GALLETAS DANESAS DE MANTEQUILLA

Galletas danesas 3.JPG¿Recordáis esas latas azules y redondas llenas de deliciosas galletas con un increíble sabor a mantequilla? Mis favoritas siempre fueron las galletas en forma de pretzel, con azúcar crujiente decorando toda la parte superior. ¡No podía dejar de comerlas! Ahora que he crecido, pensé que sería una buena idea hornear mi propia versión de las clásicas galletas danesas de mantequilla. Más sanas, con ingredientes seleccionados para lograr la mayor calidad, y a su vez obtener un producto muy sabroso; además de lo más nutritivo posible para su categoría y grupo alimenticio. He de decir que estoy muy orgullosa con los magníficos resultados que he conseguido. ¿Y tú? ¿Te animas a preparar las tuyas elaborandolas de forma artesanal en la propia cocina de tu casa?

Antes de detallar la receta de este suculento manjar, y después de la breve introducción que se está presentando en este momento, puedes leer un pequeño e interesante resumen a cerca de su ingrediente principal; el cual le confiere la textura y el aroma que las caracteriza: la mantequilla pura de leche de vacas criadas al aire libre y alimentadas con pastos frescos.

Las galletas danesas de mantequilla son perfectas para mojar en té o café, ya que son muy resistentes. Su masa es una combinación simple de ingredientes básicos y fáciles de hallar en la despensa de cualquier hogar: harina, mantequilla, endulzante natural, huevo, vainilla y sal.

Se trata de unas galletas crujientes con un sabor intenso a mantequilla, y un ligero aroma avainillado extraído de auténticas vainas de vainilla (si no se tuviese acceso a los granos de una vaina de vainilla natural, se podría usar la alternativa de vainilla en pasta o el extracto de vainilla. Si se utiliza el extracto de vainilla, simplemente no se obtendrá la apariencia pecosa, y en ambas opciones el sabor no será tan profundo como el que le aportarán los granos de una auténtica vaina de vainilla recién destapada).

¿Sabías que…

las galletas danesas de mantequilla hechas en casa, son perfectas para disfrutar en cualquier ocasión? Elaborar tu propia serie de galletas danesas y llenar con ella tres pares de cápsulas de papel blanco bien acomodadas en el interior de una lata circular… ¡Será el detalle perfecto para regalar y compartir!

SONY DSCHe considerado que quizá, en algún momento durante la lectura de este texto, puedes preguntarte: ¿Galletas de mantequilla sanas? ¿Como puede ser si la mantequilla es una bomba repleta de calorías y colesterol? Mucho se ha dicho y escrito sobre la mantequilla: el ejemplo más recurrente «que las grasas animales son saturadas y malas para el corazón». Sobre todo  ello trata este artículo; pudiendo en los próximos párrafos leer un breve resumen acerca de este polémico ingrediente, que tantas disputas está generando en los últimos tiempos.

A día de hoy, la guerra contra el colesterol y la grasa parece estar en declive. Ya que cada vez somos más personas las que incorporamos este necesario macronutriente en nuestra dieta; siempre de manera consciente y en proporciones adecuadas según las necesidades nutricionales de cada persona.

¿Sabías que…

el Gobierno de EEUU ha decidido finalmente dejar de incluir el colesterol como un nutriente por el cual dejar de preocuparse? Este movimiento tiene una clara motivación: ya que se cuestiona ‘oficialmente’ que el colesterol dietético pueda afectar al colesterol en sangre.

Curiosamente, casi al mismo tiempo una revista científica del prestigioso British Medical Journal, publica una investigación que concluye que las recomendaciones nutricionales que se endurecieron especialmente en relación a la grasa en los años 70 y 80 en EEUU y Reino Unido, no estaban fundamentadas en estudios clínicos.

La mantequilla es un alimento de origen completamente natural, obtenido de un único ingrediente; crema entera de leche de vaca. Básicamente, es la parte grasa de la leche, la cual ha sido parcialmente aislada de la proteína y los carbohidratos. Es muy sabrosa y suele ser utilizada para cocinar, hornear o untar directamente sobre una rebanada de pan.

Su composición le ha conseguido muchos detractores, ya que generalmente está compuesta en un 80% de grasa, siendo el resto principalmente agua, lo que la convierte en un alimento muy calórico que hay que consumir dentro de una dieta variada y equilibrada.

¿Sabías que…

antiguamente, para obtener la crema de leche (nata) se dejaba la leche fresca de pie hasta que la crema subía a la superficie? Esto es posible, debido a que la grasa es más ligera que otros componentes de la leche y al presentar una estructura menos densa, flota. A día de hoy, la producción moderna de la crema de leche implica un método más eficiente, conocido como centrifugación.

Para elaborar mantequilla, únicamente hay que batir la Crema de leche muy fría con una cuchara o espátula de madera, de arriba abajo, hasta obtener nata montada. Tras ello, hay que continuar batiendo (hoy en día están disponibles y al alcance de casi toda la población, una serie de estupendos y prácticos electrodomésticos batidores que facilitan mucho este tipo de labor). Pasado un corto periodo de tiempo, la crema montada empieza a perder el volumen, ya que la red de glóbulos de grasa se rompe y el aire atrapado escapa. El color también sufre un cambio y se torna más amarillo a medida que avanza el proceso de batido (desde el blanco de la nata, al amarillo de la mantequilla). Al mismo tiempo aparece un líquido separado del sólido (suero de mantequilla o buttermilk sin fermentar). Cuando se aprecia el sólido perfectamente separado del líquido, los grumos de grasa resultantes se disponen dentro de otro recipiente con contenido de agua fría (helada). Tras ello se lava la pella de mantequilla, como si se amasara pan. El agua se irá enturbiando; y será necesario cambiarla varias veces, hasta que salga prácticamente limpia. Ya en seco, sobre una superficie fresca, plana y amplia, se continúa amasando la mantequilla para sacarle todo el agua que pueda contener; pues cuanta más agua contenga, más fácil será que se eche a perder. Finalmente, se le proporciona forma con un molde rectangular (propio de la mantequilla), que le aportará un aspecto más atractivo para los futuros consumidores.

¿Sabías que…

la mantequilla generalmente se puede extender con facilidad sobre una rebanada de pan a 15°C? Una temperatura superior a la del funcionamiento del refrigerador. El denominado “compartimento de la mantequilla” que se puede encontrar en muchos frigoríficos, es una de las zonas menos frías, pero aún está lejos de la temperatura ideal para que la mantequilla se pueda untar con fluidez una vez presentada sobre la mesa; siendo aconsejable sacarla de la nevera 10 minutos antes de su consumo.

La mantequilla es un alimento que por sus características físicas y químicas posee una gran resistencia a la contaminación bacteriana, pudiendo mantenerse a temperatura ambiente durante varios días sin ser atacada por bacterias; sin embargo, el sabor se ve afectado, debido a que las grasas de la mantequilla reaccionan (se oxidan), produciendo sabores rancios. Igualmente, es capaz de absorber los olores fuertes a su alrededor; por ello se debe mantener refrigerada, dentro de un recipiente hermético y lo más alejada posible de la luz directa. Lo más propicio sería guardarla en su embalaje original y no emplear papel aluminio como envoltorio, ya que el contacto directo de las grasas de la mantequilla con el metal, podría provocar su inmediata oxidación (particularmente en las mantequillas saladas). Del mismo modo, las partes de la mantequilla expuestas a la luz y al aire, suelen presentar un tono más amarillento e incluso translúcido, estas zonas deben evitarse, ya que lo más probable es que su estado haya sido alterado y por lo tanto, cambiado su sabor. En este caso bastaría con retirar la parte dañada; siendo el resto de la mantequilla perfectamente comestible.

¿Sabías que…

cuando en los años 30 del siglo pasado el doctor Weston Price analizó las dietas de diversas poblaciones nativas del mundo, halló que la mantequilla era un alimento común de algunas de las poblaciones con mejor salud? Era el caso de poblados suizos o de algunos grupos árabes, e incluso los norteamericanos tradicionalmente consideraban a la mantequilla como un alimento saludable para afrontar las largas jornadas con energía y  producir niños fuertes y sanos.

Pero, ¿por qué se debe incluir la mantequilla en la dieta? ¿Que podría cambiar el pensamiento ofensivo dirigido a este ingrediente elaborado desde tiempos pretéritos? En las últimas décadas, la mantequilla ha sido tratada de manera injusta, culpable de provocar enfermedades cardiovasculares por su alto contenido en grasa saturada. Sin embargo, tanto la opinión pública como la científica está poco a poco transformando ese parecer, y ya somos muchas personas las que consideramos a la mantequilla como un alimento beneficioso para la salud.

¿Sabías que…

la mantequilla reduce la lipoproteína A? Nadie cuestiona que la elevada lipoproteína A es un importante factor de riesgo cardiovascular, aunque por desgracia es un factor desconocido en la cultura colesterol fóbica actual. Para algunos expertos, es el factor de riesgo más potente. El elevado consumo de carbohidratos simples incrementa la lipoproteína A; por el contrario, alimentos como la mantequilla tienden a reducirla significativamente.

A continuación se detallan las características más relevantes, se enumeran una serie de propiedades, y se añaden los valores más destacados de la mantequilla representados en tablas nutrimentales. Todos estos datos podrían contribuir a la desacreditación y el pensamiento negativo respecto a la mantequilla pura de leche de vaca.Galletas danesas 2.JPGLa mantequilla es una de las grasas más complejas que existe, ya que contiene hasta 400 ácidos grasos diferentes (muchos de ellos beneficiosos para nuestro organismo). Además, es rica en varias vitaminas, entre las que se encuentran presentes la vitamina A, D, E, B12 y K2. Por todo ello la OMS recomienda su consumo en pequeñas cantidades; siempre y cuando no se padezcan enfermedades que hayan sido diagnosticadas por un profesional, en las cuales su ingesta sea totalmente prohibida o desaconsejada.

Recuerda que…

toda la información proporcionada sobre este alimento ha sido obtenida a través de diversas fuentes y podría no ser totalmente exacta, por lo que antes de comenzar cualquier régimen o hacer cambios drásticos en tu dieta, debes consultar a un médico o especialista de la nutrición .

Una gran proporción de los centenares de ácidos grasos que contiene la mantequilla, son ácidos grasos saturados (70%). También alberga una buena cantidad de ácidos grasos monoinsaturados (25%) y las grasas poliinsaturadas que ofrece suponen una cantidad pequeña (2,3 % del contenido de la grasa). Otros tipos de grasas que se encuentran en la mantequilla son el colesterol y los fosfolípidos.

Un 11% de los ácidos grasos saturados que están presentes en la mantequilla son de cadena corta, la más común de estos ácidos grasos es el ácido butírico (componente único de la grasa de la leche de los animales rumiantes, como son las vacas, las ovejas y las cabras. Se ha demostrado que el ácido butírico puede reducir la inflamación en el sistema digestivo y ha sido utilizado para el tratamiento de la enfermedad de Crohn).

¿Sabías que…

a pesar de que la mantequilla es un alimento rico en grasas, no parece provocar  el aumento de peso cuando se consume en cantidades normales dentro de una dieta sana?

No es ninguna novedad decir que las enfermedades cardiovasculares son una de las principales causas de muerte en el mundo. Siendo durante mucho tiempo, la relación entre las grasas saturadas y las enfermedades cardiovasculares un tema controvertido. Se sabe que un alto consumo de grasa saturada puede aumentar los niveles de colesterol en sangre, lo cual es un factor de riesgo para sufrir enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, no es necesariamente la cantidad de colesterol en los alimentos, la causa de preocupación. El perfil de lípidos en sangre o el tipo de lipoproteína de colesterol que es transportado, son factores mucho más relevantes.

A diferencia de las grasas trans que podemos encontrar en los alimentos procesados, las grasas de los lácteos son consideradas sanas. La mantequilla es la fuente dietética más rica en grasas saturadas de los lácteos, también conocidas como grasas “trans rumiantes”, la más común de ellas son el ácido vaccénico y el ácido linoleico conjugado o CLA; el CLA es una familia de grasas, la cual ha sido asociada con varios beneficios para la salud. Estudios realizados en animales y células humanas, indican que el CLA puede protegernos contra varios tipos de cáncer. También nos ayuda a adelgazar, siendo utilizado como suplemento de pérdida de peso (no todos los estudios confirman este beneficio).

¿Sabías que…

al estar compuesta principalmente de grasa, la mantequilla es un alimento alto en calorías? Una cucharada de mantequilla puede contener alrededor de 100 calorías; ideales para contribuir al requerimiento de las necesidades diarias de este macronutriente, o si se precisa un extra de energía por otras circunstancias debidamente justificadas.

Las siguientes tablas contienen información detallada sobre los diferentes nutrientes que posee la mantequilla y todas ellas corresponden a 100 gramos de producto. Las proporciones de los nutrientes de la mantequilla pueden variar según el tipo y la cantidad del alimento, además de otros factores que también pueden intervenir en la modificación de sus nutrientes.

Recuerda que…

según el origen y la preparación de la mantequilla, pueden variar sus propiedades y características nutricionales.

La siguiente tabla muestra una lista de la cantidad de los principales nutrientes de la mantequilla:

Nutriente Cantidad Nutriente Cantidad
Acido fitíco 0 g. Fosfocolina 0 mg.
Grasas saturadas 62,66 g. Grasas monoinsaturadas 28,92 g.
Adenina 0 mg. Grasas poliinsaturadas 2,31 g.
Agua 0,25 g. Guanina 0 mg.
Alcohol 0 g. Licopeno 0 ug.
Cafeína 0 mg. Grasa 99,50 g.
Calorías 897 kcal. Luteína 0 ug.
Carbohidratos 0,00 g. Proteínas 0,25 g.
Colesterol 286 mg. Purinas 0 mg.
Fibra insoluble 0 g. Quercetina 0 mg.
Fibra soluble 0 g. Teobromina 0 mg.
Fibra 0 g. Zeaxantina 0 ug.

Asimismo, entre los nutrientes principales de la mantequilla se hallan las proteínas. La cantidad que ofrece es insignificante si se compara con otros tipos de alimentos de origen animal: entre 0,25 y 0,90 por cada 100 gramos de producto. Pero merece la pena dedicarle un pequeño espacio, por contener todos los aminoácidos esenciales y ser considerada una proteína de alto valor biológico. Las proteínas de éste tipo son empleadas en el organismo para crear nuevas proteínas, responsables de construir tejidos, como los de la masa muscular. Además regulan los fluidos del organismo, entre otras funciones.

Las proteínas de este alimento perteneciente a la categoría de de las mantequillas y están formadas por multitud de aminoácidos; como el ácido aspártico, el ácido glutámico, la alanina, arginina, cistina, fenilalanina, triptófano y muchos más (la mayor parte de ellos se pueden visualizar en la próxima tabla).

Los cuerpos utilizan las proteínas de la mantequilla para construir los tejidos que forman los músculos. Estas proteínas también son útiles y necesarias para mantenerlos, ya que sin un aporte adecuado de proteínas, como las que proporciona el consumo de mantequilla (además de muchos otros alimentos, los cuales en este artículo no se entrará a valorar), nuestra masa muscular se debilitaría y reduciría paulatinamente.

Las proteínas de la mantequilla se descomponen en aminoácidos en nuestro organismo para su asimilación, y estas proteínas que el cuerpo sintetiza, además de ser útiles para la creación de nueva masa muscular, también intervienen en funciones fisiológicas, sin las cuales nuestro organismo no podría subsistir.

A continuación, se muestran la cantidad de aminoácidos que se encuentran presentes en la mantequilla:

Nutriente Cantidad Nutriente Cantidad
Ácido aspártico 18 mg. Leucina 23 mg.
Ácido glutámico 50 mg. Lisina 19 mg.
Alanina 8 mg. Metionina 6 mg.
Arginina 9 mg. Prolina 23 mg.
Cistina 2 mg. Serina 13 mg.
Fenilalanina 11 mg. Tirosina 11 mg.
Glicina 5 mg. Treonina 11 mg.
Hidroxiprolina 0 mg. Triptofano 3 mg.
Histidina 6 mg. Valina 9 mg.
Isoleucina 14 mg.

La mantequilla también es una alimento rico en varios tipos de vitaminas, especialmente las que suelen ser asociadas con las grasas.

La vitamina A es la más abundante en la mantequilla, en una cucharada (14gr) se obtiene el 11% de la cantidad diaria recomendada, siendo una de las mejores fuentes proveedoras de vitamina A. Igualmente es una buena fuente de vitamina D y vitamina E; esta última es un antioxidante muy potente, que suele estar presente en los alimentos grasos. Del mismo modo también contiene la vitamina B12 que sólo se puede encontrar en alimentos de origen animal, como los huevos, la carne y los productos lácteos. Y la vitamina K2, fundamental para evitar la calcificación arterial y con ello la arteriosclerosis, además contribuye en la protección contra enfermedades cardiovasculares y la osteoporosis. Para obtener esta vitamina de la mantequilla, debe ser preferentemente de vacas criadas al aire libre y alimentadas de pastos frescos.

A continuación, se muestran las vitaminas de la mantequilla:

Nutriente Cantidad Nutriente Cantidad
Ácido fólico añadido 0 ug. Vitamina A 884 ug.
Alfa caroteno 0 ug. Vitamina B1 0,00 mg.
Alfa Tocoferol 3,60 mg. Vitamina B12 0,00 ug.
Beta caroteno 200 ug. Vitamina B2 0,02 mg.
Beta criptoxantina 0 ug. Vitamina B3 0,09 mg.
Betacaroteno 0 ug. Vitamina B5 0,04 ug.
Beta Tocoferol 0 mg. Vitamina B6 0,00 mg.
Caroteno 200 ug. Vitamina B7 0,00 ug.
Delta Tocoferol 0 mg. Vitamina B9 0,00 ug.
Folatos alimentarios 0,00 ug. Vitamina C 0,00 mg.
Gamma Tocoferol 0 mg. Vitamina D 0,76 ug.
Niacina preformada 0,04 mg. Vitamina E 3,60 mg.
Retinol 850 ug. Vitamina K 8 ug.
Tocoferoles totales 3,60 mg.

Por último, a través del próximo cuadro se representa la cantidad de minerales de la mantequilla:

Nutriente Cantidad Nutriente Cantidad
Aluminio 0 ug. Fósforo 24 mg.
Azufre 0 mg. Hierro 0,20 mg.
Bromo 0 ug. Yodo 38 mg.
Calcio 15 mg. Magnesio 2 mg.
Zinc 0,10 mg. Manganeso 0,04 mg.
Cloro 1150 mg. Níquel 0 ug.
Cobalto 0 ug. Potasio 15 mg.
Cobre 0,03 mg. Selenio 0,00 ug.
Cromo 0 ug. Sodio 750 mg.
Flúor 0 ug.

La alimentación y cría de las vacas lecheras puede tener mucha importancia en la calidad nutricional de los alimentos, puesto que la mantequilla que procede de vacas criadas de forma natural, es de mayor calidad comparada con los productos lácteos procedentes de animales que han sido alimentados con granos comerciales (desgraciadamente los más vendidos). No obstante, en países como Irlanda o Nueva Zelanda, es mucho más común encontrar productos lácteos que proceden de animales que han sido alimentados de pastos frescos, al menos durante los meses más calurosos del año.

Por ende, la mantequilla que procede de animales alimentados de forma natural, es más alta en nutrientes que la mantequilla que procede de vacas alimentadas con granos o pasto conservado. Una mayor proporción de hierba fresca en la dieta de una vaca contribuye al aumento de la cantidad de grasas buenas, como son los ácidos grasos omega-3 y el ácido linoleico conjugado. Además, el contenido de vitaminas y antioxidantes en grasa, como los carotenoides y los tocoferoles es mucho más elevada.GALLETAS DANESAS 1.JPGEl consumo moderado de mantequilla aporta muchos beneficios al organismo, ya que se trata de una importante fuente de vitaminas y minerales. Entre los principales beneficios que aporta la mantequilla, pueden destacarse los siguientes:

  • La mantequilla ofrece al cuerpo un gran aporte de vitaminas y minerales. También es una interesante fuente de proteínas.
  • Es considerada como uno de los mejores surtidores de vitamina A, ya que es la más sencilla de asimilar por parte del organismo.
  • Ayuda a proteger contra la artritis degenerativa, ya que contiene una sustancia que se llama el factor de Wulzen.
  • La mantequilla está libre de hidratos de carbono, es decir, que prácticamente no contiene azúcares.
  • Es un alimento muy recomendado en aquellos casos de carencia nutricional o alta demanda energética por parte del organismo.
  • Es rica en ácido linoleico conjugado, porque ayuda a prevenir la aparición de graves patologías como el cáncer.
  • Ayuda a mejorar la absorción de las grasas Omega 3, las cuales se encargan de promover la función inmune, poseen propiedades anti-microbianas y mejoran el metabolismo.
  • Contiene antioxidantes que ayudan a proteger contra el daño que provocan los radicales libres (responsables de la aparición del cáncer). Éstos también ayudan a proteger contra el debilitamiento de las arterias.
  • Es una fuente muy rica de selenio, un mineral esencial para el buen funcionamiento del cuerpo, así como un importante proveedor de yodo altamente absorbible.
  • Permite proteger el cuerpo contra las infecciones gastrointestinales a los más jóvenes y a los ancianos.
  • Mejora la salud digestiva. La grasa de la mantequilla contiene glicoesfingolípidos, unos ácidos grasos que protegen frente a las infecciones gastrointestinales. El colesterol que contiene también protege las paredes intestinales.
  • Favorece la salud del tiroides. Las personas con baja función tiroidea sufren de un metabolismo lento y, lógicamente, de aumento de peso. El nutriente más importante para evitar esa baja función tiroidea es el yodo, y la mantequilla contiene yodo altamente absorbible.
  • Mejora la absorción de las grasas Omega 3. Desde hace unos 20 años se ha puesto de manifiesto que la clave en común de las dietas mediterránea, japonesa y esquimal para proteger frente a problemas cardiovasculares, es el consumo de pescado azul por su contenido en ácidos grasos Omega 3. Las grasas saturadas como las de la mantequilla ayudan a los tejidos a retener dichos ácidos grasos Omega 3, tal como explica la bioquímica Mary Enig en su libro Know your fats.
  • Puede favorecer la pérdida de peso. Para la mayoría resultará paradójico, puesto que la mantequilla es uno de los primeros alimentos que se dejan de consumir cuando se quiere bajar de peso. Pero probablemente no se esté haciendo del todo bien. Consideremos por ejemplo, que la mantequilla contiene un ácido graso llamado ácido linoleico conjugado (CLA) que ha demostrado reducir la grasa de la zona abdominal. También contiene otro ácido graso llamado ácido ácido butírico, que ha reducido el peso corporal en estudios con animales mamiferos.
  • Ayuda al desarrollo y al crecimiento infantil. El colesterol hallado en la grasa de mantequilla es muy importante para el desarrollo nervioso y neuronal. No en vano, la naturaleza es sabia y la leche materna es naturalmente rica en colesterol, siendo las dietas bajas en grasas asociadas con deficiencias nutricionales.
  • Ayuda a combatir la caries. El contenido de la mantequilla de vacas alimentadas de  pastos frescos, es rica en nutrientes como las vitaminas K2 y D3, que le confiere un efecto anticariogénico. Es decir, la mantequilla es un alimento esencial en una dieta contra la caries.
  • Mejora el sistema inmunitario. El ácido butírico de la mantequilla, como ya se a mencionado, es asociado con la estimulación de las células T, que sirven para atacar virus que podrían dañar el organismo.

¿Siempre te gustó el sabor a mantequilla, pero te generaba cierta desconfianza su consumo? Todos estos beneficios son buenas razones para dejar de ver a éste maravilloso alimento ofrecido por la naturaleza, como algo maligno e insano.

Para finalizar, sugiero que te coloques el delantal y continúes leyendo. Después, hornea una bandeja de estas deliciosas galletas danesas de mantequilla; según las indicaciones que se detallan en la receta que prolonga esta introducción, y finalmente disfruta de su irresistible textura y su increíble sabor.

Texto inspirado y desarrollado a través de las consultas realizadas a las siguientes fuentes de información: Libertad digital, La vanguardia, Eroski consumer, Método low carb, Ser y actuar, Biotrendis, Alimentos.org y ASCRS.

Galletas danesas.JPG

Ingredientes (aproximadamente para 24 galletas):

  • 200 G Harina de trigo u otra de similares características
  • 100 G Mantequilla pura de leche de vaca 
  • 30 G Erythritol o su equivalencia de otro tipo de endulzante natural
  • 1 Huevo M
  • 1/2 vaina de vainillasemillas raspadas (o 1½ cucharaditas de extracto o pasta de vainilla)
  • 1/4 Cucharadita de sal kosher
  • Sprinkles o cristales de azúcar blanco (opcional)

Elaboración:

Antes de comenzar con la preparación, disponer sobre la mesa de trabajo todos los ingredientes debidamente pesados, teniendo en cuenta que todos ellos han de encontrarse a la misma temperatura (temperatura ambiente, no fríos). 

Poner la mantequilla junto al endulzante natural dentro de un cuenco, o en el interior del recipiente de un robot de cocina, y mezclar los dos ingredientes con una espátula o el accesorio paleta, hasta conseguir una crema suave y blanquecina (el tiempo de batido con una máquina tipo Bosch o  kitchenaid será de aproximadamente 5 minutos).

Agregar la pizca de sal, los granos del interior de la vaina de vainilla y el huevo. Mezclar de nuevo a velocidad media, hasta que todo el conjunto quede perfectamente combinado. Si fuese necesario, raspar los lados del tazón para bajar los restos que hayan podido quedar adheridos a las paredes.

Incorporar gradualmente la harina y amasar a velocidad baja, hasta que la pasta de galletas se vea lisa y homogénea, aproximadamente 1 minuto.

Sacar la masa del cuenco y formar una bola con ella. Después, aplastarla ligeramente y cubrirla a piel con plástico film transparente apto para uso alimentario.

Refrigerar la masa de galletas durante al menos 20 minutos.

Pasado el tiempo, la masa debe estar firme y manejable . Si la masa quedase muy dura al sacarla de la nevera, dejarla cinco o diez minutos a temperatura ambiente, hasta lograr una textura compacta, pero fácil de manipular.

Precalentar el horno a 170°C, con calor en la parte superior e inferior, sin ventilador y situando la rejilla de horno a media altura (en la parte central).

Preparar una bandeja de horno antiadherente o colocar sobre ella un tapete silpat. En su defecto, cubrir la superficie de la bandeja para hornear con papel sulfurizado. Reservar.

Depositar la masa de galletas sobre una superficie lisa y ligeramente enharinada. A continuación, estirar la masa con un rodillo hasta obtener un grosor de aproximadamente ½ centímetro.

Cortar la masa de galletas con un cortador que tenga la típica forma de pretzel (también se puede emplear uno con otro tipo de diseño, e incluso valdría con el filo de la boca de un vaso) e irlas colocando sobre la bandeja de horneado, dejando un espacio entre ellas de mínimo dos centímetros de distancia, para evitar que durante el cocinado puedan crecer y pegarse unas con otras.

Si se desea, a modo de decoración (únicamente por estética del producto final) espolvorear sprinkles o cristales de azúcar transparente por la superficie de todas las piezas.

En el momento que se tengan todas las galletas confeccionadas y el horno haya alcanzado la temperatura adecuada, introducir la bandeja dentro del horno y cocer los dulces entre 10 o 12 minutos (el tiempo de dependerá del tamaño y de el grosor que se les haya proporcionado a las galletas). Estarán preparadas cuando sus bordes inferiores adquieran un tono sutilmente dorado.

Para finalizar, sacar la bandeja del horno y dejar reposar las galletas sobre ella durante un par de minutos, hasta que endurezcan ligeramente.

Llegado el momento, retirar las galletas danesas de mantequilla de la bandeja de horneado, y depositarlas sobre una rejilla para que terminen de enfriar por completo.

Este tipo de galleta se conserva en perfectas condiciones durante varios días, guardadas en una caja metálica (presentadas según el envase original de las comerciales) o recipientes herméticos, y almacenadas en un lugar oscuro, seco y alejado de fuentes de calor.