TARTA DE ZANAHORIA “CARROT LAYER CAKE”

SONY DSCHoy presento en el blog una de mis debilidades culinarias. Se trata de la tarta de zanahoria; un original pastel que además de tener una presencia muy agradable y llamativa gracias a su color, posee vitaminas, minerales y sustancias antioxidantes presentes en la zanahoria.

Bajo mi punto de vista esta tarta presenta una combinación de ingredientes perfecta en todos los sentidos; Una pastel vistoso, sabroso y muy nutritivo.

Como su propio nombre indica, el ingrediente principal es la zanahoria; una hortaliza versátil que además de aportar dulzor y sabor al bizcocho posee multitud de propiedades beneficiosas para el organismo. No os perdáis el siguiente articulo, donde se ha recopilado información acerca de esta saludable verdura.

Los historiadores ubican el origen de la zanahoria en Afganistán debido a la gran variedad existente en dicho país. Los pueblos del Mediterráneo ya la consumían hace más de dos mil años, pero en esta época la zanahoria no tuvo demasiado éxito. Se trataba de una variedad de color púrpura o amarillenta, larga y delgada, que nada tenía que ver con la zanahoria consumida en la actualidad. Fue en el siglo XVII cuando se obtuvo la zanahoria que hoy está presente en nuestros mercados, robusta y de color anaranjado, de procedencia holandesa.

Podemos encontrar zanahorias frescas en el mercado durante todo el año, pero las de temporada son las que se cultivan a finales de primavera. Éstas son pequeñas, dulces y muy tiernas, mientras que las de invierno son más gruesas, por lo que la cocción mejora su sabor y consistencia. Las zanahorias tiernas y de buen color tienen un sabor delicado y son ideales para comerlas crudas. Las más grandes se empacan por separado y se usan para cocinar.

Para adquirir zanahorias de calidad se deben seleccionar las de piel suave y de pequeño o mediano tamaño, bien formadas, de color naranja vivo, con un estrechamiento uniforme y que no presenten raicillas laterales.

Si tienen hojas, éstas deberán estar frescas y tener un buen color verde. Es aconsejable rechazar las zanahorias con arrugas, flacidez o con apariencia quemada en su parte superior debido a una sobre exposición al sol. No conviene tampoco comprar las que estén blandas, poco firmes o tengan manchas que indiquen que han comenzado a deteriorarse.

La relación entre la carne de la corteza y el cuerpo interior o “corazón” es la mejor característica para determinar la calidad de la zanahoria. Lo ideal es que tengan un corazón pequeño y de un color igual al de la corteza. Si la zanahoria ha estado expuesta al sol pueden aparecer manchas verdes en la parte final de la raíz. Estas zonas tienen un sabor amargo, por lo que conviene eliminarlas.SONY DSCUna vez en el hogar, las zanahorias se han de mantener en un lugar fresco y aireado. Antes de guardarlas conviene limpiar la superficie con un trapo húmedo, en lugar de lavarlas.

Su respiración es baja, por lo que aguantan bien varias semanas en lugares frescos. En la nevera se mantienen hasta dos o tres semanas si son frescas. También se pueden congelar para que se conserven más tiempo, hasta ocho meses. Para ello, conviene quitarles los extremos, raspar su superficie, trocearlas y escaldarlas en agua hirviendo durante unos minutos antes de congelarlas.

Además de frescas, se pueden adquirir en el mercado en conserva o congeladas.

El etileno, sustancia gaseosa que segregan en mayor proporción ciertos vegetales durante su maduración, confiere sabores amargos a las zanahorias. Por esta razón, no han de guardarse junto a frutas que producen este gas durante su almacenamiento como manzanas, plátanos, melones, melocotones… para evitar así la aparición de sabores amargos.

La zanahoria es un alimento excelente desde el punto de vista nutricional gracias a su contenido en vitaminas y minerales. El agua es el componente más abundante, seguido de los hidratos de carbono, esto es, nutrientes que aportan energía. La zanahoria presenta un contenido en hidratos de carbono superior a otras hortalizas. Al tratarse de una raíz, absorbe los nutrientes y los asimila en forma de azúcares. El contenido de dichos azúcares disminuye tras la cocción y aumenta con la maduración.

Su color naranja se debe a la presencia de carotenos, entre ellos el beta-caroteno o pro-vitamina A, pigmento natural que el organismo transforma en vitamina A conforme la necesita. Asimismo, es fuente de vitamina E y de vitaminas del grupo B como los folatos y la vitamina B3 o niacina. En cuanto a los minerales, destaca el aporte de potasio, y cantidades discretas de fósforo, magnesio, yodo y calcio. Este último es de peor aprovechamiento que el que procede de los lácteos u otros alimentos buena fuente de este mineral.

El potasio es un mineral necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y para la actividad muscular normal, además de intervenir en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula.

La vitamina E ayuda en la estabilidad de las células sanguíneas y en la fertilidad, además de tener acción antioxidante.

La niacina o vitamina B3 colabora en el funcionamiento del sistema digestivo, el buen estado de la piel, el sistema nervioso y en la conversión de los alimentos en energía.

Estos son los nutrientes más destacados que ofrece este vegetal, por lo que siempre debe estar presente en una dieta sana y equilibrada; ya sea en crudo, cocida o como componente primordial de una receta, como es el caso de la que se explica a continuación: Tarta de zanahoria.


SONY DSCIngredientes:

Bizcocho;

  • 100 G Harina de trigo tamizada
  • 100 G Harina integral de trigo
  • 450 G Zanahoria fresca
  • 125 Ml Aceite vegetal suave
  • 100 G Panela: Azúcar de caña integral no refinada (recomiendo de comercio justo y agricultura ecológica)
  • 50 Nueces
  • 40 Uvas pasas
  • 3 Huevos
  • 2 cdta Canela
  • ¼ cdta Nuez moscada
  • ½ cdta Jengibre
  • 1 Cda Ralladura de naranja
  • 1 Cdta levadura Royal®
  • 1 Cdta Bicarbonato
  • Pizca de sal

Mousse de queso;

  • 150 Ml Nata para montar (puede ser ligera)
  • 250 G Queso de untar (puede ser ligero)
  • 25 G Azúcar glas
  • 4 Hojas de gelatina

Montaje y acabado;

  • Nueces picadas (opcional)
  • Decoraciones de chocolate (opcional)

Elaboración:

  • Bizcocho:

Precalentar el horno a 200C calor arriba y abajo.

Engrasar un molde desmontable alto de 16 cm de diámetro.

En un cuenco mezclar los dos tipos de harina con la sal, las especias, la levadura y el bicarbonato.

En otro recipiente batir con las varillas (preferiblemente eléctricas) los huevos con el azúcar a potencia alta durante 10 minutos o hasta que el azúcar se disuelva y la mezcla quede esponjosa y blanquecina. Bajar la intensidad del batido y añadir el aceite y la ralladura de naranja, hasta unirlos por completo.

Agregar la harina junto con las especias y mezclar con una espátula o lengua repostera realizando movimientos suaves y envolventes, hasta integrar totalmente los ingredientes secos con los ingredientes húmedos.

Incorporar la zanahoria rallada y añadir las nueces picadas y las uvas pasas (si son tiernas no hace falta ponerlas a macerar o en remojo, si son demasiado secas sí se recomienda).

Verter la masa dentro del molde y una vez el horno esté a la temperatura apropiada, hornear el bizcocho entre 40 y 50 minutos.

Transcurridos los treinta primeros minutos (nunca antes) abrir la puerta para comprobar la cocción del bizcocho con un testador o palillo. Este paso hay que hacerlo con mucha rapidez para evitar que el horno pierda temperatura y el bizcocho quede chafado.

Cuando se compruebe que el testador o palillo sale limpio y el bizcocho esté bien cocido, sacarlo del horno.

Dejar el bizcocho dentro del molde entre 5 y 10 minutos, después desmoldar el bollo y trasladarlo a una rejilla. Dejarlo enfriar por completo.

Pasado el tiempo, cortar el bizcocho en cuatro discos de la misma medida con una lira o cuchillo grande de sierra y reservar.SONY DSC

  • Mousse de queso;

Hidratar la gelatina durante diez minutos dentro de un recipiente hondo con agua fría, con cubrirla será suficiente.

Colocar la nata dentro de un bol y batirla con unas varillas enérgicamente o máxima potencia (es aconsejable realizar esta acción con un batidor de varillas eléctrico). Cuando la nata comience a coger cuerpo, añadir el azúcar glas y batir la nata hasta montarla por completo.

Añadir el queso cremoso y descender la potencia o intensidad en el batido, para no bajar demasiado la preparación.

En una taza grande, calentar un poco de la preparación anterior. No calentar demasiado, necesitamos que la temperatura de la crema no sobrepase los 60 C (si se añade líquido muy caliente a la gelatina, ésta perderá fuerza y no cuajara correctamente).

Escurrir bien la gelatina y añadirla a la taza con la crema caliente. Mezclar con unas varillas manuales hasta disolver la gelatina por completo.

Para templar un poco la gelatina y evitar el contraste de temperaturas, antes de mezclarla con toda la preparación, añadir solo una pequeña cantidad de crema de queso. Integrar y después, mezclar con el resto.

Batir con la batidora de varillas a velocidad baja, hasta conseguir una crema homogénea, espesa y esponjosa.

Preparar una manga de pastelero con una boquilla redonda y lisa y después, llenarla con la mousse.

  • Montaje y acabado;

Disponer un plato o base para tartas sobre la mesa de trabajo y colocar sobre ella la primera plancha de bizcocho (reservar la capa de la base del bizcocho para colocar en último lugar ya que ésta es la más lisa y apropiada para la superficie de la tarta).

Sobre la primera plancha de bizcocho, extender la primera capa de mousse de queso.

Repetir la operación alternando capas de bizcocho y mousse de queso hasta colocar la cuarta y última capa de bizcocho.

Después, con ayuda de una espátula untar todo el pastel con mousse de queso, alisando los laterales y superficie para que quede lo más uniforme posible (no debe preocupar si no queda perfecta, pues con la decoración final no se apreciarán las imperfecciones).

Adornar el pastel como se desee. En éste caso se han embellecido los laterales de la tarta con nueces picadas, en la superficie se han realizado unos rosetones con mousse de queso y en la cavidad superior se han esparcido decoraciones de chocolate blanco.

Cuando se haya finalizado el montaje de la tarta, trasladarla a la nevera para que la mousse solidifique, un mínimo de seis horas (lo ideal sería dejar la tarta refrigerada durante 12 horas).

Transcurrido el tiempo solo queda cortar y disfrutar ¡Buen provecho!

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