PASTAS DE MANGA O RIZADAS “PARA LA HORA DEL TÉ”

pastas de te 3.JPG¿Estaís buscando una fantástica y deliciosa idea para la hora de la merienda? Aquí, en esta entrada y de la mano de cosmopolitan cuisine, publicamos la mejor receta de pastas rizadas para preparar de forma artesanal en la cocina de casa. Se trata de una masa dulce elaborada con ingredientes básicos; harina, mantequilla, azúcar, huevo y una pizca de sal. A ésta masa se le proporciona la clásica forma de pastas de té con una manga de pastelería provista de una boquilla rizada, creando con ella diferentes formas y un amplio surtido de las mejores pastas, con las que se podrá disfrutar del sabor más tradicional y exquisito.

Su delicado sabor y su forma impecable hacen que sean también un regalo  muy acertado para ofrecer en ocasiones especiales. En definitiva, se trata de un pequeño capricho de lujo que disfrutarán toda la familia y seres queridos.

Para conseguir unos pequeños bocados gourmet que deleitarán tanto a grandes como a pequeños, hay que emplear los ingredientes más selectos y de la mejor calidad posible.

¿Sabías que…

El secreto de su sabor reside en la mantequilla? Una buena mantequilla de excelente calidad es imprescindible para obtener las mejores pastas de té.

En nuestro país no existe la tradición de la hora del té servido con pastas como tal, sin embargo, las pastas de té son un dulce típico que no falta en la mayor parte de los hogares y que todos recordaremos especialmente en casa de nuestros abuelos y abuelas; para invitar a merendar a las visitas o simplemente para darse un gusto a media tarde o en la sobremesa, acompañadas de un café. Las pastas de té son un dulce que muy pocos rechazan y en nuestro país cada vez están más reconocidas, sobre todo si son realizadas de forma tradicional, artesana y con ingredientes naturales.pastas de te 1.JPGAunque las pastas de té hace muchos años que están entre nosotros, no sabemos muy bien en qué momento se instalaron como algo típico en nuestro país, lo que sí queda constatado es que son originarias de Inglaterra. Es en la Inglaterra del siglo XVII, en sus lujosos salones y amplios palacios, donde los estratos más ricos y distinguidos de la nobleza y realeza se juntaban para llevar a cabo sus actividades. Todo ello, en torno a un elemento principal, el protagonista de la tarde: el té. Esta bebida tan sofisticada, se convirtió a su vez en la parte fundamental de la cultura anglosajona. Así, algunos elementos de su gastronomía, como la repostería, se desarrollarían para acompañar a su tan querido té. Los bizcochos, las tartas y, sobre todo las pastas, eran las mejores elecciones. De esta forma se empezaron a popularizar las famosas pastas de té.

La hora del té o tea time es toda una tradición en Inglaterra. A principios del siglo XIX la Duquesa de Bedford pidió que le trajeran una taza de té y algo ligero para acompañarlo. Por aquel entonces, la comida solía servirse muy pronto y no se volvía a ingerir nada hasta la hora de la cena, que se ofrecía aproximadamente sobre las ocho de la noche. La duquesa quedó encantada con su pequeña merienda, por lo que siguió repitiéndola cada día, invitando a sus amistades para que disfrutaran de la hora del té junto a ella. Con los años, esta merienda se convirtió en una tradición entre las clases más altas de la sociedad inglesa, que entre las tres y las cinco de la tarde disfrutaban del té acompañado de unos sándwiches o unas pastas. En estas fiestas del té, se empleaban preciosos juegos de porcelana, que hacían de la ocasión todo un ritual de buen gusto y elegancia.

¿Sabías que…

Para evitar que las tazas de porcelana se agrietasen al servir el té caliente, debía de añadirse antes un chorrito de leche templada con la taza vacía?

Hoy en día, tomar té con leche acompañado de pastas, sigue siendo una costumbre. Y no sólo en Inglaterra, sino que la tradición se ha ido exportando a otros países con el paso de los años, existiendo en la actualidad una gran variedad de pastas dulces y saladas con las que acompañar el té.

La base de estas pastas ha continuado hasta nuestros días, pero se han ido añadiendo variedad de sabores y distintas formas con las que se ha conseguido que las pastas de té cada vez sean más sofisticadas e irresistibles. La combinación con chocolate, mermelada o frutos secos ha sido un gran acierto que los pasteleros artesanos han sabido desarrollar.

pastas de te 5.JPGComo se ha mencionado al inicio de la página, la mantequilla es un ingrediente imprescindible a la hora de preparar la masa de las pastas de té, ésta ha de estar en punto de pomada, es decir, a temperatura ambiente (blanda, pero no derretida); a su vez es muy importante que los huevos también se encuentren a la misma temperatura. Por otro lado, siempre se utilizará harina floja tamizada, la cual no se trabajará en exceso durante el formado de la pasta. Para elaborar este tipo de galletas siempre se recomienda emplear azúcar en polvo o azúcar glass, con la cual se obtendrá una masa suave y muy fina. Hoy en día, también se pueden confeccionar sin azúcar y con edulcorantes naturales o de otro tipo, para aquellos que su dieta así lo requiera. Como último ingrediente, se puede añadir una pizca de sal para resaltar el sabor de las galletas. Además, a elección del pastelero se podrán enriquecer las pastas con acabados y decoraciones variadas; Chocolate fundido de diferentes clases, frutas deshidratadas o frutos secos.

La receta de pastas que se presenta a continuación es una masa blanda: en este tipo de masa hay más presencia de líquido y no es recomendable amasar demasiado ni meterla en la nevera. No se puede congelar, y su forma se consigue con la ayuda de una manga de pastelería.

Las pastas de té también se pueden encontrar de otros tipos, duras o especiales:

Las primeras se realizan con mayor proporción de ingredientes secos, su textura es más compacta y no se nota tanto la presencia de mantequilla. La masa, una vez trabajada se deja reposar en la nevera para que adquiera firmeza y su diseño se logra estirando la pasta con un rodillo o similar sobre una superficie lisa. Tras ello, se realizan cortes con un cuchillo u otras herramientas específicas.

Las pastas especiales suelen ser de hojaldre o merengue y con frecuencia en este tipo de pastas de té se acostumbra a integrar en la masa chispas de chocolate, fruta confitada, frutos secos picados o molidos u otros ingredientes para reforzar su sabor tan característico y su suavidad inconfundible.

Destacar que las pastas de té artesanas de nuestro país nada tienen que envidiar a las de la confitería inglesa (siendo éstas especialmente exquisitas), ya que en España también se ha sabido integrar el buen gusto y refinamiento de este dulce con nuestra cultura y gastronomía más típica.


pastas de te 4.JPGIngredientes:

  • 250 G Harina de trigo floja
  • 185 G Mantequilla
  • 75 G Azúcar glass
  • 2 Huevos
  • Una pizca de sal
  • Ingredientes opcionales: Guindas rojas o verdes, chocolate para fundir, almendra en granillo, fruta confitada, azúcar glass o canela para decorar.

Elaboración:

Para comenzar con la receta es necesario que la mantequilla se encuentre a temperatura ambiente. Si la temperatura regular del habitaculo es baja, se recomienda sacarla del refrigerador la noche anterior, en cambio, si la sala es cálida será suficiente con dos horas de antelación.

Precalentar el horno calor arriba y abajo (sin ventilador) a 200°C.

Cerner la harina con ayuda de un tamizador o un colador de malla fina.

Poner la mantequilla y el azúcar glass en un recipiente amplio. Batir con unas varillas (preferiblemente eléctricas) al menos durante cinco minutos, hasta que todo esté bien incorporado y la mantequilla adquiera un tono blanquecino.

Añadir los huevos a la mezcla uno a uno y continuar batiendo cinco minutos más, hasta que se vean perfectamente integrados y mullidos.

Seguidamente agregar la harina y mezclar suavemente para que la masa quede sedosa y esponjosa, evitando así que el batido anterior se baje.pastas de te.JPG

Introducir la masa resultante en una manga de pastelería con boquilla de estrella e ir creando con su ayuda galletas de diferentes formas, dejando entre ellas una separación prudencial de mínimo dos centímetros por cada lado. Depositar los pegotes de masa sobre un silpak (previamente colocado encima una base resistente a las altas temperaturas y adecuada para hornear), bandeja de galletas antiadherente o charola de horno cubierta con papel parafinado o de horno.

Cuando se tengan formadas todas las pastas de té, si se desea, será el momento de colocarles unas guindas, frutos secos u otros ingredientes de motivo ornamental.

En el momento que los dulces estén listos y el horno haya adquirido la temperatura adecuada, introducir la bandeja de galletas en una posición centrada dentro del horno.

Hornear las pastas entre 10 y 12 minutos, hasta que los bordes se empiecen a tostar ligeramente.

Cuando estén listas, sacar la bandeja del horno y dejar que las galletas se templen sobre ella. Después, colocarlas sobre una rejilla para que enfríen por completo y no se cree humedad en su interior.

Una vez frías, decorarlas según preferencias con chocolate fundido, mermelada, frutos secos, fruta escarchada, azúcar glass…

Las pastas de té se pueden conservar en perfecto estado durante varios días, dentro de una caja metálica o recipiente hermético almacenado en un lugar fresco, seco y oscuro.

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ROSQUILLAS DE ANÍS

rosquillas de anis 4.JPGHoy desayunamos unas exquisitas y esponjosas rosquillas de anís. Las rosquillas son un dulce español típico de la fiesta de San Isidro. Se trata de un bollo frito u horneado (no tan habitual) que tiene forma toroide, es decir, forma de rosca, de ahí su nombre.

Las rosquillas de anís, son uno de los productos gastronómicos más famosos y tradicionales de madrid. Como ya se ha mencionado, este dulce es típico de las Fiestas de San Isidro Labrador, periodo que oscila entre el 11 y el 15 de Mayo.​ Antiguamente los madrileños las solían disfrutar en la feria, degustaban diversas variedades de rosquillas que compraban en estantes y puestos callejeros, en los que las tenderas las ofrecían amontonadas en grandes cestos o ensartadas en largos bramantes. En la actualidad, encontrar este tipo de rosquillas es muy habitual en las pastelerías de Madrid y el resto de españa en cualquier época del año.

Cuenta la leyenda que San Isidro Labrador, patrón de los madrileños, hizo brotar un manantial de agua golpeando una roca con su vara. En ese mismo lugar se alzó la ermita de San Isidro en el barrio de Carabanchel (distrito de la ciudad de Madrid), a la que todavía en la actualidad los fieles acuden en romería a beber el agua que sale de su fuente, sobre todo el 15 de mayo (día oficial de la fiesta de San Isidro). Al parecer, el emperador Carlos V y Felipe II enfermaron de unas terribles fiebres que se curaron tras ingerir el ‘milagroso líquido’ del caño. De hecho, sobre la fuente puede leerse: “O ahijada tan divina como el milagro enseña / pues sacas agua de peña, milagrosa y cristalina, / el labio al raudal inclina y bebe de su dulzura. / que San Isidro asegura que si con fe bebieres / y calentura trujeres volverás sin calentura”.ROSQUILLAS DE ANIS.JPGLa tradición en esta fecha tan señalada es acudir a la pradera. La Pradera de San Isidro es el lugar donde se vive la auténtica Fiesta de San Isidro durante la mañana del día 15 de mayo. A ella acude multitud de gente en romería hasta la Ermita del Santo, donde la tradición manda beber agua del manantial. Este día, todos comen en la Pradera, donde los puestos de comida ofrecen las rosquillas de anís y otros platos típicos de Madrid. La zona se llena de chulapos, música y mucha gente con ganas de divertirse. La Pradera se encuentra junto al río Manzanares, frente al antiguo estadio de fútbol Vicente Calderón.

Sabías que…

La tradición de la costumbre de preparar rosquillas por San Isidro deriva de una tal “tía Javiera”, la mujer que puso de moda estos dulces en la pradera madrileña. Al parecer, fue tal la fama que cogió su receta que pronto otros artesanos se subieron al carro, vendiendo las suyas y afirmando ser parientes de Javiera. De ahí la cancioncilla popular que surgió al respecto: “Pronto no habrá cachipé en Madrid, duque, ni hortera que con la tía Javiera emparentado no esté”.

En cosmopolitan cuisine nos encanta este dulce tradicional madrileño que lleva consigo tantos años de historia. Sus ingredientes son básicos, fáciles de encontrar en la despensa de cualquier hogar, siendo su forma de elaboración tan rústica como sencilla.

La receta de rosquillas que se detalla a continuación, es realmente deliciosa; los bollitos desprenden un aroma anisado que despierta a todos los sentidos. Su interior suave y delicado proporciona una textura abizcochada que se funde en la boca y su exterior ligeramente crujiente aporta esa dulzura que caracteriza y recuerda a los dulces de antaño, transportandonos inevitablemente a esas tardes de meriendas en familia que en otros tiempos se venían disfrutando.


ROSQUILLAS DE ANIS 2.JPGIngredientes (aproximadamente 40 unidades) :

  • 500 G Harina
  • 200 G Azúcar
  • 150 Ml Leche
  • 60 G Mantequilla
  • 40 Ml Licor de anís
  • 1 Huevo
  • 1 Sobre de levadura de panadería deshidratada o 15 G de levadura  de panadería fresca
  • 1 Cdta anís en grano
  • 1 Pizca de sal
  • 200 Ml Aceite vegetal (Oliva suave, girasol…)

Elaboración:

Mezclar la harina con la levadura deshidratada (si se utiliza la levadura fresca, diluirla en la leche tibia y mezclarla con los demás ingredientes siguiendo el mismo procedimiento), la mitad del azúcar, la sal y el anís en grano.

Formar un montón en forma de volcán con la harina y poner en el hueco el huevo, la mantequilla derretida, el licor de anís y la leche.

Amasarlo todo con las manos durante 5 o 6 minutos y dejar reposar la masa un par de horas en un lugar tibio. Si es invierno y la temperatura de la sala fuese inferior a 22 o 24°C acercar la preparación a una fuente de calor (el horno precalentado a no más de 30°C será perfecto).

Cuando la masa haya doblado su volumen, formar pequeñas bolas de la misma con las manos untadas en aceite, para que la masa se pueda manejar bien y no se quede pegada en las manos. Hacer un agujero en el centro de cada bola y ponerlas sobre una bandeja cubierta con papel encerado especial para horno o plástico film transparente de uso alimentario.

Una vez se hayan formado los roscos, calentar el aceite en una sartén o cazo profundo y cuando éste esté bien caliente (aproximadamente a 170°C ) ir friendo en él las rosquillas (alrededor de dos minutos por cada lado, dependerá de lo grandes o gruesas que se hayan formado las rosquillas). Darles la vuelta con ayuda de una espumadera y retirarlas cuando estén ligeramente doradas.

Consejo…

Cuando llegue el momento de freír las rosquillas, se recomienda poner en la sartén sólo una unidad a modo de prueba, dejarla escurrir y comprobar que en su interior no quedan restos de masa cruda y que éstas están bien cocinadas. Con ello se tendrá un patrón de cocción y se podrán ajustar la temperatura y los tiempos de fritura en cada caso.

Depositar las rosquillas durante unos instantes sobre un papel absorbente para retirar el exceso de aceite de la fritura y cuando aún estén calientes, rebozarlas con el azúcar restante.rosquillas de anis 3.JPG

Dejar enfriar las rosquillas por completo sobre una rejilla y después presentarlas en un plato o fuente de servicio.

Las rosquillas se conservan bien durante varios días (no en las mismas condiciones de presencia ni frescura, pero igual de sabrosas) almacenadas en cajas metálicas o recipientes herméticos.