallo fibroso o cuyo color haya perdido intensidad.

Una vez en casa, las espinacas han de introducirse en una bolsa de plástico perforada o envuelta en un plástico para proteger alimentos. De este modo se pueden conservar de manera adecuada en el frigorífico durante al menos dos semanas. Además, como se ha mencionado, la espinaca es una verdura que tolera muy bien la congelación, por lo que tras un escaldado previo se pueden mantener en el congelador durante más de un año.

Las espinacas están compuestas en su mayoría por agua. Su contenido de hidratos de carbono y grasas es muy bajo. Aunque tampoco tiene una cantidad muy alta de proteínas, es uno de los vegetales más ricos en este nutriente. Su contenido en fibra, al igual que ocurre con la gran mayoría de las verduras, es considerable, lo que resulta beneficioso para la salud.

Las espinacas destacan sobre todo por una riqueza en vitaminas y minerales.

En relación a su riqueza vitamínica, las espinacas presentan cantidades elevadas de provitamina A y de vitaminas C y E, todas ellas de acción antioxidante. Asimismo es muy buena fuente de vitaminas del grupo B como folatos, B2, B6 y, en menor proporción, también se encuentran B3 y B1.

La provitamina A se transforma en vitamina A conforme el cuerpo la necesita. Dicha vitamina es esencial para la visión, el buen estado de la piel, el cabello, las mucosas, los huesos y para el buen funcionamiento del sistema inmunológico.

La vitamina C interviene en la formación de colágeno, glóbulos rojos, huesos y dientes, al tiempo que favorece la absorción del hierro de los alimentos y aumenta la resistencia frente las infecciones.

La vitamina E interviene en la estabilidad de las células sanguíneas y en la fertilidad.

Los folatos colaboran en la producción de glóbulos rojos y blancos, en la síntesis de material genético y en la formación de anticuerpos del sistema inmunológico.

La vitamina B2 o Riboflavina se relaciona con la producción de anticuerpos y de glóbulos rojos, interviene en procesos de obtención de energía y en el mantenimiento del tejido epitelial de las mucosas.

En cuanto a su contenido en minerales, las espinacas son ricas en calcio, hierro, magnesio, potasio, sodio, además de presentar también buenas cantidades de fósforo y yodo. Lo que ocurre es que el calcio es de peor aprovechamiento que el que procede de los lácteos u otros alimentos que son fuente importante de este mineral. Algo similar ocurre con el hierro, cuya absorción es mucho mayor cuando procede de alimentos de origen animal.

El magnesio se relaciona con el funcionamiento de intestino, nervios y músculos. Además, forma parte de huesos y dientes, mejora la inmunidad y posee un suave efecto laxante.

El potasio, al igual que el sodio, es un mineral necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y para la actividad muscular normal. Regula también el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula.

El fósforo tiene una importante función estructural. Forma parte de huesos y dientes y colabora en los procesos de obtención de energía.

El yodo es indispensable para el buen funcionamiento de la glándula tiroidea, que regula el metabolismo.

De su contenido de sustancias antioxidantes, además de la provitamina A y de las vitaminas C y E, las espinacas son ricas en glutatión, ácido ferúlico, ácido cafeico, ácido beta-cumárico y carotenoides como la luteína y la zeaxantina. Éstos últimos son compuestos muy importantes para la salud de los ojos.

Como se ha podido leer, la espinaca es un valioso alimento, poseedor de nutrientes muy beneficiosos para el buen funcionamiento del organismo.

Esta rica verdura es un ingrediente ideal tanto en la cocina tradicional como en los fogones más modernos. Encierra un sabor agradable y ligeramente ácido que ofrece incontables posibilidades; se puede comer cruda como parte de una ensalada, como un vegetal acompañando a un delicioso plato, o bien, se  puede cocinar e incluir en una serie de recetas de sopas, guisos y cazuelas, como es en el caso que se propone a continuación.


crema de espinacas en cocote.JPGIngredientes (2 Personas):

  • 250 G Espinacas frescas
  • 10 G Mantequilla sin sal (se puede utilizar aceite de oliva virgen extra, para aligerar la receta)
  • 1 Cda Harina tamizada
  • 1/2 Diente de ajo
  • 1 Cda Piñones
  • 125 Ml Leche
  • Sal
  • Pimienta
  • Nuez moscada
  • 75 G Queso gruyere o emmental rallado
  • 30 G de Queso parmesano rallado

Elaboración:

Comenzar lavando bien las hojas de espinacas para retirar cualquier resto de arena que puedan contener.

Poner a fuego alto una olla grande con agua y sal. Cuando alcance el punto de ebullición, introducir las espinacas y dejar que vuelva a hervir durante dos minutos a fuego fuerte.

Transcurrido el tiempo, volcar sobre un escurridor en la pila del fregadero e inmediatamente refrescar las espicanacas con agua bien fría para cortar la cocción. De esta manera conservarán su intenso color verde y la textura. Después, escurrir todo exceso de líquido (si es necesario, presionarlas con un tenedor).

En un cazo o sartén poner la mantequilla a fundir, dorar ligeramente el diente de ajo picado, añadir los piñones, las espinacas y la sal.

Saltear durante un minuto a fuego fuerte para que se evapore la humedad y a continuación espolvorear la preparación con la harina. Remover y mezclar hasta que la harina quede integrada por completo. Bajar el fuego y dejar cocer otro par de minutos.

Apartar la sartén del fuego y agregar dos terceras partes de la leche y la pizca de nuez moscada. Remover y cocer a fuego medio entre 5 y 10 minutos, agitando la preparación frecuentemente para evitar que las espinacas se peguen al fondo.

Añadir el resto de la leche según la vaya necesitando. Las espinacas han de quedar jugosas.

Una vez listas, colocarlas en pequeñas cazuelas, espolvorearlas con los dos tipos de queso y gratinarlas hasta que el queso quede fundido y ligeramente dorado.

crema de espinacas en cocote 2.JPG